Carta al Cardenal Amigo, Arzobispo hispalense, en el último año de su oficio de Obispo Diocesano de Sevilla, pidiéndole interviniese para posibilitar la continuación de la pía costumbre de la celebración de la Misa anualde Réquiem por el católico difunto José Antonio Primo de Rivera, defensor de la Iglesia Católica y de un ideal de Sociedad española conforme al Evangelio en lo aplicable a la moral del Estado y la Política.


Eminentísimo y Reverendísimo Sr. Cardenal Arzobispo de Sevilla, Mons. Fray Carlos Amigo Vallejo:

Probablemente sea ésta la última petición, de esta clase, que pueda presentar ya a su persona como nuestro Obispo Diocesano y sucesor de los Santos Apóstoles del Señor en la Archidiócesis hispalense de que me huelgo ser natural y haber sido, con honor, seminarista en Roma durante cuatro años.
Dios nuestro Señor, habiendo sido escarnecido, crucificado cruelmente y matado por quienes lo odiaban y odiaban su divina crítica salvadora al régimen judío farisaico, Dios Padre, en su infinita Bondad y Misericordia, a través de esta su humilde carta sacerdotal, ofrece generosamente a su hijo franciscano y Eminencia Reverendísima, Operario de Cristo en sede apostólica para Bien Común de los católicos hispalenses, una sola vez más la oportunidad de hacer gran mérito y evitar vergonzoso demérito en materia tan espiritual, Caritativa, justa, profunda y delicada, como es la debida estima a nuestros difuntos y la oración particularmente honrosa que se les debe, en Conciencia, a los cristianos fallecidos en el seno de la Iglesia que han profesado y defendido heróicamente a la Esposa de Cristo y, con el Santísimo Nombre del Divino Salvador [en los labios o el corazón], han muerto asesinados por el odio sectario y las infames manos de los enemigos de la salutífera Fe Católica y de su esencial y necesaria coherencia moral políticosocial para la justa bienaventuranza, [la] ventura y prosperidad civilizada de los pueblos de la Tierra y de la rica Creación divina confiada por Dios a nuestra humilde labor perecedera.
Ese mismo odio, el mísmo,y de la misma raíz anticristiana que asesinó a nuestro difunto hermano y verdaderamente Grande de España, D. José Antonio Primo de Rivera y Saenz de Heredia, el 20 de Noviembre de 1936, es el que, sin duda alguna mínimamente razonable, ha movido a algunos desaprensivos al escándalo de negar la Santa Misa, el sagrado Altar de Cristo Crucificado, y la Iglesia Pública o Templo del Salvador, al ilustre prócer del pensamiento y la acción católicos.
Han hecho y repetido tan repugnante entuerto tres años, y lo han perpetrado, claro está, como siervos defensores del actual régimen inmoral, inhumano, pestífero, anticristiano, abortista, divorcista, maricalesbianomatrimonialista, plutocrático, laicista, opresor, antilibertario y empobrecedor del desdichado pueblo hasta el extremo, todavía progresando, de sumirnos en la inmensa miseria espiritual y económica que millones de seres humanos españoles, casi todos católicos, padecemos injustamente y con sufrimientos agudos,constantes, agobiantes, que amenazan, como una enfermedad grave e irremediable, con prolongarse hasta nuestra no lejana muerte; muerte que, pareciendose mucho a la del pobrecito Lázaro del Evangelio, clama la misma venganza que Dios se tomó de este mísero, contra el rico, bien comido y “bien” integrado en política y poder mundanos, Epulón.
Mi voz sacerdotal clamante de Cristo no pide aquí joyas de piedra o metal preciosos, no pide dinero, ni prebenda, sino un poco, poquísimo,”material”, de Autoridad Sagrada diligente, algo de Caridad y honra para que no siga triunfando el odio y sus consecuentes negativas anticristianas injuriosas contra el espíritu de un nuestro hermano difunto, heróico defensor de la Fe y régimen cristianos de Caridad, verdad y “Justicia y Pan para todos”.
Es una escandalosa maldad que las puertas de una Iglesia católica y pública, la que sea, en este caso la de la Santa Caridad, sigan cerradas al alma de un difunto militante cristiano asesinado y a sus explícitos elogios homiléticos, cerradas por el odio y la impiedad ostentosos, intrigantes, contumaces, impunes, dentro del seno del aparato externo de la no obstante Santa Iglesia de Cristo crucificado por sus enemigos, cuyos herederos gobiernan hoy el mundo bajo los errores y leyes del “Príncipe del Mal”; es una detestable maldad que nos viene abrumando cuatro años a los católicos a los católicos no sólo de nombre, y constituye un perjuicio muy grave y mortal para los espíritus de quienes mantienen, apoyan y consienten eficazmente tan abominable indignidad.
Pido aquí pués, más por su Eminencia Reverendísima que por mí, su siervo; más por el bien, el mérito y la salud espiritual de su persona, que por un beneficio o merced que a los que piadosamente queremos esa Misa, esa Iglesia y esa pía tradición de la Eucaristía matutina de aniversario, se nos haga cabalmente.
Ruego encarecidamente al amado Obispo Diocesano Hispalense que ordene, al Rector de la Iglesia del antiguo Hospital de la Santa Caridad, que obedezca a la Autoridad Pontificia y cumpla así con los sagrados cánones 900, 901, 903 y 932, que me reconozca el derecho sagrado (y Derecho Divino) a celebrar la Santa Misa en su Iglesia ante la que me postulo para oficiar la Santísima Eucaristía, a las 7 de la mañana del próximo día 20,por el eterno descanso de nuestro hermano difunto arriba mencionado,
postulación que hago cabal y formalmente en esta carta y a través de la Autoridad y persona de su Eminencia Reverendísima, a quien otra vez suplico se apiade de nosotros, nos socorra y satisfaga con la bondad y firmeza que nos enseñó el seráfico San Francisco de Asís, Padre de su Eminencia Reverendísima.
Que nuestra despedida sea agradable, buena y hermosa, que la hiel y la perfidia sean vencidas por la gran Autoridad de Vd. y el prestigio del Cardenalato que ostenta.
Que el buen Corazón de su Eminencia Reverendísima triunfe sobre toda consideración política inferior, sobre toda tentación de ser servil al malvado estado de cosas y mentes que nos lacera.
Finalmente, y si desgraciadamente no accedediere, le ruego intervenga cabe el Subdelegado del Gobierno en Sevilla, para que nos ponga protección policial (de 6 a 7,30) a los que asistamos a la Santa Misa en la calle, para rezar por un Católico difunto, Grande de España, por cuarto año consecutivo.
Reciba un muy cordial y afectuoso saludo de Su S.S.

Ricardo de Perea y González, hispalense,Presbítero conquense,

Q.B.S.S.P.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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