” NUEVA CORONA DE ESPINAS, Y ESPADA DE FUEGO”. PARTES DE GUERRA DEL RVDº. PADRE CANIN DE SANTO DOMINGO, CONTRA LA GUERRA SUCIA DEL INFIERNO EN LA TIERRA. PARTE Iº.


ANTE LAS ULTIMAS NOTICIAS FEHACIENTES DE QUE DESDE EL PALACIO ARZOBISPAL DE SEVILLA HAN SIDO YA VERTIDAS HACIA FUERA DE ÉL FALSEDADES GRAVISIMAS CONTRA MI HONOR, MI SAGRADO MINISTERIO, MI SACERDOCIO CATOLICO LEGITIMO Y MI PERSONA*, VULNERADO ALEVOSAMENTE EL SECRETO PONTIFICIO QUE INCUMBE MI CAUSA ANTE LA SANTA ROMANA INQUISICION DE SU SANTIDAD EL PAPA, ASÍSTEME EL DERECHO NATURAL DE DEFENDER CUANTO DE HONRA ME QUEDE Y HACERLO CARA AL PUEBLO SOBRE EL QUE SE HAN DIVULGADO LAS DIABÓLICAS FALACIAS CUYA CUMPLIDA REFUTACIÓN TAMBIEN SERAN DIVULGADAS EN LA MEDIDA EN QUE SEA NECESARIO AL FIN PROPORCIONAL ALUDIDO. ALGUNOS NOMBRES PROPIOS DE PERSONA HAN SIDO CIFRADOS, AL MENOS MIENTRAS CONTINUE EL SECRETO PONTIFICIO QUE CIÉRNESE SOBRE EL CASO. EL PEOR CRIMEN QUE PUEDE HABER PARA LA SENSIBILIDAD SACERDOTALMINISTERIAL O CULTUAL DE UN SACERDOTE CATOLICO, “A FORTIORI” SI ES INOCENTE, ES EL CONTEMPLADO EN EL CANON 1367 [ARROJAR LAS HOSTIAS CONSAGRADAS ( Y/O EL “SANGUIS”) AL SUELO, O RETENERLAS CON FINES SACRILEGOS]. ESE DELITO JAMÁS COMETIDO POR MI ES EL QUE LITERALMENTE, SIN EVIDENCIA, INDICIO, NI PRUEBA ALGUNA, SE INVENTA LA PERVERSA MENTE YANGUASISTA, OBSESIONADA, DESDE HACE MUCHOS AÑOS, CON PRIVARME DE MI CONDICIÓN DE CLÉRIGO Y DE LA HONESTA SUSTENTACIÓN QUE HA DE PROPORCIONARME Y ME HA SUBSTRAIDO ILEGÍTIMAMENTE DESDE JULIO DE 2007 A MEDIADOS DE 2011, MAS ALGUNAS CANTIDADES DE “PAGAS EXTRAORDINARIAS”. TAMBIEN UNA FANTASIA DE COCHINADA CONTRA UN CALIZ (DEL QUE NO SE SABE SI HA EXISTIDO, O SI SE LO PRESENTA CUAL CONSAGRADO O NÓ) ENCABEZA LA RISTRA APESTOSA Y ULTRAJANTE DE FEMENTIDOS CRIMENES “DEFECADOS” ANTE EL ARZOBISPADO HISPALENSE POR UNO U OTRO DE UNA BANDA DE CONFABULADOS :”La Morena”, “El pelele”, “El áspid” y “La minia”, … (todos familia o natural, o política mía, despechados por no haber cedido yo a la extorsión para que diera, especialmente a su cabecilla, parte de mis bienes),  y “El conejo” ( un jefezucho de una secta que desgraciadamente se dice falangista o joseantoniana, el cuál ha conspirado siempre contra mí, para que deje de celebrar la Santa Misa a las 7 de la mañana de cada 20 de Noviembre en los aledaños de la iglesia de San Jorje, tiranizada por los institucionalizados revolucionarios que han invadido el cargo de Hermano Mayor de dicha Hermandad y su Cabildo). “El pito” consanguíneo mío, y otras insignes personas, de la Nobleza histórica española, y de la Política patriótica de España, así como hombres buenos del pueblo están de nuestra parte en esta guerra, comenzada desde los mísmos umbrales de mis Ordenaciones Sacerdotales, decretadas por Su Excelencia Reverendísima Monseñor Doctor Don José Guerra y Campos, Obispo diocesano de Cuenca, q.e.p.d., de felicísima memoria.

*ESTA TARDE, Sábado de Dolores, el Rvdº. P. Cura párroco de la Iglesia de San Lorenzo Mártir de Sevilla me ha añadido que lo que me dijo ayer lo ha oido del vulgo, “por la calle” (“sic”).

Ricardo de Perea y González, Presbítero, clérigo de la Iglesia Católica incardinado en la Diócesis de Cuenca. &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

(Versión de XIII de Abril de 2014.)

Al Excmº. Señor Obispo Diocesano Arzobispo de Sevilla.  

En Hispalis, a X de Abril de MMXIV, Jueves de Dolores.

Exciª. Rvmª.:

Hace poco le envié, por este medio electrónico, una carta en respuesta a una no protocolada, carente de la firma del Canciller competente, o un notario de la mísma curia (cf. can. 484,1 y 2), carta expedídame por Correo certificado por el Vicario General de esta Archidiócesis, documento que no tiene efectos jurídicos, debido a la carencia, a que acabo de aludir, de los requisitos “ad validitatem” o de validez del mísmo a tenor del can. 474. En mi respuesta refutaba la imprudente y pecaminosa posición de dicho Vicario General que afirmaba, gravísimamente contra la verdad y contra mi honor personal y sacerdotal, que yo había sido expulsado del Clero Católico por la Santa Sede y que por tánto no tenía derecho a celebrar la Santa Misa. Se trata de un ultraje extremadamente grave, teniendose en cuenta que hice dentro de plazo la pertinente petición de revocación, con efecto suspensivo de la pena en caso (que niego) de que no fuese esencialmente nula “ipso jure”, suspensión que en tal caso se inició en efecto y prosigue de acuerdo con los ss.cc. 57, 1,2 y 3; 1736, 1,2 y 3; 1737, 1 y 2; y 1739, todos en relación con el can. 1353. Me refiero, como Su Exciª. Rvmª. sabe, a la revocación del decreto penal conquense que decía dimitirme del estado clerical, la que no ha llegado a producirse, no obstante lo cuál, y en el mismo caso, perdura dicha suspensión en virtud del trámite aludido y del recurso administrativo que dentro de plazo presenté, por correo certificado con acuse de recibo, a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, a la que mi escrito llegó el 11 de Marzo del corriente, aplicándose pués el can. 1353. Según carta no protocolada, del denominado Fiscal eclesiástico de la Diócesis de Cuenca, la Sagrada Congregación citada ha avocado a sí la causa, mas, como no me consta competencia alguna de ese clérigo para comunicarme, ni certificar, cosa alguna en relación a dicha causa, según él, reservada, no puedo tener certeza moral suficiente de que haya acaecido dicha avocación que, de ser verdad, iniciaría un nuevo procedimiento penal con la consecuencia de la inmediata anulación del proceso administrativo anterior en que tal avocación no existía y había, por tánto, procedido el Ordinario conquense. Dicha avocación conlleva que, incluso si no hubiera hecho yo y dentro de plazo la petición y recurso susodichos, no existe contra mí ni acusación pública, ni imputación, ni pena canónica válida alguna, de modo que conservo mi estado clerical, aun en los supuestos, que niego, de que el decreto penal diocesano no hubiese sido esencialmente nulo “ipso jure”, es decir, no hubiese conculcado los ss.cc.  9; 1313,1; 1321,1; 1326,1; 1328,1; 1342,2 ;1362 &1 (para delitos cuya comisión se pretende anterior al tiempo en que no estaban reservados a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe) y 1362, 2 y 3 (para imputaciones de actos delictivos – cuya existencia niego – anteriores a la entrada en vigor del Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutelae, y de sus Normae, las de 2001 y las reformadas de Mayo de 2010); 1717,1 y 1720,1, al igual que el Art.21 del Motu Proprio citado. No sólo fueron conculcados, con la mayor desfachatez, dichos sagrados cánones, sino también, y en consecuencia, los fundamentales 198; 208 y 221,3. Por razón de su oficio de Obispo Diocesano debe ser informado jerárquicamente y saber de lo que acabo de referir, máxime cuando el Tribunal Eclesiástico de Sevilla, según reciente declaración del pérfido denunciante, alias “El pelele”, en sede judicial penal estatal espsañola hispalense (“Juzgado de Violencia sobre la Mujer”), y a tenor de lo declarado por su Juez  titular en un su auto, dicho tribunal canónico tomó testimonio a H.A.R. alias “La Minia” en mi contra, en las Diligencias Previas que, según dicho “testimonium rogatum” de “El pelele”, abrió ese tribunal y no el conquense. Ahora bien, Su Exciª. Rvmª., ni algún Vicario suyo, ha respondido a mi carta, que entregué personalmente en el Registro de este Arzobispado, en la que le pido me traslade copia auténtica de cualquier documento que haya cabe su Exciª. y que coartase de algún modo mis derechos sacerdotales, p.ej. a celebrar la Santa Misa. El fiscal eclesiástico conquense me aseguró, en su interrogatorio de 17 de Julio del año pasado, aniversario del Alzamiento Nacional en Africa, que Mons. Del Hoyo, Obispo de Cuenca predecesor del actual, me había suspendido “a divinis”. A continuación me preguntó si yo sabía que yo estaba de tal modo suspendido. Le respondí que era completamente falso que existiese una tal suspensión, antes bien Mons. Del Hoyo llegó incluso a darme comendaticias a tenor del can. 903. Mons. Domínguez Valverde, Vicario General hispalense, q.e.p.d., me dijo que había cartas de mi Obispo Propio, en el Arzobispado, que se expresaban contra mí, pero no me posibilitó verlas, ni me mandó copia de ellas. A mi pregunta de si había dicho, el día anterior, o poco antes, al Rector de la Iglesia Catedral hispalense, que yo tenía la Misa prohibida en toda la Archidiócesis de Sevilla, me contestó literalmente: “No me acuerdo”. Y no me manifestó que él supiera que yo estuviese suspendido en modo alguno, como no cumplió con su palabra, dádame entonces, de comunicarme la resolución que, según él, se iba a tomar al día siguiente en una reunión en el Arzobispado sobre dicha cuestión. El Señor Don F. de A.  y otros testigos fidedignos me aseguraron que el tal Vicario General iba diciendo abiertamente, a mis espaldas, que yo estaba efectivamente excomulgado, lo cuál era, a tenor del ordenamiento canónico entonces y ahora vigente, calumnioso “in re gravi”. Al parecer la pestilente táctica usada consistía en hacer escritos del Ordinario de Cuenca, en los que se dijese que se me suspendía, excomulgaba, o sabe Dios qué; pero no me eran canonicamente intimados, es decir, ni se me hacía llegar los documentos, ni se me daban a conocer, por cuanto carecían de efecto jurídico, así que por una parte podían decir que yo estaba suspendido, o excomulgado, pues los escritos existirían, y por otra parte tanto los conspiradores como yo sabíamos que aquellos papeles no tenían jurídico efecto, o sea, no eran eficaces, no me suspendían ni excomulgaban efectivamente, aunque sí nominalmente y de manera del todo inválida o nula. Así que ellos iban difundiendo a mis espaldas aquella canallada, escandalosa, maléfica, sacrílegamente apoyada en el prestigio de la Autoridad de sus respectivos cargos elevados eclesiásticos, o en el abuso del criterio de Autoridad,  mientras yo seguía celebrando la Santa Misa, etc. sin cargo de conciencia, en plena legitimidad. ¿Por qué se me aseveraba que aquellos documentos contra mi Sagrado Ministerio Sacerdotal existían, aunque no me fueran mostrados? Porque pensaban erróneamente que yo no estaba bastante versado en Derecho Canónico, y podía creer ingenuamente que, si tales documentos existían, aunque no se me posibilitase verlos, eran válidos y jurídicamente eficaces, de modo que yo hubiese de acatar lo que mandaran, y así dejase de celebrar la Santa Misa y de ejercer como ejercía y ejerzo (¡EJERZO, CON PLENA LEGITIMIDAD CANONICA Y EN FORO EXTERNO, ASI LO DECLARO POR LA SALVACION ETERNA DE MI ALMA, ASI LO PROCLAMO ANTE LA VIRGEN SANTISIMA, LOS ANGELES Y LOS SANTOS; ASI LO FIRMO Y POR EL HONOR DE MIS PADRES Y ANCESTROS DE NOBILISIMA SANGRE TAMBIEN RUBRICO!). ¿Qué hay en esa curia contra mi Sacerdocio o mis facultades sagradas, o en relación con mi Potestad de Orden que proclamo incólume, no impedida, ni penada, y a Dios nuestro Señor plazca maldecir a quien otra cosa diga contra el Sacerdote en cuya persona reitera litúrgicamente el Santo Sacrificio de la Misa? ¡Su Exciª. Rvmª. tiene la obligación grave de revelármelo!. Si es el caso de que han utilizado dicha táctica maligna e hipócrita contra el Sacerdocio de Nuestro Dios y Señor Jesucristo en mi persona, debe ordenar cese inmediatamente y proveer para que sus clérigos sepan que sobre mí no pesa pena efectiva canónica alguna, y satisfagan escrupulosamente los preceptos canónicos cuyo cumplimiento Su Exciª. debe tutelar y hacer cumplir (NOTA). Su Exciª. no puede dejar alegremente, con negligencia, o peor aún, con incuria dolosa, que un Vicario General suyo me diga que he sido expulsado del Clero, por la Santa Sede, y que no me es lícito celebrar, y que, cuando le contesto que tal afirmación es mentira y, a la vez, se lo demuestro, o le doy suficientes indicaciones para que obtenga adecuada información sobre la rectitud y acierto de mi respuesta y posición, no me conteste si mi explicación le satisface, y si sigue o no sosteniendo que no soy clérigo ni me es lícito celebrar. Si Su Exciª. deja que eso se haga es más culpable todavía que quien comete un tal delito contra la libertad de ejercicio del Sagrado Ministerio sacerdotal en mi persona. El caso es que esta tarde, a las 19,10 horas, he entrado en la iglesia de San Lorenzo Mártir de Sevilla y he ido al despacho del párroco, para mí desconocido, al que he saludado diciendo: “Soy Sacerdote”. Me ha respondido: “Era…”. “¿Cómo que era?”, repuse. Contestó: “Si, era Vd. Sacerdote, ya no lo es.” Entre otras cosas le hice saber que él debía conocer que yo era, soy y seré siempre Sacerdote, independientemente de mi condición jurídica clerical, y que he hecho el recurso administrativo pertinente contra un decreto penal que, por tánto, si no se lo considera nulo “ipso jure, cum nullitate essentiali suprema”, ha quedado suspendido a tenor de los sagrados canónes, de modo que hay certeza de que sigo siendo clérigo, además de no estar suspendido “a divinis”, ni excomulgado, lo que deja intactas todas mis facultades sacerdotales legítimas y oficialmente expedita mi ontológica y jurídica Potestad de Orden que me legitima para celebrar la Santa Misa. Me ha declarado que ha oído en el Arzobispado, que ya no soy clérigo. Le he preguntado si ha oído albricia oficial y me ha respondido no, que lo que ha oido no es oficial, lo cuál eleva mi indignación a nivel insospechado. Alguien está violando miserable y cobardemente el Secreto Pontificio impuesto por el Motu Proprio citado y otras leyes pontificias y reservado a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Lo más grave es que no sólo se viola, sino también se miente en ello, perpétrase una violación antipapal con engaño del que se es perfectamente consciente.                                                                                                                                            Es repugnante el bochornoso espectáculo que me dan unos clérigos que pisotean con desenfado multidud de sagrados cánones, que hacen gala de una perfidia y una mala fe sin freno ante la sacralidad del Sacerdocio de Cristo, ante los derechos Naturales y libertades elementales que Dios Nuestro Señor nos preserva y custodia bajo su poderosa y sabia Providencia. Cada vez se hace más asquerosamente patente la saña, la suciedad, la ocultación o el actuar malvada e impúnemente a espaldas de la víctima, y la oficiosa e injustísima “sanción encubierta”, o mejor dicho, “sanción fementida” a que se me está sometiendo bajo el amparo de hecho del poder fáctico que deriva del oficio de Obispo Diocesano que tiene Su Exciª. Rvmª. . En nombre de nuestro Dios y Señor Jesucristo le imploro aquello que tengo perfecto y sacro derecho a exigirle: que me proteja, preserve y defienda la verdad en mi respecto, me la manifieste en lo que injustamente se me oculte, y, sobre todo, garantice mi Derecho Divino a celebrar el Sacrosanto Sacrificio Eucarístico y Santa Misa en cualquier iglesia donde lo postule, a tenor del canon 903, actuando Su Exciª. Rvmª. con suma diligencia y franqueza en la defensa del Derecho Natural, el Derecho Divino y el Eclesiástico contra la calumnia que, según los sólidos indicios aludidos, se esparce en el Clero hispalense desde el propio palacio arzobispal de esta Urbe en que he nacido y me he criado.                 De no obtener la respuesta que Dios imperiosamente exige, denunciaré el caso, y los que entonces se sucedieren del mismo execrable tipo, ante la Santa Inquisición Romana y ante la Sagrada Congregación para la Disciplina del Clero.

Atentamente, S.S.S.   Ricardo de Perea y González, hispalense, Presbítero y clérigo católico conquense,   Q.B.S.S.P.

NOTA: << El Arzobispo, por sí o por su Vicario General, tiene el sagrado y grave deber de “tutelar los derechos de los Presbíteros ” (Can. 384), incluido el derecho de cada uno de éstos a celebrar en cualquier templo católico del Orbe (cc.903, 932), los derechos todos de todos los Presbíteros “que se hallasen en el territorio canónico de la archidiócesis” (Can. 383,1 : …”tum in territorio habitantes, tum in eodem ad tempus versantes”), “promover la disciplina de toda la Iglesia y urgir la observancia de todas las leyes eclesiásticas”(Can. 392,1) incluido el can. 903, y “vigilar para que no se perpetre ningún abuso en la disciplina canónica, especialmente respecto del Ministerio de la Palabra, la celebración de los Sacramentos, el Culto Divino, etc.”(Can.392,2).   El trato indigno contra la persona del Sacerdote, impidiéndole, por coacción o coerción ilícitas, u otra forma de violencia psicológica, o física, la celebración de la Santa Misa, o la integridad del rito y sus rúbricas sagradas, constituye un delito contra la Libertad canónica sacramental sacerdotal (can.1375 ) y un sacrilegio ( cf. Catecismo de la Iglesia Católica,nº. 2120). Es obligación muy grave de los obispos competentes para ello, como lo son los Obispos Diocesanos, proporcionar o velar por que se proporcione, al menos en lo posible, no obstando gravísima incomodidad, los medios necesarios para que el Sacerdote católico propio o ajeno(ajeno = súbdito por razón del lugar en que esté (can.383&1) ), también el canónicamente incólume ( = legítimo y canónicamente no suspendido al efecto), bajo la jurisdicción de dichos Ordinarios, pueda usufruir de sus derechos sagrados y cumplir con sus deberes sacerdodales (cans. 384 y 392 ), y por tánto el Superior debe no coartarlos, no restringir su viabilidad, ni dificultar“ex profeso” su pleno cumplimiento ni hacer que sus correspondientes derechos a los medios y subsidios necesarios posibilitantes de tal cumplimiento, prescrito por el Derecho Divino o el Natural aplicado, o el Pontificio, dependa de “acepción de personas” o de licencias que condicionen o limiten la libertad exigida por el Derecho prioritario : el Natural aplicado, el Divino, o el Papal*. (( * Cf. Cappello, Coronata,etc.. “En algunos obispados se cursan normas restrictivas de este género a los rectores de las iglesias, acompañadas incluso con amenazas de suspensión para los infractores. Como el incumplimiento de esas órdenes no constituye delito, por faltar la transgresión de una ley eclesiástica auténtica, tampoco se incurre en la pena correspondiente …” . (AAVV., A.Alonso Lobo,O.P. “Comentarios al Código de Derecho Canónico “, vol. II, Madrid, 1963, pág. 203, nota 16.). El nº 10 de la “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la Comunión Eclesial”, AAS (83), 1993, pág.884, de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo la Prefectura del entonces Cardenal Arzobispo Joseph Ratzinger, después Papa Benedicto XVI, insiste en que se deje a los Presbíteros canónicamente ajenos (o incardinados fuera) celebrar la santa Misa lo mismo que se deja a los propios (incardinados dentro), y se les trate, en todo lo concerniente a esta materia sacramental, lo mísmo que a los propios. Entiendo por “Derecho Natural aplicado” el aplicado a ámbitos sobrenaturales o de imperio confesional sobrenatural; así el Sacerdote tiene el derecho natural aplicado de “vivir del Altar a que sirve”, como dice Dios por boca de San Pablo, y el derecho natural aplicado de ejercer actividades naturales no obstante también propias de su estado clerical, y de ejercer su legítima profesión (si la tiene), y de ejercer aquello para lo que sea jurídicamente hábil.)). El derecho, de los Sacerdotes ajenos (incardinados en otras diócesis o Iglesias Particulares ajenas) e incólumes, a celebrar Santa Misa en cualesquiera templos, debe ser respetado por los Obispos u Ordinarios y todos sus clérigos y laicos, de modo que en esto los clérigos ajenos sean tratados como los propios, salvadas, como lo están sin dificultad, las obligaciones específicas incardinacionales, las cuáles de suyo ni constituyen todas las obligaciones canónicas, ni son las principales, ni anulan las mayores y mayoritarias jurídicas católicas surgidas necesariamente de la Comunión Eclesial (cf. Sagr.Congreg. para la Doctrina de la Fe, bajo prefectura del Card.Ratzinger,“Carta a los Obispos de la Iglesia Católica…”, AAS(83) 1993 ; Id. “Mysterium Ecclesiae”, AAS. 65 (1973), págs. 396 ss.; Conc. Vat. II, Lumen G., 6,8,13).   La legitimidad de la residencia, o estancia de un clérigo fuera del territorio canónico de su diócesis propia ha de ser presumida, mientras, conocida por la Autoridad Eclesiástica competente, no obste contraria prohibición (cf. can. 283,1)*. ((* La ilegitimidad de la presencia, permanencia, o residencia de un clérigo no es lícito afirmarla si no es porque esté declarada por la Autoridad competente, y de modo jurídico eficaz, osea, através del acto administrativo explícito escrito correspondiente y legítimamente intimado al clérigo, o por sentencia judicial canónica firme, válidamente participada al afectado, en la que conste tal prohibición, que ha de estar razonada y fundamentada, sea que se haya impuesto por decreto administrativo (cf.cc. 49, 50 y 51 ), sea que se trate de una sentencia ( cc. 1611-1613.)) Mi estancia en Sevilla es lícita no sólo por permiso expreso oral, no revocado, de mi Obispo Diocesano, y no prohibición del Ordinario del Lugar en que me hallo, sino también y principalmente por obligación de Ley Divina Eterna y Derecho Natural prioritario, incluido en el 5º Mandamiento de la Ley de Dios Revelada, o sea, que resido aquí en cumplimiento de la forma (concreta, particular y sin alternativa real) de satisfacción de mi necesidad de subsistencia y habitación, pues a estar en territorio donde éstas, por falta de medios, no son conctreta y fácticamente posibles, ordinariamente no puede obligarme el Derecho Eclesiático, ni pretende hacerlo (“Lex gravi incommodo non obligat”). Mientras no me conste de mi mismo Ordinario Propio, y en documento válido canónico, lo contrario, entiendo, y las actuales circunstancias así lo indican, que es incluso voluntad de mi Obispo Diocesano conquense mi permanencia fuera de Cuenca, es decir, fuera del lugar en que mi indignación y justa furia no me coloque en un único y reducido campo de batalla encarnizada allá en la devenida pequeña y provincianísima Cuenca.   Es sumamente contraria al Evangelio de Nuestro Dios y Señor Jesucristo la “Sanción Encubierta”, y más aún la fementida, como es desprovisto de Santa Caridad e impío el apartamiento absoluto que obispos encargados de lo contrario mantegan respecto de los Presbíteros católicos, el apartamiento “episcopal” y el “presbiteral” servil, el que rechaza todo trato justo, canónico, amistoso o amigable, cálido, dialogante y caritativo del obispo cual un Padre Apostólico. “El fin no justifica los medios inmorales o diabólicos”. Los Obispos “ayuden con activa misericordia a los Sacerdotes que vean en cualquier peligro o que hubieran fallado en algo.”(Conc.Vatic.II, Chr.Dom. ,nº16) . Una vez más pongo de manifiesto que desde el primer año en que Su Exciª. tomó posesión de su oficio canónico de Obispo Diocesano de la Archidiócesis de Sevilla, en cada uno de estos años transcurridos, incluido el corriente, he pedido por escrito audiencia a Su Exciª. Rvmª., sin que jamás haya recibido siquiera una sóla palabra, ni oral, ni escrita, por parte de su persona, sí en cambio de parte del Obispo hispalense u Ordinario, y ha sido una sola vez, la susodicha en que el Vicario General hispalense, o “Alter ego” jurídico de la persona del Obispo Diocesano Arzobispo de Sevilla (cc. 479 y 480) me ha mandado una carta por correo certificado, en la que el clérigo miente gravemente sobre mi Estado Clerical y sobre la situación jurídica de mi Sagrada Potestad de Orden, contra la que deliberadamente miente tomándola por penalmente trabada o sin normal libertad de ejercicio. Las únicas palabras que he recibido del Obispo son las que mienten afirmando una mi expulsión del Estado clerical e impedimento penal de ejercicio de mi Sagrado Ministerio, así como la única respuesta escrita que he recibido del Obispo Diocesano de Cuenca, Mons. Yanguas, ha sido su infame decreto administrativo diocesano de 27 de Diciembre de 2013, vigilia de la Fiesta entrañable y trágica de los Santos Inocentes, para más inri.                               HIC EXPLICIT, UT IN OMNIBUS GLORIFICETUR DEUS.     APPENDIX: Oppusculum in fieri, vulgo “borrador”:   De Litteris Commendatitiis ad Sanctam Missam celebrandam .  …  (El texto del opúsculo, en constante corrección de puntuación y erratas especialmente, se halla de uno de mis correos através de este blog.)

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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