LOS METODOS DEL MAL, II. LA INCURIA DOLOSA


 

Ora a la negligencia, ora a la incuria dolosa pertenecen conjuntamente : 1) el llamado (en Derecho Civil o Estatal)  “silencio administrativo” usado deliberada y diligentemente en perjuicio injusto del súbdito,   y 2) las alevosas diligentes omisiones de :  denuncia preceptiva, corrección debida, o condena pertinente, castigo justo y previsibleprobablemente beneficioso, y subsanación del error perjudicial al súbdito, o resarcimiento de la víctima .  Por negligencia propiamente dicha, “formaliter” o estricta, ha de entenderse la dejación, motivada por pereza, del cumplimiento del deber propio del sujeto que así hácese negligente, no odiando, ni buscadamente rechazando el bien del cumplimiento del deber postergado o negligido, sino descuidándolo, sucumbiendo a la pereza opuesta a la debida diligencia . 

 

La negligencia esencial genera, en Derecho, culpa , no dolo . El dolo es el ánimo de dannificar, la voluntad positiva de perjudicar injustamente a alguien;  pero he aquí que existe con frecuencia una negligencia aparente, impropia, material, “secundum quid”, que es dejación del propio deber, no movida por pereza, sino por perfidia, no por comodidad, sino como medio diligentemente usado para hacer el mal, para ( = con la consciente y deliberada intención de ) perjudicar injustamente [en modo de autoría, o en el de cooperación , ora coeficaz ( complicidad ), ora contingente (de mera facilitación de la labor de autoría del acto inmoral) con el Mal ] al inocente que estorba, molesta, o al hombre malo es útil oprimir, impedir, o depotenciar . Este procedimiento de maldad que es maliciosa aparente negligencia, la denomino incuria dolosa, y de ella trata el Derecho Clásico Canónico, cuando la ley pontificia llamaba al obispo, que así actúa, “perro impúdico” (Corp. Jur. Can. Decr. Gratiani, 2ª pars, Causa II, Quest. 7, cap. Qui nec regiminis XXXII) , cuyo reato e implicaciones criminales de “praesumptionibus Juris” son fijados con admirable concisión en el siguiente cánon :  

 

” …  Negligere quippe, cum possis deturbare perversos, nihil aliud est, quam fovere. Nec caret scrupulo societatis occultae, qui manifesto facinori desinit obviare .” (  Ibid., Decretalium Lib. I, Tit. XXXI , cap. Error III ).

 

La incuria dolosa, puede dividirse, según su objeto intencional práctico, en cinco clases :

 

   1ª) La que tiene por finalidad injusta hacer directamente daño a la víctima, o perjudicarla ;

 

   2ª) La que tiene por fin que otros, sirviéndose del efecto debilitador, o desprotector, de dicha incuria, o sea, aprovechándose de la debilitadad en que se ha puesto a la persona de la víctima, puesto que es más fácil o cómodo, y por tal razón apetecible para el potencial agresor de espíritu mediocre y más bien cobarde atacar al débil que al fuerte, dañen injustamente o perjudiquen así al inocente vilmente desasistido;

 

   3ª) La que tiene ambas finalidades ;

 

   4ª) La que tiene la intención de que la víctima se corrompa a sí mísma, tentada a pecar con tal de librarse de la incuria dolosa e injusta que padece. El sujeto activo de la incuria no tienta directa y específicamente, no intenta embaucar a la víctima (si la tentara, usaría una forma de cooperación con el mal, intentaría persuadir e inducir), sino que la pone en un estado injusto de desprotección y desasistencia que propicia la previsible tentación (pues son previsibles la debilidad de la carne y el concurso del Diablo) de hacer algo ilícito para no seguir siendo objeto de la dejación mantenida por su jefe. Probablemente estará tentado de condescender con los abusos de sus jerarcas, conciliarse así con ellos, librarse de la presión y grangearse la paz o el favor de los mísmos. Los incuriantes dolosos son jefes, en esta 4ª clase no quieren asimilar a la persona victimal de la incuria dolosa de ellos, no quieren a esa persona entre los jefes, pues, en caso de que ésta tenga defectos de moralidad u honestidad, o no sea Santo, la consideran demasiado poco maligna. Ellos son de un grado superior, llamémoslo “maléfico”, mientras el sujeto pasivo directo formal (“aristotelico sensu”) de la incuria suele no ser santo, mas tampoco malvado, sino común pecador, mera e inconstantemente “maligno”.

                                                     

                                              La corrupción de la víctima puede ser de dos tipos : uno la corrupción de asimilación, al mal superior, de la persona de la víctima, una corrupción que tiene por finalidad, por parte del incuriante, la asimilación de la víctima al mal en el grado superior que le desea el incurioso, o en la magnitud que mantiene para sí el incuriante doloso, que la víctima se pase al bando de los “maléficos”, que se haga mala como malo es quien la ha hecho víctima, de modo que de víctima inocente de otro, malo, pase ahora a ser víctima dolosa, o culposa, víctima también de sí mísmo, al haberse hecho malo como su adversario y deliberado propiciador de tal corrupción que convierte, al sujeto paciente, en favorable al partido, o la causa, injustos del incuriante doloso; una vez pervertida la víctima, de este modo normalmente sobreprecio, es probable que cese dicha incuria, toda vez que el incuriante llegue a estar persuadido de que la persona de la víctima se ha hecho proterva. El segundo tipo es el de la corrupción, pecado, o crimen,  buscada, por el “incuriante doloso”, para desembarazarse de la persona víctima, aniquilándola, o neutralizándola, y sin intentar atraerla a su partido, por considerarla preferiblemente inutilizable a tal fin. Es la corrupción que tiene por objetivo que la víctima se vuelva inmoral, o criminal, con el fin de que, habiendo cometido ésta el crimen o la falta deseados, buscados y facilitados por el incuriante, éste la incrimine, la haga aparecer criminal, y (ora oficial, ora oficiosamente) condenarla, penarla, difamarla, depotenciarla y aniquilar su influencia en la sociedad. El adversario deja de tener entidad, capacidad inmediata de influencia, o poder, suficientes para que valga la pena hecharle alguna cuenta, pues ha sido reducido a la miseria, inducido al suicidio, o puesto en una situación de extrema debilidad que el corruptor procurará sea irreversible. Por medio de la incriminación, la condena, la infamia, el castigo (a menudo de despojo: embargos, multas cuantiosas, grandes indemnizaciones, confiscaciones depauperantes) y el consecuente abatimiento de la persona de la víctima, ésta cese de ser rival, enemigo, o adversario digno de tener en cuenta para el contrincante pérfido. A la estrategia de voluntad de corrupción de este segundo tipo pertenece la acechanza del jefe opresor, está al acecho, deseando que la víctima falle, caiga, peque, delinca, empujada “pasivamente” a ello por el pre-tentador que, al efecto, dolosamente se inhibe del cumplimiento de sus deberes de protección y, en su caso, de sustentación del súbdito, del que, soliendo exagerar sus defectos y cualesquiera faltas (ponderando graves las leves), le exige hipócritamente santidad externa, mientras, faltando ordinariamente contra la justicia distributiva, es laxo con los comilitones, cuyos vicios encubre, soslaya, o niega falazmente, siendo indulgente, o connivente, con  los pecadores de su partido, o de su círculo sectario (“Societatis occultae”cap. Error III, Libri I., Tituli XXXI  Decretalium, Corp. Jur. Canonici ) ;

 

5ª) La que tiene las 1ª, 2ª y 4ª clases, o incuria dolosa perfecta .  

 

 

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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