” NUEVA CORONA DE ESPINAS, Y ESPADA DE FUEGO”. PARTES DE GUERRA DEL RVDº. PADRE CANIN DE SANTO DOMINGO, CONTRA LA GUERRA SUCIA DEL INFIERNO EN LA TIERRA. PARTE IIº.Carta a un católico, amante de la Tradición, mal asesorado por Presbítero ignorante.


.                                                                Estimado correligionario: .                   Decía un Sacerdote canonista, el Ilmº. y Rvmº. Dr. D. José María Piñero Carrión,  q.e.p.d, a quien tuve el honor de saludar, Presidente del Tribunal archidiocesano hispalense, que uno no llegaba a ser maduro hasta que no hubiese estudiado Derecho. Yo diría : hasta que no adquiera el sentido del Derecho. Voy a explicaros mejor lo que me pareció haberos expuesto suficientemente, pero que no fue bastante. Una cosa son los pecados, y otra son los delitos. Estos últimos pertenecen a un ámbito jurisdiccional especial y tienen un tratamiento también especial, distinto al de los pecados que no son delitos. Los pecados no crímenes no es justo que sean tratados como lo que no son, es decir, como crímenes. Y los delitos deben ser tratados según el procedimiento legal prescrito, de lo contrario, si son juzgados y castigados fuera del proceder justo, se comete, con ello, una inmoralidad y, con conocimiento de que es abusivo cómo se procede contra la ley eclesiástica y la obediencia que se le debe, un pecado. Si se sabe que es un delito de abuso de la potestad eclesiástica, cuando se utiliza ésta contra la Ley, se comete también crímen. Perseguir, por vía eclesiástica penal, un crimen cuya acción criminal está prescrita, es ilegítimo, pecado y delito, según los requisitos mencionados. Asímismo es delictivo aplicar con carácter retroactivo una ley penal no retroactiva, como lo es negar un proceso judicial propiamente dicho a alguien a quien se decide imponer, de resultar criminalmente responsable, una pena expiatoria perpetua, pues el canon 1342 prohibe imponer, sin juicio penal, una de esas penas. Tratar pecados no delictivos, como si fueran delitos, es inadecuado, ilícito, injusto, pecaminoso. No es admisible en Derecho, es “ipso jure nulo” imputar delitos inimputables en cuanto prescritos (o de acción criminal prescrita),  dado que prescriban a los 3 o 5 años los que sean (inválidamente) imputados después de haber pasado más de 3 y más de 5 años desde la presunta comisión de los mísmos. Nula, sin fuerza legal, ni de obligar en conciencia, ni en foro externo, es también la imputación, la condena y la pena contra actos que no ha efectuado el así imputado, y que, además estén prescritos, por ejemplo, hace más de treinta años. Inválida, inexistente o puramente aparaente es la pena expiatoria perpetua sin juicio penal propiamente dicho, si para ello se aplica retroactivamente leyes penales no retroactivas posteriores y más severas que las vigentes en el tiempo en que el decretador ubica los actos que persigue, contraviniendo el canon 1313,1º, que manda sean aplicadas al reo las leyes a él más favorables, si, cuando cometió el delito vigía otra ley que ha dejado de existir como tal. Ignorar el Derecho y sus mandatos, considerando sólo que uno ha pecado y ha de hacer penitencia por los propios pecados, dejando que la injusticia y la mentira triunfen en jurisdicción eclesiástica es insensato y perjudicial para la Iglesia. Han de ser denunciadas, rechazadas, las condenas depravadas por atentar contra el honor del Sacerdote encausado, y, por tánto, del Sacerdocio de Cristo y de la persona humana; las condenas y penas que conculcan los sagrados cánones, son un ejemplo de abuso delictivo de personas que ocupen cargos de potestad eclesiástica, dan a la calumnia la categoría de verdad jurídica, y atentan contra la honra y la sociedad eclesiásticas. Lo canónico se soluciona con lo canónico y a través de lo canónico, no através de la pura jurisdicción de foro interno o de la conciencia, competencia del Sacramento de la Penitencia y de las Penitenciarías. No es solución a un caso canónico de procedimiento penal contrario a la Ley Moral y eclesiástica, sencillamente hacer penitencia por los propios pecados cometidos. Eso es eludir el problema externo gravísimo, negarse a solucionarlo. Irse a un monasterio a hacer penitencia por los propios pecados es algo que puede hacer cualquiera, esté o nó bajo algún procedimiento externo penal. Si yo hubiera de hacer eso, si fuese mi obligación, sería la de todos y cada uno de los católicos pecadores. Todos habríamos de irnos a un monasterio a hacer penitencia, dejando nuestra vida habitual, profesional, etc.. ¿Nos retiramos todos a un monasterio? ¿Es bueno que tal o cual persona se retire? A veces la retirada del mundo es un retiro de alivio, retirada menos dolorosa que seguir combatiendo en medio del mundo. Dejar las propias obligaciones de estado (clerical, o laical) y profesionales, y retirarse, es abandonar un tipo de vida y lucha que puede ser el que Dios quiere para la persona en cuestión. En cuanto a pecados carnales, Y NO HABLO AHORA, EN ABSOLUTO, DE MÍ ¿Son de por sí los peores? ¿Merecen principalmente ellos el retiro penitencial y no los demás?. Son frecuentes y, en general, movidos por la libídine, o la pasión, atenuados. Otra cosa son las violaciones y abusos agresivos, así como abusos (no agresivos) sobre niños, o no dotados de uso de razón, pero tomar como crímenes gravísimos, y que han de ser penados con las máximas penas, la masturbación de adolescentes o jóvenes, o tocamientos sensuales consentidos entre adultos, o entre dotados de uso de razón, que quieren líbremente tocarse solos, o de tal modo acompañados, es una tremendez que la Iglesia, en sus dos milenios de existencia, jamás ha tratado de esa manera extrema. Aquí se trata de seguir la tradición eclesial, no de dejarnos llevar por nuestros sentimientos, aprehensiones, u opiniones particulares y privadas contrarias a toda la Tradición de la Iglesia. El puritanismo no es católico, y perseguía en foro externo, todo pecado. Así pensaba Calvino, no la Iglesia. El Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado como texto de Derecho Público eclesiástico, afirma que la responsabilidad moral de cualquier acto carnal puro, por la concupiscencia e instinto carnal y pasión, puede ser mínima, e incluso quedar anulada. La obsesión por una moralina puritana, o apuritanada, que se pretende hacer pasar por Moral, es muy perjudicial para las conciencias, para una recta y sosegada comprensión de la Naturaleza, y para poder contemplarla con la naturalidad y tranquilidad posibles y lícitas, según las realidades de la vida, y no según el rigor, la sensibilidad y la medida que las personas particulares tengan de modo necesariamente particular y privado (no público, es decir, no oficial de la Iglesia). ¿Es posible masturbarse, o hacer eso la persona acompañada, sin pecar? Si el impulso es muy grande, vehemente, suficiente para vencer la propia contraria voluntad, sí es posible, y no lo estimo o digo yo, como privado, sino la Iglesia en su Catequesis solemne de Derecho Público y en el mismo Derecho Común. Ni que decir tiene que no son las masturbaciones las grandes inmoralidades, los grandes crímenes, los horrendos delitos que padece la Iglesia por parte de quienes pecan, o delinquen. Hay canalladas que pasan como desapercibidas, como la estafa a pobres, el no socorrer a Sacerdotes en dificultades, el abandonarlo a atrocidades contrarias a Derechos Fundamentales, aconsejándole, en cambio, que acepte, como buenas y católicas, condenas que ni son justas, ni católicas, ni moralmente admisibles, o aconsejándole que las respete y se retire a hacer penitencia por sus pecados, sean los que sean, o hayan sido los que hubiesen sido. La Iglesia, en su época de mayor esplendor, tenía horfanatos para hijos de clérigos; el “Corpus Iuris Canonici” está lleno de permisividad, benevolencia y generosidad ante ese fenómeno. El rigor apuritanado es influencia calvinista, contaminación protestante, es contrario al Espíritu de la Iglesia, el sentido natural, el sentido común, la mesura, la esplendidez, la Tradición milenaria de la Iglesia, el Derecho Constante canónico, y la necesaria separación entre el tratamiento de delitos no ocultos y el de los pecados. Es muy cómodo, muy cobarde, muy miserable – y pasa desapercibida su maldad – no prestar ayuda adecuada, específica, alguna a un Sacerdote que se defiende contra inmoralidades, ilegalidades, perjuicios injustos para la Iglesia. Es muy cómodo no solidarizarse con su lucha contra la conculcación criminal del Derecho más grande y elemental, y, con dulces palabritas, que suenan caritativas, invitarlo cortesmente a que se retire a un monasterio, cuando tal retiro ha de ser vocacional, inspirado por Dios, y no una solución o una medida que se revele necesaria según criterio ascético imprescindible. “Uniquique suum” es el lema de la Justicia. “A cada uno lo suyo”, y lo suyo, para un caso de procesamiento, es afrontarlo, analizarlo, enjuiciarlo, ora admitir su bondad, ora combatir su depravación y luchar a favor de la Ley. Atmte. VSS. Ricardo de Perea y González, hispalense, Presbítero conquense, Clérigo de la Iglesia Católica.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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