PEDERASTIA DENTRO DEL APARATO EXTERNO DE LA IGLESIA CATOLICA, HIPOCRESIA Y USO MALIGNO DE LAS DENUNCIAS CONTRA SACERDOTES CATOLICOS. Casos chilenos.


COMENTARIO DE CESAR BORGIA PUBLICACIONES PERIODISTICAS SOBRE ABUSOS SEXUALES A MENORES EN LA IGLESIA CHILENA:

¿Abusos del Clero católico, decís? Claro que sí, muchos menos, en proporción, que los cometidos por los laicos, y de los laicos contra el Clero. Los crímenes de seclares contra clérigos, a lo largo de la Historia, son numerosísimos. Y ¡Qué poco se habla de los abusos carnales de rabinos, y de “pastores” protestantes, y de popes de Dios sabe qué secta autoproclamada cristiana, y de los llamados ortodoxos orientales, y de los ateos y gnósticos sarcófobos!. En todas partes cuecen habas, y no es el plato favoríto de la mayoría del Clero católico. ¿Y si lo fuere?. Decía Donoso Cortés que el mundo parece condenado a la Ley del Pëndulo, y a pasar de un extremo al otro; de “el privilegio del foro”, la indulgencia y naturalidad, al rigor, la desprotección del clérigo, su infamia prejudicial, y la consideración de gravísimo de cualquier acto carnal, por muy pequeño que sea. ¡Hipócritas! La mayoría de los perseguidores son abortistas, pildoristas, amancebados, se pagan del sexo cuanto quieren, y son extraordinariamente laxos con el libertinaje lascivo de sus hijos mayores de edad (aunque biológicamente adolescentes). Veis la mota en ojo ajeno, y no la viga en el vuestro. Habeis inaugurado, sólo para clérigos, una época de rigorismo sarcófobo de sesgo sectario y puritano, entre cuyas víctimas habrán de hallarse muchos clérigos inocentes, una época de doble moral, completamente ajena a la naturalidad con que las nuevas generaciones ven los apetitos carnales y son comprensivos con quienes caen, pecan, se dejan arrastrar por las fuertes tentaciones de la carne. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, y hay pecados mucho más grandes que un simple tocamiento, una proposición, o un beso, por los que pedís el aniquilamiento del estado clerical y la profesión del acusado.

Dice la niña, cuyo padre afirma que ella sufrió abusos del clérigo OReilly, que no quiso denunciar a éste, su mejor amigo (“sic”), porque no quería que lo echaran del colegio, es decir, que, al parecer, no quería castigo para el clérigo, y deseaba seguir siendo frecuentada por él. Eso me recuerda  a dos adolescentes que denunciaron a un Sacerdote por según lladenunccia, meterles mano sin previo aviso. Después de la denuncia vinieron a verlo en secreto, diciéndole que a declarar tal cosa, en la denuncia, les habían obligado sus respectivos padres; que fueron conducidos a Comisaría, con el pretexto de tratar de una infracción de tráfico por una moto que tenía uno de ellos, ambos amigos. Y le preguntaron: “¿Qué hacemos cuando lleguemos a juicio?”. Les respondió : “No puedo induciros a cosa alguna. lo único que puedo decioros es que digais la verdad”. Cuando llegó la vista judicial, ante los padres, con gran sorpresa de los presentes, los mancebos declararon que el clérigo ni les había tocado, ni les había propuesto indecencia alguna. a magistrado  hizo toda una serie de preguntas sobre si el reo había hecho esto o aquello en materia canal, y a todaslas respuesras de cada uno de los oficialmente denuncintes fue: NO. Tras más preguntas inquisitivas de la juez, para explicar los hechos y la asombrosa confesión de los jóvenes, éstos se reafirmaron en que jamás abusó de ellos, ni les propuso carnalidades. Fué absuelto, pero ahí le queda eso al clérigo, y siempre podrá levantarse ufano y dominador algún subcerdo que lo señale con el dedo gritándole: “¡Has sido denunciado por varios jóvenes!”. Y surgirá algún superior depravado, clérigo indigno y traidor a su hermano en el Sacerdocio de Cristo, que usará dicha denuncia, y no la absolución, para afirmar que la denuncia, sin más análisis crítico, constituye nada menos que PRUEBA INDICIARIA de cargo suficiente para fundamentar una condena en ocasión de alguna denuncia posterior de ulterior presunto delito carnal. Sabiendo que se haya producido una denuncia en esa materia contra un adversario, cualquier desaprensivo se dirá; “Ahora denuncio yo diciendo que mi contrincante me ha dicho, o hecho, algo indecente como aquello por lo que fue denunciado, y, aunque entonces fue absuelto, ahora será condenado”. Este fenómeno puede repetirse, de modo que se pretenda hallar a jueces que, ante el precedente de denuncias del mismo tipo, lleguen a la convicción de que el denunciado ha cometido el delito por el que ultimamente resulte denunciado. Incluso sin este fenómeno intrigante, la mera denuncia ya es infamante de hecho, no de Derecho, de modo que al absuelto le suele convenir no decir que ha sido absuelto, con tal de que no se descubra que ha sido denunciado en asuntos de intimidad corporal.

Ahora resulta que, por lo general, como en el caso de un mercedario recientemente publicitado en prensa, al parecer, cualquier Cura malquisto es apartado de su oficio cada vez que a alguien sea se le ocurra denunciar. Ironía: “¡Atención aquellos que entre los seminaristas carezcan de reparos y de recta conciencia: ! Cuando un Rector os resulte insoportable por cualquier motivo, decid a la Congregación para la Doctrina de la Fe (que ha suprimido de sutítulo oficial el calificativo de “Santa”), que el Rector os ha tocado “el pito” u os ha pedido hacerlo; bastará que digais que el denunciado os ha insinuado verbalmente algo así, de modo que con DECIR que el fulano os ha llegado a DECIR … ya tendreis en jaque al Cura, y, aunque lo absuelvan los tribunales, llevará por siempre el sambenito. Ante la falta de pruebas objetivas, los maledicentes denuncian, muchos y muchas veces, de modo que se siga el criterio de que quien tiene muchas denuncias y de mucha gente es culpable, tántas denuncias y tántos denunciantes demuestran la veracidad de los delitos denunciados, o, al menos, de alguno de ellos. Esa es la vía del mal; la del bien sólo se adhiere a los hechos objetivamente probados y dice: No las denuncias, ni los muchos denunciantes, sino las condenas en sentencia judicial firme son las que, a las personas prudentes, pueden llevar a la convicción, o, al menos, a la sospecha racional de comisión del delito denunciado. La vía del mal sirve a la calumnia, puede usarse contra cualquier inocente y condenarlo; la vía del bien protege al inocente, no valida las calumnias, es la vía de la seguridad jurídica, la presunción de inocencia, la objetividad de las probanzas, el nulo valor de las denuncias aisladas de sentencias judiciales firmes condenatorias, la discreción o secreto absolutos mientras no se dicte sentencia condenatoria firme y suprema (sin apelación posible). Desde luego no me creo nada deshonroso que no sea flagrante, ostensible, o condenadao en sentencia firme de un tribunal competente e imparcial. Desgraciadamente la imparcialidad antisectaria de muchos tribunales es rara. No es descartable “a priori” que jueces estén contaminados por sectarismo o partidismo político. Alguno tiene la desvergüenza de manifestar su criterio contra el fascismo, el nazismo, o el nazifascismo (término enrevesado e indefinido), metiendo en el saco del “nazifascismo” a tradicionalistas de diversa índole. Y no me creo nada de lo que diga un laico que ME DICE QUE OTRO LE DIJO que hiciera alguna indecencia, ni confío ciega o simplemente en la palabra del acusador, ni la mera manifestación de cualesquiera acusadores privados (por muchos que sean) es prueba de cargo suficiente para demostrar, en foro externo, la realidad de un hecho.

He aquí otro ejemplito de un Presbítero bastante revolucionario por cierto y nada afín a mi ideario político que no es otro que el de San Isidoro de Sevilla y Santo Tomás de Aquino (“De Regimine Principum”). Con mi defensa del Rvdº. Padre Precht, un adversario demuestro mi imparcialidad, la que no tienen quienes absuelven a la ligera a los comilitones, o les imponen penas someras (como la finalmente impuesta a ese Sacerdote) que contrastan colosalmente con el rigor abusivo extremo con que son perseguidos, vilipendiados y fulminados los católicos fieles al Magisterio Eclesial tradicional.

He leido la carta que ha publicado Cantellano, copia de la que dice que envió al Muy Rvdº. Padre Precht, y las declaraciones que ha hecho a The Clinic [NOTA]. Si es buena la exhortación implícita, al Sacerdote, para que reconozca sus pecados, también es bueno que el acusador, ya que ve buena la confesión en público, se aplique su propia medicina y reconozca que lo que cuenta es mentira, y, si hubiese sido cierto, no son actos que él no hubiese consentido con plena advertencia y libertad. No es verosímil que el acusado, cuando tenía 19 años de edad (o sea, ningún niño) haya cogido, sin oposición física del denunciante, la mano de éste y se la haya llevado a sus genitales, después de habérsela sostenido acariciándose el pecho con ella. Si no quieres, tú adulto y nada ingénuo, tocar las ingles de alguien, no las tocas, no te dejas coger la mano, ni el dedo, y no te entretienes en constatar si el miembro está duro, o blando; sencillamente ni tu mano, ni tu dedo llegan al sitio.                   Además hay contradicciones que no están resueltas con la explicación de que cuando hablaba de testículos exhibídosle por el acusado estaba utilizando una metáfora. Primero dijo que el clérigo, verdadera víctima, tenía la “vaina desenfundada” (seguramente quiso decir algo así como “la espada desenfundada de su vaina”, pero la inteligencia no da para más en el victimista), una desenfundada que, según ese tío, le fue ofrecida como “hostia…” para, como exige el tropo, ser llevada a la boca de quien no tiene escrúpulo en usar una figura literaria materialmente sacrílega.”  Más tarde, empero, rectificaba diciendo que no vió “la vaina”, ni, supongo, lo que dijo estar desenfundado, sino que tocó sus genitales, incluidos los “óvalos”, como es lógico. Las metáforas se usan para que la analogía con otra realidad distinta aclare la realidad concreta que desea expresarse; no tiene sentido aludir a los testículos, u órganos genitales, para dar a entender claramente que se está indicando el falo, descubierto y brindado a embocarlo, porque lo uno de ninguna manera da a entender lo otro. O es la desenfundada, o no está desenfundada. O es la vaina, o su contenido propio, y al descubierto, o son los “ovulos” y “enfundados” o cubiertos y no dados a boca alguna.”O es la gallina, o son los huevos”, esto sí es una metáfora, esto si es un medio de expresión de las realidades que son indicadas por analogía inequívoca. Lo que hay, pués, en las manifestaciones hechas por Cantellano no es una deficiente fórmula expresiva y luego una corrección, sino una “contradictio in terminis”.  A pesar de que, para cualquier tribunal normal, dicha contradicción hubiera sido suficiente para enervar el testimonio en cuestión y dictaminar el archivo de los autos, el Padre Precht fue condenado con algoo así como una penitencia liviana. Si hubiera sido tradicional, habría sido tachado de fascista, o nazifascista, y estaría ahora, probablemente, penado con la dimisión del Estado Clerical, a juzgar por mi experiencia en estos asuntos.

Por último, es una gravísima falta de Caridad y de garantías de justicia divulgar denuncias y acusaciones, sobre todo si cada una de ellas está basada exclusivamente en el testimonio subjetivo de la pretendida víctima, y no sirve alegar que “hay” otras muchas víctimas que han denunciado respectivos delitos semejantes. Sin la debida discreción, las acusaciones divulgadas antes de que se dictaren las dichas sentencias perjudicarán irreparablemente la fama de quienes resultasen denunciados por crímenes no cometidos, o no perpetrados por ellos. La indolencia que muestran los jerarcas eclesiásticos ante ese método perverso de la difusión de noticias privadas, no autorizadas por la Autoridad Eclesiástica competente, es escandalosa y demuestra hasta qué punto los Superiores canónicos desprotegen a sus clérigos y los dejan enteramente a merced de los peores peligros, de los lobos feroces, de la vía del mal, la de la calumnia, y de la ignominia. Malditos de Dios aquellos Padres de oficio que no velan por la seguridad y bien de sus hijos, aquellos Pastores que no ponen rediles a su rebaño, ni perros guardianes a sus ovejas. Tiene nuestro Señor abierto y listo el infierno para los Superiores meramente eclesiásticos que, campeones de la traición y la perfidia, no sólo no protejan, sino tampoco se abstengan de ser ellos mísmos los criminales y verdugos que condenen y penen al Sacerdote inocente, dejando incensurados e impunes a cuantos, como ellos, persigan y perjudiquen de modo tan grave y supremamente injusto a clérigos católicos.

César Borgia, Presbítero.

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 [ NOTA:

The Clinic, 17 de Julio de 2012

… << ¿Cómo se te insinuó Cristián Precht?
-El contexto de la situación está en las cartas que le mandé a Precht y a la Iglesia. En la primera, dirigida a Cristián, digo: “Usted, al cual yo apreciaba con mucho respeto, apareció con su vaina desenfundada ofreciéndola como hostia celibatada”. Al parecer lo que expresé fue muy metafórico y se ha interpretado como tendencias exhibicionistas, que no fue mi intención. En realidad no le vi los genitales, pero alcancé a sentirlo en mi mano por un instante, y allí reaccioné y conversamos la situación. En esa misma carta dije: “… puedo dar testimonio de sus tendencias homosexuales. Y lo sé porque usted estuvo muy cerca de hacerme maricón”. No debí usar la última sentencia por la connotación homofóbica que tiene y porque la homosexualidad no se hace por situaciones, sino que -según entiendo- es una condición con la que se nace. No soy experto en este discurso, sólo quiero disculparme con la comunidad a la que ofendí por expresarme de esta manera. Ahora, quiero dejar en claro que en el pensamiento de un joven obrero de población, en los 70, el estigma de la definición sexual es algo de muchísima importancia. Por lo tanto, si por la razón que sea perdías tu condición de hombría involuntariamente eso te marcaba para el resto de tu vida. En ese contexto hay que entender la frase “estuvo muy cerca de hacerme maricón”, porque es algo muchísimo más grave que saberte homosexual de nacimiento. Por eso la gravedad que una persona con la imagen de peso moral, de líder, de representante de valores ideales, una autoridad en todos los términos, sorprenda a un joven en formación con una proposición sexual no solicitada.
El joven se paraliza, se siente pequeño, reacciona débil frente al momento, va a perder algo vital y no sabe cómo negarse, no encuentra las palabras, no le sale la voz, pierde la fuerza. Es algo que no estás escogiendo, es algo que está pasando contra tu voluntad. Quieres gritar y no te sale la voz, quieres pegar, pero los puños no se aprietan. Son momentos terribles. Con una voz baja y temblorosa, casi inaudible, sale el primer no, la mano empieza a tomar fuerza, se retira del pene no solicitado. De repente vuelves en ti, te reencuentras con tu fuerza, te sale la voz y dices con más fuerza NO, éstas son cuestiones de maricones y yo no lo SOY. Todavía tiemblas, estuviste a punto de perder tu dignidad, de ser lo que tú no eres. Tu mente se llena de pensamientos, escuchas como si estuvieran hablando a lo lejos, amor de familia, amor paternal, disculpas. Pero ya nada te importa. Te da asco, lo encuentras insignificante, sin moral, sin ética, al mismo que admirabas 10 minutos antes. Con él te decepciona todo lo que representa, su Iglesia y su Dios. ¡Madre! Yo pude parar ese momento, sacar fuerza de flaquezas, me imagino el dolor que acarrea de por vida aquel que no pudo reaccionar, aquel al que le roban su hombría porque sucumbe a la imagen de la autoridad. ¡MADRE! Cómo entiendo que alguien no quiera vivir con eso en su cabeza. Disculpa, pero me reencontré con un momento olvidado. Las circunstancias me han puesto en la necesidad de ser más explícito. A don Hector Precht le solicité que le pidiera a su hermano jurar con la mano en la Biblia lo siguiente: Yo no conozco a Jorge Cantellano. Yo no lo invité a dormir al lado de mi cama. Yo no le tomé la mano para que me hiciera cariño en el pecho. Yo no le bajé la mano para que me tocara el pene, que ya estaba duro. Yo no me justifiqué diciéndole que eran solamente cariños paternales. Espero que don Hector me dé buenas noticias. Eso me confirmaría que solamente arrastro una pesadilla mal soñada de algo que nunca sucedió. >>

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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