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Inicio > Islam > 2003 – islam persecución, déspota crucifixión esclaviza cristianos y mártires

Los terroristas mahometanos villanamente decapitan a un sacerdote cristiano ortodoxo 2006-10-13. –  El cadáver decapitado y con lo brazos mutilados de un sacerdote ortodoxo ha sido encontrado en la ciudad septentrional iraquesa de Mosul. Así lo han confirmado hoy las fuentes policiales precisando que el sacerdote había sido raptado lunes pasado 2006-X.-09. El horrible crimen ha sido condenado por el local Consejo de los ulemas. 2006-X-13

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En Marruecos, Argelia, Túnez… es poner en peligro también la situación de las personas que ayudan a los conversos a emprender ese camino. En Argelia hace dos años [2005] han aprobado una ley nueva que condena a los cristianos que ayuden a los conversos, por eso es una situación difícil tanto para los conversos como para los cristianos que los ayudan.

En este contexto, el padre Samir Kahlil escribe en el prólogo del libro que la inmigración de musulmanes en Europa puede representar una ocasión histórica, una providencia divina, porque los musulmanes que vienen a Europa deben encontrar un cristianismo, no oficial, sino el testimonio de los cristianos que puede ser una gran ayuda. Aquí, los musulmanes pueden entrar en una librería y comprar fácilmente un Evangelio, en sus países no es siempre fácil.

 

En los países musulmanes que no prevén la muerte capital, lo que les espera a los conversos es la «muerte civil», es considerado muerto, su herencia es dividida entre los parientes.

Una cosa es la libertad de culto, en general garantizada, y otra muy distinta la libertad de conciencia, que es la verdadera libertad religiosa. Los musulmanes no impiden a un cristiano entrar en su credo, pero una vez convertido al Islam, un cristiano no puede salir del Islam. En el Islam sólo hay puerta de entrada, no de salida; eres libre para entrar pero no para salir. Y en caso de salir, la muerte sentenciada puede esperarte. 2007.XI.

 

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“Un Islam hecho de crucifixiones, de esclavitud, de conversiones forzadas y de engaño”. Mons. Cesare Mazzolari, Misionero Comboniano y Obispo de Rumbek, en el Sudán – 2004-06-03

Que persigue brutalmente a los cristianos en este país africano, es el “verdadero rostro” de los musulmanes, y señala que éstos son una amenaza más grave que el comunismo para el futuro del cristianismo. El islamo-fascismo se nutre de odio, violaciones y venganzas; juegan el papel de jueces cometiendo los peores crímenes.

“Se está acercando el momento del martirio. Espero que el Señor nos dé la gracia de enfrentar este derramamiento de sangre. Hay necesidad de purificación. Muchos cristianos serán asesinados por su fe. Pero de la sangre de los mártires surgirá una nueva cristiandad”.

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P: Usted afirmó en días anteriores que el Islam históricamente había quedado muy enriquecido por la cultura hispana, de la cual había tomado no pocas cosas y no así en caso inverso. ¿Podría usted ilustrarme sobre ese enriquecimiento? En el caso contrario ¿Son pocas cosas el arte y el conocimiento en arquitectura, medicina etc aportado por los musulmanes? Gracias

R: 1. Los baños, las casas, los sistemas de regadío, el arco de herradura o el turrón no son herencia árabe sino que la tomaron de la cultura hispano-romana. 2. La medicina no era sino la clásica – Hipócrates, Galeno, etc – ya conocida en la España que aniquilaron y en cuanto a la arquitectura recibieron más que aportaron. Los ejemplos son por supuesto numerosos y puede hallarlos en mi España frente al islam.

P: La práctica de la crucifixión como método de ejecución en la época califal ¿era algo privativo de los árabes, o era algo común en el mundo de la época?. Le felicito por su magnifico “España frente al Islam”.

R: Muchas gracias. La práctica no se daba por supuesto en el occidente cristiano y no tengo noticia de ella en otras culturas.

César VIDAL. Dr. en historia, filosofía, teología. 2004-06-29 – España

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MAHOMETANOS VIOLAN TEMPLOS – 01 de agosto de 2004, fueron atacadas, profanadas, saqueadas e incendidadas simultáneamente, cinco iglesias católicas en Bagdad – Irak.

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El Mensajero de Alá dijo: “Al que cambia de la religión islámica, mátalo”. Ibn Abbas, Al-Bujari 6922

Estos fieles devotos no hacen más que aplicar la Shari´a, y degüellan al apóstata que abandona el Islam, tal como degolló Muhammad a los apóstatas, y decreta y dictamina el Corán:

Corán 2:191-193: Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles. Pero, si cesan, Alá es indulgente, misericordioso. Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá. Si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos.

Corán 8:12: Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: “Yo estoy con vosotros. Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. Cortadles el cuello, pegadles en todos los dedos!”

Corán 8:15-17: Creyentes! Cuando os encontréis con los infieles marchando, no les volváis la espalda! Quien ese día les vuelva la espalda -a menos que sea que se destaque para acudir a otro combate o para incorporarse a otra tropa- incurrirá en la ira de Alá y tendrá la gehena por morada. Qué mal fin…! No erais vosotros quienes les mataban, era Alá Quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe.

 

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LA ESCLAVITUD EN TIERRA DEL ISLAM

Obispo sudanés señala que “el Islam es una amenaza peor que el comunismo”.

ROMA, 03 Jun. 2004 (ACI).-En una reveladora entrevista,  Mons. Cesare Mazzolari, Misionero Comboniano y Obispo de Rumbek, en el Sudán, señala que el Islam que él conoce, y que persigue brutalmente a los cristianos en este país africano, es el “verdadero rostro” de los musulmanes, y señala que éstos sonuna amenaza más grave que el comunismo para el futuro del cristianismo.

El Prelado sudanés –aunque nacido en Italia- habló la semana pasada con Stefano Lorenzetto del diario “Il Giornale” de Milán (Italia) el domingo 23 de mayo; y según el Vaticanista del semanario L’Espresso, Sandro Magister, la entrevista es “un documento excepcional”, “el perfecto retrato de un obispo de frontera que conoce bien ‘su’ Islam, lo ve en acción y lo describe bien: un Islam hecho de crucifixiones, de esclavitud, de conversiones forzadas y de engaño”.

Magister, que comenta y publica el íntegro de la entrevista en su columna de análisis en italiano e inglés, señala que para Mons. Mazzolari entre el cristianismo y el Islam existe un abismo” porque “Alá no es el mismo Dios que el Padre el Hijo y el Espíritu Santo”.

En su análisis de la entrevista, el vaticanista italiano destaca que el Prelado sudanés no idealiza a los guerrilleros cristianos ni exalta el occidente o la cristiandad occidental. Sin embargo, considera que el “choque de civilizaciones” se encuentra “apenas en su inicio”.

En la entrevista con Lorenzetto, Mons. Mazzolari anuncia, con los ojos llorosos de amor por su querido Sudán, que espera morir de muerte violenta: “Se está acercando el momento del martirio. Espero que el Señor nos dé la gracia de enfrentar este derramamiento de sangre. Hay necesidad de purificación. Muchos cristianos serán asesinados por su fe. Pero de la sangre de los mártires surgirá una nueva cristiandad”.

La conmovedora entrevista y el análisis de Magister pueden leerse:jueves 2004-06-03 en:

 www.chiesa.espressonline.it/english  2004.06.03

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Nemico islam. Intervista col vescovo di Rumbek, Sudan

L’aggressione musulmana descritta dal vivo. Due milioni di morti in vent’anni. “E siamo solo agli inizi. La sfida dell’islamismo è ben peggiore del comunismo. Il prossimo papa dovrà affrontarla in pieno”

ROMA – Il 26 maggio, a Naivasha in Kenya, il governo arabo-islamico di Khartoum e gli indipendentisti cristiani e animisti del sud del Sudan hanno firmato un accordo che ha messo fine a vent’anni di guerra civile.

L’accordo riguarda, oltre al sud, le tre regioni confinanti dell´Abyei, del Nilo Azzurro e delle Montagne Nuba. Non tocca invece il Darfur, a ovest, ai confini col Ciad, dove infuria un’altra guerra tra arabi e tribù nere locali.

La lunga guerra del sud ha messo a dura prova la Chiesa cattolica presente in quelle regioni. Tra i due milioni di vittime stimate si contano numerossimi cristiani. “Ma dal sangue dei martiri nascerà una nuova cristianità”, ha detto in una recente intervista monsignor Cesare Mazzolari, italiano di nascita e vescovo di Rumbek, nel sud del Sudan.

L’intervista – raccolta da Stefano Lorenzetto e pubblicata su “il Giornale” di Milano di domenica 23 maggio – è riportata integralmente qui sotto.

È un documento eccezionale. Perfetto ritratto di un vescovo di frontiera, che il “suo” islam lo conosce bene, lo vede all’opera e lo descrive senza reticenze: un islam fatto anche di crocifissioni, di schiavitù, di conversioni forzate, di inganni.

Per il vescovo Mazzolari, tra cristianesimo e islam c’è un abisso: Allah non è lo stesso Dio che è Padre e Figlio e Spirito Santo.

Non idealizza però i guerriglieri cristiani che hanno preso le armi contro i musulmani di Khartoum. Hanno compiuto anch’essi delle malefatte, l’ha detto e ha patito dei guai anche da loro.

Tanto meno esalta l’occidente e la cristianità occidentale. Anzi. Contro gli Stati Uniti scaglia accuse di pesantezza terribile. Dopo l’11 settembre li vede in preda a una furia vendicativa che produce solo odio.

Anche i suoi poverissimi fedeli africani, dice, “vivono un 11 settembre quotidiano”. Ma loro non si vendicano. “Subiscono le ingiustizie e le malattie senza astio. Da loro c’è solo da imparare”.

Il dialogo? “Sono venuti a chiedermi di dialogare con i musulmani. Cioè l’impossibile”.

Lo scontro fra civiltà? “Siamo solo agli inizi”.

Insomma, è un’intervista che va letta per intero. Con un’avvertenza. Quando a Roma Giovanni Paolo II riceve da tutto il mondo i vescovi in visita “ad limina”, quelli che arrivano dai paesi musulmani la pensano in buona parte così. E qualcuno glielo dice.

Poi, in Vaticano, c’è anche il pontificio consiglio per il dialogo interreligioso, tutto impegnato a promuovere la pace tra le fedi.

Con l’islam, l’ultimo incontro ufficiale di dialogo è avvenuto in Qatar dal 27 al 29 maggio. Per il Vaticano c’erano il cardinale Jean-Louis Tauran e l’arcivescovo Michael Fitzgerald. Tra i musulmani c’erano Muhammad Sayyed Tantawi, sceicco di Al Azhar, e Youssef Al Qaradawi, dell’Università del Qatar.

Quest’ultimo è uno degli intellettuali fondamentalisti più famosi del mondo arabo, una star della tv Al Jazira. In Sudan, il suo pari è Hassan Al Turabi, che il vescovo Mazzolari così descrive:

“È la persona più scaltra di questo mondo. È intelligentissimo, è avvocato, parla l’inglese meglio degli inglesi e il francese meglio dei francesi. Ha una lingua biforcuta. Ci metterà sempre nel sacco”.

E il perché lo spiega nell’intervista. Eccola.

“Scontro fra civiltà? Siamo solo agli inizi”

Intervista col vescovo Cesare Mazzolari, di Stefano Lorenzetto

Mentre parla, il vescovo Cesare Mazzolari tiene gli occhi fissi sulla carta geografica del Sudan, la sua amatissima e tribolatissima patria adottiva. Una sola volta li alza, pieni di lacrime, per guardarmi. Ed è quando mi annuncia che morirà di morte violenta: “Si sta avvicinando il momento del martirio. Spero che il Signore ci dia la grazia di affrontare questo spargimento di sangue. C’è bisogno di purificazione. Molti cristiani saranno uccisi per la loro fede. Ma dal sangue dei martiri nascerà una nuova cristianità”.

Gli avevo chiesto se e quando si esaurirà il vortice infernale in cui siamo stati risucchiati l’11 settembre 2002: “O Dio ci manderà una persona di carisma capace di aprire una via nuova oppure permetterà un castigo, una prova misurata che ci porterà alla saggezza. È un mondo cieco e sordo. Abbiamo bisogno di uno scossone tremendo. Non ascoltiamo più i profeti. Quei pochi rimasti: gli altri li abbiamo fatti fuori”.

È uno scoppio di pianto sommesso, impossibile da trattenere. Più tardi i suoi collaboratori, turbati, mi diranno: “Non abbiamo mai visto monsignore così”. Allora forse qualcosa di tragico si sta davvero preparando, per lui e per noi. Solo che lui l’ha messo in conto nel suo stemma episcopale: “Per reconciliationem et crucem ad unitatem et pacem”. Alla pace attraverso la croce. Di solito i presuli prendono questi motti dal Vangelo. Il vescovo della diocesi di Rumbek se l’è scritto da solo: qualcosa vorrà pur dire.

Monsignor Mazzolari, 67 anni, missionario comboniano originario di Brescia, vive tra i musulmani dal 1981. Li conosce bene.

Ha visto quello che hanno fatto a un anziano confratello dopo che avevano trovato una bottiglia di whisky mezza vuota dimenticata da un trasportatore in fondo a un container: “Cinquanta nerbate. A metà flagellazione, un fratello più giovane li ha supplicati: ‘Basta, i colpi rimanenti dateli a me’. Ma è stato inutile: hanno continuato sino alla fine”.

Ha visto quello che hanno fatto a Joseph Santino Garang, un ragazzo cristiano ridotto in schiavitù, crocifisso perché una domenica s’era fermato a pregare e aveva perso un cammello: “Il padrone gli ha piantato i chiodi nelle mani, nei piedi e nelle ginocchia, versando acido sopra le ferite. Adesso è un povero gobbetto, sembra un poliomielitico. L’ho incontrato in un campo di ex deportati. Per farli tornare dal nord li hanno costretti a spingere i vagoni del treno”.

Nel sud del Sudan, dove si trova Rumbek, s’è combattuta una guerra civile che, tra scontri e malattie, in vent’anni ha fatto dai due ai tre milioni di morti. Monsignor Mazzolari può ancora predicare il Vangelo perché opera in un territorio controllato dal Sudan People’s Liberation Army, SPLA, comandato da John Garang, un ribelle di religione protestante che lotta contro il governo islamico di Khartoum. La sua diocesi è lunga quanto l’Italia. I suoi 30 preti devono curare 350mila anime ciascuno. La sua cattedrale è una capponaia del diametro di 20 metri col tetto di zinco: “Così non possono bruciarmelo”.

Il vescovo dorme in capanne coperte di frasche: “Me ne preparano una in ogni villaggio”. È il buon pastore di un gregge nomade che vaga in cerca di acqua e di sorgo: “Uno sfollato su sei, nel mondo, è sudanese. C’è una drammatica disparità tra profughi e sfollati. Lo sfollato non ha nemmeno una pentola e deve continuamente spostarsi per sfuggire alla guerra, alle carestie, alle epidemie”. Lui mangia due volte al giorno. I suoi fedeli due volte la settimana. “Con la differenza che io potrei mangiare carne mezzogiorno e sera”, si vergogna. Invece tira avanti a fagioli, pane, tonno in scatola, pesce secco. Agli affamati la polenta deve prepararla sua eccellenza: “Sono talmente prostati dalla fame che non hanno neppure la forza di cucinare”. Due volte al mese arrivano dal Kenya le verze, ma non sopravvivono più di un giorno ai 40-50 gradi di temperatura. Da adesso a ottobre dovrebbe essere stagione di piogge: “Speriamo che si riesca a coltivare qualcosa”. Per il momento la sferza del sole promette solo siccità. Come l’anno scorso, e l’anno prima, e l’anno prima ancora.

Un gruppo di benefattori bresciani gli ha donato un telefono satellitare Thuraya per chiamare in Italia lo 030.2180654, il numero dell’associazione Cesar, che ha sede a Concesio, paese natale di Paolo VI. Si sorprende molto quando gli spiego che la Thuraya è una compagnia degli Emirati Arabi Uniti. Lui credeva che fosse svizzera.Temo che da oggi lo userà malvolentieri.

D. – Converte molti musulmani?

R. – “Assolutamente no. Avvicinare un islamico significherebbe condannarlo a morte. Chi si converte spontaneamente è poi costretto a fuggire. Ma viene raggiunto e punito anche a mille chilometri di distanza”.

D. – E di cattolici che abbracciano l’islam ce ne sono?

R. – “Sì, purtroppo. Almeno tre milioni si sono trasferiti al nord spinti dalla fame e hanno dovuto pronunciare la shahada, la professione pubblica di fede, per avere un lavoro. I convertiti vengono marchiati a fuoco. Li timbrano su un fianco, come le mucche, per distinguerli dagli infedeli”.

D. – Ha rapporti con le autorità islamiche di Khartoum?

R. – “Prima avevo il visto d’ingresso. Ora, se atterrassi nella capitale, finirei in galera. Direbbero che ho fomentato la rivolta, nonostante gli indipendentisti armati mi abbiano preso in ostaggio e poi espulso per sei mesi perché avevo dichiarato che rubavano il 60 per cento degli aiuti internazionali destinati agli affamati. Se voglio tornare in Italia devo raggiungere via terra il Kenya e imbarcarmi da Nairobi”.

D. – Il Dio dei cristiani è l’Allah dei musulmani?

R. – “Nooo! E il concetto di Trinità dove lo mettiamo? Il più grande dei loro profeti non è certo Cristo”.

D. – Un musulmano che si comporta bene finirà nello stesso paradiso dove andrà lei?

R. – “Sì, sono molto sicuro di questo. Dio non giudica come noi, che siamo di manica stretta. Ci sarà una moltitudine di creature, in paradiso, perché ciascuno vive secondo quello che il Signore mette nel suo cuore”.

D. – Pensa che dopo gli attentati di New York e di Madrid sia cominciata la terza guerra mondiale?

R. – “Io penso, anzi pensavo, che dopo quelle stragi le cose sarebbero cambiate in meglio. Invece ho visto un senso di rivincita che diventa persino vendetta”.

D. – Bush doveva ringraziare Osama Bin Laden?

R. – “L’insicurezza e la povertà possono arrivarti in casa anche se sei il più ricco del mondo. Il potere non viene né dalla vendetta né dai soldi. Il presidente degli Stati Uniti non può andare al microfono e dire: li prenderemo tutti e li ammazzeremo fino all’ultimo. L’ondata d’odio che ha suscitato nel mondo islamico si propagherà per anni e anni”.

D. – Che cosa avrebbe dovuto dire?

R. – “Oggi il Signore ha visitato anche noi”.

D. – Sì, in aereo.

R. – “Più del 90 per cento del pianeta vive nell’insicurezza. Gli americani in qualche modo l’avevano capito, erano tornati nelle chiese a pregare. Abbiamo sprecato un segno del cielo, l’abbiamo usato per dividere ancora di più gli uomini, anziché per unirli nella compassione”.

D. – Belle parole. Ma da vescovo, più che da uomo di stato.

R. – “Il mondo è povero, come è sempre stato. Non è dovere di Bush giudicare e condannare i quattro quinti dell’umanità. Altrimenti i più deboli ne ricavano l’impressione che il potere più grande consista nella vendetta. Io credevo invece che la vendetta appartenesse alla cultura dei primitivi. Il presidente della nazione più forte ha disprezzato le autorità più alte della terra: l’Onu e il papa. Questo incrina la fiducia nell’autorità a livello planetario, lo capisce? Le conseguenze sono sotto gli occhi di tutti. I soldati che dovevano compiere la vendetta hanno perduto la testa, stanno facendo pazzie”.

D. – Ma che c’entra la povertà con gli attentatori? Bin Laden non è certo povero.

R. – “Bush non può vantarsi davanti a nessuno d’essere il custode del rispetto dei diritti umani. Io ho vissuto 26 anni negli Stati Uniti. Sono stato ordinato prete a San Diego, in California. Ho lavorato tra i neri, ho assistito i messicani nelle miniere e so che i diritti dei poveri e della minoranza di colore negli Usa sono sistematicamente oltraggiati. Ai miei sudanesi che vanno a cercare la prosperità oltre l’Atlantico dico sempre: qui sperimentate la povertà di cibo e di cultura, in America proverete la peggiore disgrazia che possa capitarvi, capirete che cosa significa essere schiavi”.

D. – Ma se perfino i principali collaboratori del presidente, Colin Powell e Condoleezza Rice, sono neri!

R. – “Le assicuro che i neri americani, nella stragrande maggioranza, possono aspirare al massimo a diventare pompieri o poliziotti”.

D. – Insomma, Bush doveva porgere l’altra guancia.

R. – “La Spagna dopo le stragi dell’11 marzo ha reagito in tutt’altro modo”.

D. – Bel modo.

R. – “Che lei voglia o no, io con questa intervista un po’ d’influenza su di lei la sto esercitando. Forse la faccio star male, forse la faccio star bene, non so. Bush non s’accorge che spargendo odio in tutte le direzioni sta dividendo ancora di più il mondo”.

D. – Abbia pazienza, non l’ha dichiarata lui questa guerra.

R. – “Ma guardi che patisco il terrorismo islamico anch’io, sa? Quando un aereo di Khartoum bombarda un altro aereo che distribuisce aiuti alimentari, lei come me lo chiama? I sudanesi vivono un 11 settembre quotidiano eppure sui vostri giornali non v’è traccia di questo martirio. Perché? Subiscono le ingiustizie e le malattie senza astio. Da loro c’è solo da imparare. Battono il tamburo e danzano anche se hanno la pancia vuota. Gli occidentali sono umanamente molto più poveri, mi creda. Le tremila vittime delle Torri Gemelle le vedo ogni giorno nei volti di chi viene a chiedermi cibo e non lo trova e mentre muore si sente dire dal suo vescovo: il Signore ti vuole bene. Allora con l’ultimo fiato che ha in corpo mi sussurra: ‘Di’ al Signore che siamo stati puniti abbastanza’”.

D. – Mi dispiace. Ma non mi pare giusto incolpare di ciò gli Stati Uniti.

R. – “Quando sono in gioco i loro interessi, gli americani diventano prontissimi al dialogo. Che lavorano per Dio, In God We Trust, l’hanno scritto solo sulle loro banconote. In realtà credono più nel verde del dollaro che in Dio. A me sono venuti a chiedere di dialogare con i musulmani. Cioè l’impossibile. Bush s’è detto addirittura favorevole all’introduzione in tutto il Sudan della sharia, la legge coranica, purché si faccia la pace tra nord e sud e possano riprendere a pieno ritmo le estrazioni dell’oceano di petrolio su cui il Sudan galleggia”.

D. – Ci siamo. È il petrolio.

“Gli Usa non vogliono la pace del Sudan, vogliono il petrolio del Sudan. Ci sono 1.500 chilometri di oleodotto dalla mia diocesi a Khartoum. Ha cominciato la Chevron nel ’78 a venirsi a prendere le nostre riserve. Poi sono arrivati tutti gli altri. Oggi il 42 per cento del greggio ce lo rubano i cinesi, che lo fanno estrarre a un piccolo esercito di 25mila uomini tra mercenari ed ex galeotti. Il 24 per cento lo porta via la Malaysia. Al Canada è subentrata l’India. Ma la storia ha le sue vie per rimettere in ordine il mondo. Paolo VI l’aveva previsto: ‘Se continuate a calpestare il povero, viene il giorno in cui si ribellerà. E guai a voi quando vedrete la rivoluzione del povero’. Sono le parole di un profeta che aveva intuito dove ci avrebbe condotto il terrorismo, tanto da essere pronto a sacrificare la sua stessa vita per salvare l’amico Aldo Moro sequestrato dalle Brigate Rosse. Perché sapeva che l’unica via è quella di Cristo: la misericordia”.

D. – Ha visto il video della decapitazione dell’ebreo americano Nick Berg?

R. – “No, ma l’ho sentito descrivere con una tale ricchezza di particolari che è come se l’avessi visto. Abbiamo superato il limite dell’umanità. Siamo tornati barbari”.

D. – È ipotizzabile che un giorno si possa vedere un filmato in cui alcuni cristiani mozzano la testa a un uomo inneggiando a Gesù?

R. – “Dovrebbero essere matti che per caso un tempo erano cristiani”.

D. – Anche la Chiesa, nei secoli bui, ha mandato al rogo dei poveri innocenti recitando giaculatorie.

R. – “Ha sbagliato. Giovanni Paolo II ha chiesto scusa per questo. Il libro della storia contiene nella pagina di sinistra i peccati degli uomini e in quella di destra il perdono di Dio”.

D. – Esagera chi sta parlando di scontro fra civiltà a proposito di occidente e islam?

R. – “No. Siamo solo agli inizi. La Chiesa ha abbattuto il comunismo, ma sta appena percependo la sfida dell’islamismo, che è ben peggiore. Il Santo Padre non ha potuto raccogliere questa sfida per motivi di età. Ma il prossimo papa si troverà ad affrontarla. E la via d’uscita non è che noi abbiamo ragione e loro torto. Ci vantiamo di una tradizione cristiana che non viviamo nei fatti. Il musulmano ha una costanza di pratica, di proselitismo superiore alla nostra. Già quando ti insegna a dire ‘sukran’, grazie, per lui è missionarietà, perché l’arabo è la lingua del Corano”.

D. – Eppure suoi confratelli vescovi in Italia hanno concesso cappelle da adibire a moschee.

R. – “Saranno i musulmani a convertire noi, non il contrario. Ovunque s’insediano, prima o poi diventano una forza politica egemone. Gli italiani intendono l’accoglienza da bonaccioni. Presto si accorgeranno che i musulmani hanno abusato di questa bontà, facendo arrivare un numero di persone dieci volte più alto di quello che gli era stato concesso. Sono molto più furbi di noi. A me buttano giù le scuole e voi gli spalancate le porte delle chiese. Se uno è ladro, non gli dai una stanza dentro il tuo appartamento, perché presto o tardi non troverai più i mobili”.

D. – Da una recente statistica risulta che solo il 20 per cento dei musulmani presenti in Italia rispetta i precetti del Corano, così come solo il 20 per cento dei cattolici va a messa tutte le domeniche. Insomma, sono musulmani per modo di dire.

R. – “Ma la cultura islamica rimane. La religione è solo una parte della loro civiltà. L’appartenenza alla umma, la comunità dei credenti musulmani, nessuno la cancella”.

D. – Ha senso esportare la nostra democrazia in società agropastorali che non fanno alcuna distinzione fra politica e religione?

R. – “No. È da ignoranti. Gli islamici basano le loro decisioni solo ed esclusivamente sulla umma. I diritti dell’individuo non sanno neppure che cosa siano. È assurdo pretendere di inculcargli il primo emendamento della costituzione americana, nel quale è previsto che il congresso non potrà fare alcuna legge per proibire il libero culto, o per limitare la libertà di parola o di stampa. Non lo capiscono proprio”.

D. – In Sudan vige la sharia integrale?

R. – “Il governo fondamentalista sostiene che la applicherà solo agli islamici. Che cosa capiterà a un imputato cristiano non si sa, visto che non esiste il diritto alla difesa legale”.

D. – Roberto Hamza Piccardo, segretario dell’UCOII, Unione delle Comunità Islamiche in Italia, mi ha detto che in Sudan le flagellazioni sono simboliche, perché “il fustigatore tiene il Corano sotto il braccio, per alleggerire i colpi dello scudiscio”.

R. – “Ho conosciuto questo signore. Se lei lo sta ad ascoltare, gliene racconta altre mille di menzogne analoghe”.

D. – Però anche san Benedetto prevedeva la fustigazione per “i malvagi, gli ostinati, i superbi e i disobbedienti”.

R. – “Non è diventato santo per questo, ma nonostante questo. Sono le piccolezze dei grandi uomini”.

D. – Mi ha detto Piccardo che alcuni pezzi di sharia applicati in Sudan, come il taglio della mano, rappresentano “rarissime malvagità di boss locali che vessano la povera gente”.

R. – “Non è vero. È lo stato che più applica la legge coranica, che taglia mani e piedi pure ai non musulmani, e che arresta senza prove”.

D. – Piccardo mi ha anche detto che il leader islamista sudanese Hassan Al Turabi, “giurista insigne”, è contrario all’applicazione della pena capitale agli apostati, cioè ai musulmani che passano con gli infedeli, come invece prescriverebbe il Corano.

R. – “Al Turabi è la persona più scaltra di questo mondo. È intelligentissimo, è avvocato, parla l’inglese meglio degli inglesi e il francese meglio dei francesi. Ha una lingua biforcuta. Ci metterà sempre nel sacco. Le faccio un esempio concreto. Nella versione in lingua inglese della costituzione sudanese si afferma che la religione di stato è l’islam e che gli altri culti sono tollerati. Nella versione in lingua araba però non v’è traccia di questa garanzia”.

D. – Però nel novembre scorso Al Turabi è andato a complimentarsi con Gabriel Zubeir Wako, arcivescovo di Khartoum, primo cardinale sudanese, fresco di porpora. Anche lei sta da 23 anni in Sudan e nessuno le ha mai torto un capello.

R. – “Dovrebbe osservare anche i capelli che sono diventati bianchi. La punizione più grande che l’arabo sa infliggere è l’oppressione, il senso di falsità. Se può ingannarti, lo fa con tutto il cuore. Si vanta della sua capacità di imbrogliarti, dargli del bugiardo è fargli un complimento. Uno come Bush, Al Turabi lo mena per il naso dove e quando vuole, per non dire di peggio. Io, piuttosto che essere deriso e fatto fesso, preferisco prendere uno schiaffo. I musulmani ti incutono paura, ti tengono in uno stato permanente di insicurezza. È un’afflizione psichica continua, peggio di una tortura”.

D. – Esiste lo schiavismo in Sudan?

R. – “Loro giurano di no. Sono andati a dirlo anche a Ginevra, all’Onu. Eppure le mie missioni sono piene di ex schiavi. Nel ’90 ne ho riscattati personalmente 150, pagandoli meno di un cane di razza: 50 dollari le femmine, 100 i maschi. Poi non l’ho più fatto, perché mi sono accorto che poteva diventare un circolo vizioso. Li usano come pastori oppure li mandano a servizio dalle famiglie arabe benestanti di Khartoum. Li obbligano a frequentare le scuole coraniche”.

D. – Perché s’è fatto missionario?

R. – “Forse perché vedevo mio padre, un ortolano, portare la minestra ai carcerati. Non ho mai pensato di fare altro. A 8 anni ero chierichetto nel santuario del Sacro Cuore a Brescia, retto dai padri comboniani. A 9 sono andato a visitare il loro seminario di Crema. A 10 ci sono entrato”.

D. – Ha paura?

R. – “Non farei il mestiere che faccio se ne avessi. Con la paura non si sopravvive. Quando mi accorgo che un mio sacerdote ha paura, lo tolgo dalla missione. È una malattia contagiosa. Il giorno che diventassi pauroso, prego Dio di prendermi”.

D. – Tornerà mai in Italia?

R. – “La mia patria è il Sudan. Ho promesso ai miei fedeli che non li abbandonerò neanche da morto. Loro sanno già dove mi devono seppellire”.

D. – Crede che cristiani e musulmani potranno mai vivere in pace fra loro?

R. – “Il rispetto verrà dopo che ci saremo conosciuti. Per il momento condividiamo solo la terra che calpestiamo”.

D. – C’è qualcosa che i miei lettori e io possiamo fare per lei, padre?

R. – “Pregate tanto”.

D. – Solo questo?

R. – “Non dimenticateci”.

D. – Non la dimenticherò.

R. – “Lo farà. I poveri si dimenticano in fretta”.

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Schiavi africani del XXI secolo, in terra d’islam
Dal Niger al Sudan, la schiavitù continua a essere praticata e giustificata in nome del Corano. A rilanciare l’allarme sono i vescovi dell’Africa nera, un reporter italiano e una baronessa inglese della House of Lords

ROMA – Iosephina Bakhita, la prima santa del Sudan, canonizzata da Giovanni Paolo II nel 2000, era stata da giovane una schiava, venduta e rivenduta sui mercati di El Obeid e Khartoum. Ebbe la fortuna di finire in Italia. Quando fu liberata e si fece battezzare correva l’anno 1890.

Ma oggi, a più di un secolo di distanza, tra il Sahara e il Nilo di schiavi ve ne sono ancora. Ed è uno schiavismo soprattutto di matrice islamica, erede della tratta che per secoli trasferì a forza dall’Africa sub-sahariana verso le terre arabe e musulmane da 11 a 14 milioni di africani.

Di questa tratta poco si è studiato e poco si dice, a differenza di quella che si diresse verso le Americhe. L’ultima assemblea generale delle conferenze episcopali cattoliche dell’Africa, tenuta a Dakar nell’ottobre del 2003, vi ha dedicato una sessione, introdotta da affermazioni come questa:

“A lungo le analisi su questo tema sono state poste all’indice. Una causa della paralisi di questa coscienza storica è stato l’atteggiamento di molti intellettuali e governanti musulmani riguardo alla tratta trans-sahariana. Per ragioni di sensibilità religiosa non vogliono riconoscere adeguatamente la responsabilità araba e islamica in questo dramma, i cui effetti nefasti continuano tutt’ora. Oggi nel mondo arabo il termine nero significa semplicemente schiavo. Le tracce del commercio trans-sahariano formano strade geografiche che portano nel Maghreb e nel Medio Oriente”.

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Ieri come oggi. Su una di queste strade – attualmente percorsa da africani che da Senegal, Mali, Guinea, Costa d’Avorio, Ghana, Benin, Togo, Nigeria, Camerun convergono sul Niger e da lì, da Agadez (nella foto la moschea), affrontano il deserto fino alle coste della Libia per poi raggiungere l’Italia e l’Europa – l’inviato del “Corriere della Sera” Fabrizio Gatti s’è imbattuto in casi di schiavitù da XXI secolo, e ne ha dato conto in un reportage pubblicato in cinque puntate tra il 24 dicembre 2003 e il 2 gennaio 2004 sul maggior quotidiano italiano.

Sull’attuale rotta trans-sahariana degli emigranti, l’epicentro della schiavitù è l’oasi di Dirkou, nel Niger, appena passato il deserto di Téneré. I clandestini vi arrivano senza più un soldo, derubati di tutto dai militari del Niger nei frequenti posti di blocco. E allora, scrive Fabrizio Gatti:

“Per non morire di fame lavorano gratis, nelle case dei commercianti o nei palmeti. Lavano pentole, curano orti e giardini, raccolgono datteri, impastano mattoni. In cambio di una scodella di miglio, un piatto di pasta, il caffè, qualche sigaretta. Volevano arrivare in Italia, sono diventati schiavi. Solo dopo mesi di fatica il padrone li lascia andare, pagando finalmente il biglietto per la Libia: 25 mila franchi, 38 euro e 50. Ma la paura è di finire come quelli che sono prigionieri da più di un anno. Sono diventati pazzi e vivono nella boscaglia”.

E la filosofia di questa nuova tratta degli schiavi? Un caporale di fanteria, “faccia e cognome arabi”, la spiega così all’inviato del “Corriere”, additando i neri in ginocchio nella sabbia:

“Noi già pregavamo Allah che quelli ancora suonavano i tamburi e si mangiavano tra loro come animali. Quelli là non sono come noi. Se possono pagarsi il viaggio fino in Italia, vuol dire che sono ricchi. È giusto che lascino qualcosa in Niger, a noi che non abbiamo i soldi per andarcene”.

Il reporter commenta:

“È una vecchia storia. Arabi libici e neri hausa del Niger considerano gli abitanti della costa africana semplicemente inferiori. Un tempo attraversavano il Ténéré e il Sahara sulla stessa rotta, per comprarli e rivenderli come schiavi. Adesso li ammassano sui camion peggio delle bestie. Cammelli e capre fanno viaggi di prima classe, a loro confronto. Hanno spazio per sdraiarsi, fieno e acqua. Dei clandestini a nessuno importa se muoiono nel deserto”.

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A est del Niger c’è il Ciad. E poi il Sudan, traversato dal Nilo e segnato da una lunga guerra civile tra il nord arabo e musulmano, detentore del potere, e il sud nero e non islamizzato. Nel Sudan, da parte dei dominanti arabi, la schiavitù continua a essere non solo praticata, ma anche teorizzata in nome del Corano.

Un libro pubblicato a Londra nel giugno 2003 dall’istituto britannico Civitas documenta che in Sudan, in aree a popolazione nera come Bahr El-Ghazal, i monti Nuba, il Sud Kordofan e il Darfur, sono ricorrenti le incursioni di gruppi arabi armati, finalizzate a “uccidere gli uomini e trarre in schiavitù le donne e i bambini”.

Il libro riporta le testimonianze di donne e ragazzi sfuggiti alla schiavitù e mostra come negli anni Novanta la prassi sia stata incoraggiata dal National Islamic Front, il partito egemone a Khartoum, diretto da un leader di spicco dell’islamismo mondiale, Hassan Al-Turabi:

“Capi del NIF mobilitavano le tribù arabe, le incoraggiavano a partecipare alla jihad, promettevano loro gli schiavi come bottino di guerra, assicuravano che la schiavitù era giustificata dal Corano come mezzo per convertire all’islam, e fornivano l’appoggio logistico ai raid, con cavalli, armi e truppe”.

Uno degli autori del libro è la baronessa Caroline Cox, membro ed ex vicepresidente della House of Lords, la camera alta britannica. Nel suo primo viaggio in Sudan, la baronessa Cox arrivò in un villaggio, Nyamlell nella regione di Bahr El-Ghazal, dove poco prima 80 uomini e 2 donne erano stati uccisi e 282 donne e bambini erano stati portati via come schiavi. In seguito fece un’altra ventina di viaggi in Sudan, spesso in aree proibite, raccogliendo una documentazione sempre più vasta.

Il libro riferisce anche colloqui con mercanti arabi di schiavi. Sostengono che la shari’a, la legge islamica, li autorizza a ridurre in schiavitù i figli e i famigliari degli uomini contro i quali sono in guerra. E affermano di vendere schiavi ad arabi di altri paesi.

Una ex schiava originaria di Karko sui monti Nuba, Mende Nazer, ha raccontato la sua storia in un libro uscito l’anno scorso in tedesco e ora anche in inglese. Catturata nel 1992, fu prima schiava di una ricca famiglia di Khartoum e poi, dal 2000, di un diplomatico sudanese a Londra, dal quale scappò chiedendo asilo politico.

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Il libro della baronessa Cox e del direttore di Civitas con in appendice il “case study” sulla schiavitù in Sudan:

Caroline Cox, John Marks, “The ‘West’, Islam and Islamism. Is ideological Islam compatible with liberal democracy?”, Civitas, London, 2003, pp. 127, £ 6,00.

Un profilo e un’intervista della baronessa Cox, nel sito della diocesi anglicana di Cirencester:

> Caroline Cox tells why she risks her life to help others

Il link a Civitas:

> Civitas. Institute for the Study of Civil Society, London

L’edizione inglese, in libreria dal 6 gennaio, dell’autobiografia di Mende Nazer:

Mende Nazer, Damien Lewis, “Slave: My True Story”, PublicAffairs, 2004, pp. 368, $ 25,00.

Due organizzazioni, la prima svizzera, la seconda inglese, molto attive nel documentare la schiavitù in Sudan e soccorrerne le vittime:

> Christian Solidarity International

> Christian Solidarity Worldwide

Le attività di un missionario italiano, padre Renato Kizito Sesana, a favore delle popolazioni nere dei monti Nuba:

> Emergenza Nuba, Southern Kordofan, Sudan

Il testo integrale in lingua francese (in italiano è uscito su “Il Regno” del 1 dicembre 2003) della relazione introduttiva alla sessione sulla tratta dei neri del Simposio delle conferenze episcopali dell’Africa e del Madagascar tenuto a Dakar dall’1 al 12 ottobre 2003:

> Poids de l´histoire sur la race noire et Pastorale de l´église d´Afrique

http://213.92.16.98/ESW_articolo/0,2393,42159,00.html 2004. 06. 03 –

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Enemy Islam. An Interview with the

Bishop of Rumbek, Sudan

Muslim persecution described by an eyewitness. Two million dead in twenty years. “And this is just the beginning. The challenge of Islamism is much worse than communism. Something the next pope will have to fully face”

by Sandro Magister        

ROMA – On May 26 in Naivasha, Kenya, the Arab-Islamic government of Khartoum signed a peace agreement with Christian and animist separatists from southern Sudan, ending twenty years of civil war.

Other than the south, the accord concerns the three bordering regions of Abyei, the Blue Nile and the Nuba Mountains. The agreement does not affect Darfur, which lies to the west along the Chad border where another bitter war between Arabs and black African tribes is being waged.

The long war in the south has put the Catholic Church found in these regions to a difficult test, as an extremely high number of Christians have been among the conflict’s two million victims. But as Msgr. Cesare Mazzolari, the Italian-born bishop of Rumbek (in southern Sudan) said in a recent interview: “A new Christianity will arise from the blood of martyrs.”

The interview – conducted by Stefano Lorenzetto and printed in the May 23 Sunday issue of the Milan-based daily, “Il Giornale” – is republished below in its full, original version.

The interview is an exceptional report, offering a perfect portrait of a frontier-land bishop who knows “his” Islam very well, sees it in practice and describes it without reticence as an Islam made also of crucifixions, slavery, forced conversions and trickery.

According to bishop Mazzolari there is a world of difference between Islam and Christianity: Allah is not the same God who is Father, Son and Holy Spirit.

However the bishop does not idealize Christian warriors who have taken up arms against Muslims from Khartoum. Even they have committed their share of wrongdoings. The bishop reported such instances, and has subsequently endured problems on account of this

Even less so does the bishop praise the West and Western Christianity while lashing out vicious accusations against the United States. Following the attacks of September 11, the bishop views Americans as waging a furious hunt based on vengeance, which he says leads only to hatred.

The bishop explains how his extremely poor African faithful “experience September 11 everyday” in their lives. Yet they take no revenge. “They suffer injustice and disease without any bitterness. You can only learn from them,” he said.

When asked about Christian-Muslim dialog, the bishop responded: “One day they came and asked me to speak with Muslims, that is, to do the impossible.”

And when commenting on the question about a ‘clash of civilizations’, Mazzolari remarks: “This is just the beginning.”

In brief, the bishop’s interview is one that should be read in its entirety, bearing in mind one thing: when Pope John Paul II receives bishops from all over the world during their “ad limina” visits to Rome every 5 years, many of those hailing from Muslim countries think just like Mazzolari. And, when in audience with the pope, some of these bishops even speak up about it.

Meanwhile, in the Vatican there is also the Pontifical Council for Inter-Religious Dialog, a peace-loving organization involved in fostering interfaith relations.

The last official inter-religious meeting with Islamic faithful took place in Qatar on May 27-29, where the Vatican’s own delegation included cardinal Jean-Louis Tauran and archbishop Michael Fitzgerald. Among the Muslim representatives were Muhammad Sayyed Tantawi, the Sheikh of Al Azhar, and Youssef Al Qaradawi of Qatar University.

The latter is one of the most famous fundamentalist intellectuals in Arab society and a celebrity on the Al Jazira television network. In Sudan his equal is Hassan Al Turabi, whom Bishop Mazzolari describes as “the cleverest person in the world. He’s extremely intelligent, he’s an attorney, and he speaks English and French better than the English and French themselves. He has a sly, forked tongue. He always succeeds in getting what he wants from you”.

And Bishop Mazzolari explains why in the following interview.

“A Clash of Civilizations? This Is Just the Beginning”
An interview with bishop Cesare Mazzolari, by Stefano Lorenzetto

As he speaks bishop Cesare Mazzolari fixes his gaze on a map of Sudan, his most beloved and troubled adopted homeland. Only once he raised his eyes, filled with tears, to look at me. It was then when he told me he would die a violent death: “The time to be martyred is drawing near. I hope the Lord grants us the grace to face such bloodshed. There’s a need for purification. Many Christians will be killed for their faith. Yet a new Christianity will arise from the blood of these martyrs.”

I asked him if and when the infernal frenzy we have been sucked into since September 11, 2002 would ever end. The bishop said in response: “God will send us a person with charisma capable of opening up a new way toward reconciliation or will allow for punishment, a measured test leading us to wisdom. We live in a blind and deaf world. We need to be really shaken up. We no longer listen to prophets. Of the few that have remained, we have eliminated from society.”

The bishop then burst into tears, which he could no longer hold back. Later his colleagues, who were also upset, told me that they “had never seen the bishop in such a state before.” Perhaps there was something tragic about to happen, to him and to us – only that the bishop took into account the Latin motto of his bishop’s coat of arms: “Per reconciliationem et crucem ad unitatem et pacem” (Peace and Unity through Reconciliation and the Cross). Usually bishops take such mottos from words of the Gospel. Yet the bishop of Rumbek wrote his all by himself, which is surely significant.

The 67 year old Bishop Mazzolari, a Combonian missionary from Brescia, Italy, has been living among Muslims since 1981, whom he says he knows quite well by now.

The bishop says he has seen what Muslims have done to an elderly missionary in his order. Once, he recounts, after having found half-empty bottle of whisky left by a transport operator in the back of a rail car, Muslims began beating him belligerently. “They struck him 50 times,” he said. “Halfway through it, a younger brother in the order begged them, saying, ‘Stop! Give the remaining beatings to me instead.’ However his plea was useless, as they kept striking him until the very end.”

He also witnessed what they did to an enslaved Christian boy named Joseph Santino Garang, who was crucified one Sunday when, after having lost a camel, he stopped to pray. “His owner pounded nails through his hands and knees then poured acid over his wounds. Now the poor boy is a hunchback and looks like a victim of polio. I met him in a camp of ex-displaced where, in order to make them return north, the camp’s officials forced them to push their own train cars.”

In southern Sudan, where Rumbek is located, a twenty year-long civil war, filled with violence and disease, has provoked 2-3 million deaths. Bishop Mazzolari can still preach the Gospel there, since he works in a territory controlled by of Sudan People’s Liberation Army (SPLA) under the command of John Garang, a Protestant rebel fighting against the Islamic government of Khartoum. His diocese is as large as all of Italy, where his 30 priests care for 350,000 faithful each. His cathedral is 20 meter-wide, zinc-roofed shed. “This way they can’t burn it down,” he explains.

The bishop sleeps under leafy branch-covered huts. “They prepare one for me in every village I go to,” he said. And he’s like the good shepherd leading a wondering flock in search of water and grain. As the bishop explains: “One in six displaced persons in the world is Sudanese. There is a dramatic difference between refugees and displaced people. A displaced person doesn’t even have a pot to cook with and must continually move around to flee from war, famine and disease.”

While the bishop eats twice a day, his faithful eat just two times a week. “With the added difference that I could eat meat for lunch and dinner, if I wanted,” he said with embarrassment. The bishop, however, said he survives on eating beans, bread, canned tuna and dried fish.

Then there was his comment about how he had to prepare cornmeal for his starving faithful, who “are so weakened by hunger they don’t even have the strength to cook.” Twice a week, he says, shipments of cabbage arrive from Kenya but don’t survive for more than a day in Sudan’s 40-50 degree heat.

From now until October should be the rainy season in Sudan. “We hope to be able to grow something,” the bishop said. For the time being, the scorching sun promises only drought. Just like last year, the year before, and the year before that.

A group of benefactors from Brescia gave him a Thuraya satellite phone to call the Cesar Association (+39.030.2180654) in Italy, headquartered in Concesio, the town where pope Paul VI was born. The bishop seemed quite surprised when I told him that Thuraya was a company based in the United Arab Emirates. He had thought it was Swiss. I fear that from today onward he won’t use the phone so willingly.

Q. – Do you convert many Muslims?

A. – “Absolutely not. Getting close to Islamic people is like giving them the death penalty Those that convert freely are forced to flee. Yet they end up being caught and punished, anyway, thousands of kilometers away.”

Q. – Are there Catholics who convert to Islam?

A. – “Yes, unfortunately. Pushed by hunger, at least 3 million have headed north and have had to profess the shahada, the public profession of Muslim faith, in order to find jobs. These converts are then fire-branded, literally being stamped on their sides like cows so as to distinguish them from infidels.”

Q. – Do you have relations with Islamic authorities in Khartoum?

A. – “Once I used to have an entry visa. Now I’d be thrown in jail if I were to travel to the capital. They would say I inspired the revolt, despite the fact that armed separatists once took me hostage and banished me for 6 months, after I said they stole 60% of international aid meant for Sudan’s starving population. If want to return to Italy I have to take a land route to Kenya and then fly from Nairobi.”

Q. – Is the God of Christians the same as the Allah of Muslim?

A. – “No way! Where would the concept of the Trinity fit in? And Christ is certainly not the greatest of their prophets.”

Q. – Will a Muslim who leads a good life end up in the same heaven where you hope to go?

A. – “Yes, I am quite sure of this. God does not judge others like we do, in our severe and narrow-minded ways. There will be many different creatures in heaven, since each one leads a life according to what the Lord places in his heart.”

Q. – Do you think that after the New York and Madrid terrorist attacks a third world war has broken out?

A. – “I think, I mean I used to think, that things would have changed for the better after those massacres. Instead, I´ve noticed that a sense of fighting back has turned into vengeance.”

Q. – Should Bush have thanked Osama Bin Laden?

A. – “Uncertainty and poverty can turn up in your own home, even if you’re the wealthiest man in the world. Power does come from neither vengeance nor money. The president of the United States can no longer pick up a microphone and say: ‘Let’s round up and kill every last one of them.’ The wave of hatred that has filled the Islamic world will spread for years to come.”

Q. – What would He have felt obligated to say?

A. – “Today the Lord has come to visit even us.”

Q. – Yeah, in an airplane.

A. – “Over 90% of the planet lives in uncertainty. In some way the Americans have understood this well and have gone back to pray in churches. We have wasted a sign from heaven, using it to cause even more division among men instead of uniting them in compassion.”

Q. – Nice words. But coming from the mouth of a bishop, more than a state official.

A. – “The world is poor, just like it has always been. It’s not Bush’s duty to judge and sentence four-fifths of humanity. Otherwise the weakest populations get the impression that the greatest power is found in getting revenge. I believe, however, that vengeance belongs to a culture of primitives. The president of the world’s most powerful nation scoffed at the planet’s highest authorities, the UN and the pope. This damages trust in authority worldwide. And soldiers who were supposed to carry out such vengeance have gone out of their minds. They’re doing crazy stuff.”

Q. – But what does poverty have to do with the terrorists? Bin Laden is definitely not poor.

A. – “Bush cannot boast in front of anybody that he’s the world’s protector of human rights. I lived in the United States for 26 years. I was even ordained in San Diego, California. I worked among blacks and helped Mexicans mine-workers. I know that the rights of the poor and minorities are systematically stepped on in the United States. I always tell my Sudanese acquaintances thinking of heading across the Atlantic in search of prosperity: ‘Here you experience poverty in terms of food and culture. In America you’ll experience the worst misfortune that could ever befall you There you’ll understand what it means to be a slave.’ ”

Q. – But even the president’s main collaborators, Colin Powell and Condoleezza Rice, are black!

A. – “I assure you that the vast majority of American blacks can aspire to become firemen or police officers at best.”

Q. – So, Bush should have turned the other cheek.

A. – “Spain, after the March 11 massacres in Madrid, reacted in completely opposite way.”

Q. – Nice way.

A. – “Whether you like it or not, I am casting a bit of influence over you in this interview. Maybe I make you feel bad; maybe I make you feel good. I don’t know. Bush doesn’t realize that, in spreading hate in all directions, the world is become even more divided.”

Q. – Excuse me, but it wasn’t him who declared this war.

A. – “You know, Islamic terrorism causes me grief, too. When a plane from Khartoum fires at another air freighter carrying food aid, what do you call this? The Sudanese experience September 11 every day, when there is no trace of their martyrdom in your newspapers. Why? They suffer injustice and disease without any bitterness. You can only learn things from them. They beat their drums and dance around, even with empty stomachs. Westerners are much poorer, humanly speaking. Believe me. I see the three thousand victims of the Twin Towers attacks everyday in the faces of those coming to me seeking food and not finding anything. And, as they are dying, they hear their bishop tell them: ‘The Lord loves you.’ Then with their last breath they whisper in my ear: ‘Tell the Lord we’ve been punished enough.’”

Q. – I’m sorry. But it doesn’t seem fair to blame this on the United States.

A. – “When their interests are at stake, the Americans are completely ready to a dialogue. They write ‘In God we trust’ on their dollar bills. Yet in reality they believe more in the dollar’s green than in God himself. Bush has even said he was for introducing the shariah, the Koranic law, all throughout Sudan — as long as there would be peace between the north and the south and they could begin drilling for the sea of oil Sudan floats on.”

Q. – I see. It’s all about oil, again.

A. – “The United States wants peace in Sudan. They also want the oil in Sudan. There are 1500 kilometers of pipeline from my diocese to Khartoum. Chevron began coming in 1978 to take our oil reserves. Then all the others came. Today the Chinese steal 42% of our crude, which they make a small army of mercenaries and former convicts drill for. Malaysia takes away 24% of it. Replacing Canada has been India. But history has its ways of putting the world back in order. As Paul VI warned us, ‘If you keep stepping on the poor, one day they’ll rebel on you. Woe to you who live to see the revolution of the poor.’ These were the words of a prophet who had understood well what terrorism would lead to, well enough to be ready to sacrifice his very own life to save his friend, Aldo Moro, who had been abducted by the terrorist group of Brigate Rosse. He knew the only way was that of Christ: through mercy.”

Q. – Did you see the footage of the beheading of Jewish American, Nick Berg?

A. – “No. But I heard it described so vividly that it’s like as if I had seen it. We have gone beyond mankind’s limits. We have become barbarians again.”

Q. – Is it possible that one day we’ll see footage in which Christians behead men while giving praise to Jesus?

A. – “They would have to be nuts if they were ever Christians doing this.”

Q. – Even the Church in the Dark Ages sent poor innocent men to the stake while reciting litanies.

A. – “It made a mistake. John Paul II apologized for this. History books, on the left page, record man’s sins and, on the right page, God’s forgiveness.”

Q. – Is it exaggerated when people talk about a clash of civilizations, as between the West and Islam?

A. – “No. This is just the beginning. The Church has defeated communism, but is just starting to understand its next challenge – Islamism, which is much worse. The Holy Father has not been able to take up this challenge due to his old age. But the next pope will find himself having to face it. The answer does not lie in thinking ‘we’re right and they’re wrong’. We boast about a Christian tradition which in actual fact we don’t live out. Yet Muslims are constant in practicing their faith, having a way of proselytizing superior to our own. When they teach you to say ‘sukran’ (thank you), for them this is missionary activity, since Arab is the language of the Koran.”

Q. – And yet some of your fellow bishops in Italy have allowed chapels to be used as mosques.

A. – “It will be the Muslims who convert us, not the other way around. Wherever they settle down, sooner or later they end up becoming a leading political force. The Italians are intent on welcoming them in an easy-going manner. But soon they’ll realize that the Muslims have taken advantage of their good-natured spirit, allowing ten times more to arrive than what was originally permitted. They are much more clever than we are. They knock my schools down and you leave your church doors wide open for them. If someone is a thief, you don’t give them a room in your apartment, because sooner or later you’ll find all your furniture gone.”

Q. – Recent statistics say that only 20% of Muslims in Italy respect the Koran’s teachings, just as only 20% of Catholics go to Mass every Sunday. Hence they are Muslims, but in name only.

A. – “But their Islamic culture remains. Religion is only a part of their civilization. No one can erase their belonging to the umma, the community of Muslim believers.”

Q. – Does it make sense to export our democracy in agricultural and sheep-herding societies that make no distinction between religion and politics?

A. – “No. This is idiotic. Islamic people base their decisions only and exclusively on the umma. They don’t even know what individual rights are. It’s absurd to teach them the first amendment of the American Constitution, which says Congress can make no law to prohibit freedom of worship or to limit freedom of speech or the press. They have absolutely no comprehension of this.”

Q. – Is the shariah in full effect in Sudan?

A. – “The fundamentalist government sustains it will only apply it to Islamic citizens. No one knows what will happen to an accused Christian, since the legal right to an attorney doesn’t exist there”.

Q. – Roberto Hamza Piccardo, secretary to the Union of Islamic Communities in Italy, told me the scourging that occurs in Sudan is merely symbolic, since “the flogger holds the Koran under his arm to ease up on the force of his lashings”.

A. – “I met this man. If you stand around listening to him, he’ll tell you another thousand lies just like this one.”

Q. – But even St. Benedict approved of floggings for “evil, stubborn, haughty and disobedient men.”

A. – “He didn’t become a saint for this, but despite this. These are little things associated with great men.”

Q. – Piccardo told me that some parts of the shariah enforced in Sudan, like the cutting off of hands, represent “the extremely rare cruel acts of local mafia bosses persecuting helpless people.”

A. – “It’s not true. It is the state that applies Koranic law most often. It cuts the hands and feet off of even non-Muslims and arrests them without evidence.”

Q. – Piccardo also told me that the Sudanese Islamist leader Hassan Al Turabi, “the famous jurist”, was against applying the death penalty, as the Koran would prescribe, against apostates – that is, Muslims who convert to other faiths.

A. – “Al Turabi is the cleverest person in the world. He’s extremely intelligent, he’s an attorney, and he speaks English and French better than English and French men themselves. He has a sly, forked tongue. He’s always succeeds in getting what he wants from you. I’ll give you a concrete example. It is stated in the English version of the Sudanese Constitution that Islam is the state religion and that other faiths are tolerated. However in the Arab version, there is not a trace of such a guarantee.”

Q. – Yet last November Al Turabi went to congratulate Gabriel Zubeir Wako, the archbishop of Khartoum, the first and freshly appointed cardinal. Even you have been in Sudan for 23 years and no one has ever laid a hand on you.

A. – “You should note that my hair has turned white. The greatest punishment Arabs can inflict is oppression, a sense of falsity. If they can fool you, they do it with will all their might. They are proud of their ability to trick you, to behave like liars and compliment you. Al Turabi will take Bush for a ride, wherever and whenever he wants. And he could do much worse things. I, rather than being tricked and playing the fool, prefer being slapped in the face. Muslims fill you with fear, they keep you in a permanent state of uncertainty. It’s a continuous psychological affliction, worse than torture.”

Q. – Is there slavery in Sudan?

A. – “The government authorities swear there isn’t. They went to say so at the United Nations, in Geneva. And yet my missions are full of former slaves. In 1990 I freed 150 of them personally, paying less than I would have for a full-breed dog: 50 dollars for females, 100 for males. I never did this again, since I realized that it could turn into a vicious circle, as they are then used as shepherds or sent to serve wealthy Arab families in Khartoum. And they force them to go to Koranic schools.”

Q. – Why did you become a missionary?

A. – “Perhaps because I used to watch my father, a vegetable grower, take soup to prisoners. I never thought about doing anything else. At 8 years old I was an altar boy at the Sacred Heart Church in Brescia run by Combonian missionaries. Then, when I was 9, I went to visit their seminary in Crema. At age 10 I entered their seminary”

Q. – Are you ever afraid?

A. – “I wouldn’t do what I do if I were afraid. You can’t get through life by being afraid. When I realize that one of my priests is afraid, I remove him from his mission. It is a contagious disease. The day I am afraid, I pray that God will take me with Him.”

Q. – Will you ever go back to Italy?

A. – “My home is Sudan. I have promised my faithful that I would never leave them, not even over my dead body. They already know where to bury me.”

Q. – Do you believe that Christians and Muslims will ever be able to live peacefully together?

A. – “Respect will come once we know each another. For the time being, we share only the earth on which we walk.”

Q. – Is there something that either I or my readers can do for you, father?

A. – “Pray a lot.”

Q. – Only this?

A. – “Don’t forget about us.”

Q. – I won’t forget.

A. – “Sure you will. The poor are quickly forgotten.”
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http://213.92.16.98/ESW_articolo/0,2393,42160,00.html        

In this site you can find out more about Sudan:
> Twenty-first Century African Slaves – In the Land of Islam (8.1.2004)

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Por la policía de Arabia Saudí

Las acusaciones en su contra podrían comportar la pena de muerte

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 2 junio 2004 – Un ciudadano indio de religión católica ha sido arrestado y torturado en Arabia Saudí a causa de su fe, denuncia este miércoles el diario vaticano «L´Osservatore Romano».
El periódico, en su edición italiana, que cita fuentes de la agencia misionera de la Santa Sede, Fides, y de la Conferencia de los Obispos Católicos de India, revela que Brian Savio O´Connor fue encarcelado hace unos seis meses por la «Muttawa», la policía religiosa saudí.

Llevado a la prisión de Ali Hira, en la capital, Riad, según los hermanos de O´Connor, Raymond y James, fue amenazado de muerte si no se convertía al Islam.

Los hermanos O´Connor confirman, refiere «L´Osservatore Romano», que «el hombre ha sido encarcelado durante seis meses y torturado con el intento de obligarlo a abjurar de su fe». Según las fuentes citadas, el ciudadano indio se encontraría ahora en la cárcel de Olaya.

«Oficialmente la Muttawa ha acusado a O´Connor de uso de droga y de rezar a Jesucristo, acusaciones por las que corre el riesgo de ser castigado con la pena de muerte», dice el diario vaticano.

«La familia afirma que las pruebas sobre el uso de droga han sido fabricadas por la policía, mientras que no niega que se trata de un buen cristiano», indica el rotativo. ZS04060202

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sobre la blasfemia en Pakistán

 

La Iglesia reclama la derogación de la disposición
LAHORE, miércoles, 2 junio 2004 – Un católico de 32 años de edad, Samuel Masih, detenido presuntamente por blasfemia desde agosto del año pasado, murió el pasado 28 de mayo a consecuencia de la violencia sufrida a manos de un carcelero musulmán fundamentalista.

Al presidir el funeral por el joven el sábado, el arzobispo de Lahore y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán –monseñor Lawrence Saldanha— condenó a los responsables del crimen y reclamó al gobierno que garantice la vida y la seguridad de las minorías religiosas.

«Samuel estaba haciendo su trabajo, recogiendo desperdicios para limpiar un jardín. Los amontonó fuera del muro de la mezquita. Pensaba recogerlos después y quemarlos. Este acto ha sido considerado una blasfemia», explicó el prelado, según recoge «AsiaNews».

Fue el motivo por el que el muecín de Lahore golpeó al joven y lo entregó a la policía. El 23 de agosto pasado fue detenido acusado de blasfemia contra el islam y permaneció en la prisión central de Lahore hasta el 22 de mayo, cuando tuvo que ingresar en el hospital por tuberculosis. Un policía le vigilaba, pero dos días después otro policía le atacó y declaró que su fe le obligaba a matar a Samuel.

Ocurre con frecuencia que, en los casos de blasfemia, cuando la acusación está todavía pendiente de verificarse ante un tribunal, el acusado padece durante su detención violencias y torturas, incluso hasta la muerte.

«El número de víctimas no deja de crecer… Cada día que pasa esta ley aumenta las injusticias contra el pueblo pakistaní –denunció monseñor Saldanha–. La peligrosa dirección en que nos movemos muestra que los pobres y los débiles se convierten en víctimas del odio fanático».

Igualmente el prelado exhortó a los fieles a hacer frente a la Ley sobre la blasfemia –cita «Fides»–, que condena a «cuantos con palabras o escritos, gestos o representaciones visibles, con insinuaciones directas o indirectas, insultan el sagrado nombre del Profeta».

La ley sobre la blasfemia –secciones 295 B y C del Código Penal pakistaní— fue introducida en 1986. La sección 295-B se refiere a las ofensas al Corán, castigadas incluso con cadena perpetua, mientras que la sección 295-C prevé la pena de muerte o cadena perpetua por calumnias contra el profeta Mahoma.

La norma permite encarcelar al presunto trasgresor en virtud de declaraciones ofrecidas por cualquier ciudadano. Al basarse la denuncia en simples declaraciones orales, favorece el uso de la ley como medio de venganza personal. Igualmente la disposición es manipulada por los militantes islámicos para perseguir a los cristianos o a cuantos no estén de acuerdo con ellos

La Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Pakistán ha dado a conocer que desde 1987 hasta el momento, al menos 148 musulmanes, 208 ahmadi, 75 cristianos y 8 hindúes han sido acusados injustamente de blasfemia.

La ley en cuestión es rechazada por líderes cristianos, asociaciones civiles y grupos que defienden los derechos humanos. De hecho, son muchos los que se ofrecen gratuitamente a ayudar a cuantos son acusados injustamente de blasfemia, como el abogado Khalil Tahir –de Faisalabad–, que está defendiendo a la familia de Javed Anjum, el joven asesinado recientemente por algunos integristas musulmanes (Cf.Zenit, 19 de mayo de 2004).

El presidente pakistaní Pervez Musharraf ha afirmado en diversas ocasiones su voluntad de una revisión de la disposición –cuya abolición pide la Iglesia en el país–, pero hasta el momento no ha habido ningún resultado.

De los aproximadamente 150 millones de habitantes de Pakistán, el 75% son musulmanes suníes y el 20% son chiíes. Los cristianos representan el 2,5%. De ellos, los católicos son 1,2 millones. ZS04060220

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Escenarios de la cuarta guerra mundial

Por Angel Expósito Correa – 2004.

El proceso de islamización de Al Jazira; las guerras olvidadas de Al Qaeda: Tailandia, Sudán, Uzbekistán. El escenario palestino: Por qué Sharon quiere la retirada de los colonos; ¿A qué lógica responde el asesinato selectivo de los líderes de Hamas? La situación actual del terrorismo islámico global: ¿Triunfo o crisis? La lógica costos-beneficios según los terroristas; ¿Está triunfando el terrorismo? Algunas causas del mal europeo: La negación del peligro

Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la lucha contra el terrorismo internacional (y sobre todo en algunas regiones) también el nacional es la falta de información alternativa a la hegemonía cultural de la izquierda y a la cada vez mayor presencia del fundamentalismo islámico en los medios de comunicación árabes. Un buen ejemplo lo tenemos en la cadena de televisión Al Jazira gracias al testimonio de un ex-periodista yemení, Munir Mawari, que ha trabajado tres años en la susodicha cadena. En su ponencia dictada en el convenio “Luces desde el islam contra el fundamentalismo”, organizado en Bruselas por el Instituto italiano de cultura y por la Fundación Corriere della Sera, Mawari había llegado al extremo de declarar que “lo mínimo que se puede decir es que hay una participación espiritual de los periodistas de Al Jazira en las masacres de inocentes”.

En una entrevista posterior concedida al Corriere della Sera explica: “En la redacción nos burlábamos de algunos colegas vinculados a Hamas y a los extremistas islámicos. No estoy hablando de simples periodistas. Sino de jefes de redacción. Los mirábamos mientras trabajaban y decíamos que estaban preparando una « breaking news », una noticia de última hora, sobre un atentado terrorista que tendría lugar dentro de algunas horas. Y que ellos ya disponían de todas las informaciones. No tenían que hacer otra cosa más que esperar para añadir el número de las víctimas. Lo decíamos porque estaban íntimamente vinculados a Hamas y a la Jihad islámica”

Sin embargo, como destaca Mawari, Al Jazira había sido fundada en 1996 con una identidad liberal: “Durante tres años la emisora era la única en el mundo árabe que se atrevía a entrevistar a personalidades israelíes. Precisamente para alejar las sospechas de simpatías pro-israelíes, las autoridades qataríes empezaron a favorecer la contratación de periodistas palestinos dejándoles absoluta libertad de acción. El periodista palestino cuando se ocupa de su propia causa lo hace de forma emotivamente partícipe”.

Pues bien, continúa Marawi, “esta emotividad explotó con el comienzo de la segunda Intifada en septiembre de 2000. Durante los primeros tres días, al palestino muerto se le definía como “muerto” al igual que el israelí. Pero, de repente, un grupo de periodistas y empleados protestó.

“Se convocó el Consejo de administración y se decidió que los palestinos, vivos o muertos, serían definidos como fedayin, “aquellos que sacrifican sus vidas por la paz”. En una fase posterior se decidió rebautizar las víctimas palestinas shahid, mártires, sea que fueran autores de atentados suicidas o muertos en los enfrentamientos con los israelíes. El director del portal on line, Mohammad Daoud, un palestino, nos dijo: “Nosotros no podemos considerarnos neutrales en el conflicto con Israel”. Desde entonces Al Jazira no ha vuelto a ser neutral. Y así se ha convertido en un medio de opinión en vez de información. La verdad es la gran derrotada. Porque prevalece una única opinión”

Mawari afirma que la involución islámica de Al Jazira ha sido un proceso incesante: “Con la evolución de la Intifada ha aumentado el número de periodistas y funcionarios administrativos vinculados a grupos islámicos. La mayoría de los palestinos son miembros de Hamas. La parte mayoritaria de los egipcios son miembros de los Hermanos Musulmanes. Muchos de ellos han vivido en Afganistán y Pakistán. El porcentaje de los liberales es mínimo, sin influencia. A la postre los palestinos han conseguido meter las manos en la sala de máquinas de Al Jazira. El director general, Waddah Khanfar, es un palestino. El director periodístico, Ahmed el-Sheik, es un palestino. El director de la producción, Ahmed el-Shouly, es un palestino. La inmensa mayoría de los técnicos y de los encargados de la producción son palestinos »

Más de una vez nos hemos preguntado cómo es posible que Qatar, aliado de Occidente, simpatice simultaneamente con Ben Laden : « El emir tiene que tener en cuenta los equilibrios internos – explica Mawari -. Puesto que Qatar aloja la mayor base militar americana de Oriente Medio, ha considerado oportuno compensar la presencia americana alojando Al Qaeda”.

Su conclusión es rotunda: “Me parece evidente que Ben Laden ha elegido Al Jazira porque ha comprobado una sincera simpatía para con sus ideas. Actualmente en Iraq Al Jazira incita a la violencia y apoya la denominada resistencia iraquí. No se trata de resistencia. Es terrorismo. Es evidente que la línea de Al Jazira es la de no abstenerse de los hechos, sino de desahogar su propia emotividad”. (Magdi Allam, Corriere della Sera, 4 mayo de 2004)

Pasemos ahora revista a algunos de los escenarios desconocidos, silenciados, manipulados y/o tratados con absoluta superficialidad por los medios de comunicación occidentales.

Escenarios de cuarta guerra mundial : Al Qaeda y las guerras olvidadas

Por lo general se piensa que la guerra – la cuarta mundial (1) – entre Occidente y el terrorismo se libre principalmente en Iraq, en Palestina, en Europa o en los Estados Unidos. En realidad hay escenarios considerados « secundarios » que tienen una importancia crucial para el jihad global de Osama Ben Laden. Veámos algunos:

  1. Los separatistas de la Tailandia del Sur

En la noche del 27 al 28 de marzo una motocicleta equipada con una bomba explota causando treinta heridos en el bar de un hotel de Slungai Kolok, en el Sur de Tailandia. A finales de abril un comando de terroristas asalta un cuartel de la policía causando numerosos muertos y heridos. Éstos son sólo algunos ejemplos que indican como la Tailandia del Sur se ha convertido en uno de los puntos cruciales en el mapa del terrorismo islámico. Tailandia es una monarquía al noventa por cien budista, pero en 1902 ha decidido ocupar cinco provincias semi-independientes de Malesia – Satun, Songkhla, Pattani, Yala y Narathiwa – anticipándose a los ingleses. Estas zonas – lindantes con la actual Malaysia – cuentan con una población mayoritariamente islámica (85%), y con dos millones y medio de musulmanes que piden la independencia. Como otras zonas de Tailandia – un país que tiene el récord mundial de la prostitución – están también repletas de burdeles (cuyas prostitutas pertenecen sobre todo a la minoría budista), frecuentados ya sea por tailandeses ya sea por ricos malayos que escapan a las restricciones que también un gobierno moderadamente islámico impone en temas como el de la moral pública. Este comercio – en el que estaba implicado el hotel atacado – suscita la indignación de los movimientos islámicos militantes.

La mayor formación islámica es – o ha sido – la Pattani United Liberation Organization (PULO), fundada a finales de la década de los sesenta y oficialmente desaparecida en 1996, cuando la policía tailandesa anunció haberla definitivamente derrotada. En realidad, la PULO se ha fragmentado en una decena de movimientos, algunos vinculados con Al Qaeda. El 4 de enero del año corriente una de las formaciones que reivindican la herencia de la PULO ha atacado un depósito de armas de la policía en Narathiwat, matando cuatro agentes y robando centenares de fusiles. A finales de marzo los ministros tailandeses de Interior y de Defensa, que visitaban la región, se salvaron de un atentado con dinamita en la misma ciudad de Narathiwat, que causó varios heridos. Otros atentados causaron más de cincuenta muertos en lo que llevamos de año. La investigación relativa a la masacre de Bali de octubre de 2002 ha probado que los terroristas, vinculados con Al Qaeda, han proyectado el atentado y se entrenaron en el Sur de Tailandia.

Hay varias razones que explican por qué la Tailandia del Sur se está convirtiendo en un polvorín. Hay una amplia red de escuelas coránicas “ultra-conservadoras” llamadas pendok financiadas por Arabia Saudí : no están acusadas de relaciones directas con el terrorismo, pero crecen un tipo de musulmán sensible a los llamamientos de Al Qaeda. El terrorismo es difícil de controlar : en gran parte está en manos de « señores de la droga » últimamente perseguidos de cerca por el gobierno tailandés, dispuestos a aliarse con los terroristas islámicos y dar alojamiento a militantes de Al Qaeda procedentes de otros países. Sobre todo, la base tailandesa está destinada en los proyectos de Al Qaeda a desestabilizar la vecina Malaysia, « mal ejemplo » de nación musulmana donde las elecciones de marzo han confirmado en el poder un islam conservador volcado en el creciente desarrollo económico del país y contrario a los terroristas. El gobierno tailandés habla lo menos posible de terrorismo, para no asustar a los turistas. Pero el problema es muy serio.

  1. Sudán, shari’a en salsa africana

El 31 de marzo ha sido detenido en Sudán Hassan al-Turabi. Una posterior redada ha involucrado siete miembros de su partido y diez altos grados del ejército, que preparaban un golpe de Estado fundamentalista. El actual régimen de Jartum ha surgido, con el golpe de Estado de 1989, como difícil coalición entre dos grupos que no se quieren: los nacionalistas árabes liderados por ‘Omar Hassan al-Bashir, todavía presidente, y los fundamentalistas islámicos de Turabi uno de los líderes del fundamentalismo mundial.

En 2000 el presidente al-Bashir ha excluido Turabi del poder: en 2001 lo ha incluso acusado de conspirar contra él con los odiados no musulmanes del Sur – etnias no árabes, mayoritariamente cristianas, protagonistas de una guerra que ha causado más de dos millones de muertos (2) – y fue detenido. Liberado en 2003, al-Turabi es el inspirador de una de las facciones (la otra es laica, con influencias marxistas) de la rebelión que fomenta desde el año 2000 la segunda guerra civil sudanesa. Se lucha en la región occidental de Dafur, que para los católicos es la patria de santa Josefina Bakhita, dode los musulmanes son la mayoría absoluta. El enfrentamiento es entre islámicos, y es etnico : los africanos (mayoritarios) se rebelan contra la tiranía de los árabes.

Turabi ha deslumbrado a muchos occidentales proponiendo en numerosas entrevistas una versión persuasiva del fundamentalismo, que se afirma acompañada por una sufrida reflexión sobre los derechos humanos. La realidad es distinta: Turabi ha durante años apoyado la política del gobierno Bashir en la parte meridional de Sudán, donde en el transcurso de una guerra civil despiadada y terrible ha reaflorado la antigua plaga de la esclavitud, infligida a hombres y mujeres del Sur, en especial cristianos. Ha sido el mismo Turabi quien acogió en Sudán a Osama Ben Laden.

Pragmático y desenfadado, Turabi nunca se fió del todo de Bashir. Desde que en 1996 el general nacionalista ha expulsado Ben Laden de Sudán, obligándolo a refugiarse en Afganistán, y ha comenzado un recorrido de aproximación a Estados Unidos, Turabi ha emprendido una política autónoma, tratando de aprovechar la guerra civil del Sur para derrocar al régimen. Esta estrategia ha substancialmente fracasado: la mediación americana (y los esfuerzos del gobierno italiano durante el semestre de la presidencia europea) han puesto en marcha un proceso de paz que podría concluir a breve plazo. Derrotado en el Sur, Turabi trata ahora de pescar en el río revuelto de Darfur, en el Oeste (3). Lo que se juega es la instauración de un régimen fundamentalista en Sudán, o mejor dicho la restauración de un régimen que ya existió en la década de los noventa, con un retorno al lustro 1991-1996 cuando la diarquía Turabi-Ben Laden, con la bendición más o menos espontánea de Bashir, había transformado al país en una de las bases del terrorismo internacional. Si se añaden los contactos de Turabi con las sanguinarias milicias del Ejército de la Resistencia del Señor ugandesa cuyo sanguinario líder Joseph Kony, originariamente cristiano, ha sido convertido al islam por misioneros sudaneses, no se puede no concluir que el riesgo de desestabilización afecta a toda la región. En cuanto al gobierno Bashir, no es un modelo de respeto de los derechos humanos: pero a la espera que el final de la guerra civil en el Sur haga emerger una nueva clase dirigente es por ahora preferible a Turabi y a sus amigos, que convertirían de nuevo a Sudán en un portaaviones del ultra-fundamentalismo dirigido hacia Egipto y Uganda.

  1. El Uzbekistán neo-integrista

El retorno del terrorismo ultra-fundamentalista islámico en Uzbekistán (veinte muertos en tres días a principios de abril) atrae de nuevo la atención sobre una región crucial. Diez de los cincuenta millones de musulmanes de Asia Central viven en el valle de Fergana, que por la parte oriental de Uzbekistán linda con Tayikistán y Kirghizistán. Se trata de un área superpoblado, pobre, administado por una clase dirigente corrupta que por añadidura no consigue controlar amplias zonas, puerto franco para extremistas y terroristas de todo tipo.

La tradición islámica local está ligada a las cofradías sufis, que han animado la resistencia pacífica a las políticas antireligiosas de la éra soviética. Tras la caída del comunismo, las paupérrimas instituciones islámicas uzbekas han tenido que aceptar las ayudas de Arabia Saudí, cuyos misioneros han importado el puritano islam wahabita, que detesta y trata de desmantelar el sufismo. El gobierno que ha surgido es laicista y nacionalista; su personal está compuesto por ex-funcionarios soviéticos muchos de los cuales sospechosos de vínculos con el crimen organizado. Los imanes formados por los wahabitas saudíes denuncian la “mafiocracia”, pero simultaneamente propugnan la instauración de un nuevo califato teocrático que comprenda toda Asia Central y se extienda hasta el Sinkiang chino.

Contra el nuevo islam wahabita el gobierno uzbeko ha usado la mano dura, recurriendo a la retótica soviética de los “enemigos del pueblo”. La represión se ha extendido a todas las formas del islam que rechazan el férreo control del Estado, incluidas las enraizadas en la tradición de las cofradías sufis. El grupo más radical, El Movimiento Islámico de Uzbekistán (IMU), se ha dado a la clandestinidad a finales de la década de los noventa y su líder, Juma Namangani, se ha adherido a la red de Al Qaeda. Osama Ben Laden ha retomado la tesis del califato centro-asiático, aunque Namangani ha resultado muerto en Afganistán en 2001. El régimen uzbeko, por su parte, ha presentado tras el 11-S no sólo la lucha contra el IMU, sino la represión de cualquier movimiento musulmán independiente como su contribución a la guerra internacional contra el terrorismo.

En este tema nos hallamos frente a un problema familiar. Mientras en la capital Tashkent la población “rusificada” es en su mayoría no religiosa, en el valle de Fergana el consenso para las organizaciones islámicas es estimado en torno al 85%. El régimen de Tashkent pone a un mismo nivel al IMU y al Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación Islámica), a pesar de que el segundo – asimismo de ideología fundamentalista rígida y anti-occidental – se declara al menos en teoría contrario a la violencia y al terrorismo. La lógica según la cual en Uzbekistán, como en otros lugares, la alternativa es entre nacionalistas laicistas, por añadidura corruptos, y fundamentalistas terroristas amigos de Ben Laden contagia a muchos analistas laicistas, pero es errónea y peligrosa. Impulsar a Occidente a apoyar regímenes impresentables y « mafiocráticos », que – si tienen el único mérito de ser enemigos de los fundamentalistas – son también precarios y destinados antes o después a caer. La elección del vecino Tayikistán, donde bajo presiones americanas algunos movimientos del islam político – discutibles, pero no involucrados en el terrorismo (o convencidos a abandonarlo) – han sido “legalizados” y admitidos a partecipar a las elecciones parece ir en una dirección mejor. La alternativa al islam radical, en Uzbekistán como en otros lugares, no es la represión indiscriminada de la religión sino el emerger de un islam conservador. Donde emergen experimentos de islam conservador – como en Malaysia (o en Turquía) – para Al Qaida se hace urgente hacerlos fracasar (4).

El escenario palestino

  1. Por qué Sharon quiere la retirada de los colonos

Uno de los factores ignorados en los comentarios internacionales pero decisivo para entender por qué Sharon desea convencer a los colonos a retirarse de Gaza es el demográfico. No es una casualidad que el anuncio de Sharon (que seguramente conocía los datos) se hizo una semana después de publicarse el informe anual del American Jewish Committee (AJC), desde hace más de cien años la « biblia » de quien se ocupa de demografia judía.

Según el informe, la tasa de fertilidad de las madres judías que viven en Israel es de 2,6 hijos por mujer. Es una tasa nada despreciable si se compara a países donde el desarrollo económico y la situación de las mujeres son parecidos.

(El informe lo define incluso como « sorprendente » : o la propaganda de Sharon a favor de la natalidad funciona, o las mujeres israelíes son conscientes de librar una guerra de las cunas.) Pero las madres árabes de la región tienen una tasa de fertilidad todavía más elevada: 4,7 hijos por mujer de la minoría musulmana en Israel, 5,4 en Cisjordania e incluso 7,4 en Gaza. Toda proyección demográfica sobre el futuro de Israel es necesariamente incierta, porque no se puede completamente prever la inmigración de judíos que benefician de la Ley del Retorno. Sin embargo, en este tema Israel ha agotado sus recursos, y lo confirman las polémicas sobre la voluntad del gobierno (no compartida por todos los partidos de la mayoría que lo apoyan) de considerar judíos a los Falash Mura, un grupo de 35 mil etíopes (hasta ayer cristianos, a diferencia de los Falashá seguramente judíos) que se afirma procedan de los judíos obligados a convertirse al cristianismo en los siglos XVI y XVII y que ahora desean volver al judaísmo y emigrar a Israel.

La hipótesis más probable es que en 2010 el porcentaje de judíos en Israel (sin los Territorios) descienda del actual 81 por cien al 79 por cien.

Si empero se considera a Israel con los Territorios el porcentaje de judíos previsto para 2010 baja al 51 por cien. Hacia 2012 en el “Gran Israel” con Cisjordania y Gaza, que algunos añoran, los musulmanes serían la mayoría (y en 2050 serían el 75 por cien). El informe del AJC considera asimismo la hipótesis, a la que la Hoja de Ruta deja la puerta abierta, de “arreglos” territoriales con los cuales Israel cedería al futuro Estado palestino algunas aldeas en territorio israelí mayoritariamente árabes, recibiendo a cambio aldeas en zona palestina donde los colonos judíos han establecido desde hace años una salda mayoría. Realizado este intercambio, Israel sin los Territorios (pero con las fronteras “retocadas”) tendría una mayoría judía del 86 por cien en 2010 y del 84 por cien en 2050.

Las cifras habla claro. Las madres musulmanas de Gaza, con su tasa de fertilidad del 7,4, hacen impensable a largo plazo un “Gran Israel” que aglutine los Territorios: “Grande” sí, pero trastocado en su identidad de Estado judío ya que habitado por una mayoría de árabes musulmanes. Sharon lo sabe; los halcones de cierta ultra-derecha israelí no, ateniéndonos al resultado del referéndum sobre la retirada de Gaza. Pero el problema subsiste (5).

  1. ¿A qué lógica responde el asesinato selectivo de los líderes de Hamas?

Desde hace varios años autorizados sociólogos han propuesto de analizar el terrorismo islámico utilizando la metáfora del mer cado: a una demanda de experiencias religiosas extremas responde la oferta por parte de organizaciones terroristas que reclutan, adiestran y guian los candidatos al terrorismo suicida. La demanda de experiencias radicales es relativamente constante. Involucra pocas personas, pero las organizaciones del terrorismo no tienen necesidad de personal numeroso. Esta demanda, contrariamente a la opinión de muchos, no procede directamente de la pobreza, de la miseria o de la ignorancia: los estudios sobre el perfil de los terroristas, en especial de Hamas, muestran que su nivel de escolarización y socio-económico es más alto respecto de la media de la población palestina.

Del resto, muchos terroristas son reclutados en Marruecos, en Arabia Saudí y también en la diáspora islámica en Europa, donde viven en sociedades relativamente estables y ricas. Por lo tanto, mejorar la calidad de la vida, luchar contra el analfabetismo y difundir la secularización, reducir las zonas de pobreza, abrir hospitales – actividades útiles, meritorias, y que aseguran otras ventajas importantes – no elimina la demanda de extremismo religioso radical con el que cuentan los movimientos terroristas, porque esta demanda no nace de la miseria sino de la ideología.

Un ejemplo : En teoría, Hamas – como indica el artículo 11 de su estatuto – considera toda Palestina “tierra islámcia confiada a las generaciones del islam hasta el día de la resurrección” y afirma que la religión prohíbe ceder “un solo terrón de tierra islámica » : «¿Quién tendría el valor de arrogarse el derecho de actuar en nombre de todas las generaciones islámicas hasta el día del juicio? ». Por lo tanto ningún compromiso territorial : los judíos, todos los judíos, tienen que ser expulsados. En la práctica, Hamas ha sabído siempre conciliar la poesía de la retórica islámica con la prosa de la realidad. El jeque Ahmad Ismail Yassin, primer líder de Hamas eliminado selectivamente por los israelíes, no usó jamás la palabra paz, pero ha propuesto “treguas” más o menos largas con tal que Israel le dejara las manos libres para instaurar en Palestina no el Estado laico y nacionalista de Arafat sino un Estado islámico. Tras haber liberado Yassin de la cárcel en 1997 en un intercambio con Jordania, los israelíes le habían seguido el juego hasta 2003, considerando que Hamas, dada la amplitud del movimiento, tuviera “corrientes” y que no convenía eliminar a Yassin, mayor y más razonable que otros líderes. Con los nuevos atentados suicidas de 2003, se acabó el juego. Israel se convenció que ya no se puede jugar con las contradicciones internas de Hamas, y que la única solución al problema es militar.

Cabe ahora preguntarse el porqué la demanda de radicalismo religioso produce terrorismo en ciertas zonas y no en otras. La razón estriba en que en las primeras encuentra una oferta persuasiva y bien organizada por parte de « empresas » del terrorismo que campan por sus respetos en el dilatado network fundamentalista. De esta consideración surge el consejo de los estudiosos de dejar para un segundo momento el difícil objetivo de la reducción de la demanda, y de concentrarse en la oferta para golpear a las organizaciones. E Israel ha agredido la oferta, dedicándose a la eliminación sistemática de los dirigentes de Hamas.

La respuesta militar de Israel es necesaria, pero no suficiente.

Hay un aspecto financiero: golpear a Hamas implica paralizar sus formas de financiación, y Hamas recoge un buen número de fondos, también en Europa, difundiendo la tesis de la autonomía de sus estructuras sociales y caritativas respecto de las militares: tesis falsa, pues está archidemostrado que se trata de vasos comunicantes.

Hay un aspecto político : Hamas recurre al terrorismo porque piensa que puede sacar ventajas, por ejemplo, haciéndose legitimar como fuerza de gobierno para Gaza tras la retirada israelí. Una respuesta política debe convencer a Hamas que el terrorismo no paga, negándole aquellos espacios de maniobra donde hasta ahora ha podido recoger el fruto de sus fechorías. Hay, finalmente, un aspecto cultural: en Palestina, como en todo el mundo árabe, hay una demanda de islam político, de islam “que cuente” en la sociedad y en las instituciones. Si esta demanda – reprimida por el nacionalismo laicista de Arafat – no encuentra otras salidas se dirige a la fuerza hacia Hamas. Favorecer el nacimiento en Palestina de una competencia islámica conservadora pero no fundamentalista, decidida a contar en la vida pública, celosa de sus símbolos, pero hostil al terrorismo es la apuesta final para quien desee socavar el terreno de Hamas e insertar en una estrategia compleja y completa las necesarias operaciones militares (6).

La situación actual del terrorismo islámico global: ¿Triunfo o crisis?

  1. La lógica costos-beneficios según los terroristas

El terrorismo no es – al contrario de lo que muchos opinan – una actividad llevada a cabo por mentes enfermas o por fanáticos, que han perdido el contacto con la realidad. La “empresa” terrorista calcula los costos y los beneficios según criterios muy similares a los de la normal racionalidad política o de empresa. Recurre a ciertas formas de terrorismo – el secuestro, los atentados suicidas, etc. – cuando la experiencia les demuestra que recogen los frutos esperados. Hamas comete los atentados suicidas siempre en vista de específicos objetivos – influir en la política de la Anp, o sobre el gobiero israelí, o, aun, impedir y postergar entrevistas y acuerdos de paz – y a menudo lo consigue. Los Hezbolá libaneses han practicado el terrorismo suicida para inducir a los israelíes a retirarse del Líbano, y el secuestro de rehenes de otros países para que éstos presionaran a Israel. Una vez conseguido su objetivo, estas prácticas han sido muy infrecuentes y los Hezbolá han adoptado otras formas de lucha.

En Egipto las estrategias del terrorismo han sido objeto de debate. Aquí las sucesivas oleadas de fundamentalismo islámico han primero intentado y luego abandonado el terrorismo : no por consideraciones morales, sino por un análisis de la relación costos-beneficios. Las alas más extremistas de los Hermanos Musulmanes prosiguen el camino de los atentados selectivos de dirigentes egipcios hasta el 6 de octubre de 1981, el día del asesinato del presidente Sadat. Este asesinato es un éxito militar pero un desastre político : la población no solamente no se alza contra el régimen, sino que aplaude la represión de los fundamentalistas. Desde este momento los Hermanos Musulmanes se convencen que el saldo costos-beneficios del terrorismo es negativo, y emprenden otros caminos en su mayoría no violentos. Esta elección no es compartida por una segunda oleada del terrorismo ultra-fundamentalista egipcio, que aglutina al Jihada Islámico y Al-Jama’a al-Islamiyya. Éstas se especializan en el secuestro y en el asesinato de turistas, lo cual les garantiza inicialmente visibilidad y crecimiento. Tras la masacre de Luxor en 1997 (58 turistas asesinados), también muchos dirigentes de estas organizaciones experimentan que los egipcios reaccionan negativamente al terrorismo, declaran renunciar a la lucha armada y se exilian a Holanda y a otros lugares a meditar sobre posibles alternativas políticas. Sólo uno de ellos, el médico Ayman al-Zawahiri, impulsa una tercera oleada de terrorismo egipcio, que lleva el ataque allende las fronteras de Egipto: directamente a Occidente, para golpear a los gobiernos que apoyan al régimen egipcio e inducirles a dar un paso atrás. Actualmente al-Zawahiri es el ideólogo, y quizás el verdadero jefe, de Al Qaeda. De Egipto este esquema ha sido exportado a otros lugares. El problema político de la respuesta al terrorismo no puede ser planteado de forma moralística. Toda respuesta sensata debe llevar a los terroristas a concluir que la relación costos-beneficios es negativa, y que el terrorismo ha de ser abandonado porque ya no conviene. (7)

  1. ¿Está triunfando el terrorismo?

Por todas partes se oye decir que la guerra al terrorismo declarada por Bush no ha disminuido, sino aumentado los atentados terroristas. No se considera, antes de cualquier otra cosa, que tras el 11-S ha aumentado la atención de los medios de comunicación respecto del terrorismo: actualmente cualquier atentado en Turquía, Marruecos o Tailandia – sobre todo si está implicada Al Qaeda – acaba en las primeras páginas de los periódicos, mientras que antes del 11-S no siempre ocurría lo mismo. Si, no obstante, del mundo virtual de los medios de comunicación pasamos a la realidad, las cifras no colaboran: no, los atentados no han aumentado.

A partir del 11-S los muertos por atentados terroristas del ultra-fundamentalismo islámico en territorio norteamericano se han reducido a cero: hay por supuesto una situación de continua vigilancia, pero no se ha cometido ningún atentado. Lo mismo ocurre en Gran Bretaña. La tierra mártir por excelencia del ultra-fundamentalismo es Argelia: cien mil muertos en diez años.

Los muertos argelinos por terrorismo, alrededor de diez mil al año antes del 11-S, han pasado a ser un millar en 2002 y algunos centenares en 2003.

Se podrá objetar que la verdadera cuestión es si el terrorismo ha aumentado tras el comienzo de la guerra en Iraq.

La respuesta es no. El número de muertos por terrorismo se ha ulteriormente reducido en los últimos doce meses en Argelia (donde ya no puede contar con Al Qaeda, que usaba una red que pasaba también por Iraq), igual que en Kachimira. Estados Unidos y Gran Bretaña siguen sin ser golpeados. Hay más: tras el 11-S, y también desde el comienzo de la guerra en Iraq, pocos atentados terroristas han salido de bases terroristas ubicadas en países árabes (cabe aquí recordar, contra la auténtica manipulación y ocultación de noticias que se hace desde los medios de comunicación, que Ansar al-Islam, actualmente punta de diamante de la organización terrorista de Osama Ben Laden cuyo papel parece preponderante en los atentados del 11-M, era utilizada por el laicista árabe Sadam Hussein – a pesar de sus pocas simpatías ideológicas por los kurdos fundamentalistas – para desestabilizar a Kurdistán una vez que había perdido el control sobre la zona merced a la no fly zone impuesta tras la guerra del Golfo. Las armas y los explosivos utilizados por Ansar al-Islam antes de la guerra procedían claramente del ejército de Sadam, y hay pruebas que Abu Musab Zarqawi, « oficial de enlace » entre Ansar y Al Qaeda, haya sido curado de sus heridas y alojado en Bagdad durante ocho meses. Por lo tanto, Bush tenía razón: Sadam tenía que ver – y mucho – con un terrorismo vinculado a Al Qaeda).

Las bases afganas de Al Qaeda y la de su sucursal iraquí Ansar al-Islam, como hemos visto protegidas y financiadas por Sadam, han sido desmanteladas. Ansar al-Islam y varios grupos marroquíes han vuelto a golpear, sobre todo en Madrid.

Pero las bases donde los atentados han sido concebidos y organizados ya no están en Iraq ni en Oriente Medio, y en amplia medida tampoco en Marruecos : están en Europa- en Alemania, en Francia, en Inglaterra y en parte en Italia.

Destruir las bases del terrorismo – en Afganistán como en Iraq – y terrorizar a los terroristas obligándoles a la fuga (en los límites del derecho y de las convenciones internacionales) es una estrategia que funciona.

Quien se ve obligado a escapar y a esconderse no puede que ralentizar la preparación de atentados. Incidentalmente, se podrá pensar lo que se quiera sobre la aplicación de la misma estrategia por parte de Sharon: lo que es seguro es que también el número de los muertos asesinados por Hamas en los últimos meses ha disminuido (a pesar de haber amenazado un “apocalipsis” contra Israel tras la muerte de sus dirigentes…). Mostrar a los terroristas que se obedece a sus chantajes y que se escapa, alimentar el terrorismo con sensiblerías progresistas hacia sus bases presentes en Europa: esto sí que aumenta los atentados, no la guerra contra el terrorismo de Bush. De vez en cuando las calles de Europa vuelven a llenarse de manifestantes que proclaman que la guerra contra Iraq « ha sido un error » y a Europa como una « fuerza de paz ». Si se trata de la Europa blanda, a la que felizmente no están adscritos el gobierno italiano e inglés, el eslógan debería ser: “Contra el terrorismo una guerra justa, el laxismo europeo una ayuda al terrorismo” (8).

Algunas causas del mal europeo

En los centros de investigación occidentalistas se tiene a estas alturas una visión bastante clara del escenario relativo a la cuarta guerra mundial y las formas para ganar la guerra contra la nueva alianza del terror islamo-social-comuno-nacionalista. Pero Occidente está perdiendo batallas importantes, y exponiéndose a golpes mortales en el futuro, porque adolece de coherencia para mobilitar todos los recursos necesarios para derrotar al enemigo. Tal fragmentación depende del hecho que en Europa más de la mitad de la población no consigue o no quiere entender que un enemigo de tipo nuevo y « absoluto » nos ha declarado la guerra, y ello a pesar de que por el momento ésta se libre sobre todo en el mundo islámico (guerra civil intra-islámica para la conquista del poder en la umma y posterior conquista de Occidente para el islam).

El periodista Carlo Pelanda escribe al respecto: “Los psicólogos sociales advierten que entre nosotros [los europeos] se está llevando a la práctica un impresionante, por vastidad, fenómeno de “negación del peligro”. Relevan una barrera mental de masas que imposibilita la penetración de la verdad y selecciona visiones tranquilizadoras e irrealistas contra las realistas. Por esta razón y a pesar de la abundante información técnica sobre el enemigo y sus planes no ha, por el momento, surtido efectos proporcionales a la amenaza.

[…] ¿De qué depende el fenómeno de la negación del peligro? En realidad se trata de un comportamiento normal que sólo se interrumpe frente a la evidencia de un riesgo inminente. Al principio los especialistas de la materia pensaban que bastaría comunicar tal evidencia para provocar la justa reacción, esto es, la consciencia de la condición de guerra. ¿Por qué no ha ocurrido? También en los Estados Unidos la gente no tenía idea de quien fuera el enemigo y de su peligrosidad, pero el ataque directo y espectácular sustituyó tal información y fue suficiente para dotar de consenso a la reacción militar. Se dijo que la falta de un ataque no había provocado en Europa la percepción del peligro. Pero cuando se cometió, en Madrid, amplificó el neutralismo negacionista en vez de inducir una reacción activa/defensiva. Señal que había mucho más en juego. Dos fenómenos: la mayor parte de las fuentes de información no informaban correctamente ; la gente prefería creer al mito de poder mantenerse fuera de la guerra en vez de aceptar la realidad. ¿Cuál de los dos factores interactivos tenía – y tiene – más peso sobre el otro ? De las investigaciones ha emergido el segundo : una postura mental profunda y difusa que niega hasta lo inverosímil la realidad. Pero que genera ansia. Que fue y es removida colectivamente hallando el chivo expiatorio en la, por esto inventada, agresividad americana. América es percibida como “mala” porque molesta la ilusión de poder vivir en una isla feliz. Por lo tanto, América es un enemigo peor que Al Qaeda.

[…] Las izquierdas tuvieron que seguir a su electorado porque más activo, casi histéricamente, en este proceso de remoción. La postura centrista y racional ha sido – y es – sumergida por la radical que mejor representa la ilusión que la gente desea mantener. Tal fenómeno en la izquierda, que bloqueó el análisis realista en el entero circuito europeo de la comunicación porque hizo centrar la atención sobre categorías míticas, no permitió corregir el error de etnocentrismo al que fueron y son vulnerables muchos bienpensantes que no son de izquierdas. El error consiste en extender al otro las propias categorías. Por ejemplo, el pacifista considera que también el jihadista sea una persona como él: a un mensaje de paz tiene que responder simétricamente. O bien que el terrorista comprometido en construir el grande califato panislámico sea un patriota o resistente que reacciona a una agresión. Pero, ¿qué se esconde, a la fin y a la postre, bajo a todos estos increíbles errores de irrealismo? El sueño de poder evitar los males del mundo simplemente cerrando los ojos. Como hacen los niños.

[…] El enemigo jihadista es de tipo absoluto y parará sólo cuando nos habrá destruido o sometido. Si les dejamos un solo centímetro de tierra o un minuto sin presión los usará para reorganizarse y dotarse de armas nucleares y bioquímicas que no dudará, estad seguros, en lanzar contra nosotros en cuanto las tenga. Ésta es la razón por la que estamos en Afganistán, Iraq y – en diversas configuraciones y más sigilosamente – en otros lugares. En particular, la coalición occidental está reforzando, con medios políticos y económicos, los regímenes islámicos moderados en al menos cuarenta países. Está acosando al enemigo jihadista – decenas de millares de guerrilleros activos y centenares de millares durmientes – en más de sesenta naciones. Está organizando una red global de vigilancia y de interdicción. En síntesis, es un esfuerzo enorme que exige todos los recursos de Occidente mientras que sólo América y pocos más están sobrellevando la carga. Si todo sigue igual no conseguiremos ganar o, si lo consiguiéramos, no evitaríamos golpes devastadores. Americanos y europeos juntos lo conseguirían. Ayudar a los segundos a despertar, a entender que o eliminamos al enemigo o éste nos destruirá, no hay vuelta de hoja (“Il Giornale”, 15 de mayo de 2004).

Para completar tan certero análisis considero oportuno recordar que la “negación del peligro” culmina y es fruto, simultáneamente, de un proceso plurisecular (grosso modo, cuatrocientos años) de secularización que la escuela católica contra-revolucionaria denomina Revolución (9). “Tras siglos, en el curso de los cuales, entre nosotros los occidentales, se ha puesto de relieve casi exclusivamente aquello que hace a los hombres iguales entre ellos – que no es poco -, reservando la diferencia sólo a la barba o a los bigotes o bien a detalles de comportamiento, actualmente, para ilustrar la diferencia y para tener alguna chance de ser entendidos, se deber recurrir a las cosas. Pero las cosas no son absolutamente suficientes” . En efecto, « […] es en cierta manera comprensible que, para explicar al hombre occidental, magnoeuropeo, la peligrosidad de una situación y de un adversario históricos, se la represente casi metafóricamente mediante las denominadas « armas de destrucción masiva » [referidas aquí al potencial desctructivo de los terroristas suicidas, n.d.r] y el peligro por ellas constituido, más bien que, realisticamente, como peligro representado por un « producto cultural », por uno de los posibles tipos de homo islamicus. «[…] ¿Cuánto tiempo, cuánto esfuerzo pedagógico y propagandístico, cuántas y cuán trágicas experiencias serán necesarias para que capte la relevantísima diversidad constituida por la cultura entendida en sentido antropológico ? ¿Cuándo se conseguirá de nuevo relevar y hacer relevar aquello que marca la diferencia entre los hombres – individuales y grupos humanos -, los elementos cualitativos, para luego evidenciar que, como entre las igualdades reina la cantidad, entre las desigualdades la jerarquía ? (Giovanni Cantoni, « Cristianità » n. 321, enero-febrero 2004).

Por lo tanto, si es necesario redoblar los esfuerzos de Occidente para ganar la cuarta guerra mundial manu militari (quien detenta la fuerza militar tiene también la obligación moral de usarla para el bien común), política y económicamente, más necesario aún es la reconquista de la homogeneidad cultural y religiosa de nuestra civilización (10).

– ·-· -··· ···-·
Angel Expósito Correa

Notas

(1)   http://www.iespana.es/revista-arbil/(80)expo.htm

(2)   http://www.iespana.es/revista-arbil/(68)ange.htm;http://www.iespana.es/revista-arbil/(66)suda.htm

(3)   ROMA, lunes, 10 mayo 2004 (ZENIT.org).- Miles de víctimas y un desastre humanitario son resultado del conflicto en el oeste de Sudán, en Darfur, donde está en marcha «un proceso de arabización», advirtió el obispo sudanés de El Obeid, que comprende también Darfur, Macram Max Gassis.

Del sometimiento de Darfur a un régimen de terror y de la violación de los derechos humanos por parte del gobierno sudanés da testimonio un informe de las Naciones Unidas según el cual la situación ya ha ocasionado 10 mil víctimas, unos 800 mil desplazados (otras fuentes hablan de un millón) y 130 mil prófugos en el vecino Chad.

Desde febrero de 2003 Darfur es escenario de un violento enfrentamiento entre dos grupos rebeldes –el «Movimiento para la Justicia y la Igualdad» (JEM) y el «Ejército-Movimiento de liberación de Sudán» (SLA-M)– y el ejército regular sudanés.

SLA-M y JEM se han alzado en armas contra Jartum, acusado de abandonar Darfur porque su población es mayoritariamente negra y de financiar a las milicias «Janjaweed» –salteadores árabes activos en la región occidental de Sudán–, que desde hace años siembran muerte y destrucción especialmente en las comunidades africanas Arana, Marsalit y Fura.

Los dos movimientos locales reclaman del gobierno central también más participación en la explotación de los recursos petrolíferos controlados por el gobierno, una petición que coincide con la que desde hace dos décadas también enfrenta a Jartum con los independentistas del Sur.

En Darfur «no existe una cuestión de religión, sino una cuestión étnica: la parte de Darfur es aniquilada por la parte árabe, los “janjaweed”, que son armados por el ejército de Jartum para ir a cometer estas violaciones contra la población negra de Darfur», confirmó el sábado el obispo Macram Max Gassis, de la diócesis de El Obeid, a los micrófonos de «Radio Vaticana».

«Esta gente ha pedido que sean reconocidos sus derechos, como lo han hecho también otros en Sudán», añadió el prelado advirtiendo que el país «se está convirtiendo en un volcán que revienta por todas partes: la gente quiere respeto de los derechos humanos, el derecho a la enseñanza, a la asistencia sanitaria, a la libertad… Esta gente nunca ha sido tomada en cuenta por el gobierno de Jartum».

El ataque de las milicias árabes contra la etnia de Darfur se dirige a «ocupar su lugar, como han hecho en otros lugares: quieren desplazar la raza árabe a las zonas más fértiles, a las zonas donde pueden tener pastoreo», explicó.

De hecho, «en Darfur está en marcha un proceso de arabización», mientras que «en el Sur de Sudán y en los montes Nuba hay un proceso forzado de islamización y de arabización.Quieren imponer a la gente que acepte ese tipo de Islam que van propagando en Sudán: el fundamentalismo islámico», denunció monseñor Gassis.

«Y aunque en Darfur haya –supongamos– muchos musulmanes, ciertamente no son fundamentalistas. Se quiere atacar la raza negra. Aquí hay una cuestión de etnia. En el Sur de Sudán y en los montes Nuba en cambio el problema viene de la etnia y de la religión. Además está también el aspecto económico, esto es, ocupar el lugar de esta población no árabe», aclaró.

No hay que olvidar que las autoridades sudanesas y el «Ejército de Liberación Popular de Sudán» (SPLA) se encuentran actualmente en la fase final de un proceso de negociaciones cuyo objetivo es poner fin veinte años de guerra civil -entre el régimen islámico del norte y la rebelión del sur, de población mayoritariamente animista y cristiana– que ha causado más de dos millones de muertos y cientos de miles de desplazados.

Este conflicto armado estalló en 1983, cuando el ex presidente Gaafar Nimeiry instauró la «sharia» (ley islámica). En 1989 se impulsó el proceso de islamización forzada entre las poblaciones del sur.

El pasado 7 de enero, el gobierno de Jartum y el SPLA firmaron en Naiwasha (Kenia) un histórico acuerdo sobre la repartición de los recursos petrolíferos de los yacimientos del sur del país; el pacto establece que en el período de transición de seis años ya acordado –desde el momento de la firma de la paz hasta el referéndum en el sur, que debería optar por la separación completa o por seguir viviendo con el gobierno del norte– el petróleo se dividirá equitativamente por mitades.

Mientras, las conversaciones «prosiguen en Naiwasha –constata monseñor Gassis–. Espero que el movimiento de liberación no piense sólo en sí mismo», porque «la paz firmada sin Darfur quiere decir que un día habrá un ataque masivo y continuado contra esta población».

«Hago un llamamiento al régimen de Jartum –clama el prelado–: la guerra no lleva a ninguna conclusión, es más, ¡traerá más rencor, más sufrimiento, más odio!».

(4)   http://www.cesnur.org/2004/mi_bin 1.htm

(5)   http://www.cesnur.org/2004/mi_sharon 1.htm

(6)   http://www.cesnur.org/2004/mi_terrore.htm

(7)   http://www.cesnur.org/2004/mi_terroristi.htm

(8)   http://www.cesnur.org/2004/mi_bugie.htm

(9)   http://www.lucisullest.it/international/es/rcr-espanol.htm

(10)  http://www.iespana.es/revista-arbil/(78)fini.htm

2004.06 ARBIL Nº 81

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El Departamento de Estado norteamericano analiza la libertad religiosa en el mundoMuchos gobiernos siguen viendo en la religión una amenaza.

WASHINGTON, sábado, 7 febrero 2004.-En vísperas de Navidad, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicaba un informe sobre la libertad religiosa hasta el 30 de junio pasado.
Algunos países como China descalifican este informe anual, al que acusan de ser una injustificada intrusión en sus asuntos internos. Sin embargo, la libertad religiosa es un derecho garantizado por numerosos documentos internacionales, incluyendo la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, observaba el informe.

La religión como amenaza. El informe enumera algunas naciones donde se carece de libertad religiosa debido a la amenaza que la religión puede representar para el régimen. Estas naciones son:

–Birmania. Los agentes del gobierno regularmente se infiltran o supervisan las actividades de virtualmente todas las organizaciones, incluyendo a los grupos religiosos, observa el Departamento de Estado norteamericano. Entre los abusos se incluyen restricciones al clero budista que promueve los derechos humanos y a los grupos cristianos que buscan permisos para construir nueva iglesias. Se censuran todas las publicaciones religiosas.

–China. El informe acusa a las autoridades de continuar su acoso a miembros de grupos religiosos no registrados. Autoridades locales siguen organizando derrumbes selectivos de iglesias, templos y mezquitas no registrados. «Se detiene, arresta o sentencia a prisión a muchos líderes religiosos y a sus seguidores», comenta el informe.

–Cuba: el gobierno sigue «tratando de controlar y supervisar las instituciones y actividades religiosas, y usa la vigilancia, la infiltración y el hostigamiento contra grupos religiosos, profesionales religiosos y personal laico», dice el informe. Las autoridades ignoran también las peticiones de reconocimiento legal de grupos religiosos y siguen denegando permisos para construir iglesias. Severas restricciones obstaculizan el funcionamiento de escuelas parroquiales y la impresión de material religioso.

–Laos. El informe cita una mejora moderada en algunas partes del país, así como deterioros en otras. En general, el gobierno «ha continuado inhibiendo la práctica religiosa de todas las personas, especialmente de aquellas que pertenecen a religiones minoritarias». Algunos funcionarios locales presionan a los cristianos para que renuncien a su fe, mientras el gobierno prohíbe a los extranjeros el proselitismo.

–Corea del Norte. «No existe una genuina libertad religiosa», es el dictamen del informe. Las medidas represivas incluyen ejecuciones, torturas y encarcelamientos. Es difícil de conseguir información sobre Corea del Norte, pero el informe observaba que en abril de 1999 y también en mayo y junio del 2002, varios testigos aportaron su testimonio ante el Congreso de que los prisioneros condenados por sus creencias religiosas eran peor tratados en general que otros internos.

–Vietnam. Todavía se dan significativas restricciones a los grupos religiosos no reconocidos por el gobierno. «Los grupos religiosos han hecho frente a dificultades en la preparación y ordenación del clero y han encontrado algunas restricciones a la hora de llevar a cabo actividades educativas y de caridad». El informe también dice que en algunas provincias de las regiones montañosas del centro, la policía había hostigado y detenido a creyentes y destruidos sus lugares de culto.

«Amenazas a la seguridad» El Departamento de Estado de Estados Unidos coloca en una lista separada aquellos países donde los gobiernos son hostiles a los grupos religiosos por ser vistos como una amenaza a la «seguridad». Éstos son:

–Irán. El informe observa que los miembros de las minorías religiosas del país –bahabitas, judíos, cristianos, musulmanes sunníes y sufíes– sufren diversos grados de discriminación sancionada oficialmente, incluyendo intimidación, hostigamiento y encarcelamiento. Los que más sufren son los seguidores de la fe bahabita, considerada como una clase de «secta islámica rebelde».
–Irak. Antes de su caída, Sadam Husein utilizó medidas represivas «contra algunos grupos y organizaciones religiosas consideradas no totalmente a favor del apoyo político y social al régimen». Y las autoridades continuaron reprimiendo de manera estricta a los líderes religiosos chiíes.

–Pakistán. El informe acusa al gobierno de no ser capaz de proteger los derechos religiosos de las minorías. Han campado a nivel nacional las leyes discriminatorias. Y las autoridades «han fallado a la hora de intervenir en los caos de violencia social dirigida a grupos religiosos minoritarios», especialmente chiítas.

— Arabia Saudí. «El gobierno sigue haciendo cumplir una versión estrictamente conservadora del Islam sunní y suprime la práctica de las demás interpretaciones del Islam y de las religiones no musulmanas», establece el informe de Estados Unidos. Los creyentes no musulmanes hacen frente a la amenaza de «arresto, encarcelamiento, azotes, deportación y en algunos casos abusos físicos por realizar actividades religiosas que atraigan la atención oficial». El informe también llama la atención sobre los predicadores de las mezquitas a sueldo del gobierno que utilizan «un lenguaje violentamente antijudío y anticristiano en sus sermones». Como nota positiva el informe observa que las autoridades han sustituido a más de 2.000 imanes por sus predicaciones extremistas.

–Sudán. El informe dice que el gobierno de Jartum sigue con su política de islamización, «relegando de facto a los no musulmanes a una ciudadanía de segunda clase». Los grupos religiosos no musulmanes encuentran dificultades para ser registrados. Las autoridades rechazan el permiso de construcción de cualquier iglesia en el área de Jartum o en las capitales de distrito. Y los fondos de varios proyectos de ayuda católicos han sido confiscados cuando éstos eran cerrados temporalmente o cambiados de localización.

–Turkmenistán. El informe acusa al gobierno de seguir restringiendo toda forma de expresión religiosa. Las agencias públicas y los tribunales interpretan las leyes de tal manera que se discrimina a todos los que practican cualquier fe que no sea el Islam sunní o el Cristianismo Ortodoxo Ruso, «que están controlados por el gobierno». Otros grupos se ven privados de reunirse en público, hacer proselitismo, o distribuir materiales religiosos. Las autoridades también restringen el número de mezquitas musulmanas y controlan el acceso a la educación islámica. Además, el gobierno impone el uso de la guía espiritual del presidente Saparmurat Niyazov, «Rukhnama», en las instituciones educativas, mezquitas e iglesias ortodoxas rusas.

–Uzbekistán. Se permite que funcionen los principales grupos religiosos, pero el gobierno restringe la libertad de las religiones minoritarias. El informe observa las duras medidas contra los musulmanes considerados extremistas, así como el hostigamiento de grupos cristianos con miembros de etnia uzbeka. Otras restricciones incluyen un proceso excesivamente estricto de registro de las organizaciones religiosas que fuerza a muchos grupos a operar de manera ilegal.

Parcialmente perdonados Otros gobiernos, observa el informe, tienen leyes que favorecen a ciertas religiones y ponen a otras en desventaja. Esto es con frecuencia resultado del predominio histórico de una religión. En Bielorrusia, el respeto por la libertad religiosa empeoró durante el periodo cubierto por el informe, establece el documento. Eritrea también es mencionada debido a su hostigamiento hacia los protestantes, testigos de Jehová, y seguidores de la fe bahabita. Y en Rusia, algunas agencias federales y muchas autoridades locales siguen restringiendo los derechos de las minorías religiosas.

Israel ha recibido críticas por su discriminación de los no judíos en la educación, la vivienda, el empleo y los servicios sociales. Los cristianos evangélicos, los Testigos de Jehová, y los Judíos Reformados y Conservadores se quejaron de incidentes de hostigamiento, amenazas y vandalismo dirigido contra sus edificios y otras instalaciones.

Otra categoría de países citados son aquellos cuya autoridades no logran actuar con suficiente vigor contra las violaciones de la libertad religiosa. Aquí se mencionan de manera singularizada Bangladesh, la India, Egipto, Georgia, Guatemala, Indonesia y Nigeria.

Como en años anteriores el informe critica a algunas naciones de Europa occidental –Bélgica, Francia y Alemania– por leyes que han llevado a «estigmatizar a religiones minoritarias al asociarlas con ‘cultos’ peligrosos». El Departamento de Estado de Estados Unidos observa que estas leyes han recibido críticas también de otros organismos, como la Federación Internacional de Helsinki para los Derechos Humanos y el Consejo de Europa.

+++

“Obras todas del Señor, bendecid al Señor”.-

“¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!” (Sal 8, 2).

La belleza de la naturaleza nos recuerda que Dios nos ha encomendado la misión de “labrar y cuidar” este “jardín” que es la tierra (cf. Gn 2, 8-17).

Que nos guíe y acompañe siempre con su intercesión, la Santísima Madre de Dios.

Su fe indefectible que sostuvo la fe de Pedro y de los demás Apóstoles, durante más de dos mil años, siga sosteniendo la de las generaciones cristianas, aquella y siempre misma fe. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Amen

+++

Gracias por elegirnos. Gracias por seguirnos. Gracias por leernos y por sugerirnos ideas y comentarios. Si eres cristiano se tiene que ver tu fe.

‘GUIA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM’

(y de las cruzadas) – Autor: Robert SPENCER

Editorial: Ciudadela  Laus Deo +Grac

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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