EXTRACTOS DE http://nazismosionismo.blogspot.com.es/2012/03/ …


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«Los nazis me hicieronb tener miedo de ser judío, y los israelíes me hicieron avergonzar de ser judío.»[1]

Israel Shahak [2]

La medalla con la svástica y la estrella sionista en cada cara. En 1934, para conmemorar el viaje del barón Leopold Itz Edler von Mildenstein a Palestina, Goebbels mandó acuñar esta medalla. Del lado de la estrella decía en alemán: EIN NAZI FÄHRT NACH PALÄSTINA (Un nazi viaja a Palestina); y del lado de la svástica, UND ERZÄHLT DAVON IM ANGRIFF (Y se lo narra en el Angriff). Por esa misma época ya estaba en funcionamiento el Acuerdo Haavara entre el Gobierno del Tercer Reich y el Sionismo Laborista de Ben Gurion.

Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, y David Ben Gurion, jefe del laborismo sionista y de la organización terrorista Haganah

[1] Citado por Gilad Atzmon, The Wandering Who. A Study of Jewish Identity Politics. Alresford, Hants (UK): Zero Books – John Hunt Publishing, 2011, p. vii.

[2] Israel Shahak (1933-2001) nació en Varsovia, Polonia, hijo de padres judíos ortodoxos y sionistas. Tras sobrevivir al internamiento en los campos nazis de Poniatowo y Bergen-Pelsen, emigró a Palestina en 1948. Hasta su retiro, fue profesor de Química orgánica en la Universidad Hebrea de Jerusalén. A través de conferencias y artículos en los más prestigiosos diarios occidentales Shahak adquirió una notable presencia como intelectual enfrentado a la política expansionista israelí. Presidente desde 1970 de la Liga de Derechos Humanos y Cívicos, Shahak complementó la defensa práctica de los derechos de todos los habitantes, sin distinción alguna, en el Estado de Israel, con la investigación histórica y la reflexión sobre el judaísmo y el sionismo [Extractado del libro de Israel Shahak, El Estado de Israel armó las dictaduras en América Latina. Buenos Aires: Editorial Canaán, 2007]. Véase Israel Shahak, Open Secrets: Israeli Foreign and Nuclear Policies. London: Pluto Press, 1997; Israel Shahak y Norton Mezvinsky, Jewish Fundamentalism in Israel. London: Pluto Press, 1999.

domingo, 11 de marzo de 2012

Capítulo II – Moses Hess, el primer sionista

El primer sionista político no fue Theodor Herzl, sino Moses Hess,[1] un viejo amigo del joven Karl Marx. «Con Moses Hess se fundó la idea nacional judía sobre el concepto raza»,[2] señaló con precisión Edmund Silberner.[3] Que Hess fue el primer sionista lo afirma también Chaim Weizmann en su autobiografía.[4]
Moses Hess explica en su libro “Rom und Jerusalem” aparecido en 1862: «Hasta ahora toda la historia se ha basado en la lucha de razas y la lucha de clases. La lucha de razas es la primaria, la lucha de clases es secundaria.»[5]
«La raza judía es una de las razas primarias del género humano, una raza que ha conservado su integridad, a pesar de su continuo cambio medioambiental, y el tipo judío ha conservado su pureza a través de los siglos.»[6]
«… los judíos de ambos sexos se esforzaron, inútilmente, por obliterar su ascendencia mediante la conversión o el matrimonio con razas indogermánicas y mongolas, y fue inútil porque el tipo racial judío es indestructible.» [7]
«Nosotros siempre seremos extraños entre las naciones.»[8]
«… hombre como Montefiore, Albert Cohn, Rothschild, Fould, y otros. Estos hombres son príncipes judíos como el pueblo judío no ha tenido desde la dispersión. Éstos deberían organizar una Sociedad para la colonización de Palestina… Un gran número de los judíos ricos y respetados de todas las partes del mundo, sin duda, se unirá a ellos.»[9]

Houston Stewart Chamberlain
Arthur de Gobineau

Décadas después, esta lectura de la historia será corroborada por los nazis. No hay diferencias entre Moses Hess, Joseph Arthur de Gobineau[10] y Houston Stewart Chamberlain.[11] Los tres pensadores en su visión eurocéntrica coinciden sobre las diferencias de las razas y el poder del pueblo elegido y los superhombres. Otro filósofo alemán contemporáneo, Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900), predicará sobre el advenimiento del superhombre (übermensch).[12] Todos ellos, incluido Herzl, heredaron el aristocratismo, racismo y misoginia de Schopenhauer.[13]
Ya en 1862, Moses Hess había sido el primero en acuñar el concepto “nacionalsocialismo”, abreviado a “nazismo”, y que él quería para el nacionalismo judío.[14]
[1] Moses Hess, originalmente Moritz Hess (1812-1875), filósofo alemán judío, llamado “el rabino rojo”. Uno de los fundadores del Sionismo laborista. Fue colaborador de Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). Inspirado en el Risorgimento italiano, escribió “Roma y Jerusalén: La última cuestión nacional” (1861).
[2] Edmund Silberner: Western European Socialism and the Jewish Problem, 1800-1918: A Selective Bibliography. Jerusalem: Hebrew University, Eliezer Kaplan School of Economics and Social Science, 1955, p. 12.
[3] Edmund Silberner (1910-1985), historiador y profesor polaco de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
[4] Chaim Weizmann, Trial and Error: The Autobiography of Chaim Weizmann. Westport, CT: Greenwood Publisihin Group, 1972, p. 23.
[5] Moses Hess, Rome and Jerusalem: A Study in Jewish Nationalism. Translator: Meyer Waxman. Whitefish, MT: Kessinger Publishing, 2005, p. 226.
[6] Moses Hess:2005, p. 59.
[7] Moses Hess:2005, p. 61.
[8] Moses Hess:2005, p. 74.
[9] Moses Hess:2005, p. 178.
[10] Joseph Arthur de Gobineau (1816-1882), diplomático y filósofo nacido en el seno de una familia de la aristocracia francesa. Su obra más famosa es el Essai sur l’inégalité des races humaines (Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas), publicado entre 1853-1855, en la que afirma que la raza de los germanos, que habita en Gran Bretaña, Francia y Bélgica, es la única raza pura de entre aquellas que proceden de la raza superior de los arios, por estar las demás más mezcladas con las razas «negra» y «amarilla». Está considerada como la obra inicial de la filosofía racista y tuvo gran influencia sobre Wagner, quien se hizo amigo personal de Gobineau, así como en Hitler y la ideología nazi Véase Joaquín Bochaca, Jorge Mota, Antonio Medrano y otros, Hitler y sus filósofos: (Schopenhauer, Nietzsche, Wagner, Gobineau, Chamberlain, Spengler, Rosenberg). Barcelona: Ediciones Titania, 2009.
[11] Houston Stewart Chamberlain (1855-1927), pensador británico, nacionalizado alemán, conocido por sus teorías racistas y germanistas. Se casó con Eva Wagner (1867-1942), la hija más joven de Richard Wagner. Hitler y Goebbels lo visitaron en su lecho antes de su muerte.
[12] Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra. Madrid: Alianza Editorial, 2006, pp. 36 y 37.
[13] Arthur Schopenhauer (1788-1860), filósofo alemán. fue uno de los primeros que propusieron la teoría de un modelo jerárquico racial de la historia, atribuyendo la primacía de la civilización a las “razas blancas”, que aumentaron su sensibilidad e inteligencia, según él, por el refinamiento en el riguroso clima del norte de Europa. «La más alta civilización y cultura, además de la de los antiguos indostanos y egipcios, se encuentra exclusivamente entre las razas blancas.» (A. Schopenhauer, Parerga and Paralipomena, Volume II, Section 92). Sobre el Judaísmo dice: «Mientras que todas las otras religiones tratar de explicar a la gente a través de símbolos el significado metafísico de la vida, la religión de los judíos es totalmente inmanente [es decir, no transcendente] y proporciona nada más que un simple grito de guerra en la lucha con otras naciones.» (A. Schopenhauer, “Fragments for the history of philosophy”, Parerga and Paralipomena, Volume I).
Hans Frank (1900-1946), abogado personal de Hitler, declaró que el líder del Tercer Reich llevaba una copia del libro de Schopenhauer Die Welt als Wille und Vorstellung (“El mundo como voluntad y representación”) con él dondequiera que iba durante la Primera Guerra Mundial.
[14] Shlomo Avineri, The Making of Modern Zionism: The Intellectual Origins of the Jewish State. New York: Basic Books, 1981; Chapter 3: “Moses Hess: Socialism and Nationalism as a Critique of Bourgeois Society”, pp. 36-46.

Capítulo XLV – El legado de Hitler en el Estado sionista

 

Shlomo Sand presentando la versión inglesa
de su libro “La invención del pueblo judío”

Sesenta años después, Shlomo Sand[1] nos confirma el legado de Hitler plantado por los sionistas en Palestina: «La misma gente que mantiene que los sionistas nunca se refirieron a una raza concluye su razonamiento evocando un gen judío común. Su pensamiento pueden resumirse de la siguiente manera: “No somos una raza pura, pero somos, pero somos una raza”. En la década de los cincuenta en Israel se investigaba sobre las características de las huellas dactilares judías y, a partir de la década de los setenta, los biólogos en sus laboratorios (algunas veces también en Estados Unidos) han buscado un marcador genético común para todos los judíos. […] Este intento de justificar el sionismo mediante la genética recuerda los procedimientos de los antropólogos de finales del siglo XIX que enarbolaron la ciencia para descubrir las características específicas de los europeos. Hasta ahora ningún estudio basado en muestras anónimas de ADN ha logrado identificar un marcador genético específicamente judío, y no es probable que ningún estudio llegue hacerlo.  Es una amarga ironía ver a los descendientes de los supervivientes del Holocausto lanzarse a encontrar una identidad judía biológica sin duda Hitler hubiera estado encantado. Y es totalmente repulsivo el que esta clase de investigación se realizara en un Estado que ha enarbolado durante años una declarada política de “judaización del país”, un país en el que, incluso actualmente, una persona judía no está autorizada a casarse con una persona no judía. […] Israel a principios del siglo XXI, se define a sí mismo como el Estado de los judíos y como la propiedad del “pueblo judío”; en otras palabras, de los judíos que viven en cualquier parte del mundo, y no como una posesión del conjunto de ciudadanos israelíes que residen en su suelo. Ésta es la razón por la que es adecuado definir a Israel como una etnocracia en vez de una democracia. […] Todavía es posible cerrar los ojos a la verdad. Muchas veces continuarán manteniendo que el “pueblo judío” ha existido durante miles de años y que “Eretz Israel” siempre le ha pertenecido. Sin embargo, los mitos históricos que una vez fueron capaces de crear, con la ayuda de un buen puñado de imaginación, la sociedad israelí ahora son poderosas fuerzas que contribuyen a provocar la posibilidad de su destrucción.»[2]
Bibliografía suplementaria
Black, Edwin. The Transfer Agreement – 25th Anniversary Edition: The Dramatic Story of the Pact Between the Third Reich and Jewish Palestine. Westport, CT: Dialog Press, 2009. Cecini, Giovanni. I soldati ebrei di Mussolini. Milano: Ugo Mursia Editore, 2008. Dieckhoff, Alain. The Invention of a Nation: Zionist Thought and the Making of Modern Israel. London: C. Hurst & Co. Publishers, 2004. Eshkoli-Wagman, Hava: “Yishuv Zionism: Its Attitude to Nazism and the Third Reich Reconsidered”, Modern Judaism. Vol. 19 No. 1 (Feb., 1999), pp. 21-40. Feilchenfeld, Werner – Mucahelis, Dolf und Pinner, Ludwig. Haavara-Transfer nach Palästina und Einwanderung deutscher Juden 1933-1939. Tübingen: Mohr Siebeck, 1972. Friedländer, Saul. Das Dritte Reich und die Juden. Bonn: Martin Pfeiffer, 2006. Kolsky, Thomas A. Jews Against Zionism: The American Council for Judaism, 1942-1948. Philadelphia: Temple University Press, 1990. Nicosia, Francis R. Zionism and Anti-Semitism in Nazi Germany. Cambridge: Cambridge University Press, 2008. — The Third Reich and the Palestine Question. London: I. B.Tauris, 1985. Shavit, Jacob. Jabotinsky and the revisionist movement, 1925-1948. London: Frank Cass Publishers, 1988. Shindler, Colin. The Triumph of Military Zionism: Nationalism and the Origins of the Israeli Right. London: I.B.Tauris, 2006.
[1] Shlomo Sand nació en 1946, en Linz, Austria, en el seno de una familia judía sobreviviente del Holocausto. Es profesor de historia en la Universidad de Tel Aviv. Su última obra publicada es The Words and the Land: Israeli Intellectuals and the Nationalist Myth (Las palabras y la tierra: Los intelectuales israelíes y el mito nacionalista). Cambridge, Semiotext(e), 2011. [2]Shlomo Sand, La invención del pueblo judío. Madrid: Ediciones Akal, 2011, pp. 340 y 346.

Capítulo X – Herzl: el antisemita

 

Julia Herzl

Theodor Herzl tuvo una vida breve y traumática, rayana entre la locura y el suicidio. Lo embargaron patologías como la misantropía y la homofobia: «Apegado infantilmente a su madre y sujeto a crisis de entusiasmo y melancolía, sentía por la sexualidad una especie de repulsión que se traducía en odio por su pene circunciso y en vergüenza por su condición judía. Mientras fue estudiante, rodeado de antisemitismo, no dejó de sentirse humillado, haciendo suyos los argumentos de sus enemigos: admiraba el ideal wagneriano y el pangermanismo “ario”, tratando así de evadirse, como dirá Stefan Zweig, “de lo meramente judío hacia lo espiritual”, obedeciendo el “impulso inconsciente de emanciparse de todo lo que había tornado estrecho el judaísmo, del exclusivista y frío afán de ganar dinero”.[1] Pero, por lo que sabemos, muy pronto fue víctima del autoodio (Selbshass) judío, pasión suicida y tan tortuosa y ambivalente como la que sintió por su mujer, Julie,[2] inestable, colérica, demente, que amenazaba sin cesar con cortarse las venas, con envenenarse o tirarse por la ventana.

Herzl con sus tres hijos

 De este turbulento matrimonio nacieron tres hijos: Pauline,[3] la mayor, morirá después de haber sido internada varias veces. Hans,[4] el varón, experimentará numerosas conversiones —fue baptista, cuáquero, unitariano—, hasta que finalmente volvió a la sinagoga, pero cuando se enteró de la muerte de su hermana se suicidó pegándose un tiro. Trude,[5] la menor, maníaco-depresiva, fue asesinada por los nazis en Theresienstadt, en 1942, mientras que su hijo, el único nieto de Theodor,[6] se negó a instalarse en Palestina y se suicidó ahogándose en Washington.»[7] Fue el avatar de un hombre resentido y antisemita. «Herzl… se convertiría en un progermánico[8]y, por lo tanto, en opositor de la multietnicidad del Imperio de los Habsburgo. Su asimilacionismo llegó tan lejos que incluso pensó en su propio bautismo, como escribió en sus diarios[9]… También pensó en el bautismo de su hijo, aunque no lo hiciera ni tampoco lo circuncidara.[10] […] Además de su asimilacionismo, la visión de su propio pueblo tampoco era la más adecuada para convertirse posteriormente en el líder del sionismo: lo consideraba un ‘pueblo y afeminado’[11] y gustaba de hacer bromas antisemitas,[12] de lo que dejó muchas muestras en sus cartas, diarios y novelas. Así, en 1885 escribió en una carta tras una cena en una casa burguesa judía: “Ayer una gran soirée[13] en la casa de Treitel. Alrededor de treinta o cuarenta pequeños y feos judíos. Ninguna vista consoladora.”[14]Y durante unas vacaciones en Ostende en carta a sus padres: “Muchos judíos vieneses y de Budapest en la playa. El resto de los veraneantes muy agradables.”[15] Su fenotipo[16] tampoco le agradaba especialmente: “tienen un cuerpo y fisonomía distinta, una extraña, e incluso, ay, una despreciable fisonomía.”[17] Eso era debido, según él, a la endogamia. Consideraba que sus correligionarios habían sido las sanguijuelas “de la Edad Media y, también hay que reconocerlo, de los tiempos modernos.”[18] Entendía que su propio pueblo tenía un carácter ‘avaricioso y deseoso de botín’.[19] En general, su visión acerca del pueblo judío procedía del antisemitismo de los gentiles. Esa percepción persistió incluso después de su conversión al sionismo. […] Su visión del judaísmo era conocida y así uno de sus amigos, Schnitzler,[20] también judío, —quien le ayudó a la publicación de la primera novela acerca del judaísmo ‘El nuevo gueto’— escribiría en una de sus obras: “Sólo he llegado a conocer bien a un antisemita y me temo que estoy obligado a admitir… que fue un bien conocido líder sionista.”[21]»[22]
[1] Stefan Zweig, Le monde d’hier. Spuvenirse d’un Européen. Paris: Belfond, 1993, p. 29 [trad. esp.: “El mundo de ayer”, en Obras Completas. Barcelona: Juventud, 1953, Vol. IV, p. 1303]. [2] Julia Naschauer Herzl (1869-1907) se casó con Herzl a los veinte años de edad, en 1889, y murió a los 38 años. [3] Pauline Herzl (1890-1930). [4] Hans Herzl (1891-1930). [5] Margarethe “Trude” Herzl Neumann (1893-1943) fue asesinada junto con su marido Richard Neumann (1867-1943) en el campo de concentración de Theresienstadt (hoy República Checa). Véase Ilse Sternberger, Princes Without a Home : Modern Zionism and the Strange Fate of Theodore Herzl’s Children, 1900-1945. San Francisco: International Scholars Publications, 1994. [6] Stephen Theodore Norman (1918-1946), ante el surgimiento del nazismo, fue enviado por sus padres a Inglaterra. Allí cambió su primer nombre Stephan por Stephen, el segundo Theodor por Theodore y su apellido Neumann se convirtió en Norman. Luego de estudiar en la academia militar, ingresó en la Royal Artillery. Fue comisionado a servicios en la India y la isla de Ceilán (hoy Sri Lanka). Alcanzó el grado de capitán en la Royal Artillery. Finalizada la guerra, fue asignado a la embajada británica en la capital de Estados Unidos. Allí se enteró de la muerte de sus padres luego de una llamada a Viena. Esta noticia le provocó una grave crisis y lo llevó a saltar del puente de la avenida Massachusetts sobre el Rock Creek Park desde una altura de 30 metros. Tenía 27 años. [7] Élisabeth Roudinesco, A vueltas con la cuestión judía. Barcelona: Anagrama, 2011, pp. 98-99. [8] Jacques Kornberg, Theodor Herzl: From Assimilation to Zionism. Bloomington, IN; Indiana University Press, 1993, p. 48. [9] Jacques Kornberg:2003, p. 81. [10] Paul Johnson, La historia de los judíos. Buenos Aires: Javier, Vergara, 1991, pp. 397-398. [11] Michel Warschawski, Israel-Palestina: La convivencia binacional. Madrid: Catarata, 2002, p. 41. [12] Paul Johnson:1991, pp. 397-398. [13] En francés, ‘fiesta’, ‘recepción’, ‘velada’. [14] Jacques Kornberg:2003, p. 72. [15] Paul Johnson:1991, p. 397. [16] Los rasgos fenotípicos incluyen rasgos tanto físicos como conductuales. [17] Paul Johnson:1991, p. 24. [18] Paul Johnson:1991, p. 21. [19] Paul Johnson:1991, p. 21. [20] Arthur Schnitzler (1862-1931), dramaturgo austriaco. [21] Jacques Kornberg:1993, p. 154. [22] Pedro Cobo, “Theodor Herzl, fundador del sionismo político”, Estudios 72, Instituto Tecnológico Autónomo de México, 2005, pp. 23-25.

Capítulo IX – “Los antisemitas serán nuestros más confiables amigos y los países antisemitas nuestros aliados”

 

Una de las primeras fotos de Theodor Herzl

Esta cita de Theodor Herzl (1860-1904), el fundador oficial del movimiento sionista, fue escrita en 1895.[1] Desde entonces y hasta hoy, se ha convertido en una consigna del sionismo para justificar lo injustificable, para convertir a las víctimas en verdugos y a los verdugos en víctimas. «Nadie mejor que Hannah Arendt[2], ilustre y brillante pensadora alemana de religión judía, ha denunciado este flagelo de la filosofía sionista de la historia, que ha contribuido a desarraigar a los judíos nacidos en cualquier país del mundo y, al confundirlos y desintegrarlos de su contorno natural, los ha convertido en esquizofrénicos políticos».[3]

Hannah Arendt

«No menos peligrosa, y en total acuerdo con esa tendencia general, fue la única contribución de la filosofía de la historia que los sionistas aportaron con sus nuevas experiencias: “Una nación es un conjunto de personas… que se mantienen unidas por causa de un enemigo común” (Herzl), una absurda doctrina que contiene tan sólo esta pequeña verdad: que muchos sionistas están, ciertamente, convencidos de que ellos son judíos para los enemigos del pueblo judío. Por lo tanto, estos sionistas concluyen que sin antisemitismo el pueblo judío no podría haber sobrevivido en los países de la diáspora; y por eso ellos se oponen a cualquier intento en gran escala para liquidar el antisemitismo. Por el contrario, ellos declaran que nuestros enemigos los antisemitas “serán nuestros más confiables amigos y los países antisemitas nuestros aliados” (Herzl). El resultado sólo puede llevar, verdaderamente, a una total confusión en la que nadie podrá distinguir entre el amigo y el enemigo, en la que el enemigo se convierte en el amigo y el amigo en el enemigo escondido y, por lo tanto, en el más peligroso.»[4] «En 1925, Jacob Klatzkin[5], el partidario más vehemente del abstencionismo y coeditor de la enorme Encyclopedia Judaica, dejaba claro las completas implicaciones del acercamiento sionista al antisemitismo: “Si no admitimos la legitimidad del antisemitismo, negamos la legitimidad de nuestro propio nacionalismo. Si nuestro pueblo merece y desea vivir su propia vida nacional, entonces es un cuerpo ajeno incrustado en las naciones en las que vive, un cuerpo ajeno que insiste en su propia y distintiva identidad, reduciendo la esfera de su vida. Es correcto, en consecuencia, que luchen contra nosotros en bien de su integridad nacional. En lugar de establecer asociaciones de defensa contra los antisemitas, que quieren reducir nuestros derechos, debemos establecer asociaciones de defensa contra nuestros amigos que desean defender nuestros derechos.”[6]»[7]
[1] Raphael Patai (ed.), 1960, volume 1, p. 84. [2] Hannah Arendt (1906-1975), filósofa, socióloga y politóloga alemana radicada en EE.UU. [3] Saad Chedid, “Y se hizo la luz…”, Estudios Árabes, Año 1, Número 3, Buenos Aires, Julio-Setiembre 1982, p. 9. [4] Hannah Arendt, The Jew as Pariah: Jewish Identity and Politics in the Modern Age. New York; Grove Press, 1978, p. 148. [5] Jacob Klatzkin (1882-1948), como buen sionista, aseguraba que los asimilacionistas eran “traidores al Judaísmo” (Ludwig Lewisohn, Rebirth: A Book Of Modern Jewish Thought. Newberg OR: Barclay Press, 2007, p. 170). [6] Jacob Agus, The Meaning of Jewish History. New York/London: Abelard-Schuman, 1963; Vol. II, p. 425. [7] Lenni Brenner:2011, p. 64.

Capítulo XX – La alianza entre el nazismo y el sionismo alemán

«Werner Senator, un dirigente alemán sionista, dijo una vez que el sionismo, cuyo mundo está circunscrito al nacionalismo judío, siempre es capaz de asimilarse a los términos políticos de los países en los que opera. No existe mejor prueba de esta afirmación que la adaptación política de la ZVD[1] a las teorías y políticas del nuevo régimen nazi. Creyendo que las similitudes ideológicas entre ambos movimientos —su desprecio del liberalismo, su común racismo de corte “volkista”[2] y, por supuesto, su convicción mutua de que Alemania nunca podría ser la patria de sus judíos— podían inducir a los nazis a apoyarlos,la ZVD solicitó el patrocinio de Adolf Hitler, no una vez sino repetidamente, después de 1933. […]

Un retrato de Kurt Tuchler

De este modo, Kurt Tuchler,[3] miembro del Ejecutivo de la ZVD, persuadió al barón Leopold Itz Edler von Mildenstein[4], de las SS, para que escribiera un texto prosionista para la prensa nazi. El barón aceptó a condición de visitar primero Palestina, de modo que, dos meses después de que Hitler llegara al poder, Tuchler, el barón y sus respectivas esposas marchaban hacia allá, donde von Mildestein permanecería seis meses antes de retornar para escribir sus artículos.[5] […] En 1937, después de emigrar a América desde Berlín, el rabino Joachim Prinz[6] escribió acerca de sus experiencias en Alemania y aludió a un memorándum que, como ahora sabemos, la ZVD remitió al Partido Nazi el 21 de junio de 1933. […] El documento permaneció enterrado hasta 1962, cuando finalmente vio la luz en Alemania e Israel. […] Este extraordinario memorándum requiere una transcripción extensa. Con mucha cortesía, se les pedía a los nazis:

Rabí Joachim Prinz

“Nos sea en consecuencia permitido presentar nuestros puntos de vista, los cuales, en nuestra opinión, hacen posible una solución acorde con los principios del nuevo Estado Alemán de Despertar Nacional y que, al mismo tiempo, pueden significar para los judíos un nuevo orden en la condición de su existencia. […] El sionismo no se engaña acerca de la dificultad inherente a la condición judía, que consiste sobre todo en un modelo profesional anómalo y en la falta de una postura intelectual y moral arraigada en la propia tradición. […] En la fundación del nuevo Estado, que ha establecido el principio de raza, deseamos fortalecer nuestra comunidad dentro de la estructura general, de manera que también nosotros, dentro de la esfera que se nos ha asignado, podamos desarrollar una fructífera actividad a favor de la patria. […] Nuestro reconocimiento de la nacionalidad judía garantiza una relación clara y sincera con el pueblo alemán y sus realidades nacionales y raciales. Precisamente porque no deseamos adulterar estos fundamentos, nosotros también estamos en contra del matrimonio mixto y abogamos por el mantenimiento de la pureza del grupo judío.”[7] Este documento, una traición a los judíos de Alemania, fue escrito conforme a los clichés sionistas: “modelo profesional anómalo”, “intelectuales desarraigados necesitados de regeneración moral”, etc. En él, los alemanes sionistas ofrecen una calculada colaboración entre el sionismo y el nazismo, santificada por el objetivo del Estado judío: no presentaremos batalla contra ustedes, sólo contra aquellos que les ofrezcan resistencia.»[8]

Kurt Blumenfeld en 1929

«Ahora el racismo triunfaba, y la ZVD se movió a favor del ganador. La cosa comenzó a afirmarse con una declaración de Blumenfeld[9], en abril de 1933, según la cual los judíos habían estado enmascarando su natural separación —sancionada por la sangre— de los verdaderos alemanes, pero llegó a proporciones wagnerianas en el Rundschau[10]del 4 de agosto, con un largo ensayo titulado Rasse als Kulturfaktor [La raza como factor cultural], que sopesaba las implicaciones intelectuales que para los judíos tenían la victoria nazi. El ensayo afirmaba que los judíos no debían limitarse a acatar en silencio los dictados de sus nuevos amos, sino que debían comprender los absolutos beneficios de la separación racial: “Los que vivimos aquí como una ‘raza extranjera’ tenemos que respetar totalmente la conciencia y el interés racial del pueblo alemán. Sin embargo, esto no impide una convivencia pacífica entre los pueblos de distinta identidad racial. Cuanta menor sea la posibilidad de una mezcla indeseable, menor será la necesidad de ‘protección racial’. […] Hay diferencias que, en último análisis, tiene sus raíces en los ancestros. Solamente los periódicos racionalistas, que han perdido el sentido de las más profundas razones y profanidades del alma, y de los orígenes de la conciencia comunal, pueden dejar de lado a los ancestros como si formaran sólo parte de la historia natural.”[11]

Líderes sionistas en el Estadio Gruenwald
de la Comunidad Judía en Berlín,
Alemania, 1935. De izq. a der.:
Dr. Robert Atlass, Rabino Dr. Joachim Prinz,
Kurt Blumenfeld, y el presidente de la
federación sionista alemana, Dr. Hans Friedenthal.

El ensayo continuaba diciendo que, en el pasado, había sido difícil lograr que los judíos tuvieran una evaluación objetiva del racismo. Pero ahora era el momento para un poco de “evaluación serena”: “La raza es indudablemente una energía muy importante, seguramente decisiva. Tanto el ser como los logros de un pueblo se encuentran en verdad determinados por la “sangre” y el “suelo”. Los judíos debían enmendar los errores de “las últimas generaciones, en las que la conciencia racial judía fue en gran medida ignorada”. El artículo advertía asimismo contra “trivialización” de la raza, y también contra la CV[12], que estaba comenzando a abandonar su ideología asimilacionista tradicional ante el desastre, aunque “sin cambiar básicamente”. Asumir la buena fe racista de sus rivales no era suficiente. Para demostrar que el “Movimiento de Renacimiento Judío”, siempre había sido racista, el Rundschau reimprimió dos artículos anteriores a 1914 bajo el título “Voces de la Sangre”: así, tanto “Das singende Blut” de Stefan Zweig[13] como “Lied des Blutes” de Hugo Salus[14] cantaban con entusiasmo como “el judío moderno reconoce su judeidad a través de una experiencia interior que le enseña el idioma especial de su sangre de una manera mística”. […]

Stefan Zweig

Aunque el racismo impregnaba la literatura de la ZVD, los observadores judíos extranjeros siempre consideraron a Joachim Prinz como su más estridente propagandista. Votante socialdemócrata antes de 1933, Prinz devino un rabioso “volkista” en los primeros años del Tercer Reich. Parte de la violenta hostilidad hacia los judíos que destila su libro Wir Juden podría haber figurado directamente en la propia propaganda nazi. Para Prinz, el judío fue hecho con “extravío, rareza, exhibicionismo, inferioridad, arrogancia, deshonestidad hacia sí mismo, bizantino amor por la verdad, odio, debilidad, patriotismo y cosmopolitismo desarraigado […] un arsenal psicopatológico de rara abundancia”.[15] […]

El Jüdische Rundschau se vende
en las calles de Berlín en 1935

Prinz creía posible una conciliación entre nazis y judíos, pero sólo sobre la base de un acuerdo nazi-sionista: “Un Estado que es construido sobre el principio de pureza de nación y raza puede sólo tener respeto por aquellos judíos que se consideren a sí mismos de la misma forma”.[16] […] Pero quizás la mejor ilustración de la nazificación de los sionistas es la curiosa declaración que uno de los editores del Rundschau, Arnold Zweig[17], hizo en su trabajo Insulted and Exiled [Insultado y exilado], por supuesto escrito en el exterior y publicado en 1937: “De todos los periódicos publicados en alemán, el más independiente, el más audaz y el más competente fue el Jüdische Rundschau. El órgano oficial de la unión Sionista de Alemania. A pesar de que algunas veces fue demasiado lejos en su aprobación del Estado nacionalista (buscando su propio ideal nacional en el espíritu nazi), emanaba de él, sin embargo, una fuente de energía, tranquilidad, afecto y confianza que los alemanes judíos y los de todo el mundo necesitaban con urgencia.”[18] La ZVD se concentró en tratar de utilizar las instituciones judías segregadas para desarrollar un espíritu nacional judío. Cuanto más apretaban los nazis las tuercas a los judíos, más convencidos estaban los dirigentes sionistas de que era posible un trato con los nazis. Después de todo, razonaban, cuanto más excluyeran los nazis a los judíos de cualquier aspecto de la vida alemana, más necesidad tendrían del sionismo para ayudarlos a desembarazarse de los judíos. El 15 de enero de 1936 el Palestine Post ofrecía un asombroso informe: “Hoy, el Ejecutivo de la Federación Sionista de Alemania ha hecho una valiente demanda, a saber, que su organización sea reconocida por el gobierno como único instrumento para el exclusivo control de la vida alemana judía”.[19] En Alemania ocurrió como en Italia: la dirigencia sionista buscó el apoyo del régimen para el sionismo y resistió al comunismo; en ninguno de los dos países se la podría considerar parte de la resistencia antifascista.» […] «Antes de los nazis, el sionismo para los alemanes judíos no era más que un culto político burgués aislado. Mientras los izquierdistas trataban de combatir en las calles a los camisas pardas, los sionistas estaban ocupados recolectando dinero para plantar árboles en Palestina. Repentinamente, en 1933, este pequeño grupo se imaginó a sí mismo como ungido por la historia para negociar secretamente con los nazis, para oponerse a la gran masa de judíos del mundo que querían resistir a Hitler, y todo con la esperanza de obtener el apoyo del enemigo de su pueblo para la construcción de su Estado en Palestina. Smolar[20] y otros sionistas críticos consideraban que la ZVD era básicamente cobarde, pero estaban muy equivocados. Ninguna teoría de la rendición explica nada sobre la evolución del racismo sionista anterior a Hitler, y tampoco sobre la aprobación de la WZO[21] a esta postura. La verdad es más triste que la cobardía. El hecho liso y llano es que los sionistas de Alemania no se consideraban a sí mismos entreguistas sino, más bien como posibles socios en un pacto propio de estadistas. […] No combatieron a Hitler antes de que llegara al poder, cuando aún había una oportunidad de derrotarlo, y no fue por cobardía, sino por su propia y profunda convicción, que habían heredado de Herzl, de que el antisemitismo no podía ser combatido. Dado su fracaso en resistir durante Weimar y dadas sus teorías raciales, era inevitable que terminaran como los chacales ideológicos del nazismo.»[22] Y un dato que habla hasta qué punto de coordinación habían llegado las relaciones entre las SS y los sionistas de la Organización Sionista Mundial: «La SD[23] comenzó a tener un activo interés en los asuntos sionistas en el extranjero desde 1934. SS-Untersturmführer von Mildenstein del Abteilung [24]II/112-113 fue enviado a observar el 19º Congreso Sionista en Lucerna en el verano de 1935, formando parte de la delegación alemana judía. SS-Hauptscharführer Eichmann, también del Abteilung II/112-113, también fue enviado a observar el 20º Congreso de 1937.[25]

[1] Zionistische Vereinigung für Deutschland (Federación Sionista de Alemania). [2] De völkisch un término alemán que, aunque literalmente significa ‘folklórico’, ‘popular,’ tiene connotaciones de ‘nacionalista’, ‘racista’, ‘conservador’, ‘derechista’. [3] Kurt Tuchler (1894-1978), murió en el Estado de Israel como un buen sionista. [4] Leopold Itz Edler von Mildenstein (1902-¿?), a pesar de haber pertenecido al Servicio de Seguridad de las SS a las órdenes de Heydrich, después de la guerra no fue investigado ni juzgado y continuó viviendo en Alemania occidental. En 1954 von Mildenstein visitó los EE.UU. En diciembre de 1956, se supo que había sido contratado por el gobierno egipcio de Gamal Abdel Nasser para trabajar en la radio ‘La Voz de los Árabes’. En junio de 1960, luego de la captura de Eichmann por agentes del Mossad en Buenos Aires, von Mildenstein anunció públicamente que había estado trabajando para la CIA, alegación que no fue negada por el organismo de inteligencia estadounidense (cfr. Richard Breitman, Norman J.W. Goda, Timothy Naftali and Robert Wolfe, U. S. Intelligence and the Nazis. Cambridge: Cambridge University Press, 2005, pp. 342-343). En 1964 se lo vio por última vez. Luego desapareció. Se especula sobre su eliminación por agentes de la CIA o el Mossad para evitar filtraciones embarazosas. [5] Jacob Boas, “A Nazi Travels to Palestine”, History Today. London, January 1980, p. 33. [6] Joachim Prinz (1902-1988), una vez radicado en EE.UU., se ganó el apoyo del rabino Stephen Samuel Wise [el mismo que en 1938 afirmó que “Hitler tiene razón] y alcanzó el puesto de vicepresidente del Congreso Judío Mundial. [7] Lucy Dawidowicz (ed.), A Holocaust Reader. New York: Behrman House, 1976, pp. 150-5. [8]Lenni Brenner:2011, pp. 85, 89-92. [9] Kurt Blumenfeld (1884-1963) fue secretario general de  la Organización Sionista Mundial entre 1911-1914 y murió en Jerusalén (Palestina ocupada).  [10] El Jüdische Rundschau (Periódico Judío) estuvo en circulación en Alemania entre 1902 y 1938.  [11]  “Rasse als Kulturfaktor”, Jüdische Rundschau (4 de agosto de 1933), p. 392.  [12]  Centralverein (Unión Central de Ciudadanos Alemanes de Fe Judía), organización asimilacionista de autodefensa.  [13] Stefan Zweig (1881-1942), escritor y periodista austriaco.  [14] Hugo Salus (1866-1929), médico, escritor y poeta de Praga. [15] Koppel Pinson, “The Jewish Spirit in Nazi Germany”, Menorah Journal, (Autummn 1936), p. 235.  [16]  Benyamin Matuvo, “The Zionist Wish and the Nazi Deed”, p. 12.  [17] Arnold Zweig (1887-1968), escritor alemán. Primero se exiló en Checoslovaquia y posteriormente se radicó en Palestina. Desilusionado con el sionismo, en 1948 aceptó una invitación del gobierno de la Alemania Comunista y se estableció en Berlín oriental. [18]  Arnold Zweig, Insulted and Exiled: The Truth about German Jews. London: J. Miles, 1937, p. 232. [19] “German Zionists Seek Recognition”, Palestine Post (15th January 1936), p. 1.  [20] Boris Smolar (1897-1986), periodista de origen ruso.  [21] World Zionist Organisation (Organización Sionista Mundial). [22]  Lenni Brenner:2011, pp. 94-102.  [23] El Sicherheitsdienst (SD, Servicio de Seguridad), era el servicio de inteligencia de las SS.  [24]  Departamento de Información militar.  [25] Francis R. Nicosia, The Third Reich and the Palestine Question. New Brunswick, NJ: Transaction Publishers, 2000, p. 61.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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