“El Sacerdote incólume, su Derecho Divino a celebrar en la iglesia o templo postulada por él, competencia de la Autoridad Ecl. al efecto y casuística abusiva de algunas personas que la detentan. Opúsculo en relación a la proterva y cobarde oposición a la celebración de Santas Misas por los Caidos por Dios y la Patria hispánica, cada 1 de Abril, fecha commemorativa del inicio de la paz civil hodierna española.”


 

CARTA AL JESUITA RECTOR DE LA HISPALENSE BASILICA MENOR DEL TITULO DE NTRº. PADRE JESUS DEL GRAN PODER


[Lo escrito en cursiva y rojo son añadidos el 24-XI-08. El pseudónimo ha sido puesto donde, en los originales aparece el nombre propio del remitente. El Canín de Santo Domingo (“Caniculus Sancti Dominici”) es uno de los pseudonimos del autor de este blog; otro es “César Borgia”, elegido por ser nombre propio (italianizado) de uno de los personajes más calumniados de la Historia de la Iglesia, como lo fue su padre, magnífico Papa.]


<< ORIGINAL POR DUPLICADO: UN EJEMPLAR PARA EL DESTINATARIO NOMINAL, Y OTRO PARA EL OBISPO DIOCESANO HISPALENSE, S.E.R.ª MONS.FR. CARLOS AMIGO.

Sevilla, a 15 de Agosto de MMV, Solemnidad de la Ascensión de Nuestra Señora en  Cuerpo y alma a los Cielos.

Muy Rvdo. Padre y Hermano en el Presbiterado, venerando Sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo:

A primeros de Abril del corriente, habiendo antes reservado de manera ordinaria la fecha para celebrar una Santa Misa en la Basílica que Vd. rige, celebré la santa Eucaristía por los hermanos difuntos españoles católicos caidos en la guerra en defensa de la Religión Católica y la Libertad y derechos de la Iglesia y de la Patria,intención que me es particularmente cercana por haber sido Capellán Castrense, teniente del Ejército del Aire,en que celebraciones semejantes tenían rango oficial y por celebrante al Capellán de la unidad militar correspondiente. Extendí esta vez la intención litúrgica a los no españoles que lucharon con nuestros compatriotas por la mísma causa, y pedí explícitamente que el Señor sea misericordioso con las almas de los enemigos, caidos en las mismas contiendas. …

Que soy Sacerdote legítimamente ordenado “in sacris” y nunca suspendido “a divinis”  es una realidad que consta a su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Amigo, Arzobispo de Sevilla, perfectamente, … Nunca me ha formulado objeción a que yo celebre ahí, antes bien, en su carta de 23 de Enero de 1995, última que he recibido de él, explicita que puedo celebrar la Santa Misa en cualquiera de las iglesias de la Archidiócesis, situación jurídica que no ha sido alterada por ninguna revocación o declaración contrarias.

El Sacerdote canónicamente hábil y no suspendido “a divinis” tiene el Derecho Divino estricto y propiamente dicho, a celebrar “rite” la Santa Misa en cualquiera de los templos del Orbe, tiene pués, dentro de los modos establecidos  por los sagrados cánones, derecho absoluto a que se le permita celebrar Misa en la iglesia donde postule cabe el Rector o Párroco celebrar, haya posibilidad física de celebración y no se le oponga grave necesidad, interpretada según el Derecho Clásico Eclesiástico.

                    Contra ese Derecho Divino (por encima del meramente eclesiástico) y contra su total eficacia en foro externo son “ipso jure” inválidas cuantas razones se alegasen de “perjuicio pastoral”, o cualesquiera otras. ( Cf. Añadido ) Por definición jurídica un Sacerdote hábil y no suspendido “a divinis” no es ni puede ser pastoralmente perjudicial en Derecho, y, si lo fuese de hecho, no sería lícito tratarlo como a tal eludiéndose dicha suspensión.

En foro externo un Sacerdote es hábil a menos que la inhabilitación haya sido oficialmente

 ( y no oficiosamente: por ejemplo sólo oralmente, o por teléfono,etc. ) declarada por la Autoridad Eclesiástica competente y sólo por una de las causas de las taxativamente enumeradas por el Derecho Común (cf. cánones 1040 y ss.).

No es ética ni canónicamente posible pués, impedir la celebración de un Sacerdote por ser simplemente un pecador “in re gravi”,o porque hubiese cometido delitos fuera de los mencionados en el can. 1044 (en parte explicitado en los cc. 1041 y 1042) , o porque sus superiores eclesiásticos tengan mal concepto de él (sobre todo si se trata de estimaciones y juicios oficiosos o meramente orales), o porque fuese infame o tuviera una vida pecaminosa común que no conllevase “de jure” la suspensión “a divinis” ( ora por impedimiento o bien irregularidad, ora siendo censura eclesiástica (términos técnicos canónicos) que deben ser almenos declaradas por la Autoridad Eclesiástica, para que sean en foro externo moral y jurídicamente eficaces a terceros ) .

De lo contrario ningún Sacerdote tendría derecho a celebrarpues todo clérigo es pecador y lo es más o menos en públicoo son generalmente conocidos o pseudoconocidos sus defectos morales. Los  a dedo y sin mérito propio emplazados en los mejores puestos canónicos suelen ser los vividores más escandalosos y los más protegidos por sus prelados sectarios

Dichos o hechos, hechos o dichos, gravemente deshonestos pero canónicamente no “impedientes” ni suspensivos “a divinis”, por muy graves que sean no justifican algún otro acto impediente de la por lo demás posible celebración del Sacerdote legítimo, salvo la propia suspensión, canónica y externamente impuesta, declarada y “actualiter” no suspendida por un recurso “in suspensivum” (can. 1353 ).

                 La prudencia puede aconsejar que cuando el Ordinario del Lugar diga al Rector que el Sacerdote postulante carece de facultad canónicamente expedita para celebrar Misa dicho Rector pida al mismo Ordinario certificación escrita de tal carencia.  Tanto si en un tiempo razonable, pero breve, no la recibe, cuanto si la recibe, el Rector debe gravemente comunicar el resultado al Sacerdote postulante, y hacerlo por escrito si éste se lo pide. Si tal certificado no le llega al rector, o el Ordinario se niega a emitirlo, y el Sacerdote perjudicado expresa, al Rector, que tiene facultad para celebrar la Santa Misa, a tenor del can. 900 y el Derecho Divino que lo inspira, el rector debe presumir a favor del Sacerdote postulante y tiene el gravísimo deber moral y canónico de dejarle celebrar. La Moral y la Autoridad Pontificia,con su jurisdicción directa y superior a la diocesana obliga directamente al Rector a admitir que el postulante celebre,cuando el rector pueda prudentemente estimar que el Sacerdote en cuestión no está impedido canónicamente al efecto (can.903). Y éste es el caso. De este modo se destruye la eficacia, en su caso, del abuso delictivo de autoridad, por el cuál quien detenta el cargo de Ordinario mienta diciendo que un Sacerdote no tiene facultad,cundo la tiene canónicamente expedita.

Denegada la certificación, o no llegando oportunamente al Rector, si el Ordinario ordena a éste que no deje celebrar al Sacerdote presuntamente facultado, la orden es nula de pleno derecho y hay obligación moral grave de no cumplirla.

Si el Ordinario tienta al Rector, ordenándole que no deje celebrar a un Sacerdote a ello sacramental y canónicamente facultado, y le manda que mande que le niegue la celebración, alegando pretextos,delinque,ordena un proceder pecaminoso que no es lícito ejecutar, aunque anuncie represalias. (Cf. cc. 1375 y 1389).

Cuando el Ordinario ordena al Rector que no deje celebrar a un Sacerdote facultado, y haga eso por motivos que no revela, o cuando simplemente dice que el Sacerdote no está facultado por motivos que dicho Ordinario se niega a expresar, como en los antiguos y hoy derogados procedimientos“ex informata conscientia”, y se resiste a probar oportunamente dicha carencia de facultad canónicamente expedita, subsistiendo la impugnación del Sacerdote perjudicado (la hecha por éste y contra la prohibición episcopal injustificada y nula) , el Rector tiene el deber grave de dejar celebrar al Sacerdote, actuando el Rector como protagonista, y agente directo de la Jurisdiccion Pontificia, y no como agente indirecto (a través de la jurisdicción diocesana), es decir, no como súbdito del Ordinario del Lugar . Desde 1914, por la entrada en vigor del Código de Derecho Canónico de ese año, y después por la vigencia del actual, la competencia para dar el preceptivo permiso al Sacerdote conocido como hábil para la celebración de la Santa Misa, o como no suspendido ” a divinis ” pasó del Obispo del Lugar al Rector de la Iglesia postulada por dicho Sacerdote, por cuanto el Rector pasada a ser, en este asunto, agente directo de la Jurisdicción Pontificia, y sigue siéndolo .

El Sacerdote legítimamente ordenado “in sacris” recibe su facultad de celebrar directamente de Cristo en la Ordenación Sacerdotal,y no del obispo como si se tratase de algo que el obispo tiene y se lo da al ordenado. El obispo tiene en esto carácter meramente instrumental ( de un instrumento no obstante con intelecto humano y con libre albedrío,facultades psicológicas que ha de usar para actuar como tal instrumento)“La elección  [de Ordende actuar el Sacrificio eucarístico] dependen exclusivamente de la voluntad del mismo Jesucristo, … “ (Vicente Enrique y Tarancón, Cardenal Arz. de Madrid“El Sacerdocio a la luz del Concilio Vaticano IISalamanca1967pág. 22cf. pág. 21. El subrayado es de él ).

El Obispo diocesano Tarancón, todavía no de Madrid, decía claramente que los poderes sacerdotales los recibimos todos los presbíteros (y obispos)“Inmediatamente de Cristo”.(Cf. ibid.,  pág. 28).<< El hecho de que los presbíteros reciban el sacerdocio de manos del obispo y estén subordinados a élno empece para que reciban la dignidad y los poderes

directamente de Cristo, …”.(Ibid., pág. 41). “De Él reciben [los presbíteros] la misión y la facultad de actuar “in persona Christi Capitis” >>. (Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 875). ” El presbítero participa de la consagración y misión de Cristo de un modo específico y auténticoo seamediante el Sacramento del Orden,en virtud del cuál está configurado en un ser con Cristo Cabeza y Pastor, y comparte la misión de “anunciar a los pobres la Buena Nueva”, en el nombre y la persona del mismo Cristo”. (Juán Pablo IIExhortación Apostólica “Pastores dabo vobis”núm. 18. “El Sacramento del Orden comunica “un poder sagrado”que no es otro que el de Cristo”. (Catecismo de la Igl. Cat., núm. 1551). “Nuestro sacerdocio sacramental …  no tiene su origen en esta comunidad [eclesialcon sus obispos incluidos]como si fuera ella la que “llama” “delega”. En efecto, este don … procede de Cristo mísmode la plenitud de su Sacerdocio. Tal plenitud encuentra su expresión en el hecho de que Cristo… llama a algunos y los capacita para ser ministros de su sacrificio sacramentalla Eucaristía,… ” (Juán Pablo IIEpístola “Novo incipiente”,  8-IV-1979núm. 4). Aunque el Sacerdote es también “Ministro Público” de la Iglesia, como proclama el Concilio de Trento, “la referencia a la Iglesia no es prioritaria. … la referencia a Cristo es pués la clave.”  (Juán Pablo II, Ex.Ap. “Pastores davo vobis”núm. 12). [ Ver Anotación

o Excurso 1º,]

La vocación, misión y deber sacramental sacerdotales, así como la Potestad de Orden son universales y no están encerrados en límites como los de laincardinación, de modo que el Sacerdote no incardinado en una diócesis, o canónicamente ajeno a ella, pertenece eclesial y jurídicamente ( no por razón de la incardinación, sino en virtud del Bautismo y del Sacramento del Orden recibido ) y directa o inmediatamente ( no a través de la diócesis propia ) a la Iglesia Particular en que sea canónicamente ajeno, lo que implica que “sobre todo en la celebración de la Misa el Sacerdote ajeno debe ser tratado como se trata al Sacerdote propio”*, lo cuál no contraviene otros vínculos jurídicos inferiores a la comunión eclesial* (*jurídica fundamental) como lo es el de la incardinación. ( Cf. “Carta a los obispos sobre algunos aspectos de la comunión”,  de 28 -V-1992, núm.10). << Missus a Patre per Christum, sacerdos pertinet “ratione inmediata” ad universam Ecclesiam…>> (Sacra Congregatio pro Clericis”“Directorium pro Presbyterorum Ministerio et vita”, 31-1-1994, núm. 14; Juán Pablo IIEncíclica “Redemptoris missio”, núm. 23a ). ( * Hácese referencia a la Caridad como suprema Ley, y a la calidad del trato,al respeto de la Ley y los derechos fundamentales, así como de los canónicos positivos del Sacerdote católico, el cuál pertenece a la Iglesia Universal inmediatamente,también en razón de la supremacía, inmediatez y universalidad de la jurisdicción del Romano Pontífice, del cuál el Sacerdote es clérigo y súbdito prioritariamente, es decir, más que de cualquier otra persona, incluido el Obispo Propio, el cuál es propio de dicho Sacerdote, por haber sido al menos permitida, dicha propiedad concreta, por la Autoridad superior del Papa.

El clérigo ajeno o “peregrinus” no tiene las mismas obligaciones canónicas que el incardinado en el lugar donde dicho clérigo es canónicamente ajeno (can. 13), y el Obispo del Lugar no tiene los mismos deberes concretos administrativos con los clérigos propios, que con los extraños. Pero lo que no le es lícito al Ordinario es tratar a los clérigos extraños como si fueran radicalmente forasteros, o gente completamente externa sin pertenencia alguna a la Iglesia diocesana donde estén circunstancialmente y en la que no estén incardinados. Ni le es lícito decir de tales clérigos ajenos, pero presentes en el lugar de jurisdicción episcopal territorial de dicho Ordinario, que no dependen de ninguna manera del mísmo, ni decir que éste no tiene autoridad, potestad, facultad,  responsabilidad canónica, ni responsabilidad moral alguna sobre ellos, pues tales dichos no sólo son falsos, sino también escandalosos, cismáticos, contrarios a la unidad de la Iglesia, contrarios a la Caridad y a la Disciplina fundamental (cc.381,383&1 y 392) y Disciplina Constante de la Iglesia Católica. Sinembargo lo escuchado por mí del Secretario Particular del Card. Amigo, el Hnº. Pablo, avalado por los testimonios, todos concordantes, que han llegado a mis oidos, indican que el Obispo Diocesano y su curia enseñan tal doctrina a quienes han pedido información sobre mí . La ley de la Caridad es tan fuerte que, si en el territorio canónico de un Obispo hay algún clérigo ilícitamente abandonado por su Obispo Propio, Ordinario de Diócesis ajena a dicho Obispo, éste último tiene la obligación moral grave e inmediata de socorrer, en lo posible, aunque sea esforzadamente al mencionado clérigo, si éste padece indigencia por razón del aludido ilícito abandono. El socorro será de naturaleza puramente espiritual, y también de índole material o económica si es menester soccorrer la correspondiente carencia de medios materiales o pecuniarios necesarios a la “Honesta Sustentación” del menesteroso, aun siendo ésta de la competencia canónica del Ordinario extraño, Propio de su clérigo miserablemente, inmoral y canonicoilegalmente abandonado o postergado. Mientras tánto el Obispo que presta la ayuda, por derecho subsidiario basado en la ley de la Caridad, tiene la obligación de interceder ante el colega infractor, o bien denunciar el hecho ante la Santa Sede ( lejos, difícil y cara para un pobre de rango inferior al episcopal ),o abogar o interceder en ésta por la víctima, o usar de cualquier otro medio eficaz y legítimo para, en lo posible, solucionar o contribuir mejormente a solucionar el problema sacerdotal, pastoral y humanitario . Simultáneamente, y por consideración y respeto hacia el sagrado Orden y grado del Presbiterado, o el grado que fuese, debe comunicarse con el clérigo en dificultades y hablar con él de modo natural, cortés, o amistoso y, ordinariamente, confidencial (cf. Conc. Vat. II, Christus Dom., nº 16 ), informándolo conveniente y discretamente de las gestiones episcopales hechas a su favor, en cumplimiento de la Voluntad de Dios y adecuación al Evangelio, y en beneficio del Cuerpo Místico del Salvador   Ese es un asunto moral y “pastoral” de primera importancia.)

“Qui rite et valide ordinatus esttam in diocesiin qua promotus est,quam in alia qualibet celebrare potestcum haec facultas non ex potestate jurisdictionissed characteris proveniatet character semper et ubique maneat : igitur qui in sacerdotem ordinatus esttam in propria Ecclesiaquam in aliena celebrare potest.  … (M. González TéllezConsiliario del Supremo Tribunal de la Santa Inquisicióno la también llamada “Suprema Inquisición” (trib.de apelación del Santo Oficio hispánico) ubicada en Sevillauno de los mejores canonistas de todos los tiempos“Commentaria perpetua in singulos textus quinque librorum Decretalium Gregorii IX”In lib. ITit. XXIIcaput III).

= “Quien lícita y válidamente está ordenado,puede celebrar tanto en la diócesis en la que ha sido promovido (la de incardinación),cuanto en cualquier otra,porque esta facultad  no proviene de la potestad de jurisdicciónsino del carácter (sacramental indeleble)y el carácter permanece siempre y en todo lugar : Por tánto el que es ordenado sacerdote puede celebrar tanto en su propia diócesis,cuanto en ajena.  … el (Sacerdote) ajeno (“peregrinus”) … en cuanto conste que ha sido legítimamente ordenado,debe ser admitido a celebrar.”  …  Negársela (la iglesia o templo) a un tal postulante, clérigo ora propio, ora ajeno, residente o peregrino, e impedirle así celebrar donde cabe el competente rector postula hacerlo, es un delito contra la Libertad de la Iglesia, la Libertad del Sacerdote, la libertad del ejercicio del Sagrado Ministerio, delito tipificado y penable por el can. 1375, un pecado contra la persona del Sacerdote y su dignidad sacerdotal, un atropello del Estado Clerical (tecnicismo canónico = condición jurídica de clérigo), un caso de sacrilegio personal  (Cat. de la Igl. Cat., nº. 2120) (en que por motivos mezquinos   – o aunque fuese por fines buenos –   se arrostra conculcar el Derecho Divino y profanar la libertad sacramentaria), es un atentado contra Cristo, Sumo Sacerdote, como Cabeza de la Iglesia, y contra todo el Cuerpo Místico del Salvador. **[Anotación o Excurso 2º]

En la Basílica de el Gran Poder se puede celebrar, si nó a una hora, a otra. Medios materiales abundantísimos,de una de las Hermandades más ricas de España, y circunstancias posibilitantes me consta que sobran, por cuanto serían inaceptables pretextos o excusas de incomodidad , o penurria de medios (por pobreza).

Según lo dicho no creo que Vd. se oponga a que yo celebre Misa en esa basílica,como aquí postulo,genérica pero efectivamente, “in Nomine Jesuchristi”.

Si se opone debe notificármelo y argumentármelo, con urgencia.

Deseo que denuncie, como yo lo haré, cualquier ataque a la sagrada potestad y libertad ordinacionales de que gozo por la Gracia del Altísimo y Señor nuestro Jesucristo.

En cuanto a mis homilías pronunciadas en esa Iglesia actué como Ministro Público de la Iglesia, e inspirado en la sabiduría sacerdotal fundamentada en mi gracia de Estado y por la misión evangelizadora confiádame por el Salvador. Del mismo modo, del

mísmo, que no me he apartado en nada de la Fe y el Magisterio eclesiástico que, como ve, no desconozco en lo esencial. Si tiene alguna objeción, le pido que me la transmita y razone por escrito lo antes posible.

El derecho que me asiste a celebrar en esa y en cualquier iglesia no sólo es un derecho a algo parcialmente prescindible, sino también y principalmente se basa en el deber que tengo de celebrar con frecuencia (can. 904 ) y en lugar sagrado (can.932), medida ésta última que pertenece a la Disciplina Constante de la Iglesia,desde tiempos apostólicos ( cf. Anacleto I, Epistula I, núm. 2; Conc. Laodocense, can. 58; Conc.Cartag. II, can. IX; Decretum Gratiani, Pars. III, De Consecr., Dist. I, caps. “Sicut”(IX),”Missarum”(XII),”Nullus Presbyter”(XV), “Hic ergo”(XIV), “Concedimus”(XXX) y “Clericos”(XXXIV); Concilio Ecuménico Tridentino, sess. XXII, Decr. “Quanta Cura”; véase la nota documental fontal del can. 802 del CIC. 1917, en la edición del antiguo código “cum fontibus”, del Cardenal Gasparri). Cfr. Stº. Tomás de Aq., Summa Th., III, q.83, art.3, ad 1m, 2m, et 3m. .

De no obtener respuesta a la presente * (* en seis días a partir de la recepción de esta carta: hasta el 18-9-05 ), que le escribo “ex officio”, presumiré que Vd. (respecto de mí y la basílica del Gran Poder) se atiene al Derecho, me deja celebrar ahí por principio y cumple con su sacro deber sacerdotal cristiano de preservar la dignidad y prerrogativas del Sacerdocio de Cristo y sus legítimos Sacerdotes, elegidos, consagrados, facultados y enviados directamente porÉl, como Cabeza de su Iglesia y para que en su persona actúen el Sacrificio Redentor del Altar de Dios.

En comunión eclesial y de oraciones, reciba un cordial saludo de su siempre solícito

 

                Canín de Santo DomingoPresbítero.

 

PD.: De mi legitimidad sacramentaria presbiteral debe Vd. informarse cabe el Ordinario del Lugar. Para evitar confusiones y por si el Vicario General no está suficientemente enterado, o como tal se comporta (de lo que tengo indicios ) es necesario que acuda su Rvcia. directamente al Obispo Diocesano en persona*

(* Perfectamente competente en esto, cfr. cc. 383,1 y 392 ), Mons. Amigo, quien me conoce desde 1983. El Vicario General sabe poco de mí y sólo desde hace algunos años como mucho. >>

                     NOTA: Como todas esta carta tampoco ha obtenido respuesta escrita. El rector se limitó a decirme, de palabra, cuando fui a verle, que no me escribiría y que no me dejaba celebrar la Misa por los Caidos. La carta fue entregada en el registro oficial de la Hermandad de el Gran Poder (1 de Septiembre de 2005) y copia, mejorada en matices, fue puesta por mí en las propias manos del Vicario General conquense ( el 31 de Julio de 2007, con, de la Vicaría General, sello, rúbrica y fecha consingnados en copia por el propio Vicario; aunque mucho antes llegaría al Obispo de Sevilla, por medio del Rector de el Gran Poder).

Esta carta se complementa con otra, una investigación jurídicocanónica densa sobre el mismo tema, y el derecho a la celebración excepcional de la Misa “sub dio” (a la intemperie), resumen del material y estudio que tengo hecho para la confección de un libro. Aquella segunda carta fue escrita el 1 de Octubre de 2005 en Sevilla, consignada por mí enseguida en el registro arzobispal hispalense, para el Arzobispo, y fue continuada el 29 de Julio de 2007 en Cuenca . ¿Los Destinatarios Episcopales? Ni pío . Ni pío se ha oido de ellos. ¡Ah sí ! El Vicario General de Mons. Yanguas dice que éste lo está estudiando “sine die”, con los demás papeles, … recuerdo que estamos en martes, 13 de Enero de 2009, día en que termino esta última versión de los presentes escritos.

En cuanto la tenga trascrita, será enviada por via de Internet.

Notúncula de 16 de Nov. de 2012:

¡Qué poca vergüenza hay que tener para no contestarme a esa carta! ¿Y qué poca vergüenza la de los vividores que han abusado de sus cargos eclesiásticos y no han dicho ni mu a aquellas misivas tan elaboradas, fruto de un estudio muy difícil por la situación infame en que me ponían los Mons. Yanguas y Amigo, y la menoscabada salud de mi bendita Madre, q.e.p.d., a la que tan tánto hicieron sufrir, una mujer católica que requería no poca atención y cuidados de mi parte. Dan ganas de lo que parece que esos desaprensivos tienen ganas de que yo haga, dan ganas de llamarles, a gritos, todo lo malos que son, decirles que son malas personas, crueles, desaprensivos, etc.. Si se lo dijera, no sería yo injusto, porque se lo diría no con ánimo de injuriar, sino demostrando que son títulos que han merecido a pulso, a fuerza de hacer sistemática y sostenidamente el mal a uno de sus Sacerdotes; los calificativos deshonrosos no serían aprióricos, sino los conclusivos de una argumentación evangélica y teológica científica. Son lo que la metafísica y la lógica exigen que se pueda decir de ellos. Que en abstracto fuese justo y no ofensivo que se les dijera malos sería, luego de tantos largos años de padecerlos, consecuencia metafísica y lógica de la realidad de su maldad, entendida bajo criterio cristiano y el Derecho Natural interpretado por el Magisterio Eclesiástico más solemne. Prefiero sinembargo no decírselo. Lo digo, pero no se lo digo, y, si lo leen, no se lo digo a ellos, sino que: digo lo que no les digo, lo que tengo ganas de decirles pero no exclamo, sino lo enuncio como no clamado, no gritado en formato de insulto.

AÑADIDO a la misiva precedente : Extracto  de mi carta al Ordinario de Sevilla, de 22 de Agosto de 2009. El texto en negro es de 1 de Octubre de 2005 .

      << … he constatado  que …se enseña en Sevilla, entre los que se consideran católicos, la doctrina luterana de que no conviene ni debe permitirse que todos los facultados pra celebrar Mis la celebren, ni tengan el derecho expedito a celebrarla [salvo, p.ej., en la propia casa o vivienda], de modo que “para evitar la confusión” [palabras de Lutero]  sólo tienen derecho  a celebrar ordinariamente  aquellos facultados que son deputados o encargados a ello  por la Comunidad o Iglesia, o el Superior, según lo cuál para la lícita celebración de la Misa se requiera no sólo la facultad pertinente, sino también el mandato, encargo o licencia positiva  [= “positam” = puesta] (acto de jurisdicción) del Superior o la Superioridad, siendo dicha licencia “ad libitum” o arbitraria en su concesión. ( “…Tametsi ad tollendam confusionem non oporteat  omnes uti hac potestatesed tantum eos, qui legitime sunt vocati, exceptis tribus casibus: primoquando quies et in loco privatout domi suaesecundoquando nemo alius adestet necessits urgettertioquando alius adestsed non tam bene ministratut ego facerem

Verum non licere quenquam hac ipsa utinisi consensu communitatisvel vocatione majoris.” (  (( Martin Luther )), “De Captivitate Babiloniae”, cap. de Ordine ) ( Doctrina luterana expuesta por el Card. San Roberto Belarmino, en sus “Controversiae …”. Cf. “De Controversiis  Christianae Fidei” Mediolani1721Tom. IIILib.I, Cap. XXIV, col. 80).

No es ésta la doctrina moral católica, ni la disciplina eclesiástica vigente de la Iglesia Latina, pues la legitimidad moral del ejercicio de la Potestad de Orden en la celebración de la Misa no depende de un permiso otorgable al arbitrio del Superior u Ordinario, sino de la ausencia de impedimentos “sensu lato”canónicos (cf. can. 903) contra dicha celebración establecidos por la Ley Divina (cf. I Corint., XI, 27-29) y eclesiástica (cf. can. 916, 1040 y ss., etc.) y declarados, de oficio, por la Autoridad competente, en cuanto aparezcan en foro externo y sean conocidos por ésta. La Potestad de Orden, cuando se recibe en legítima o canónica Ordenación Sacerdotal, es no sólo potestad objetiva y de hecho, no sólo es capacidad o facultad, virtud o fuerza (” vis” )  físicas  ( ” sensu aristotelico ” ), sino también verdadera y auténtica potestad jurídica, que es más que facultad , es poder legítimo jurídico, mando directo y libre, sin detrimento del cumplimiento de los preceptos canónicos referidos a los requisitos litúrgicos y a los circunstanciales de las maneras, tiempo y lugar idóneos para la ejecución de los actos formales propios del ejercicio de dicho mando o potestad sagrado :

 Quotuplex est potestas ecclesiastica . ORDINIS POTESTAS ( Conc. Oecum.Trid., Sess. XIV, cap. VI et VII ). Ea autem duplex est, ordinis et jurisdictionis . Ordinis potestas ad verum Christi Domini  corpus  in sacrosancta Eucharistia refertur ;  … Ordinis potestas ad quae se extendat : … Ordinis potestas … consecrandae Eucharistiae vim et potestatem continet, … ” ( Catechismus Sacrosancti Concilii Trident., ad párochos, P. II, Cap. VII, num. 6 et 7 ) . ” Accipe potestatem offerendi sacrificium Deo, Missasque celebrandi tam pro vivis, quam pro defunctis .” ( Pontificale Romanum, Ritus tridentinus Ordinationis Presbyteri ) . Accipe, dicit episcopus ordenans, potestatem non solum (agendi et) offerendi Sacrificium ut Sacramentum Eucharistiae, sed etiam Missas celebrandi “. Haec Potestates fisica et juridica sacramentales sacrae non pendent ab ulteriore concessione aut denegatione, ad libitum et a potestate jurisdictionis vel regiminis episcopalis . Potestas Jurisdictionis episcopi potest canonice prohibere celebrationem Missae Presbiteri subditi, sed stricte ad normam Juris Canonici de impedimentis simplicibus et irregularitatibus, aut penaliter, aut cum ex parte Auctoritatis Ecclesiasticae praesumptio Sacerdotalitatis subjecti pasivi rationaliter possibilis non sit ( can.903 ), quandoque dubium  de valida Ordinatione extat et judicialiter proceditur super hoc, ad normam cc. 1708 -1710 . Potestas ad Eucharistiam celebrandi extra Missam paroechialem, sive analogam, non potest, sine rite canonica “suspensione a divinis” poenali, aut ex incapacitate peritata ad Missam celebrandam fisica sive mentali (amentia) clerici canonice ab Auctoritate competente publice ad normam canonis 1044,2 (2º) declarata, imponi . Impositio in contrarium sacrilega praesumitur , contra Christum Redemptorem crimen personale patrat in personam Sacerdotis directe victimam, atque criminosa est et clamans vindictam a Deo ac Salvatore nostro Jesuchristo, Summo et Aeterno Sacerdote .

Ni el Rector, ni el Ordinario ( Obispo Diocesano,Vicario General , … ) tienen la autoridad, ni la potestad, ni la facultad, ni el derecho, ni la libertad de impedir, ni mandar impedir que un Sacerdote no impedido “ex jure”, y facultado en virtud de su Potestad de Orden y Sagrado Orden Sacerdotal Sacramental específico y que siga estando facultado, celebre la Misa en la iglesia o templo ( incluso ajeno o de diócesis ajena ) en que postule celebrar, siempre y cuando el Rector en cuestión sepa de la facultación sacerdotal canónicamente expedita del postulante o almenos pueda presumirla con prudencia . El canon 903 ha de ser acatado plenamente, en obediencia al Romano Pontífice y en “re gravi” tanto por el Obispo, cuanto por el Rector pertinente, cuanto por todo católico  …  

 Sacerdos — admittendus est ad Missae celebrationem, nisi constet de ejus indignitate.  … Normae ab Ordinario loci datae, quae opponantur praescriptis relati canonis – hodie 903 – sunt nullae et irritae, utpote latae contra jus commune. Quare Episcopus praecipere nequit  …   – An Rector ecclesiae teneatur admittere Sacerdotes ad celebrandumin sua ecclesia : … Quos debeant admitti, ad normam canonis – hodie 903 – extra controversiam est.  … Vox “admittatur” significat quod Sacerdos … non solum potest admitti, sed debet, agitur quippe de jure . … “. Felix Mª. Capello, S.J., ” Tractatus canonico-moralis de Sacramentis “, vol. I, Augustae Taurinorum, 1947, num. 700 et

689. )” Ordinarius prohibere nequit aliquid quod hoc canone expresse conceditur, … Sacerdos litteras commendatitias de quibus in hoc canone habens non solum admitti potest ad celebrandum in ecclesia in qua extraneus est, sed etiam admitti debet seu jus habet ut admittatur . ” ( Matthaeus Conte a coronata, O.M.C., ” Institutiones Juris Canonici “, vol.. I, De Sacramentis … , Tit. III, Cap. I, Art. I, Sectio III, num. 194, Taurini, 1943, pag. 147 ) . … ” … quaerimus utrum episcopus possit, necne, recusare permissionem celebrandi in sua ecclesia vel in sua diocesi sacerdoti extraneo ignoto vel noto qui legitimas habet proprii Ordinarii litteras commendatitias . Respondemus episcopum id per se non posse ; nam sacerdos dispositus et nullo impedimento detentus, ex sua ordinatione habet jus ad Missae celebrationem, quam Ecclesia jubet aut suadet, proinde episcopus eamdem impedire non debet . ( Petrus Gasparri, ” Tractatus Canonicus de Sanctissima Eucharistia “, Vol. I, Parisiis, 1897, Cap. IV, num. 373, pag. 265 ) .

Sacerdos Litteras Commendatitias habens assimilatur Sacerdote non ignoto vel ut habili ad Missam celebrandam et cognito ut ad illam non suspenso, et hoc deducitur ex fine legis, quia Commendatitiae finem certitudinis absentiae suspensionis a divinis Sacerdotis habent . Expleto ipso fine sine Commendatitiis, Sacerdos plene habilis et ut talis cognitus a Rectore, assimilatur igitur Sacerdote Commendato  ; ” … cuando el rector de una iglesia conozca a un sacerdote y sepa que es digno de celebrar … no puede prohibir de suyo el obispo que dicho sacerdote, ni diocesano, ni extradiocesano, celebre en la iglesia del referido rector . ” ( J. Torrubiano, ” Novísimas Instituciones de Derecho Canónico “, Madrid, 1934, núm. 1330, pág. 599 ) .

 “Qui rite et valide ordinatus est,tam in diocesi,in qua promotus est,quam in alia qualibet celebrare potestcum haec facultas non ex potestate jurisdictionissed characteris proveniatet character semper et ubique maneat : igitur qui in sacerdotem ordinatus esttam in propria Ecclesia,quam in aliena celebrare potest.  … si peregrinus juravit se legitime esse ordinatumquia legitime constat esse ordinatumadmitti debet ad celebrandum.” ( M.González TéllezConsiliario de la Suprema Santa Inquisición“Commentaria perpetua in singulos textus quinque librorum Decretalium Gregorii IX”,In lib. ITit. XXII,caput III ) . …

Ese derecho a celebrar ” tam in diocesi propria, quam in aliena “ es de Derecho Divino antes que de Derecho Eclesiástico ( que reconoce y garantiza y protege al primero ). ( Cf. A. Alonso Lobo, O.P., en AAVV. ” Comentarios al Código de Derecho Canónico, Madrid, 1963, Vol. II, núm. 118 ) .

Como confirma la ” Carta a los Obispos sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunión ” (de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, o Santo Oficio, o Santa Inquisición Romana, presidida entonces por el Cardenal Arzobispo Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI )  en su numero 10  ( AAS. (83) 1993, pág. 844 ), el sacerdote ajeno a una diócesis debe ser admitido a celebrar la Misa y ser al respecto tratado exáctamente igual que si fuera clérigo propio de dicha diócesis, a la que pertenece inmediatamente y no a través de la diócesis propia, o de la incardinación en ésta >> .

 

ANOTACIONES EXCURSOS AL EXTRACTO DE LA SUSODICHA CARTA DE 15-VIII-2005 .

 Excurso 1º:

* La causa del “Derecho Divino”, en sentido estricto técnico teológicocanónico, es Dios mismo inmediatamente actuante al menos como Actor (o Ministro) inmediato principal, es la Persona de Cristo y su acto inmediato especial engendrador directo del efecto que se dice deDerecho Divino. La Iglesia, los Sacramentos, el Sacerdocio cristiano, el Papado, la jerarquización monárquica y apostólica eclesial son de Derecho Divino, porque están fundadas directamente por el mismo Jesucristo, Dios y Señor.

Parece que la inmediatez de la actuación de Dios no existe en la Ordenación Sacerdotal, porque ésta es efectuada a través de la acción sacramental de Ordenación causada por el Obispo o Sacerdote ordenante. Al haber un medio ( el Obispo ordenante ), la acción causal divina no sería inmediata, sino mediata : através del Ordenante. Sinembargo éste es sólo causa instrumental, y la inmediatez consiste no en la falta de instrumento, sino en la inmediatez de la acción divina sacramentaria, y la inmediatez del efecto o de lo que se efectúa, o sea, sin que se deposite en un instrumento que, a su vez, lo traslade o lo pariticipe a un sujeto pasivo; se trata del conferimiento de un don o un bien que proviene directamente del sujeto creador y dador de dicho bien, utilizando un istrumento de transmisión de dicho don o bien.. El conferimiento es directo en cuanto el bien o don a conferir no es engendrado por otro sujeto distinto al Principal, no existe un sujeto intermedio engendrador , receptor y depositario, el cuál a su vez confiriese a otro sujeto el don o bien recibido,de que fuese depositario y que puediese  transmitir o tranferir. El Obispo no recibe un depósito de Orden Sacramental que a su vez sea tranferido, participado, distribuido al ordenando. El Obispo es Sacerdote de primer grado, tiene su carácter sacerdotal indeleble, pero no es ese carácter, no es su Sacerdocio participado, concretado,impreso en cuanto tal el que el Obispo tranfiere, transmite o efectúa por emanación de ese carácter concretado. El Obispo Ordenante ni siquiera tranfiere, y no emana de su concreción sacerdotal realidad alguna, sino que transmite, es instrumento como un puente sobre el que pasa ( directamente, sin depósito intermedio) la acción de Dios mísmo por la que es producido  el efecto acuende el puente. Parece que por ello dícese Pontífice al Obispo, pues “Pontifex”, título antaño usado para el Emperador Romano, “pontífice”, según algunos linguistas que creo están en lo cierto, significa etimológicamente ” hacedor de puentes”, por los que pasa de allende a acuende la gracia divina y alguna acción “directa” de mundo divino o sobrehumano.

 La expresión ” Potestad de Orden”  es un tecnicismo teológicocanónico. Pocos definen el concepto expresado por dicha denominación técnica, y aún menos especialistas la definen bien. Definir es como el retrato humano, en la pintura, o el dibujo artísticos. Definir, “retratar”, es  lo más difícil, y suele poder hacerse sólo después de un profundo estudio de la materia en que se inserta o actúa la realidad a definir. “Potestad” en este caso es un concepto sólo jurídico, que presupone necesaria, metafísica, lógica y jurídicamente una realidad ontológica única o plural personal, un presupuesto homogéneo, o heterogéneo, o sea, un  presupuesto óntico y óntica o causalmente necesario, para efectuar o posibilitar, al menos parcialmente, la “potestad”. Potestad es poder de mando, de cierto dominio ( en sentido genérico usual del término ). Quien puede mandar algo, o a alguien, tiene potestad sobre ese algo, o ese alguien, respectivamente. El mando es “munus”  y el“munus” o “deber” causa indefectiblemente el “jus” o “derecho” a ejercer o cumplir dicho “munus” o deber. El derecho no sólo tiene por fuente al deber, sino también al heroísmo y a la ascética que “superexcellet”  el cumplimiento del deber, y a la vocación preceptuante ( no la vocación que místicamente deja libertad, al vocacionado, para seguirla, o para declinarla) eficaz divina sobrenatural que, basada directamente en el decreto providencial de Dios, exige su satisfacción por parte de aquellos que pueden posibilitar tal satisfacción, y por aquellos que, pudiendo hacerlo y teniéndolo postulado, tienen por tánto el “deber de oficio” de efectuarla. El mando presupone un sujeto que pueda mandar y tenga facultad física para mandar. El vocablo facultad puede significar ora una realidad jurídica, ora una realidad física (en sentido aristotélico del término). La jurídica presupone la física. La facultad física de consagrar eucarísticamente con eficacia sacramental permanece incluso cuando esa facultad no esté respaldada o expedita por el Derecho legítimo, permanece en los Sacerdotes suspendidos “a divinis”. Esa facultad es una de las causadas por el carácter ontológico sacerdotal, y el mando o imperio personal sobre ellas tenido por su sujeto o Sacerdote es la llamada Potestad de Orden, es el mando o imperio reflexivo que el sujeto tiene sobre las facultades sacerdotales físicas y su conjunto. Mando por causa del propio caracter sacerdotal del sujeto, por sus facultades de intelecto y voluntad, por su libre albedrío. Mando sobre las facultades dimanadas del carácter sacerdotal del sujeto. Mando para ejercer eficazmente las eficazmente no impedidas, es decir, no impedidas en su acción, y, por tánto no impedidas para causar efecto. “No puede darse la privación de la potestad de órden, sino sólo la prohibición de ejercer esa potestad o algunos de sus actos” ( CIC., can. 1339,2 ). “Potestas Ordinis semel data indelebilis est” (Didacus Covarruvias a Leyva, Episc. segoviensis, Philipi II, Summo praefectus Praetorio, Senatus praes., “Opera”, Salmanticae, 1577, vol.I, pag. 407, col. 2, in medio). Dicho mando es siempre legítimo, pero su ejercicio sólo es legítimo si no quebranta la Ley de Dios, si no es usado para hacer el mal moral.

“Potestas qua polet Ecclesia in ordine ad conficienda et administranda Sacramenta et Sacramentalia et ad omnes actus cultus rite perficiendos, vocatur potestas Ordinis. Haec vero secumfert vim quamdam seu facultatem quamdam supernaturaliter collatam ad praedicta sacra peragenda, et in subiecto cui inhaeret confert… ius exercendi, debitis modis, talem facultatem, …”( Cardinal Octaviani, “Institutiones Juris Publici Ecclesiastici”, vol.I, 1958, num. 112,2, pag.178 ). Este párrafo es el más excelente,denso y consiso que se ha escrito al respecto.

El deber ordinario de celebrar origina el derecho a celebrar.  De la vocación a ser Sacerdote nace el derecho a serlo; de serlo nace el deber ordinario a ejercer como tal; de tal deber nace el derecho a cumplir ese deber y consumar el objeto formal y material del mísmo.” Hoc Sacramentum (Ordinis Sacerdotalis) perficitur in consecratione Eucharistiae, in qua sacrificium Deo offertur ad quod sacerdos obligatur Deo ex Ordine suscepto”. ( Divus Thomas Aq., “Summa Theol.”, III, Q. 82, art. 10, ad primum).     

El Concilio Vaticano II afirma la Potestad de Orden ( en “Lumen Gentium”, nº 10, segundo párrafo). En la Ordenación Sacramental tal potestad es creada por necesidad metafísica de la esencia del Sacerdocio Sacramental que es la forma accidental (accidente del espíritu) llamada “carácter”, ontológicamente capacitadora para realizar actos sacerdotales específicos sacerdotalministeriales adecuados al rango sacramental sacerdotal del sujeto, es decir, los pertinentes sacramentarios  y los Sacramentales. Por cuanto el presbítero, una vez legítimamente ordenado “in sacris” como tal, su misión a actuar como Sacerdote no la recibe absolutamente del Obispo, ni de su antojo o libérrimo voluntarismo, sino del mismo Carácter Sacerdotal indeleble individual, efecto de la consagración presbiteral del sujeto. (Cfr. “Presbyterorum Ordinis”, num. 5; Paolo VI, “Il Credo del Popolo di Dio”, Vaticano (Roma), 1968, pag. 23 ).

El Concilio Vaticano II , aunque reconociendo que los actos y efectos propios sacerdotales de dicha Potestad de Orden de los Presbíteros ha de ajustarse al Derecho Canónico bajo la obediencia legítima “a los obispos”,  declara que la finalidad y misión de “predicar el Evangelio, apacentar a los fieles* y celebrar el culto divino, según la imagen de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote”, que tienen los Presbíteros se produce “en virtud del Sacramento del Orden y por la consagración de éstos “como verdaderos Sacerdotes” (Cfr. “Lumen Gentium”, nº. 28 “in principio”) . (( Santo Tomás de Aquino no considera que la Predicación del Evangelio, ni el apacentamiento o pastoreo ( “régimen”,regimiento o acción de regir y guiar ) sean una actividades específicas de parte de la Potestad de Orden del Presbítero, ni facultades sobre la que verse dicha Potestad de Orden, pues el Santo Doctor reserva al Orden Episcopal, y así al Obispo, la prerrogativa predicacional y jurisdiccional de Pastor. ))

 

Hay dos misiones : la “missio sacramentalis sacerdotalis” y la llamada técnicamente “missio canonica” : la primera es la que Dios  crea “in actu” de  la Potestad de Orden, o sea, la que origina “per se” tal Potestad. Es una exigencia jurídica, de Derecho Divino, una exigencia del deber moral de dicha potestad, una exigencia, pués, de dicha potestad. Es la exigencia divina sacramental de que se satisfagan todas las finalidades esenciales del Sacramento conferido. Es la misión real a practicar la Potestad de Orden, que Dios confiere sobrenaturalmente para que sea ejercida de modo canónico o ajustándose a las medidas concretas que de Derecho Eclesiástico meramente positivo determine la Autoridad Papal y la episcopal competente. Es la exigencia “teóricopráctica” de dicha Potestad, a su vez exigencia del mismo Sacerdocio Sacramental Ministerial o “in sacris”. Es la misión necesaria de que sea ejercido el Sacerdocio canónicamente legítimo, distinta de la accidental  y contingente misión disciplinar o eclesiástica (“missio canonica”) de que el Sacerdocio sea ejercido dentro del cargo canónico conferido. Es la “misión sacramental” pura, que dimana inmediatamente del mismo Sacerdocio o Carácter Sacramental, porque se es legítimamente Sacerdote para ejercer, aun en el caso de que el pecado impida el ejercicio sacerdotal, o cuando un impedimento canónico intervenga, en cuanto si la rehabilitación es deseable, lo es por la realidad del Carácter o Sello Sacerdotal sacramental o Sacerdocio concreto existente en el individuo impedido, y por el deber y vocación sacerdotales. Ni el pecado, ni la excomunión, u otras censuras canónicas extinguen la exigencia que de ejercicio legítimo mantiene el Sacerdocio, al menos el legítimamente conferido, la cuál justifica el deber que el así penado tiene de enmendarse cuanto antes y cuanto sea justamente necesario para la remisión de la pena, así como justifica el deber episcopal de procurar paternal asistencia al penado que admita socorro. El Orden “jam susceptus” genera, de por sí, la tendencia implícita al ejercicio ordinario, habitual y frecuente de éste, tendencia que se convierte en necesidad ordinaria ascética salutífera cuando hay posibilidad física y verdaderamente jurídica de celebrar, al menos en las fiestas de precepto y sin una grave incomodidad en contrario, la cuál nadie tiene derecho a crear deliberada y contingentemente, so pena de pecado mortal, afrenta a Jesucristio, agravio al Sacrificio de la Misa y al Sacerdocio, e injuria al Sacerdote (“Sacrilegio Personal”). Dicha tendencia debe no ser satisfecha, debe no alcanzar su fin formal propio, mientras la Iglesia válidamente prohiba,  siempre por suspensión “a divinis” ( ora sola, ora efecto de excomunión ) , que se satisficiese tal tendencia. Para el penado, con pena que sea o implique “suspensio a divinis” la insatisfacción de dicha tendencia sacerdotal ontológica, así como la insatisfacción de su correlativa tendencia psicológica o apetencia ( si la hubiese) de ejercer “in divinis” ,  forman parte del efecto de la pena o censura, y puede tener, en su caso, carácter y efecto expiatorio (en el sentido canónico del término, y en su sentido  moral )..

Esta misión es definitoriamente “vocación a cumplir el propio deber sacerdotal”.

          A esta “Misión Sacramental”, individual, interna, mística, intransferible, inmediatamente sostenida “in actu” por Dios a través de la forma sacerdotal específica ontológica debe adecuarse la voluntad y práctica de éste y la gubernativa episcopal (CIC., can. 384 ), la disciplina concreta que el Obispo competente pueda imponer e imponga al ejercicio del Sacerdocio de sus súbditos, de modo que toda disciplina respete la índole y exigencia vocacional, y la  fertilidad sacramental, ínsita en el Sacerdocio ontológico, para que éste sea fecundo.

La vocación divina a cumplir con el propio deber sacerdotal presbiteral, con todos los deberes del Sacerdocio que se tiene siendo Sacerdote funda la necesidad espiritual moral de cumplir dicho deber ejerciéndo y funda “eficientemente” (= “por vía de causa eficiente”) y justifica la Misión Sacramental y su moralidad, misión que Dios preceptúa con el precepto individual o eudemonológico de la práctica frecuente del Sagrado Ministerio Sacerdotal Presbiteral, sobre todo en su “munus” principal de celebrar Misa, precepto canonizado antaño por el Concilio Ecuménico de Trento (Sess. XXIII, “De Reformatione”, cap. XV), San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán ( en su Concilio Provincial milanés), los concilios de Rems (1583) y Tolosa (1594), benignamente interpretado por Benedicto XIV en su tratado, en lengua italiana,“Della Santa Messa” (Sez. 2ª, cap. I), y estatuido en el actual canon 904. Oponerse a él es inmoral y anticanónico.

El trato indigno contra la persona del Sacerdote, impidiéndosele por coacción ilícita, mentira, u otra forma de violencia psicológica o física ( en sentido vulgar del término), celebrar Misa, y cumplir con su Rito y sus rúbricas sagradas, constituye un sacrilegio (Cf. “Catecismo de la Iglesia Católica”, nº. 2120).

Entre los medios que el Obispo Diocesano tiene la obligación ordinaria de procurar con toda su autoridad y potestad episcopales, a los Sacerdotes canónicamente no impedidos está el

templo, para que en él celebren los Obispos y Presbíteros, obligación que de franquear el templo  compete también directamente al rector de éste donde quiera y pida canónicamente celebrar el Sacerdote conocido o prudentemente presumido, como no impedido para celebrar, por dicho rector. Porque el templo es un medio ordinario de trato digno de los Sacramentos

( Bautismo, Confirmación, Matrimonio, Eucaristía, Ordenaciones), por ser la “Domus Dei et Porta Coeli” “in Terris”.


Excurso 2º:


** ” Sacerdotes, quando Domino sacrificant, non soli hoc agere debent, sed testes secum adhibeant, ut Domino perfecte in sacratis deo locis sacrificare probentur, juxta illud Deut., XII: “Vide ne offeras holocausta in omni loco, quem videris, sed in loco, quem elegit Dominus Deus tuus”. ( Barth. Card. Carranza, O.P., “Summa Conciliorum Summorumque Pontificum …”,s.l., ed. 1781, “Decreta Anacleti in epistula prima”, pag. 15 ). Cfr. Conc. Laodicense, can. 58 y Conc. Cartaginense II, can. 9, apud Carranza, l.c., pag   . ” dem Gedanken, daB der Gemeinschaftscharacter der Eucharistischen Feier durch die Versammlung der Gemeinde an einem Orte versinnbildet werden soll, ist die Vorschrift entsprungen, daB in Privatskapellen der Pflicht, an der sonntäglichen Opferfeier der Kirche teilzunehmen, nicht Genüge geschiet.”  ( M. Schmaus, “Katholische Dogmatik”, Band IV,1, München, 1957, & 268,2, Seite 454 ).  “Die Kirche aus Stein, das Haus des Herrn, ist ein Gleichnis der lebendigen Kirche: sie versinnbildet die Einheit “. (Ibid.)

             El Obispo Diocesano tiene una especial obligación cristiana, de oficio apostólico, paternal espiritual,piadosa de defender, con su autoridad, la Unidad de la Iglesia de Dios, por medio del cumplimiento él mísmo de la disciplina común eclesiástica, y gobernando ( con potestades legislativa,judicial y ejecutiva) promoviendo y urgiendo la observancia detodas las leyes canónicas, vigilando al efecto, de modo que sean satisfechas todas las prescripciones canónicas y litúrgicas concernientes al celebrante o su sujeto, el lugar, hora, rito, rúbricas y actuación espiritual y física del celebrante de las ceremonias sacramentarias y de todo Culto Divino canónicamente regulado (CIC., canon 392), y todo ello en comunión, obediencia y colaboración con la prerrogativa de gobierno, vigilancia y tutela que la Santa Sede se reserva en materia de “Sagrada Liturgia” ( cf. CIC., canon 838,1,2,4). Contrario pués, a esto y a la virtud de la Religión es el trato indigno infligido a la persona del Sacerdote, a sus Sagradas Ceremonias, a sus sagradas intenciones y decisiones decelebrar canónicamente, e impedir, por coacción ilícita u otra forma violenta, que el Sacerdote cumpla con su obligación moral de celebrar en una iglesia Oratorio Público ( = canonicamente “público”, aunque el inmueble fuese propiedad privada) fuera de los casos de “necesidad” , de modo que habiendo un templo disponible, se fuerce, al Sacerdote, a celebrar “in domo”, “sub dio” . Aunque al Sacerdote compete, según el nuevo Derecho, juzgar especializada y prudentemente qué,cuándo, dónde ( al menos lugar digno) y en qué circunstancias pida la necesidad que él celebre, y aunque no ha menester gran necesidad, sino alguna necesidad a ello suficiente, para poder celebrar lícitamente en lugar honesto,decoroso, o digno, no veo lícito que, habiendo iglesia u Oratorio Público  disponibles, se mande o fuerce, al Sacerdote, a que si quiere celebrar celebre  fuera de ésta, salvo que el templo esté en ruinas, no haya otro muy lejos, y razones graves de carácter jurídico público u ofical y, por tánto, oficialmente declaradas y notificadas al afectado  (cc. 51 al 56 ), observándose lo prescrito en el canon 50. Si bien, si puede el Sacerdote juzgar de la suficiencia, al efecto, de la necesidad que quizá postulase la celebración fuera de un templo, “a fortiori” puede juzgar de lo mismo el Obispo u Ordinario de dicho Sacerdote, y preceptuarle  ( pero “rite” ) que celebre fuera de un templo o lugar sacro, “cuando la necesidad así lo pida”, pero tanto a los Sacerdotes cuanto a los Obispos el Canon 932 permite la celebración de la Misa fuera de dichos recintos o sitios sólo “in casu particulari”, por contraposición a “in casu generali”, siendo excepcional, al menos de hecho, el caso particular. De cualquier modo siempre ha de discernirse y decidirse de manera canónica, clara, definida, argumentada, públicamente participada al Sacerdote afectado por cualquier medida o precepto particulares al respecto. En general pués, y cuando se trata de de preceptuar o imponer, a un Sacerdote, que éste celebre siempre fuera de una iglesia u Oratorio Público,  u ordinariamente y “sine die” fuera de tales sitios sagrados, sólo cabe la existencia persistente de una gran necesidad, a la luz hermenéutica del Derecho Clásico eclesiástico y la Disciplina Constante de la Iglesia Católica, hasta incluida la entrada en vigor del Código actual .  ( cf. canon 932; “Institutio Generalis Missalis Romani”, Cap. V,I, num. 253 en latín, no en español.  Dicha “necesidad debe ser verdadera, como falta de iglesias, habiendo necesidad de celebrar u oir Misa; en tiempo de peste, guerra, persecución, etc.”, Mach,S.J., “Tesoro del Sacerdote”, Barcelona, 1891, pág. 264; debe ser “magna” o “summa” : cf. “Corpus Iuris Canonici”, “Decretum Gratiani”, De Consecratione, Dist.I, canones Sicut (XI), Missarum (XII), Nullus Presbyter (XV), Hic ergo (XIV), Concedimus (XXX) y Clericos (XXXIV); Sacra Congregatio de Propaganda Fide, decretum diei 14-XII- 1668 ( puede verse en Card. Gasparri, ” Fontes …”, vol. VII, Roma, 1935, pag. 32 et 33 ); del mismo Dicasterio : decret. diei 2-XII-1720, decr. diei 30-IV-1753, num. 2 et 3 ( Apud Gasparri, l.c., num. 4516, pag. 58); decr. diei 14-XII-1761, decr. diei 18-11-1765 ( C.G. Constantinop. ) ( apud Gasparri, l.c., num. 4547,pag. 85); Instr. ad Episc. Scdren., 11-IX-1779, num.3 ( apud Gasparri, l.c., num. 4581, pag. 122 ); decr. diei 6-9-1821 C. P. pro Sin. Sutchuen. ( para una tierra de Misión, sin templos y bajo ” persecución mayor,”), apud Gasparri, l.c., num. 4726, pag.246″ ; decr. diei 16-VI-1827 ad Vic. Apost. Bosniae ( apud Gasparri, l.c., num. 4735, pag. 254-255); Sacra Congr. de Sacrametis, decr. diei 23-XII- 1912 Romana et aliarum, I et “Ad Im”(AAS.(1912) pag. 725 ); de la misma Congregación decr. diei 22-III-1915 (AAS (1915) VII, pag. 147; Benedicto XIV, Encíclica ” Inter Omigenas “, num. 22 (en Bullarium Smi. Dmni. nostri Benedicti XIV “, Tom. I, Roma, 1746, pag. 306, y también en Gasparri, l.c., vol. I, Roma, 1923, num. 339, pag. 809 ; otros decretos se hallan en el preclaro, acertado y riguroso J. Clericato, ” De Sacrosanto Missae Sacrificio Decisiones “, Venettiis, 1727, Decisio XII, num. 48 – 67, pag. 59 – 64, et Decisio XLI, num. 1 et 2 ; del mismo : ” De Venerabili Eucharistiae Sacramento Decisiones theologico-legales “, Venetiis, 1729, Decis. VIII, pag. 24 – 39 ; véase el comentario del sapientísimo Billuart a la Quest. 83, Art. III, IIIae Partis Summae Theologiae de Stº. Tomás de Aquino, en ” Cursus Theologiae “, Pars III, Tractatus de Almo Eucharistiae Sacramento, Dissertatio VIII, art. IX ; Prospero Lambertini (después Benedicto XIV) ” Della Santa Messa “, Venezia, 1792, Sezione Prima, Cap. I, pag. 5 – 8, y Sezione Seconda, Cap. I, pag. 149 ;  se citan los decretos de la Sagrada Congregación del Concilio, de 27-V-1617, 23-I-1847 y 20-XII-1856 ) en J.F. Gury, “Compendium Theologiae Moralis”, Tom. II, Barcinone, 1904, pag. 242, num. 386 , y en X. Wernz,S.J., ” Jus Decretalium “,vol. III, num. 457 ; ” Cum ergo Hae prohibitiones sint de re gravi et sub gravi poena, nempe suspensionis, obligant in mortali ” (Billuart, l.c., art. IX, Dico I) ; ” Quapropter cum haec prohibitio sit stricta et in re gravi, obligat sub mortali, ut commmuniter sentiunt theologi, nulla tamen est censura anexa “. ( Billuart., l.c., art. IX, Dico 2 ) ; en el mismo sentido Antonius Diana, Doctor amplissimus, ” Summa Diana ” (Nocticot commisa), Romae, 1644, pag. 118, num.27; Cf. Villalobos, ” Summ. …”, pars I, Tract. 5, Diff. 23, num. I; Cf. S. Alfonsus Mª Liguori, ” Theol. Moralis “, Lib. VI, Tract. 3, cap. 3, Dub. IV,num. 356 ; Felix Mª Capello, S.J., ” De Sacramentis “,vol. I, Augustae Taurinorum, 1938, pag. 748; Th. a Iorio, ” Theologia Moralis “, vol. III, Neapoli, 1940, num. 303, Quaer. 1º, pag. 196; así también lo ve el Aquinate en “Summa Th.”, III, Q. 83, art. 3 .

                                          HIC EXPLICIT . U.I.O.G.D.

César Borgia (pseudónimo), Cardenal de S.S. Alejandro VI.

DEFINITIO

Definitio stricta Commendatitiarum sub luce fontium traditionis juridicae Ecclesiae Latinae est: “Litterae canonicae testimoniales vigentes, in quibus Ordinarius plublice vel authentice et explicite testificat quod Sacerdos de quo agitur subditus canonice proprius Commendantis est ac Episcopo popri sui canonice non extat ut impeditus litandi, nec suspensus a divinis ad Missam celebrandam”.

Alia : Litterae quibus ab Ordinario et testimonium Ordinis ostenti Sacerdotis propri illius Episcopi, et libertas ab omni canonico impedimento irregularitatis, vel suspensionis perspecta fiat.

Alia : Litterae Commendatitiae exhibere debet Ordinarii testimonium , quo pallam faciat Sacertotem illius commendatum nullo suspensionis vel irregularitatis vinculo irretiri . ( Vide Encyclicam “Apostolicum Ministerium”, 30-V-1753, num.6 , in Card. Gasparri, “Codex Juris Can. Fontes “, Romae, Vol.II, 1924,pag. 392.) .

Alia : Doccumenta quibus Sacerdotis Praeses Sacerdotium ab eodem susceptum, nullaque suspensione, aut irregularitate impeditum testetur. (Cf. Prosperus Lambertini, postea Benedictus XIV, “Institutionum Eclesiasticarum”, Instit. XXXIV, I, &I, IV , num. 34 , Venetiis, 1783, pag. 73, col. 2ª ).

Alia : ” Commendatitiae vero, aut testimoniales litterae dicuntur, quae dantur ab Ordinario Clericis peregrinationem suscipientibus, vel omnino discessuris, ut eis liceat administrare, vel alia divina officia, et sacra ministeria peragere (Azor. , p. 2, l. 5, cap. 49, quaest. I ) in quibus etiam de vita, moribus et doctrina commendari solent, et exprimuntur etiam Ordines, si quos habent ( Innocent. hinc in Rubr. ), quamvis alias …” (Pihring , “Jus Canonicum”, vol. I, 1759, pag. 258, col. II, in medio.) .

Sacedotes ut tales ignoti loco ubi sint, ex reformatione a Sacrosanto Concilio Tridentino promulgata et usque ad disciplinam Codicis juris Canonici 1917 jus expeditum non habent litandi “nisi prius doccumenta proferant, quibus et ostenti Ordinis testimonium, et libertas ab omni canonico impedimento irregularitatis, vel suspensionis perspecta fiat.”(Ben.XIV, Encyc. “Apostolicum Ministerium”, 1753, Ibid., pag.98 ).

“Dicimus, antiquissima providencia cautum fuisse, ut qui e propria in alienam Diocesim transgreditur, nisi fuerit in hac plane cognitus, secum ferat Ordinarii sui litteras quibus fides fiat, eum esse sacerdotem, nulloque, quod sciatur, canonico impedimento detentum, quominus Sacra Mysteria celebrare queat.” (Benedictus XIV, Encyklica “Quam Grave”, 1757, s.10, in Sacra Congregatio de Propaganda Fide, “Ssmi. Dmni. Bened. XIV Bullarium”, Romae, Tipys Sacrae Sacrae Congr. de Prop.Fide, pag. 539-540.). Igitur Benedictus XIV videt in testimonio Ordinarii ecclesiastico absentiae impedimentorum canonicorum proprii Sacerdotis deffinitionem epistulae commendatitiae.

Verba “quod sciatur” permittit minorem deffinitionem Commendatitiarum: “Doccumentum publicum testimoniale in quo Ordinarius certificat explicite quod ei non constat Sacerdotem proprium suum esse canonice impeditum litandi” ; et infimam ex jure Decretalium : “Litterae formatae quibus ex testimonio Ordinarii proprii commendati exprese constet hunc Sacerdotem esse legitime ordinatum ut talem”, ita ut silentium de impedimentis canonicis aut de suspensionibus a divinis jure papali inflicta significet absentiam illorum ad Missam celebrandam saltem extra propriam diocesis commendati”. Commendatitiae hujus speciei, usque ad repristinationem tridentinam disciplinae Concilii chalcedonensis, erant infime canonice sufficientes ad licite recipiendum alienum Sacerdotem ad litandum .

<< … quamvis alias etiam testimoniales litterae dicantur, quibus Episcopus testatur, alicui clerico hos, vel illos Ordines legitime collatos esse, quae vulgo, et ex communi consuetudine “formatae” appellantur (Laym., in cit., c.I, num. 3 hujus tituli ). >>( Pihring , “Jus Canonicum”, vol. I, 1759, pag. 258, col. II, in medio.) .

Jure Concilii Chalcedoniae, Commendatitiae sunt: “epistula formata” ab Episcopo redacta tamquam litterae mere testimoniales de ordine et legitimitate clerici prorii ipsius Episcopi, ut in jurisdictione canonica in qua clericus ille alienus et ignotus fuisset, apud Episcopo istius jurisdicctionis idoneus ad litandum constaret .

Utrum recomendationes, vel commendationes secundariae, ad essentiam et deffinitionem Commendatitiarum pertineant.

Videtur quod non . ARGUMENTA:…

Utrum aliqua suspicio criminis impediat Commendatitias conficere. Utrum clericus a suspicione canonice impeditus sit litandi:

Hic dua genera suspicionum consideranda sunt : Suspicio negativa et suspicio positiva. Prima provenit ex ignorantia juridicae conditionis subiecti suspecti ; secunda est illa ad quam indicia impedimenti canonici conducunt .

Sub primo genere dubium publicum de incardinatione, a quo Ordinarius non sciat si Sacerdos sit incardinatus aut vagus, vel non constet ubi sit incardinatus, impedit Ordinario commendatitias Sacerdoti dare, nam sicut non patet qui sit Ordinarius jurisdictionem habens super Sacerdotem quem ut Ordinarius proprius valide commendare possit, de concreta competencia Ordinarii ad commendationem Sacerdoti non constat .

Tempore Juris Chalcedonensis , necessitatis universalis Commendatitiarum, ad a Sacerdote alieno litandum, hoc est, usque ad jus Decretalis Innocentii III ( Cap. Tuae,III, Lib.I, Tit. XXII) Commendatitias ab omni suspicione de actualiter legitima Sacerdotalitate commendati penitus alienae esse debebant, et sine commendatitiis clericus alienus erat ipso jure suspectus in primo genere suspicionis supra dicto. Jam in Decreto Gratiani et postea sub Innocentio III suspicio de falsitate aut illegitimitate Sacerdoti alieni non impediebat illi omnino litare, sed in publico celebrare, hoc est, sine populo, vel secreto, sicut ait glossa ad cap. III , Tituli XXII Libri I Decretalium : “Secreto: quia tunc nullum periculum fit alicui, nisi sibi: sed si publice celebraret populo, tunc periculum esset ut si non esset sacerdos, populum deciperet, 42, Dist. quiescamus, et j. de cele. mis. de homine.”). Ad cap.I glosa: … si tanquam viatores vellent celebrare secreto, permittendi sunt. j. eo. ca. Tuae et Arg. De Consec. d. 2 non prohibat. et 7. q.I. Episcopi. ” “Partim quia privatim celebrando non decipiunt populum, partim quia nemo facile praesumitur malitiosus sine aliquo suo commodo.” ( Vitus Pichler, “Summa Jurisprudentiae Sacrae Universa, Jus Canonicum “, Tit. XXII, num. 2, Augustae Vindelicorum, 1728, pag. 128, col.1ª-2ª ). “Nemo praesumitur malitiosus sine aliquo suo commodo, aut stipendio.” (Ibid., “Epitome Juris Canonici…”, pars prior, Tit. XXII , num. 2, Venetiis, 1755, pag. 172 .) Prudens et licitum erat siquidem hanc cautam celebrationem episcopaliter permittere clerici alieni apud Ordinario locali ignoti, et eodem Episcopo tanquam Sacerdotis habilis incogniti . Concilium Tridentinum disciplinam Commendatitiarum in pristinum statum Concilii Chalcedoensis rediit, et sic illae necessariae fiebant Sacerdoti ut extra jurisdictionem propriae diocesis vel territorium societatis in qua incardinatus esset celebrare posset, etiam sine populo, quamvis praeceptum interdictionis non erat directe Sacerdotibus subditis sed Ordinariis impositum . Ex finalitate legis intuitur quod non ratione alienitatis Sacerdotes peregrini egebant Commendatitiis, sed quoniam ignoti fuissent, ita ut sine Commendatitiis tanquam Sacerdotes habiles morali certitudine cognosci ordinarie non possent .

Commendatitiae igitur, in disciplina tridentina et explanatione ejus non admittebant suspicionem saltem gravem de validitate, nec de legitimitate Sacerdoti ignoti .<< Siquidem nulli Regulari Sacerdoti debet, ut Missae Sacrificium celebret sine doccumentis, quibus ipsius Praeses Sacerdotium ab eodem susceptum, nullaque suspensione aut irregularitate impeditum testetur, quemadmodum Sancti Officii Congregatio decrevit encyclicis suis litteris, quas die 29. Februarii anno 1649, et die 26. Februarii anno 1692 scripsit, in quibus admonentur Episcopi, Vicarii Generales, ac Foranei, ne facultatem celebrandi, Presbyteris alienis impertiantur, sive inter regularem, sive secularem Clerum adnumerentur : “Nisi litteras Episcopi, ac Praefecti Regularis prius ostendant, quibus sacerdotes ita probentur, ut nulla falsitatis umbra, vel suspicio relinquatur. Idem de Regularium Ecclesiis statuendum, qui secularibus Presbyteris concedere nequeunt, ut sacrum peragant, nisi prius ipsorum commendatitiae litterae per Ordinarum cognoscantur et approbentur. Id sancitum fuit in Sacra Concilii Congregatione die 17. Novembris anno 1594 ( Lib. 6 Decretorum, pag. 78 ) : ” An Episcopus loci Ordinarius prohibere possit, ne Regulares in eorum Ecclesiis sacerdotes seculares exteros divina officia celebrare permittant, nisi prius ab ipso Episcopo, visis litteris commendatitiis ipsi sacerdotes admissi fuerint, Sacra Congregatio censuit posse.”

Testimonia ab omni suspicione penitus aliena ne forte, quod Deus avertat, aliquis Sacerdotii Ordine minime praeditus, vel irregularis, ac suspensus ad celebrandum Missae Sacrificiunt accedat . >> (Prosperus Lambertini, “Institutionum Eclesiasticarum”, Instit. XXXIV, I, &I, IV , num. 34 , Venetiis, 1783, pag. 73, col. 2ª ) . Obvie Sacra Congregatio Concilii et Magister Lambertini, postea Benedictus XIV, aiunt de suspicionibus ad authenticitatem et habilitatem canonicam relatis .

Hanc doctrinam sequuntur preclarus Engel et inclitus Pichler . “Facilius tamen in privata capella ex devotione Sacerdos peregrinus ( = alienus in alia Ecclesia Particulari domicilium habens) celebrare permitti potest, si de illo nulla alia gravis suspicio habeatur” ( Ludovicus Engel, “Collegium Univ. Juris Canonici”, Venetiis, 1760, comm. in Decret.,Lib.I.Tit.,XXII,De Clericis Peregr.,cap.III ; pag.57,col.2ª ). ” Clerici peregrini nec ad ulteriores Ordines promovendi sunt sine Dimissoriis, … nec ad divina publice celebranda , et Sacramenta administranda admittendi sine litteris Commendatitiis, … vel saltem sine alio Testimonio , quo de dictis fiat sufficiens fides. Ita communis. … Ratio, quia contingere potest, et saepius jam contigit, ut Clerici vagi, et peregrini ignoti, fuerint homines non tantum criminosi, infames, in exilium missi, irregulares etc. , sed etiam Sacerdotio, vel aliis Ordinibus, non initiati, quibus se initiatos asserebant, et tamen Missam celebrare presumpserint gravissimo sacrilegio, ac populum fede deceperint. Dixi … publice, nam ad privatim celebrandum et absque stipendio facilius admitti possunt, modo parati sint juramento se probare sacerdotes, nec adsint rationes peculiares, quae ipsos reddant suspectos de fraude.” ( V. Pichler, “Epitome…”, loc. cit.) ” … nec adsint rationes peculiares, quae ipsos reddant suspectos de fraude vel fictione. ” (Ibid.,”Jurisprudentia …”, l.c., col. 1ª.). Sicut patet ex contextu, Magister Pichler ait de fraude sensu fictionis, quia non decepit populum Sacerdos excomunicatus sive a divinis suspensus, sive impeditus aut irregularis qui audet in publico celebrare Missam, licet gravissime peccet ; quia Sanctum Sacrificium Eucharistiae valide a tale Clerico celebratur, et illegitimitas celebrationis non transfertur ad populum adentem, quin immo iste, a fortiori si ignorans indisciplinam celebrantis, pacifice Missam audit et vidit et orat in ea, et gratiam a Sacramento recipere potest, sine sanctitate nec innocentia Ministri qui valide,non licite, celebrat, sicut dogmatice declaravit Sacrosantum Concilium Tridentinum ; item populus vidit verum Sacerdotem et reveretur eum ut talem, non ut peccatorem . Non patet sacrilegium esse tantum illicite conficere Sacramenta, et valide, si liturgia aut Ritus, ceremoniam et rubricas servantur, animoque injuriae vel contumeliae faciendi contra supernaturalia divina absente . Tamen in cum populo celebratione pseudomissae a laico vel non Sacerdote, quanvis non consecretur in ea, impostura vexat Sacrum quia impostor dicit sacrum esse quod in re et in persona profanum et mendax est , et sic inducit efficaciter populum ad adorandum res profanas, nam quantumvis in corde populus deceptus ignorans fraudem adoret Deum, tamen colit hostiam concretam, respicit celebrantem ut (quod non est) Ministrum Sacrum in Persona Christi, atque veneratur, erronee tanquam Sanctum Sacrificium Redentionis Christi Cruce, ceremoniam in radice profanam et omnino fraudulentam . Sine populo, vel secreto sacrilegium in deceptione fidelium dum procedit ceremonia non operatur, nam qui solus celebrat, etsi Sacerdos non est, se non decipit, ac potest fortasse celebrare ex devotione irrationali et inordinata, excluso deinde formali sacrilegio et magmo materiali in quantum impostor nec tractet materialiter indigne materias sacras ceremoniam servando, nec animum lucri nec sacrilegii faciendi vel sacri vexandi habeat . Sacrilegium procedit ex impostura, quae contaminat actionem, externe sacerdotalem, praesumpti Sacerdotis, et, tempore praeterito, ex tactu ornamentorum utensiliorumque sacrorum qui Clericis majoribus reservatus erat.

Hodie tamen suspicio vel dubbium de Ordinatione aut Sacerdotalitate extra processum judiciale de nullitate Ordinis Sacri, quod suspensionem a divinis per jus positivum ex imperio prudentiae secumfert, non est impedimentum canonicum “nec stricto, nec lato sensu”, quia hoc dubium presumitur leve si cito non aperit processum nullitatis Ordinationis suspecti, nam per se dubium non est certitudo, non destruit praesumptionem Sacerdotalitalis suspecti ; suspicio non suspendit inmediate jus validi Sacerdotis in hoc processu incursi, nisi per suspensionem “latae sententie” ipso jure positivo impositam, non simpliciter dubio annexam, sed in quantum per processum specificum ipso jure annectitur.

Quoniam nulla est “necessitas” inmediata celebrationis Sacerdotis extranei et ignoti ut habilis, si dubium leve adsit de validitate Ordinis sujecti postulantis Missam celebrare, potest ei permittere non plus quam celebrare cum solo acolito, aut, si iste absit, sine populo, sed restrictio licita est tantum dum apud Episcopo diligenter soluta fuerit suspicio ..

Si Sacerdos extraneus Rectori legitimas et jure vigentes commendatitias habet, Rectoris suspicio de legitimitate Ordinationis Commendati effectum juridicum non habet ; ac si Rectoris suspicio, etiam gravis, versatur in validitate Ordinationis, et ex factis aut notitiis posterioribus data Commendatitiarum, debet notificare cito suspicionem et eae fundamentos in factum, sed non potest agere contra jus pontificium canonum 900 et 903, nec contra vim juridicam efficientem epistulae commendatitiae, secundum quod commendatus: 1º) ab Auctoritate Episcopali competente et cum efficientia juridica universale in Ecclesia Latina jure pontificio, valide, licite, et vigenter, explicite aut implicite declaratus est authenticus Sacerdos et legitimus ; 2º) Jure Divino, ut Minister Ordinarius Sacrificii Missae et secundum dictam jurisdictioni Rectoris superiorem declarationem episcopalem cujus vis juridica ab Auctoritate Papali fulcita et extensa est, debet sub gravi a Rectore ad celebrandum esse admissus.

Porro licita et prudens, ex morale, cautela non permissiva Rectoris, si Sacerdos, rite commendatus, aperte negat esse valide ordinatus, sive dubitat rationaliter de validitate proprii Ordinis, aut catholicam fidem et Ecclesiam iniuriat et renuit.  Rector urgenter Ordinario suo notificare debet factum, quia periculum extat reiterationis in aliis ecclesiis . Post recognitionem absolutoriam Ordinarii Loci, clericus ut habilis, a Rectore teneri debet, tametsi, si cognoscit veritatem falsitatis aut heresim exrtranei et de iis perfecte convictus est, potest in conscientia permissioni episcopali oponi, et sanctiones contra eum pie accipere, sibi resrvando officium ad Sanctam Sedem recurrere, aut denuntiationem ferre . Ordinarius urgendo leges debet vigilare ne Rectores, ex xenofobia, invidia aut alliis vitiis Sacerdotes extraneos vexet et cum fallaciis, aut insidiis declaret extraneum omnia , ut supra dicta, exprimere. Testimonium sive melius Jusjurandum ab Episcopo Rogatum extranei in contrarium, cum nova professione Fidei et recognitione indolis juridicae Ordinis subjecti examinati praevalere debet omnibus alliis testimoniis . Si iterantur accusationes Ordinariius detur Rectoribus et accusato moedia idonea ad conficiendam probationem et ad eam in futuro apud ipso Episcopo exhibendam . Rector sic mendax et detractor meritat perpetuam depositionem.

Extat in canone 903 praeceptum cautelae ante non commendatos , a Rectore servandae, prohibitionis vel non permissionis celebrandi ignotis postulantibus litare, tantum si extraneus, non rite commendatus, Rectori rationaliter et sufficienter non potest inspirare prudentem aestimationem vel praesumptionem justam veritatis characteris habilis juridici sacerdotalis postulantis .

Secundo genere dubii, suspicio de impedimento canonico aut poena Sacerdotis ad litandum, ab Encyclica Benedicti XIV “Quam Grave”, 1757, non est per se impedimentum ad Missam celebrandam, nec ad Commendatitias essentiales conficiendas : ” … secum ferat Ordinarii sui litteras quibus fides fiat, eum esse sacerdotem, nulloque, quod sciatur,canonico impedimento detentum, quominus Sacra Mysteria celebrare queat.” (Benedictus XIV, Encyklica “Quam Grave”, loc. cit.). Valet “quod sciatur”, quod semper praesumptione scitur, et haec praesumptio viget dum sola suspicio constat et deinde certitudo rationalis existentiae impedimenti non generatur. Siquidem, ut capitulo sequenti visum erit : “Si sit suspectus dari debent [Litterae Commendatitiae] , ita tamen, ut in iis aliter non commendetur, si commendatione dignus non sit (Laymann in cit. C.I., n.5, h. tit.) .”( Pirhing,”Jus Can.”, loc. cit., pag.259,col.1ª, in princº. ) .

 Disciplina duorum Codicum suspicio Rectoris de crimine impediente non sufficit ad celebrationem Sacerdotis non permittendam : “Ad excludendum seu non admittendum sacerdotem qui litteras commendatitias authenticas et validas habet non sufficit quaelibet suspicio delicti – post datam Commendatitiarum – commissi, sed requiritur praecise ut de gravi culpa constet, et quidem per probationes, excluso, ut patet, usu notitiae ex confessione. ” ( Mathaeus Conte a Coronata, “Institutiones Iuris Canonici … De Sacramentis Tractatus Canonicus, vol I, num. 194, Taurini, 1947, pag. 147. Interpolatio est nostra ) .

Rectori, ad licite impediendam Missam Sacerdotis extranei rite commendati, satis non est suspicio de crimine istius, sed constantia de delicto impediente Missam et post datam Commendatitiarum commisso : sic stauit vetus canon 804 . Item, etsi implicite, in novo Codice, quia jus Commendatitiarum existentium excellet jurisdictionem Rectoris et ejus dubia, suspiciones et speculationes , et quoniam in a canone 903 praeviso supposito facto Sacerdotis valide commendati Commendatitiae directe exigunt Commendatum ad litandum admittere, sine vi absentiae”prudentis aestimationis” vel praesumptionem in contrarium a Rectore factibilem, absentia qua tamen in casu postulantis Commendatitiis carentis, etiam praeviso ab ipso canone, Canon tribuit vim impedientem lato sensu .

Ordinarius qui Sacerdoti suo habili Commendatitias denegat, negat ei jus ad estimationibus Rectorum non subesse in materia libertatis missandi Sacerdotum extraneorum .

Secundum Codicem abolitum Episcopus et quilibet Superior potestatem coactivam habentem ” … licet probabile tantum sit delictum fuisse commissum aut delicti certe commissi poenalis actio praescripta sit, non solum jus, sed etiam officium habet … , ad scandalum evitandum, prohibendi clerico exercitium sacri ministerii aut etiam eundem ab officio, ad normam juris, amovendi; quae omnia in casu non habent rationem poenae. ” ( Can. 2222, 2 ) . Semper “ad scandalum evitandum”, Ordinarius vel judex debebat clerico exercitium Sacri Ministerii prohibere, quod non permittebat Commendatitias pro delinquentibus aut suspectis in illis circumstantiis.

E contrario : sine periculo scandali, nec delicto certe commisso, nec “probabile”, neque incohatione processus poenale super delictum quoad Ordinario certe commissum non licebat haec prohibitio non poenalis . Sic, ex praesumptione sinceritatis et boni regiminis Ordinarii, si Episcopus dat Commendatitias, praesumitur Commendatum, usque ad datam Commendatitiarum, delictis gravibus saltem probabilis commissionis cumque periculo scandali ex concomitante exercitio Sacri Ministerii Sacerdotis suspecti, non subjacere .

Ita consideramus Rector, ut talis, quamvis quandam potestatem coactivam habeat, per exceptionem legis canone 804,1 ad hoc statuta, non potebat jus Commendatorum celebrandi frustrare ex solis suspicionibus de crimine illorum, sed tantum ex constantia legale vel certitudine juridica criminis commissionis ex parte Commendati .

Prohibitur attamen efficaciam in foro externo juridicam constantiae habitae ex sacramentali confessione .

Satis ad hoc non est constantia sine probationibus quae secundum jus tales sint in foro externo ; excluduntur igitur murmuratio, rumores, secreta confidentia et alia testimonia quas Sacerdoti indicto occultetur ita ut se tuere non possit, nec principum prudentiae “et audiatur altera pars” applicetur prius quam Sacerdos renuetur ad litandum . Porro tamen flagrante delictum, de quo satisfactio legalis Rectori non pateat, sufficere ad inmediate reiciendum delinquentem, non ad eum sine die aut perpetue excludendum sine suspensione a divinis saltem declarata ab Auctoritate competenti , quia delinquens jus habet ad securitatem juridicam et ad gubernationem resolutivam diligentem Pastorum .

Constantia de crimine impediente quam unus Pastor (Episcopus, parochus, etc.) habeat non viget extra jurisdictionem suam, statu hodierno juris positivi communis, exceptis casibus in quibus jus particulare statuat illam constantiam rite canonicam vigeat in loco hujus juris particularis .

Necne sufficit constantia criminis a subjecto commendato commissi ante confertas Commendatitias patrati, namque presumitur Ordinarium crimina sui Commendati noscere dum conficiebat Litteras et ea ut jam poenata et plene satisfacta, aut absoluta, aut per praescriptionem delicti soluta sciebat.

Necne sufficit inmediate omne crimen grave, sed tantum graviora, scilicet, illa jure impedientia exercitium Sacri Ministerii, hoc est, impedimenta canonica stricte vel proprie dicta, aliquando irregularitates .

Valet tantum constantia Rectoris de delictis gravioribus vel canonice impedientibus licitam celebratonem Sancti Sacrificii Missae commissis post datam Commendatiarum, alioquin recusatio Commendatitiarum procedit solummodo in valida revocatione Episcopi Commendantis aut in suspensione a divinis decreto imposita, aut in ferendae sententiae poena impediente ab Auctoritate competenti prolata et in suspensivum non recursa .

Ordinarius vel judex novo Codice non est plus obligatus a canonis ad prohibendum exercitium Sacri Ministeri reorum, potest attamen prohibere exercitium Ministerii reo de delicto non probabilier aut non probabiliter commisso , nec cogitur ad prohibendam Missam extra ambitum poenale ad modum veteris Canonis 2222, 2 , potius jus nequaquam habet ad hoc, quia vetus canon abolitum est et cum ipso hujus modum, “officium” ( munus) et “jus”, nam haec res methodi non est de praecpto morali .

Necne, Deo gratias, potest Ordinarius suspensionem a divinis “ex informata conscientia ” infligere, ad occulta delicta punienda, vel conditionibus statutis in vetere canone 2191 , aut sine causas vel motivationes juridicas et facticas poenae poenato patefafere (vet. can. 2193) , vel sine declaratione speciei et facti delicti (vet. can. 2188). cf. Tit. XXIII hujus Codicis .

Utrum Commendatitiae denegari possit. Utrum Commendatitiae pro clerico suspecto denegandae sint:

“Episcopus vero non potest denegare litteras commendatitias, aut testimoniales Presbyteris, aliisque Clericis, si intra, vel extra diocesim peregrinari vel omnino discedere velint, nisi habeant in titulum beneficia requirentia residentiam, ut declaravit S. Congregatio Concilii ( apud Joan. Gallemart, cit. loc., num. 6 ) . Suarez, lib. 3 de voto, cap. 4, num. 9, Barbosa, “Collectanea…”, Cap. XVI, num. 6; cf. id. “Juris EcclesiaticiUniversi …”, Alleg. 21,num.5 , Azor, p. 2, lib. 3, cap. 49, q. 1, Layman, c. I, num. 3 hujus tituli, alioquim non liceret : c. extraneo et cap. hortamur, Dist. 71, et c. I de Clericis peregrinis.” (Pihring, “Jus Canonicum”, vol. I, Venetiis, 1759, pag. 258. Cita Azorii correcta est a nobis.).

” Ex jure communi Episcopi, quidem concedere debent Litteras Commendatitias Sacerdotibus suae dioecesis, quorum fides et mores commendandi sunt, et cum honestis de causis iter facere velint, intra tempus a jure concessum, ut constat implicite ex canone 804. Nam si sacerdos extraneus exhibere debet Litteras Commendatitias ut ad celebrationem admittatur, necesse est ut Episcopi illas dent sacerdotibus in omnibus commendandis. Qua re Ordinarii Locorum negare non possunt Litteras Commendatitias, saltem absque justa causa :

a) Canonicis ac beneficiariis choralibus, qui a diocesi absint spatio trium mensium in anno, ratione cacationum servatis de jure servandis in can. 418, par. 1 et 2 .

b) Parochis et omnibus qui veniunt nomine Parochorum qui per duos menses ad normam juris abire velint a paroecia quin Ordinarius Loci censeat breviorem tantum vacationem permittendam esse (c. 465, par. 2) .

c) Omnibus clericis quando velint abesse a diocesi intra tempus a Codicis ipsis concessum ( c. 143 ) quia Ordinarii locorum debent urgere observantiam legum ecclesiasticarum . ” (POLI, 355 ).

Non solum “Sacerdotibus suae dioecesis, quorum fides et mores commendandi sunt”, sed etiam illis suspectis a crimine, exceptis casibus praevisis in praeterito canone 2222,2 , habebant jus celebrandi, Potestatem Ordinis a jure non impedita, et deinde jus Commendatitias petendi et obtinendi, quod munus Episcopi propri fundat concedendi vel non denegandi illis Commendatitias .

“Si sit suspectus dari debent [Litterae Commendatitiae] , ita tamen, ut in iis aliter non commendetur, si commendatione dignus non sit (Laymann in cit. C.I., n.5, h. tit.) .” (Pirhing,”Jus Can.”, loc. cit., pag.259,col.1ª, in princº. ) .

“Episcopum teneri Clerico, qui justa de causa vult egredi sua diocesi, nec habet beneficium residentiam exigens, dare dimissorias vel Commendatitias petenti. Si tamen Clericus eas peteret ob conscientiam, vel suspicionem criminis, aut similem causam, non oportet dare Commendatitias, sed praecipue Testimoniales de susceptis Ordinibus et carentia impedimenti canonici a celebratione divinorum arcentis. ” (Vitus Pichler, “Summa Jurisprudentiae Sacrae universa, jus canonicum “, Tit. XXII, 2,2, Augustae Vindelicorum, vol. I, 1728 , pag. 128, col. 2ª”) . Sententia magistri Pihring tantum verbis ab illa Pichlers differt , nam testimoniales,de quibus iste ait, essentialiter sunt Commendatitiae quanvis inferioris gradi .

Veritas sententiae probatur : 1º) Ex debita praesuntione incolumitatis sufficientis juridicae hominis Sacerdotis, vel ex innocentia suspecti, liberi tamen ab impedimentis, etiam si est reus in judicio poenali nisi ex cautela tamen judex vel Ordinarius reum “ad scandalum evitandum”a divinis suspendat. Sicut dictum est supra, Ordinarius vel judex novo Codice non est plus obligatus ab aliquo canone ad prohibendum exercitium Sacri Ministeri reorum, potest attamen prohibere Ministerii rei de delicto probabiliter commisso (cf.can. 1722); si non prohibet, Commendatitias postulatas a suspecto dare debet, si nihil aliud legitime obstat .

2º) Ex dignitate et libertate Presbyteri ;

3º) Ex finalitate practica Sacerdotii et ex jure Sacerdotis habilis ad auxilia Episcopi sui, ut proprium Sacrum Ministerium perfecte et pacifice exercere possit . Commentatitiae auxilium, saltem potentiale, sunt ad libere celebrandum, aut ad pacifice litandum . Ergo denegandae non sunt .;

4º) Ex finibus Commendatitiarum . Finalitas Commendatitiarum inmediata est acreditatio Sacerdoti et saltem non constantiae impedimenti ejus ad Missam celebrandam . Ordinario non constat hoc impedimentum. Ergo hoc declarare debet, Commendatitias ei concedere.

Suspectus de crimine indiget apprime Commendatitiis, plus quam non suspectus, praesertim si suspicio divulgata est ;

5º) Ex jure iter faciendi aut peregrinandi, et extra limites propriae Ecclesiae Particularis egredi .

Finalitas Commendatitiarum formalis secundaria et inmediata est manifestatio fidedigna idoneitatis Sacerdotis et saltem non constantiae impedimenti ejus ad Missam celebrandam . Finalitates formales superiores sunt : communionem ecclesialem practicam tuere, fraudes contra Ecclesiam vitare, Potestatem Ordinis et jus divinum sacerdotale litandi ut praesumptum in foro externo expedire, videlicet libertatem exercitii Sacri Ministerii facere possibilem aut facilem, aut ad hoc adjubare; sacrilegia vitare quae falsi Sacerdotes vel impostores patrare voluerint. Finalitas superior moraliter praesens in intentione dantis Commendatitiarum et in iisdem Missarum Sacrificiis benefactis a virtute earum Litteris est tuitio Sacerdotii canonice non inhabilitati, hoc est, securitas et tranquillitas Sacerdotum et populi Dei pro pietate et salute animarum, quam alit Missa. Finalitas ultima et suprema est Gloria Dei facilior obtenenda seu beatitudo coelestis aeterna recipiendorum gratiam ex Sacrificio Missae in certitudine morali legitime et pacifice consumato .

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En cuanto al Sacerdote conocido como tal y cual no suspendido a divinis a efecto de celebrar la Santa Misa la Disciplina auténtica de la Iglesia (no algunas disciplinas diocesanas, inválidas, juzgadas como tales por Capello, Coronata y Alonso Lobo, todos ellos insignes frailes ) ha sido constante durante toda la historia de la Iglesia : a un tal Sacerdote debe dejársele celebrar en cualquier diócesis o Iglesia Particular, o jurisdicción Regular ( conventos de frailes, abadías de monjes, monasterios, … ), ( Cf. González Téllez, “Commentaria Perpetua in singulos textus quinque librorum Decretalium Gregorii IX”, InLib. I, Tit. XXII, cap. III.“Qui rite et valide ordinatus est,tam in diocesi,in qua promotus est,quam in alia qualibet celebrare potest,cum haec facultas non ex potestate jurisdictionis,sed characteris proveniat,et character semper et ubique maneat : igitur qui in sacerdotem ordinatus est,tam in propria Ecclesia,quam in aliena celebrare potest. … si peregrinus juravit se legitime esse ordinatum,quia legitime constat esse ordinatum,admitti debet ad celebrandum.”(Emmanuel González Téllez, Omnium temporum canonista optimus maximus, Alumnus Collegii Conchensis in Salmantica, Consiliarius apud Tribunale Supremae Sanctae Inquisitionis, hispalensis sedis, scilicet supremae instantiae Sanctae Inquisitionis Hispaniae Regni .

Traductio, spanice : “Quien lícita y válidamente está ordenado,puede celebrar tanto en la diócesis en la que ha sido promovido (la de incardinación), cuanto en cualquier otra,porque esta facultad no proviene de la potestad de jurisdicción,sino del carácter (sacramental indeleble), y el carácter permanece siempre y en todo lugar : Por tánto el que es ordenado sacerdote puede celebrar tanto en su propia diócesis,cuanto en ajena. …el (Sacerdote) ajeno (“peregrinus”) … en cuanto conste que ha sido legítimamente ordenado,debe ser admitido a celebrar.”

Ricardo de Perea y González, hispalensis, Presbyterus Conchae.

 

 

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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