ABELARDO LINARES MUÑOZ, JEFE PROVINCIAL DE FE de las JONS, Y DISCIPULO DE FRIEDRICH NIETSCHE. BIOGRAFIA hecha por sus camaradas de “Tierra y Pueblo”, corregida y aumentada por C.B. `EXTRACTO DE SUS UTILISIMOS ESCRITOS FILOSOFICOS O DE FILOSOFIA POLITICA . [El pensamiento del poseedor de este blog no coincide con todos los juicios de los autores primeros de esta biografía. Cuando se dice “nuestra causa” háblase de la restringida a ellos.]


SOLO ME INQUIETA EL FUTURO DE LA CADENA DE LA QUE SOMOS SIMPLES ESLABONES

Con estas palabras se dirigía a nosotros Abelardo Linares y Muñoz, fiel y leal amigo y camarada donde los haya…, justamente, un 20 de Noviembre de 2005, fecha entrañable y simbólica donde también las haya para todo falangista digno de tal nombre; y ese era él. A través de su dilatada trayectoria había comprendido y asumido perfectamente, como profundo nietzscheano y nacionalsocialista pagano que era,  el sentido de la vida de todo luchador y militante por la identidad de los pueblos y las tierras de Europa, … que no somos más que eso, un eslabón de la eterna cadena, portadora de la más profunda memoria del propio ser.
Nace en Madrid el 21 de Enero de 1926, en el seno de una familia acomodada, siendo su padre un importante anticuario madrileño, cuyo negocio, todavía recordado por algunos, era bien conocido, por estar situado en la Carrera de San Jerónimo, frente a las Cortes: Antigüedades Abelardo Linares. Más tarde regentará tal negocio, determinante en su formación, pues habrá heredado y asumido el amor por el Arte, el verdadero Arte, que, como bien decía, no es más que el reflejo certero del alma de un pueblo: A un pueblo elevado, un Arte elevado; a un pueblo decadente, un “arte” decadente. De hecho, entre sus estudios universitarios, aparte del Derecho, la Ciencia de la Economía y principalmente la Filosofía, figurará la Música, que le llevará incluso a componer algunas obras “menores”. Su formación, entonces todavía era posible, será clásica aunada con una neta sensibilidad renacentista y barroca. Y sobre todo, su exquisita educación; aborrecía las malas costumbres y no asumía que un hombre de bien pudiera ni tan siquiera pronunciar una palabra malsonante o soez; no consideraba que ello fuera propio de un hombre elevado y superior, tal y como lo concebía su venerado Friedrich Nietzsche, de quien conocía perfectamente toda su obra. Para él, un hombre verdadero, a la usanza de la Europa clásica de Atenas, de Roma y de lo que él suponía que fue Thule, debía regirse por una ética y un estilo superiores en consonancia con el mensaje de los Dioses (entendidos como impersonales, fábulas, mitos sóficos) y los héroes legendarios de la Antigüedad clásica europea, en honor a la verdad más bien indoeuropea; como tan brillantemente queda expuesto e ilustrado en los incuestionables y rigurosos estudios y trabajos de su no menos venerado profesor Jean Haudry, apreciado amigo y camarada, con quien mantuvo una erudita, prolífica y regular correspondencia epistolar. Al mismo tiempo, él que había nacido en el seno de las capas llamadas “altas”, era en el fondo un revolucionario que aborrecía la adinerada y soberbia burguesía moderna, física y mental, siempre tan tendente a la ambigüedad y la confusión por el provecho mercader interesado. Él que había conocido el lujo, prefería, sin embargo, la austeridad y la sencillez y compartir con sus amigos y camaradas todo cuanto tuviera. Su esposa, católica y admiradora del Cardenal Arzobispo de Sevilla, Mons. Fray Carlos Amigo Vallejo, con esto está todo dicho, licenciada en Filosofía, pero displicente ante cualquier intento de conversación sobre filosofía y política, era (y es, aún vive) de buena familia. Contraria al Nacionalsocialismo, fascismo y Falangismo, llegó con su marido, no obstante, a un acuerdo de convivencia, por el cuál, al menos, lo dejaba tranquilo dedicarse a la Falange y a sus actividades sociales intelectuales de carácter filosófico y político. Ella contribuyó fundamentalmente a la construcción de una hermosa casa de campo, de una planta, que la familia directa de Abelardo disfrutó en Constantina, inmueble con anexo de una parcela amplia, con árboles frutales y plantas de jardín. Poseía dos pisos en calle Alvarez Quintero, y uno lo regaló a una de sus hijas, que adoptó a una niña, indígena peruana, a la que Abelardo tenía mucho afecto, siendo éste recíproco. Si se considera que Abelardo profesaba un estricto casticismo, partidario de la más absoluta pureza racial de las razas europeas, podrá comprenderse la gran humanidad y generosidad del ideólogo, que excluía todo odio de su vida personal. A penas logró tener en su casa de campo un mosáico grande (de placas grandes) de Wotan, con los brazos extendidos en cruz latina. Le estaba vedado, en sus propias residencias, en las paredes de sus viviendas, compartidas con esa mujer, tener expuestos retratos de Hitler.
Tiene diez años cuando estalla la guerra civil española de 1936. Veraneaba entonces en un pueblo de la sierra madrileña. No siendo más que un niño, queda fascinado con las centurias de las falanges vallisoletanas, venidas desde las tierras del Caudillo de Castilla, el católico tradicionalista Onésimo Redondo y Ortega; de ellas aprende las estrofas del bello himno solar de los camisas azules de José~Antonio, el Cara al Sol. En Agosto del mismo año y por primera vez en su vida, no sabe entonces todavía muy bien porqué, traza sobre el suelo de la ruda tierra castellana una cruz solar, una esvástica, para hacer entender a otro chaval políticamente oponente que la lucha de Alemania es superior a la de la Unión Soviética. Viste por primera vez la camisa azul de la Falange; es un “flecha”. Tras el decreto de unificación del 19 de Abril de 1937, pasa a las Falanjes Juveniles de Franco, concretamente a la Centuria Cuartel de Simancas. Permanecerá en ellas siete años. En Noviembre de 1944, ante lo que considera una traición sin paliativos por parte de Franco, con inmenso dolor, se quita su entrañable camisa azul. La ha llevado durante ocho años, digna y fielmente, por lealtad al que consideraba el jefe natural, Franco, tras el asesinato de José~Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. Su lealtad al concepto de la jefatura, que necesariamente para él implica el mayor espíritu de sacrificio y servicio, que siempre le acompañará, ha superado su ingenuidad de joven ante la realidad de la política con minúsculas. Para él, el honor, con mayúsculas, está muy por encima de las componendas y las coyunturas políticas del momento. Jamás olvidará, jamás perdonará, con razón, la que considera una felonía por parte de Franco a las potencias del Eje, fundamentalmente a Alemania, tan querida por Abelardo. Franco había declarado que si alguna vez Berlín estuviera amenazado por las tropas soviéticas, un millón de bayonetas españolas acudirían en su defensa… No será así. Pues Franco, ante los micrófonos de la United Press, en aquel Noviembre de 1944, en que, disueltas y repatriadas hace ya tiempo la División Azul y, su sucesora, la Legión Azul, todavía un puñado de españoles bien nacidos, porque su honor es la fidelidad, han decidido entregar su sangre luchando hasta el final junto a todos sus hermanos europeos, encuadrados en las filas del gran ejército europeo, unos en la Waffen-SS y otros en la Wehrmacht, frente a la bestia comunista, hermana gemela de la bestia capitalista y ambas nacidas de la misma hidra, declara: «España no hubiera podido ser aliada de Alemania ni de cualquier otro país que no tuviese por guía los principios de catolicidad. No existe obstáculo alguno, en el régimen interior de España, para su colaboración con las potencias aliadas, incluso Rusia. La presencia de los voluntarios de la División Azul en el frente ruso nunca implicó idea alguna de agresión contra Rusia, siendo solo un gesto para expresar la inalterable oposición de España al comunismo. España no es una imitación de los regímenes fascista o nazi… es ya una democracia. Y el Régimen del Generalísimo Franco estudia actualmente una forma definitiva de gobierno para España». Y Abelardo grita entonces desgarrada e íntimamente: ¡Traidor! Pues cuán lejos quedaban también entonces la Legión Cóndor alemana; el Corpo di Truppe Volontarie (C.T.V.) italiano; los legionarios rumanos Ion Mota y Vasile Marin; los viriatos portugueses; la Bandera Jeanne d’Arc francesa, XVII de la Legión; la Bandera irlandesa del General Eoin O’Duffy, XV de la Legión; los voluntarios rusos blancos y tantos otros jóvenes europeos que vinieron a verter generosa e ilusionadamente su sangre en las tierras de ESPAÑA … Cómo no, también entonces, quitose con inmenso dolor su entrañable camisa azul, a su buen juicio como protesta simbólica, pues había sido deshonrada por un tal Francisco Franco y Bahamonde, un personaje que, a la sazón y lo largo del tiempo, hará diluyó, en buena parte, la herencia falangista y la obra nacional-revolucionaria de José~Antonio y sus hombres; pues, también entonces, la una y los otros resultan demasiado molestos para el Caudillo y Generalísimo Franco, entregado por completo ya de hecho al que se vislumbra en el horizonte como el futuro “amo del mundo”, los Estados Unidos de América, paradigma del mesianismo bíblico y sionista, el demo-liberalismo deshumanizador, el capitalismo explotador y el atlantismo imperialista, todos ellos guiados por la Masonería y su cúpula superior orgánica “externa”   judía sionista antifascista profundamente aborrecidos e incansablemente denunciados por Abelardo, un verdadero revolucionario nacionalsocialista arianista español y europeo.
Se mantiene desde entonces lejos de la política activa externa. Durante ellos, como decíamos, llegará a heredar el negocio familiar que se convertirá para él en una gran profesión, primero en Madrid, después en Sevilla, adonde se trasladará. Se convierte anticuario y se granjea la amistad profunda de eminentes personalidades en diversos dominios de la vida española: El cantante y músico Jorge Sepúlveda (nombre artístico del valenciano Luis Sancho i Monleón), que, junto a la Orquesta Tejada, interpretará la música compuesta por Abelardo en Radio Madrid allá por 1945; el filósofo y pintor Esteban Sanz, fiel jonsista; los grandes camisas viejas y políticos falangistas Raimundo Fernández~Cuesta y Merelo y Manuel Valdés y Larrañaga; el carismático guía walón del Rex y legendario SS-Oberführer de la Waffen-SS Léon Degrelle; el abogado, catedrático y escritor étnico-comunitarista José~Luis Jerez y Riesco, a quien admiraba profundamente; el docente y ornitólogo falangista Alberto Torresano y Mingo de Goñi; el Sacerdote Clasicista Ricardo de Perea, y tantos otros… Todos le apreciarán inmensamente por su inigualable bonhomía, porque si algo caracterizaba a Abelardo era, justamente, eso, que era un hombre bueno donde los hubiera, fiel y leal con quienes fuimos, con quienes somos eternamente, sus amigos y camaradas; incluso, cortés y educado, porqué no, con el enemigo. Mantiene amistad también con su inseparable camarada, el catedrático de Historia de la Edad Media universal e Historia de la Filosofía antigua Santiago Montero y Díaz, no menos fiel jonsista y, a la sazón, inigualable heredero del mensaje de Ramiro Ledesma y Ramos, por tanto consecuentemente leal a la verdadera Europa combatiente, lo cuál le acarreará ser relegado al ostracismo por Franco. Del profesor Montero publicará, en la editorial Renaciminento, de su hijo  Abelardo (no clasicista, ni partícipe de las ideas de su padre) bajo patrocinio moral de Aurora Joven, las excelentes disertaciones compendiadas en el libro Tres conferencias (Idea del Imperio, Mussolini 1919-1944, En presencia de la muerte), con prólogo de Pierre Vial, en 2008.

Los años transcurren y Abelardo acrecienta su formación personal. Gran bibliófilo y empedernido lector. La Filosofía, la Historia, la Política y la Religión son sus lecturas preferidas. De espíritu inquieto, busca; trátase de esa “búsqueda” personal de todo hombre consciente de su condición transcendental, que sabe, como crudamente dijera Céline, que «el hombre no ha venido a la tierra para convertirse en excremento». Y así es como Abelardo, europeísta convencido hasta la médula, llega a la fuente que saciará su sed de saber, allende los Pirineos; conoce al movimiento metapolítico del gran despertar y renovación de las ideas de la Nouvelle Droite, de la Neue Kultur, encarnadas en el G.R.È.C.E., y queda extasiado al leer a los Jean Cau, Georges Dumézil, Irenäus Eibl~Eibesfeldt, Jean Haudry, Pierre Krebs, Giorgio Locchi, Konrad Lorenz, Jean Mabire, Louis Rougier, Jean~Claude Valla, Dominique Venner, Pierre Vial y tantos otros, con la mayoría de los que años después trabará gran amistad: Ahí halla su respuesta a todas sus preguntas, el anhelo de hacer revivir la consciencia en el pueblo europeo de que tiene un origen común, una profunda memoria, un sustrato biológico singular, una cosmovisión del mundo elevada, una voluntad inquebrantable de dar forma al alma que encierra su sangre en el solar de sus ancestros, nuestra Europa, un devenir… Ahí están Atenas, Esparta, Roma, Toledo, Thule, multiformes, politeístas y vivas, frente a Judea y Nueva York, desérticas, monoteístas y antivitalistas, antinaturales y antiarias según Abelardo. Defiende un sentido trágico y heroico de la vida junto a los Dioses (meras ideas “sublimes”) hermanos frente a la esclavitud resignada bajo un dios extraño y lejano, sea Yahvé sea el dólar. Y al igual que lo fue ayer, mañana también lo será. Abelardo, como buen músico y melómano que es, irá adquiriendo discos hasta reunir una abundantísima discoteca clásica y popular. La música clásica, en determinadas concreciones, es también expresión de la Nueva Derecha, la nueva rectitud, que pretende aunar fáusticamente lo antiguo con lo por venir. Lee los textos, de las publicaciones del movimiento aludido, las cuáles adquiere en su totalidad, año tras año; todo cuanto es publicado por la nueva vanguardia europea llega a la fiel y puntual cita contraída con Abelardo. Sinembargo no difunde sus ideas, sólo las manifiesta en pequeños círculos y entre pocos camaradas, porque son muy pocos los que son capaces de mantener una conversación a su nivel y con el ánimo e interés que merecían. Sostiene que el pueblo llano ha de tener su religión, necesita sus dogmas religiosos, creer en Dios, o en dioses personales, en el espíritu como substancia eterna, en suma, tener una fe religiosa en cosas que, según Abelardo, para el “hombre superior” no son más que fábulas, fábulas como tales útiles al versado, pero que han de adquirir cuerpo dogmático popular de creencias, como tales buenas sólo para la “plebe intelectual” y “plebe espiritual”. Por ello no tenía inconveniente en asistir a Santas Misas, Ordenaciones Sacerdotales y otras ceremonias del culto católico. No a todas las religiones reconocía el mismo valor. De la católica clasicista admitía algunas cosas buenas, entre ellas el matrimonio indisoluble; detestaba radicalmente la mahometana y las que consideraba judías : el judaísmo y el cristianismo en general. Así pues admiraba al Hitler pagano, abstrayendo de las ideas de Dios y Providencia divina que éste último, como católico, mantenía. Se guardaba muy bien de hacer proselitismo de su ateismo nietschano, ante gente “del pueblo”, y por eso prohibió toda publicación y divulgación de su libro, porque consideraba que sus ideas eran perjudiciales para el pueblo llano, y habían de estar reservadas a una élite de capaces de una tal, según Abelardo, sabiduría. La ideología abelardiana estaba destinada consciente y deliberadamente por su autor a minorías selectas capaces de entenderla y, en su caso, adoptarlas. Poco después del fallecimiento del Jefe del Estado General Francisco Franco y Bahamonde, conoce al Rvdº. Padre D. Ricardo de Perea y González, con quien entabla una gran amistad e innumerables largas conversaciones (de horas) sobre metafísica y, en especial, Filosofía de la Religión. El Padre de Perea nunca ocultó ser católico y Escolástico, discípulo de Santo Tomás de Aquino y la Escuela Dominicana, si bien también admirador de Suárez y otros grandes metafísicos de la Escolástica. Así practicó a menudo la dialéctica con quien podía poner severas objeciones a su pensamiento, que el erudito pensador denominaba enteramente nietschano. Ambos excogitaron la idea de fundar una “oficina” para la conservación de textos científicos que de otro modo no pudieran ser conservados, debido a cualquier clase de discriminación sectaria. ese fue el embrión de “Aurora”, fundada por ambos, principalmente por Abelardo. Recién inaugurada la sociedad, después del acto, durante una cena concurrida, el clérigo se retiró, por la oposición y animosidad de un tercero, que impidió toda influencia directa del Sacerdote, resignado no obstante a permanecer como miembro común, más bien auditor de las conferencias a las que el propio Abelardo lo invitaba. Aunque corredactó parte del libro de Abelardo, le ayudó en la versión española de algunos pasajes alemanes de Nietsche, y le aclaró el sentido de algunos textos difíciles, cosa que Abelardo le agradeció mucho, citando al clérigo en el libro, el Sacerdote no participó en publicación alguna, y tenía resuelto hacer una critica católica del libro, antes incluso de que apareciese al público. Ni los avatares de la vida permitieron dicha crítica (al menos hasta el día de hoy), ni el libro, heterodoxo para los cristianos, mas parcialmente muy aprovechable para cualquier lector inteligente, ha llegado a publicarse. Molestaba al P. Ricardo especialmente los elogios que, siguiendo el pensamiento pestçifero de Suegried Hunke, el libro hacía a herejes que han sido nefastos para Europa, y el “a priori” de que lo que no es extenso, lo que no es cuerpo, ni limitado, no existe, es nada, juicio derivado de Nietsche. A pesar de la no difusión de la obra, su autor hablaba repetidamente de la alegría que le daba saber que en Rusia se había publicado un elogio de su libro. En la soberbia Rusia veía un gran horizonte. EUROPA. Ayer, Hoy, Mañana.La amistad y la relación científica, mayéutica, dialéctica y de discusión filosófica franca entre ambas personas revela el talante sincero, abierto y no injusto, ni discriminatorio, el ánimo natural investigador, de buscador de la verdad, que poseia Abelardo. Este asistió siempre a las Misas de Réquiem que por José Antonio Primo de Rivera celebraba en la calle cada 20 de Noviembre, y le entusiasmaban las homilías del Presbítero. A la del 20 De noviembre de 2009 excusó su asistencia, se sentía indispuesto, con ligera fiebre, y en Enero del año siguiente expiró. Decía del Padre de Perea que era el único con quien se podía mantener, en Sevilla, una conversación (sobre matafísica) que para él valiese la pena. Quiso siempre ganar a Ricardo, para la causa de un europeismo pagano, sin Dios personal, ni Providente, y sin supervivencia “post mortem” del espíritu individual como substancia. No lo logró y “viceversa”, pero, dada esta voluntad que él estimaba benefactora, invitaba al clérigo incluso a los encuentros que el pensador matritense tenía con sus camaradas venidos de Francia y Alemania, presentando al sacerdote los conferenciantes de los que el propio Abelardo hacíase anfitrión. El mayor progreso del conocimiento científico metafísico requiere el conocimiento de profundas y difíciles objeciones a la verdad, a las opiniones del pensador, y resulta sorprendente cuántas cosas, distintamente entendidas, unían a ambas personas, y en cuántas políticas coincidían pragmáticamente. Como Aristóteles y Platón eran paganos, pero en fundamentales conceptos y doctrinas, forman parte del tomismo cristiano, así también cada pensador se nutre no sólo de ortodoxos, sino también de grandes aciertos de heterodoxos. Por ello es gravemente contraria al Derecho Natural a la Ciencia, a la Sabiduría, a la Cultura, a la propia instrucción espiritual del individuo humano la prohibición  –  a especialistas, investigadores, estudiantes y hombres suficientemente capaces o cultos  – del acceso (audición, lectura, edición, transmisión) a ideas, cualesquiera que éstas sean, y más aún la criminalización, condena y penas judiciales, o administrativas, contra los de tal clase autores, o transmisores, o bien ya lectores, ya auditores, de las mísmas. Cuando los las ideas fuesen expresadas en lenguaje muy técnico, o comprensible sólo por personas cultas o de nivel intelectual superior, su difusión ha de considerarse restringida a dicho público, único capaz de entenderlas, y ello aunque los medios usados para dicha difusión estuviesen al alcance del vulgo, como, por ejemplo, una Web, o un blog. LA LIBERTAD DE EXPRESION QUE = DE IDEAS DE FILOSOFIA POLITICA Y DE HUMANIDADES ENTRE FILOSOFOS E INVESTIGADORES SINCEROS DE LA VERDAD EN METAFISICA, HISTORIA, DERECHO Y CIENCIAS EMPIRICAS = EJERCIERON LIBRE Y GOZOSAMENTE UN NIETSCHANO ATEO Y CORPOREISTA ¿por no decir “materialista”? Y UN CLERIGO CATOLICO DEISTA Y CONVENCIDO DE LA EXISTENCIA DE SERES INMATERIALES DEMUESTRA COMO ADVERSARIOS EN ALGUNAS IDEAS FUNDAMENTALES NOTABLES PUEDEN COLABORAR Y COLABORARON RECIPROCAMENTE EN LA INVESTIGACION FILOSOFICA DE ENTRAMBOS SOBRE EL SER  Y SOBRE HUMANIDADES, Y PUEDEN SER Y FUERON AMIGOS ENTRAÑABLES, DISPUESTO EL UNO A DAR LA VIDA POR ELOTRO, Y VICEVERSA.

En su casa de Sevilla, una mañana, allá por 1977, recibe una llamada telefónica, es su amigo y camarada Raimundo Fernández~Cuesta y Merelo: «Abelardo, Falange Española de las J.O.N.S. ha sido refundada, quiero que seas mi jefe provincial en Sevilla». Y Abelardo, fielmente, le responde a su amigo y camarada Raimundo: «Sí, mi jefe. ¡Arriba España!». El viejo grito de guerra ha resonado de nuevo desde su corazón. Y después de treinta y tres años, viste también de nuevo su vieja camisa azul. Y Abelardo renace. Se entrega con absoluta abnegación y sentido del sacrificio a la tarea encomendada. Abelardo es un ciclón. Recorre todos y cada uno de los ciento cinco municipios de la provincia sevillana movilizando a la vieja guardia y la nueva juventud en pos de la dignidad nacional y la justicia social. Invierte en ello su vida, su tiempo y su dinero, cómo no, al servicio ejemplar de la Falange. Y el tiempo transcurre… Los ideales están ahí, siempre, pero los hombres pasan; unos son fieles, otros no… Raimundo es un hombre mayor pero todavía con mucha capacidad; sin embargo prefiere dejar paso a la juventud. Corre el año 1983 y la Falange asume la renovación. Entra en escena Diego Márquez y Horrillo, que sustituye a Raimundo en la jefatura nacional, no sin alguna tensión en el seno de la organización. Y Abelardo, siempre fiel al principio de la jefatura, quiere creer en Diego y prosigue su entrega a los ideales de la Falange. Pero, como decíamos, los hombres pasan, y Diego empieza a escorar… Pero Abelardo, siempre fiel, sigue al nuevo jefe, incluso le ayuda en lo económico personalmente, pues Diego le arguye que necesita ser “liberado” para poder entregarse con mayor efectividad a la Falange. Mas esa no es la concepción que Abelardo tiene de la jefatura, que ha de ser la más sacrificada y ejemplar. Y lo inevitable termina por llegar. La deriva de Diego y los “suyos” se ha hecho insoportable, pues la deslealtad absoluta al mensaje de José~Antonio es cada vez más patente y la crisis estalla en el seno de la Falange: Al fiel Abelardo, siempre con la verdad en la mano, pues para él, como siempre nos decía, junto a la fidelidad y el honor, es uno de los tres atributos del alma europea, se le pide que dimita; y Abelardo responde: «¡No dimito, césame!»; y a su vez, la nueva respuesta de Diego es: «No quiero cesarte porque eres un buen falangista». Finalmente, le promete que le enviará el cese, pero tal cese no llegará jamás. Es ya Octubre de 1987 y a pesar del apoyo de toda la Falange sevillana, la gran aventura falangista de Abelardo ha tocado a su fin.

Nuevamente, un paréntesis se abre en su vida de “militante” oficial, interrumpido por su actividad en un plan de volver a tener en Sevilla una Falange de las JONS unida. Por su iniciativa el Jefe Regional de la Falange de Márquez Horrillo, el Sr. Caballero, residente en Granada, nombra  un Jefe Provincial Hispalense y  un Secretario Provincial de Sevilla, ante la anunciada unificación entre la Falange de Márquez Horrillo y la llamada Falange Independiente; pero cuando el Jefe Nacional llegó a Sevilla ignoró completamente a los recientemente nombrados, y, todavía éstos en sus cargos, nombró de ellos a militantes de Falange Independiente, la cuál ni siquiera se interesó por los militantes que habían sido fieles a la Falange oficial, ni por la lista de afiliados. Desde entonces no hay en Sevilla una Falange con el espíritu de sus fundadores.

 Quince años después de cesar como Jefe Provincial de FE de las JONS  Abelardo conoce una joven organización identitaria llamada Tierra y Pueblo, “hermana menor” de la gala Terre et Peuple y la germana Thule-Seminar; corre el año 2002 y se suscribe a todas sus publicaciones. Cómo no.  … Algunos meses después, en Junio de 2003, en las tierras de la Magna Valentia, el sueño de su vida se hace realidad: Es Solsticio de Verano y hombres, mujeres y niños, cual indestructible comunidad de vida, lucha y victoria, venidos desde los cuatro puntos cardinales de las Españas, se aprestan para celebrar el antiguo rito del Sol, como ya lo hacían sus ancestros desde milenios atrás; Abelardo está entre ellos, entre nosotros, exultante y feliz, porque por fin, llegado expresamente desde la Galia, conoce en persona al hombre que será su guía hasta el último día de su existencia terrenal, el hombre a quien servirá en cuerpo y alma y seguirá hasta su último aliento, Pierre Vial, su jefe, nuestro jefe. Y Abelardo, un hombre de setenta y siete años entonces, parece más bien un niño, tímido, que no osa pedir siquiera una mera fotografía al lado de su admiradísimo; quienes estas mismas líneas [de la primera versión] escribimos intercedemos entonces para ello y la gratitud de Abelardo nos será en consecuencia eterna, reconociéndonos incluso que su vida hubiera quedado notablemente mermada sin ello.

"Instituciones democráticas y métodos fascistas: democracia liberal parlamentaria y socialdemocracia. La burguesía sabe muy bien que el régimen fascismo es un camino cuyo principio se conoce y cuyo fin se ignora. Sabe que representa la última carta de su existencia, porque los cambios son tan hondos que ya no se podrá volver al pasado ni intentar nuevas fórmulas. Y por eso retarda todo lo posible y por todos los medios el decidirse por esta fórmula suprema y peligrosa, esforzándose en vivir dentro de un régimen liberal, que es su más querida expresión política. Para defender el régimen liberal toma métodos fascistas. Y así como un fascista diría: todo, dentro del fascismo; nada, fuera de él, así las dictaduras parlamentarias de muchos países rectifican el antiguo principio de la convivencia y la libertad absolutas, y dicen: nada fuera de la democracia, el Estado democrático es para nosotros, posición enteramente sofística, pero que significa la adopción de métodos fascistas." Santiago Montero Díaz, "Fascismo", 1932 : http://www.filosofia.org/his/h1932a1.htm

“Instituciones democráticas y métodos fascistas: democracia liberal parlamentaria y socialdemocracia: La burguesía sabe muy bien que el régimen fascismo es un camino cuyo principio se conoce y cuyo fin se ignora. Sabe que representa la última carta de su existencia, porque los cambios son tan hondos que ya no se podrá volver al pasado ni intentar nuevas fórmulas.
Y por eso retarda todo lo posible y por todos los medios el decidirse por esta fórmula suprema y peligrosa, esforzándose en vivir dentro de un régimen liberal, que es su más querida expresión política.
Para defender el régimen liberal toma métodos fascistas. Y así como un fascista diría: todo, dentro del fascismo; nada, fuera de él, así las dictaduras parlamentarias de muchos países rectifican el antiguo principio de la convivencia y la libertad absolutas, y dicen: nada fuera de la democracia, el Estado democrático es para nosotros, posición enteramente sofística, pero que significa la adopción de métodos fascistas.” Santiago Montero Díaz, “Fascismo”, 1932 : http://www.filosofia.org/his/h1932a1.htm

Gran discípulo de Hitler y Mussolini, aunque mucho más venerador del primero, Abelardo, desbordante de alegría, se integra tanto en Terre et Peuple como en Tierra y Pueblo, forma parte de esa sociedad. Además, para ejemplarizar, forma también parte del Club des Argonautes de la Toison d’Or. Participa en todas y cada una de nuestras actividades y colabora generosamente mucho más allá de sus obligaciones. «Nunca se ha dado suficiente mientras no se esté dispuesto a darlo todo a cambio de nada», nos decía. Cuánto te debemos y algunos nunca lo sabrán. Y allí donde Pierre Vial estuviera, cómo no, allí estaba Abelardo, como buen europeo: En las Journées du Soleil, en las Tables Rondes, en los encuentros europeos… En Aix-en-Provence, Atenas, Colmar, Madrid, París, Roma, Sevilla, Valencia… Y cuando había que hacer un esfuerzo físico, a pesar de su edad, respondía siempre ¡Presente!, divirtiéndose con la inquietud de sus amigos y camaradas; como en aquella ocasión en que, como bien recordaremos siempre algunos, hicimos la marcha que nos condujo desde el entrañable y soberbio acueducto de Roquefavour hasta el abrupto y pintoresco pueblo de Ventabren, en la soleada Provenza, asombrados por su sonriente determinación…; agradecidos por el vino rosado bien fresco con que tuvo a bien invitar a la compañía, una vez ésta llegó a su destino…
Pero durante el transcurso del año 2009 sus cartas y llamadas telefónicas se fueron distanciando, cada vez más, unas de otras… Dejó de aparecer en las actividades comunitarias de Terre et Peuple y Tierra y Pueblo que tanto estimaba. Púdico y discreto, guardaba un enorme silencio sobre su estado de salud; preocupados por el mismo, le preguntábamos, una y otra vez, y siempre nos respondía de igual modo: ¡Soberbio! Y así lo aparentaba, verdaderamente indestructible…
Sabemos que Abelardo dejó muchas cosas por hacer, porque muchos eran los proyectos que tenía, incluso a su edad. Su mayor anhelo, difundir la voz de la más profunda memoria. No le faltó la voluntad. … Murió inesperadamente y de repente, sentado en su sillón. Desde hacía unos tres meses adolecía de una recurrente febrícula, a la que no se dio importancia. Incansable, trabajó y, sobre todo, luchó hasta el último día de su vida, pues, justamente, el día en que logró traspasar su negocio de “Souvenirs” de calle Mateos Gago, y firmó la Escritura Pública de transmisión, no pudo disfrutar de su retiro definitivo de los negocios, para dedicarse al “Otium” literario, rodeado de sus veneradas bellas imágenes de Apolo y Wotan y a la sombra de su banderín de la Falange sevillana, poder leer tranquilamente sus libros, seguir escribiendo ( elaboraba ya una segunda edición de su libro), y escuchar su música . Horas después del susodicho traspaso, en su hogar de la bella Sevilla, la tarde del 24 de Enero de 2010, con 84 años de edad, Abelardo, un hombre bueno, generoso, honrado, idealista, leal, noble y sencillo, en definitiva uno de los mejores miembros de nuestra comunidad, cerraba sus brillantes y pequeños ojos y emprendía su último viaje, esta vez hacia los eternos Campos elíseos.
Pero algún día, pronto, muy pronto, nos reencontraremos en tus anheladas Navas de Tolosa, para anunciar al mundo entero, junto a ti y solo aquellos que somos dignos de ti, tu verdadera familia, tal y como nos considerabas, que ya se vislumbra en el horizonte la nueva primavera que anuncia la inevitable nueva reconquista europea… ¿Te acuerdas, amigo y camarada Abelardo, que ésta era tu anhelada gran ilusión…? Pues bien, ahora, como también muy bien sabes, ha dejado ya de serla… ¿Verdad…? Ya que un 1º de Mayo de 2010, junto a Pierre Vial, tu jefe, nuestro jefe, cumpliendo ante la promesa hecha, tus amigos y camaradas de Terre et Peuple, Thule-Seminar y Tierra y Pueblo hicimos que fuera una realidad, nos reencontramos con quienes ya formáis en los luceros, allá arriba, tú en un lugar destacado, pero seguís, guiándonos, junto a nosotros, aquí abajo, justamente, para anunciar al mundo entero la nueva reconquista europea y nuestra victoria definitiva, porque, en nuestra lucha eterna y sagrada, cuando todos traicionen, nosotros seguiremos siendo fieles…
‘Els Companys de la Bella Estrela’
Nota: Las presentes líneas nunca hubieran sido posibles sin el inmenso fundamento que supone la obra Europa. Ayer, hoy, mañana. Reflexiones sobre una decadencia, escrita y editada (privada y limitadamente) por el propio Abelardo Linares y Muñoz, en Sevilla durante el Verano de 2007. No publica la obra y prohibe su venta. Las razones para ello las da en la introduccion [ QUE EXTRACTADA SE REPORTA A CONTINUAVIOM] de la obra, de la que regala un ejemplar a cada uno de sus más selectos camaradas, o amigos capaces de sacar provecho de tan interesante literatura. Uno de los destinatarios del libro fue el Rvdº. Padre D. Ricardo de Perea y González, al cuál dedicó un ejemplar con un par de líneas preciosas y su firma. Dió a entender que es el único libro, de la obra, dedicado por el Autor. Tampoco este artículo hubiese sido posible sin la obligada consulta del magnífico ensayo del falangista Agustín Del Río y Cisneros,” Viraje político español durante la II Guerra Mundial. 1942-1945. Y réplica al cerco internacional. 1945-1946″, editado por las Ediciones del Movimiento, en Madrid durante Mayo de 1965. Y, para concluir, sin el impagable aporte de los amigos y camaradas Jean Haudry y Pierre Vial.
[ El texto no corregido, ni aumentado, se halla en :
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INTRODUCCION, CASI ENTERA, AL LIBRO PROSCRITO Y CLANDESTINO  “CLANDESTINO” QUE EL ERUDITO PROFUNDO FILOSOFO, Y POLITICO,  ABELARDO  TUVO REAÑOS DE ESCRIBIR, EDITAR Y REGALAR A QUIENES SELECCIONO PARA EL FRUTO INTELECTUAL Y ESPIRITUAL RESUMIDO, DE TODA SU VIDA : [ El texto fue corrredactado con el Redactor del presente blog. ]

OFRENDA

Atodos aquellos, que vencieron o fueron vencidos al tratar de

conservar el espíritu creador de nuestra estirpe.

A todos aquellos, que durante los últimos dos mil quinientos

años de lento envenenamiento espiritual, en condiciones de inferioridad

como Juliano o Federico de Hohenstaufen, lucharon por restablecer nuestra

grandeza.

A todos aquellos, que en un mundo envilecido donde el dilema Atenas

o Jerusalén parecía resuelto en nuestra contra, consiguieron hacerse

oír y despertar en Europa el anhelo de la vuelta a nuestra perdida cosmovisión

indoeuropea.

A todos aquellos, que se enfrentaron heroicamente a todo un mundo

que temeroso de ser desplazado, formó la más grande coalición de la Historia,

coalición que unió a malvados y a tibios para exterminarnos. Esta

lucha fue la más trágica y heroica jamás acaecida: ¡La del ocaso de los

dioses, y de los héroes! Héroes, que, aplastados por todos los detritus del

mundo, fueron, ejemplo único en la Historia, desposeídos de su carácter

heroico, criminalizados, envilecida su memoria histórica, y prohibida

jurídicamente su defensa mediante leyes creadas «ad hoc».

INTRODUCCIÓN

EN este libro: EUROPA, AYER, HOY, MAÑANA. REFLEXIONES

SOBRE UNA DECADENCIA, doy una visión amplia y panorámica

del devenir de Europa desde nuestra óptica indoeuropea.

Examino el Ayer, el hombre bajo la tutela de los dioses, y el Hoy,

en el que continuamos tutelados, ya que la liberalización de la tutela

de los dioses, se ha transformado en la tutela de la utopía. A los dioses

que arrojábamos por la puerta los volvíamos a introducir por la

ventana como señalaba Nietzsche.

Del examen del Ayer y del Hoy, inferimos la vía que Mañana,

tras el derrumbe de la tutela de la utopía del Hoy, nos lleve sin tutela

alguna al reino de la libertad, que pasemos del padecer la historia a

realizarla como quería Nietzsche –el más grande pensador indoeuropeo–

cuya obra nos muestra el camino para acceder a la libertad.

El gran problema radica en que los hombres sean capaces de asumir

la libertad, como indica Paúl Valadier en su obra NIETZSCHE Y

LA CRÍTICA DEL CRISTIANISMO.

De nuestra capacidad de Voluntad de Dominio depende el reto

de alcanzar la libertad. ¡Nos va en ello la supervivencia!

* * *

11

Sólo los necios o los valedores del sistema, ignoran o pretenden

ignorar el grado de degradación a que nos ha llevado la falsa democracia

imperante hoy en nuestro mundo.

Cacareando los viejos enunciados de la Revolución francesa:

libertad, igualdad y fraternidad, y la lista de los inventos proporcionados

por la técnica: electricidad, automóvil, ordenador, etc… proclaman

que vivimos en el mejor de los mundos.

Emulando a Hegel pretenden que hemos llegado al sumum de los

tiempos, anuncian la finalización de la historia, ya que con la globalización

económica, la ley del mercado nos sitúa en el punto óptimo

para el consumidor, y la democracia moderna con los derechos

humanos, la igualdad y la libertad nos ofrece un bienestar jamás

igualado.

No se puede pasar por alto que los espectaculares avances tecnológicos

de hoy en día, que parecen situar a nuestra época en el punto

más alto de esplendor, han necesitados dos mil años para realizarse,

circunstancia que obliga a preguntarnos ¿qué ha sucedido para que

desde el descubrimiento en Grecia del método científico, que es lo

que lleva al desarrollo tecnológico, haya necesitado este desarrollo

tanto tiempo para materializarse?

La inversión de valores sufrida por el mundo indoeuropeo es la

causa de este retraso, y de nuestra actual degradación, «degradación

que no ha afectado solamente a los individuos, las instituciones han perdido

igualmente el sentido que les daba valía. La Justicia, el Ejército, la

Iglesia, la Universidad, el matrimonio, que antes cojeaban hoy ya no se

mantienen en pie» (Nietzsche, Crepúsculo de los ídolos). «Nuestras instituciones

no valen ya nada, sobre esto existe unanimidad, pero esto no

depende de ellas sino de nosotros. Después de haber perdido todos los instintos

de los que brotan las instituciones estamos perdiendo las instituciones

mismas porque nosotros no servimos ya para ellas. El democratismo

ha sido en todo tiempo la forma de decadencia de la fuerza

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organizadora. La democracia moderna y todas sus realidades a medias

son la forma decadente del Estado. Para que haya instituciones tiene que

haber una especie de voluntad, de instinto, de imperativo, que sea antiliberal

hasta la maldad. Una voluntad de tradición, de autoridad, de

responsabilidad para con los siglos futuros, de solidaridad entre cadenas

generacionales, futuras y pasadas hasta el infinito. Occidente entero carece

ya de aquellos instintos de que brotan las instituciones, de que brota

el futuro. Acaso ninguna otra cosa le vaya tan a contrapelo al ‘espíritu

moderno’. La gente vive para el hoy, vive con mucha prisa, vive muy

irresponsablemente: justo a esto es a lo que se llama libertad. Se desprecia,

se odia, se rechaza aquello que forma las instituciones. La gente cree

estar expuesta al peligro de una nueva esclavitud, allí donde se deja oír

simplemente la palabra autoridad, a tal extremo llega la decadencia en

el instinto de los valores de nuestros políticos, de nuestros partidos políticos,

que prefieren instintivamente lo que disgrega, lo que acelera el final»

(Crepúsculo de los ídolos).

Ayer, Hoy, Mañana es una reflexión sobre la historia del hombre

Europeo. En el Ayer, bajo la tutela de los Dioses, una cultura grandiosa,

con fuerza expansiva, impregna al mundo desde el Atlántico

al Pacífico dc una cosmovisión natural, coherente, armónica, que da

sentido a la vida del hombre, integrándole en este mundo en el que

vive. Los Dioses, expresión de este mundo, le tutelan ciertamente,

más esta tutela, no es confrontación, ni ejercicio de tiranía. El hombre

es libre y está libertad le es constitutiva, no es adquirida por oposición

o lucha con los Dioses. En la leyenda de Prometeo, la culpa

del robo del fuego a los Dioses, es castigada en el propio Prometeo,

no pasa por herencia a los hombres.

En oriente, un pequeño pueblo, el Hebreo, llevado por su imaginación

y su ambición, se da un Dios de unas características irreales

y peligrosas: no es de este mundo, ya que este mundo lo ha creado

él de la nada. El es el «verbo» existente antes de la creación del

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tiempo y del espacio, hecho que como dice Nietzsche le constituye

en «nada».

Ambos mundos, el indoeuropeo y el judeocristiano son tutelados

por los Dioses mas la diferencia entre ellos es abismal: en el mundo

judeocristiano lo sagrado está fuera del mundo luego su sacralidad es

indemostrable, el mundo no es más que uno de los tres enemigos del

hombre –el mundo, el demonio y la carne– mundo irreal, sin posibilidad

de libertad alguna, ya que el mundo está creado por un Dios

único, omnisciente y omnipotente, al que nada queda fuera de su

control, «ni una hoja del árbol se mueve sin la voluntad del Señor» En

el mundo indoeuropeo, lo sagrado, la sacralidad, está en el mismo

mundo, no necesita como el otro de la creencia, es por si mismo evidente.

Dado que ambos mundos no tienen origen, están fuera de toda

racionalidad, de toda lógica, el acceso al mundo judeocristiano está

construido con palabras y conceptos ni demostrados ni demostrables:

Dios fuera del tiempo y del espacio, alma, pecado, infierno,

cielo, vida eterna, mientras que el mundo indoeuropeo no necesita

acceso alguno, dado que es la realidad que nos rodea.

En el Hoy la humanidad pretende liberarse de la tutela de los

Dioses, buscar el camino de la libertad, mas cae en la tutela de la

utopía, al sustituir a los viejos Dioses por la Diosa Razón, y entronizar

principios que no son sino los viejos dogmas desacralizados.

La igualdad de las almas ante Dios, como afirma Nietzsche funda

la igualdad democrática, igualdad perfecta. «Ya no hay, judío ni griego,

esclavo ni libre, hombre ni mujer ya que todos vosotros sois uno en Cristo»

(Pablo –Galatas III-28). Los derechos humanos, la libertad, la democracia

son los nuevos dogmas que destruirán los valores indoeuropeos.

El cartesianismo francés y el empirismo inglés, arietes contra la

tutela de los Dioses, nos introducen en el reino de la utopía, en este

Hoy de las ideas modernas: liberalismo, democracia, socialismo y

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comunismo, ideas «salvadoras», que han conducido a Europa a una

decadencia sin parangón en su historia.

En el Hoy, en un mundo sin esperanza, tras el fracaso total de las

ideas modernas, se produce un intento grandioso de transvaluación

de valores: los Fascismos.

Con clarividencia sin igual, muestran que el camino a la libertad

no está en la utopía, no nos es desconocido, los pueblos de nuestro

viejo mundo indoeuropeo lo recorrieron. Por primera vez, tras la

conversión del Imperio Romano en Imperio Cristiano, hay un

intento serio de vuelta al glorioso pasado, realizado, no por individuos

aislados, como es el caso de Juliano, Federico de Hohestaufen

o Nietzsche, sino por pueblos.

El intento tenía tal potencialidad que las fuerzas oligárquicas

mundiales no podían consentirlo. Demócratas de izquierda y de

derecha, socialistas, comunistas y el Vaticano se unieron por encima

de sus diferencias de grado para aplastar el intento.

Estas ideas, derrotadas mas no vencidas, ni extinguidas, son el

fundamento del mañana, constituirán la fuerza que dará la victoria a

Atenas frente a Jerusalén, liberándonos de las viejas tutelas y dogmas,

conduciéndonos a la libertad.

Este libro «EUROPA, AYER, HOY, MAÑANA» lleva por subtítulo

«Reflexiones sobre una decadencia». Hablar sobre la decadencia exigiría

otro libro, no obstante es preciso decir algo sobre la materia. Hay

un excelente libro de Julien Freund «LA DECADENCE» (Sirey, 1984)

que es imprescindible para el conocimiento de este concepto. Todos,

intelectuales e historiadores aluden a la decadencia: Spengler «LA

DECADENCIA DE OCCIDENTE», Gibbon «THE DECLINE AND FALL OF

THE ROMAN EMPIRE», Sorel «RUINA DEL MUNDO ANTIGUO», Mazzarino

«FIN DEL MUNDO ANTIGUO»…

La Alemania nacionalsocialista no estaba conforme con la tesis de

Spengler sobre el carácter de organismo vivo de todas las culturas,

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sujetas por tanto, a enfermedad, degradación y muerte. La civilización

no enferma, enferman los hombres, las élites que conducen las

culturas y los pueblos.

El Profesor Jean Haudry nos da la clave para la resolución de este

problema: «La concepción del Destino del héroe en el mundo indoeuropeo

antiguo… la concepción tradicional, ilustrada por diversas figuras

emblemáticas como Aquiles para Grecia, Cú Chulainn para Irlanda,

Sigurd / Sigfried para el mundo germánico, es la de un Destino elegido».

El Destino de los pueblos está en el actuar de sus élites, de sus héroes.

Los hombres son los que fallan al no escoger el Destino apropiado.

En el epígrafe «Guerra sin cuartel y sin termino del monoteísmo

al paganismo» doy el texto completo de Haudry que tan amablemente

me ha proporcionado, ha sido traducido por mi nuera Marie

Christine.

En este mundo degradado y sin esperanza, de la globalización

que nos lleva al nihilismo por la unificación de costumbres, ideas,

razas y religiones, el futuro parece decidido, cada día estamos mas

cerca del final, tras la derrota de Europa de 1945, mas esta derrota

debe ser el fundamento de la futura victoria.

La degradación acelerada del mundo no puede continuar, se

cumpliría la predicción de Nietzsche «dos siglos mas de democracia y

volveremos al mono». A nosotros, los europeos nos ha llegado el

momento de decidir: tenemos que continuar el camino que heroicamente

nuestros antepasados iniciaron. Nuestros antepasados hicieron

un largo camino. Lothar Kilian «De l’origine des indo-européens

», nos muestra el recorrido:

Las primeras formaciones indoeuropeas son de 4500 a. C., aunque la

comunidad lingüística se remonta al Paleolítico.

Esquema lingüístico indoeuropeo:

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Entre 40000 y 15000 a. C., aprox.:

Existencia en Europa y en las regiones periféricas del sur, de

una gran unidad lingüística: el Europeo primitivo («Ureuropàisch

»);

Entre 15000 y 10000 a. C., aprox.:

Separación del indoeuropeo ulterior del indoeuropeo primitivo:

A partir de 10000 a. C., aprox:

Separación del indoeuropeo común antiguo del indoeuropeo

primitivo («Urindogermanisch»);

A partir de 5000-4000 a. C., Aprox.:

Dislocación de la lengua común antigua y cristalización de la

lengua común reciente («Altindogermanisch»);

Hacia 2000 a. C.:

Las lenguas neoindoeuropeas (más de 120).

Lottar Kilian ha trabajado en la Universidad de Bonn, museo de

Tréveris, y en la dirección de las antigüedades de Séller. La edición alemana

de este libro es de 1983, la traducción francesa esta avalada por

un prefacio de mi gran amigo y magnífico historiador Jean Haudry.

Las formaciones indoeuropeas se extienden por un vasto espacio

geográfico: Europa, zonas del mar Caspio y mar de Aral, casi toda

Asia, Irán y la India, influenciando a China, Japón y los países de

Asia del sudeste, a través de numerosas vías iniciáticas.

En este amplio espacio se conserva la misma cosmovisión, ya que

en esta diversidad de pueblos no se introduce ningún elemento intelectualmente

alógeno.

A partir del siglo V a. C., aproximadamente, hay una serie de

penetraciones exógenas que atacan, empobrecen y degradan nuestra

concepción del mundo:

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1ª, Judaísmo,

2ª, Cristianismo,

3ª, Islam,

4ª, Protestantismo, «Reforma»,

5ª, Era Cartesiana hasta hoy, («Modernidad»).

Estas cinco agresiones, causa de la actual degradación de Europa

son el objeto de las reflexiones de este libro.

Un examen sucinto del daño causado a la comunidad indoeuropea

por estas agresiones exigiría no un libro sino toda una biblioteca,

para dar una visión veraz desde la óptica indoeuropea, sería necesaria

una capacidad extraordinaria de síntesis dada la diversidad de

los temas.

He logrado resolver la cuestión acudiendo a los especialistas de las

distintas materias: Nietzsche en el Anticristo con geniales análisis del

cristianismo, Sigrid Hunke con una certera mirada sobre la verdadera

religión de Europa, Arthur Drews con un profundo estudio sobre

el Jesús mítico, y bastantes autores más que reseñamos y comentamos

en la bibliografía, nos ofrecen sólidos argumentos sobre los

temas abordados.

Como el libro quiere ser un toque de clarín para despertar a las

conciencias en esta hora de combate por Europa, hemos incorporado

todas las llamadas a esta lucha, de los más excepcionales hombres

y mujeres de nuestra cosmovisión. Como autor del libro, aun no

habiendo escrito tales paginas, me queda el orgullo de haberlas escogido

y de sentirme participe de la grandeza de las ideas en ellas desarrolladas.

Esta incorporación de paginas y paginas de grandes pensadores,

hace que las ideas aquí expuestas sean garantía de verdad, y esto es lo

importante, ya que como decía Montero Díaz, «hay un tipo especial

de Europeo a quien la mentira, la vacilación y el camuflaje cortés de la

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verdad le está vedada, y es el nacional-socialista, el fascista y el nacional

sindicalista… a nosotros nazis, fascistas y nacional sindicalistas, nos obliga

la verdad hasta el ultimo momento».

Al acabar de redactar el libro, veo que la parte dedicada al Ayer y

al Hoy hasta el fascismo, aun siendo políticamente incorrecta es

publicable, mas a partir del fascismo no puede ser hoy día publicada,

nos enfrentamos con las instituciones democráticas, con el código

penal español, artículos 510 y 607, fiel trasunto de los de la ONU

DE 1948, que castiga a los que quieran ejercitar la libertad de pensamiento

en asuntos como la raza y el elogio del nacional-socialismo.

Estos artículos son expresión de una concepción del derecho

degradada y retrograda como demostramos cumplidamente en el

apartado dedicado a la justicia democrática, más hoy por hoy, no

obstante estar en franca oposición a la Constitución que nos ofrece

libertad de pensamiento, están en vigor, ya que la libertad de pensamiento

que nos otorga la Constitución, por lo visto, se refiere únicamente

al pensamiento interno, no comunicable vocalmente ni por

escrito.

Al no poderse editar el libro, sólo hay una solución: hacer una

edición no venal y regalárselo a los amigos, teniendo en consideración,

que debe hacerse lo más rápidamente posible, no sea que la

Justicia Democrática decida prohibir también el Pensamiento Interno,

e internar en hospitales psiquiátricos a todos los que tengan pensamientos

antidemocráticos. Tal medida no es de ciencia ficción, la

U. R. S. S. la realizó ya que pensaba que quien no creía en el comunismo,

no era un disidente sino un loco al que había que tratar adecuadamente.

Un personaje de George Orwell, en su novela premonitoria,

de apariencia fantástica, «1984», anticipaba el espanto que

nuestra Justicia Democrática ha instaurado ya. Un personaje comentaba

«…ha perpetrado el crimen fundamental que contiene a todos los

otros: el crimen por el pensamiento».

Repetimos que no es ciencia ficción lo que escribimos, Pedro

Varela, Llopart y Bau, en España, Garaudy y Faye en Francia –y

muchos más–, pueden dar fiel testimonio de la degradación de la

Justicia Democrática, decimos bien, degradación, ya que de la libertad

de pensamiento que otorga la Carta Magna se pasa a la exclusión

legal de tal libertad por mor político, no jurídico. Legisladores y jueces

ocupan el ámbito perteneciente a los historiadores, designan el

mal, demonizan no hechos objetivos sino ideologías. Se llega al contrasentido

de penar opiniones sobre hechos históricos, de secuestrar

libros en donde no se hace apología del genocidio, sino que simplemente

se niega, mientras se sigue vendiendo libros donde tratando

de otros hechos pretendidamente históricos se puede leer textualmente

«Ve, pues, ahora y castiga a Amalec y anatematiza cuanto es suyo,

no perdones, mata a hombres mujeres y niños, aun los de pecho bueyes y

ovejas, camellos y asnos (Sam, XV, 2). La historia continua: Gastón

Amaudruz, por haber escrito un artículo titulado «Yo no creo en las

cámaras de gas», ha sido condenado en virtud del artículo 261 bis, del

código penal suizo, a un año de prisión, reducido a tres meses en

apelación, que ha cumplido al inicio del 2004. ¡Amaudruz ha cumplido

este año 2005, 84 años! Igualdad ante la ley; un fascista escribe

un artículo y se le condena a prisión, un comunista es responsable de

las masacres de Paracuellos del Jarama, y se le rinde pleitesía como

demócrata encomiable y se le nombra «doctor honoris causa».

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En definitiva, siempre ha sido igual: la verdad debe permanecer

oculta, bien por medios legales, como el índice Vaticano hasta 1948,

o por decadencia de una sociedad a la que la verdad no importa.

El revisionismo histórico es cosa seria, no solo lo condena el

código penal, el Vaticano hace lo mismo, el 7 de noviembre de 1992,

L’Observatore Romano, condena el revisionismo por su duda del

Holocausto: «No es el revisionismo el que puede poner en discusión el

abismo de inhumanidad del Holocausto». ¡Roma locuta causa finita!

Al ser Europa, Ayer, Hoy, Mañana, un libro maldito como el

«Necromicon» de Lovecraft, y no ser posible su edición hay que

seguir el ejemplo de Nietzsche «En 1985 Nietzsche a costa suya hizo

imprimir cuarenta ejemplares de la cuarta parte de «Así habló Zaratustra

», buscando mucho encontró siete destinatarios, de ellos ninguno era

realmente digno. ¿quiénes eran estos siete?: su hermana de la que no

cesaba de quejarse; la señorita de Meysenberg, que no entendía nada de

sus libros; Overbeck, lector inteligente pero reservado; Buckhardt, el historiador

de Basilea, este contestaba siempre a los envíos de Nietzsche,

pero era tan cortés que apenas se podía adivinar lo que pensaba; Peter

Gasta, discípulo fiel al que sin duda encontraba Nietzsche demasiado

obediente y fiel; Lanzki, buen camarada de aquel invierno; Rhode, que

apenas disimulaba el tedio que estas lecturas forzosas le causaban. Estos

fueron los que recibieron –aunque no todos se tomaron el trabajo de leerla–

la cuarta y ultima parte del «Así habló Zaratustra». («Nietzsche»

Daniel Halevi).

21

AYER

TUTELADOS POR LOS DIOSES

LOS INDOEUROPEOS

NO pretendemos hacer la historia de los indoeuropeos. Tratar

solamente de su origen exigiría un espacio que desborda

las intenciones de este libro. La bibliografía sobre el

tema es tan extensa que requeriría muchas páginas, por ello mencionamos

tan sólo cuatro obras que ilustran sobradamente a quienes les

interese:

1º: Lothar Kilian, «DE L’ORIGINE DES INDO-EUROPÉENS», cf. «Le

Labyrinthe», 2000. Este magnífico libro, con un prefacio de Jean

Haudry es importantísimo por la densidad de la información y la

cantidad de grabados que ilustran los análisis. Las materias objeto de

estudio son muy importantes: Las lenguas Centum y las Satem; el

parentesco entre las lenguas indoeuropeas y sus locutores. Las búsquedas

sobre el origen, los métodos científicos, la Prehistoria, la

Etnología, la Antropología…

2º: «NOUVELLE ÉCOLE», Nº 49, año 1997, «Les indo-européens».

Excelentes estudios de Alain de Benoist y Jean Haudry. De este último,

por su contenido, recomendamos «Indo-européens et mentalitè

indoeuropénne», «Les indo-européens et le Grand Nord» y «Chronologie

de la Tradition indo-européenne» en el que distingue y ana-

25

liza los tres periodos de la tradición indoeuropea: el de la religión cósmica,

el de la religión «política» (de las tres funciones de regir, santificar

y enseñar) y el de las nuevas corrientes religiosas (e irreligiosas) que aparecen

en la «Sociedad Heroica». Esperamos una pronta traducción de

«Les indo-européens» Puf, 1983 y «La Religión cosmique des Indoeuropéens

», Arché, Les Belles Lettres, 1987.

De Alain de Benoist es muy interesante el titulado «Indo-européens,

indogermains et aryens», donde nos data la aparición de estos

vocablos: «Indo-européens» apareció en 1813, en un artículo para el

«Oxford English Dictionary» del médico británico Thomas Jung: se llamaba

indoeuropeas a las familias de las lenguas habladas en Europa,

queriéndose señalar que se extendían desde la Europa occidental a la

India. Todavía no había llegado a reconocerse la pertenencia del hitita,

armenio y lenguas célticas, a la familia indoeuropea.

El Término «indogermánico» fue empleado en 1810 por el geógrafo

danés Konrad Maltebrun. Esta palabra es la hoy día más comúnmente

empleada por los autores germanos; la competencia que le hacen los

vocablos «indo-europäer» e «indo-europäisch» es bastante tímida.

Si «indoeuropeo» e «indogermánico» pueden ser considerados sinónimos,

cuyo uso es reconocido, no ocurre lo mismo con «ario». En el origen,

el nombre de «aryas» («Á: ryas») es el que utilizaban los indoiranios

para denominarse, sobrevive hoy para designar a Irán.

Anquetil-du Perron, en 1763, aplicó el término de «ario» al conjunto

de las lenguas indoeuropeas y a los indoeuropeos. En 1859

Adolphe Pictec (1799-1875) publicó «Les origines indo-européens

du les aryas primitifs». Essai de Paleontologie linguintique. «Me

pareció –escribía– haber distinguido esencialmente, en los arios primitivos

antes de todo el desarrollo ulterior, el equilibrio armonioso de las

facultades y actitudes que se revela ya en la misma formación de su lengua

que ha presidido, desde el principio de su organización social, un

natural feliz donde la energía está temperada por la dulzura, una ima-

26

ginación viva, una razón fuerte, una inteligencia activa, y un espíritu

abierto a las impresiones de lo hermoso, un sentimiento verdadero del

derecho y del deber, una moralidad sana, e instintos religiosos de carácter

elevado; tales son las cualidades del conjunto, con la conciencia de su

valer propio, el amor por la libertad y el deseo constante de progreso».

El término «aryo», a veces ortografiado «ario», se extendió rápidamente

fuera del uso científico, sin que este fenómeno insólito haya sido

objeto de un estudio específico por parte de los investigadores. Nos aventuramos

por tanto, a cubrir esta laguna adelantando una explicación

racional del hecho, ajustada a la Historia. Creemos que los motivos de

tan repentina expansión del término, son de índole doctrinal y fundamentalmente

psicológica, metafísica y política. Los grandes pensadores

que defendieron la tesis indoaria, incluso en textos que no adoptaban los

neologismos susodichos, obviamente no han gozado del agrado de los enemigos

de la cosmovisión y nobleza del universo ario.

En el Nacionalsocialismo alemán el término «ario» por un lado

siguió su trayectoria científica, por ejemplo en el Günther, y por otro

adquirió, en su uso popular y en el jurídico, el significado de «no judío».

Curiosamente en estos usos fuera de la antropología científica la palabra

«ario» no se aplicaba a los gitanos, a pesar de que la lengua de éstos era

directamente indoaria, del noreste, de la cuál ellos no se han desprendido

hasta el siglo V de nuestra Era.

En el estudio de Alain de Benoist «Indo-européens a la recherche

du foyer d’origine» hay un rico temario del que entresacamos lo

siguiente por su adecuación con nuestra visión:

«Presentido a partir del final del siglo XVI por Leibnitz y por el florentino

Filippo Sassetti el parentesco de las principales lenguas indoeuropeas,

ha sido formalmente establecido desde la primera mitad del siglo

XIX.

Se considera que la célebre comunicación presentada el dos de Febrero

de 1796 por Sir Willians Jones (1746-1794) ante la Real Asiática

27

Sociedad de Calcuta, de la cuál era fundador, representa el momento

inicial de los estudios indoeuropeos. Después de haber sucesivamente

aprendido el latín, el griego, el galo, el gótico y el sánscrito había llegado

al convencimiento de que estas lenguas se habían derivado de un antepasado

común.

«La lengua sánscrita, sea cual sea su antigüedad –declaraba ante la

mencionada Sociedad– es de una estructura admirable, más perfecta que

el griego, más rica que el latín y más refinada que ambas. Se le reconoce

por tanto más afinidades con estas dos lenguas, tanto en lo que concierne

a las raíces verbales, cuanto a las formas gramaticales, que lo que podría

esperarse del azar. Esta afinidad es tan fuerte que ningún filólogo podría

examinar estas tres lenguas sin creer que han salido de una fuente

común. Hay razones similares para suponer que el gótico y el celta, aunque

mezclados a un idioma muy distinto, tienen el mismo origen que el

sánscrito, y se puede añadir el persa a esta familia».

A partir de aquí los estudios no han cesado de desarrollarse ante

todo en lingüística, así como en arqueología, antropología, mitología

comparada, historia antigua, historia de las religiones, sociolingüística,

etc., etc. Los nombres de Marisa Gimbutas, Emilio Benveniste

y Georges Dumézil simbolizan las nuevas aproximaciones,

Podemos ver que el protoindoeuropeo es un hecho lingüístico

universalmente reconocido.

«La hipótesis indoeuropea ha sido probada más allá de toda duda

posible», dice Paul Thieme («The indo-european language» en

«Scientific American», Octubre, 1958, Pág. 67) «Si los detalles constituyen

siempre un sujeto de controversia, la hipótesis indoeuropea no lo

es, en absoluto», añade James P. Mallory («In search of the indo-european

lenguajes, archeology and mith», Thames and Hudson, Londres,

1989, pag. 28)

Para finalizar con la revista «Nouvelle École» damos a continuación

parte del texto inicial, firmado por Alain de Benoist:

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«Cerca de tres mil millones de hombres hablan hoy una lengua que se

puede describir como indoeuropea transformada, puesto que deriva del

indoeuropeo, tal como fue hablado hace seis o siete mil años. Los estudios

de las disciplinas antes mencionadas nos permiten saber mucho de los

antepasados lingüísticos de la mitad de la Humanidad y sin embargo,

particularmente en Francia, son mal conocidos y mal apreciados. Sin

duda el público cultivado conoce los nombres de un Emilio Benveniste o

George Dumézil, pero su audiencia verdaderamente no ha pasado de

algunos círculos limitados. En cuanto al trabajo de sus discípulos y sucesores,

permanecen afectados de una relativa confidencialidad. Los principales

trabajos que se publican hoy aparecen en el extranjero, y en vano

se buscaría en nuestro país el equivalente de departamentos universitarios

americanos o editores especializados como lo son, en Alemania, Otto

Harrassowitz, Franz Steiner, o Karl Winter. Más grave aun: los indoeuropeos

representan en la enseñanza pública una especie de agujero negro,

los programas escolares los ignoran enteramente. Se estudia en la escuela

las grandes civilizaciones de la antigüedad, pero no se preocupan nunca

de llevar la mirada hacia las culturas protohistóricas que les han precedido

bastantes milenios y les han dado nacimiento. Una parte esencial

de la historia de los orígenes es así ocultada bajo el silencio.

La Modernidad se ha querido consumidora y finalmente liquidadora

del pasado, tiende a ignorar lo que en sí constituye una dimensión fundadora

del presente, sobre el pasado más lejano se revela abiertamente

amnésica. La herencia indoeuropea forma parte de la memoria más

larga y su reconocimiento exige el deber de la memoria. Esta herencia

cultural, en el sentido más amplio, –la lengua es siempre más que un

medio de comunicación– en una época de transición que parece el fin de

un mundo, hace que sea urgente conocer el comienzo de nuestro

mundo».

29

3º: «LA RELIGIÓN COSMIQUE DES INDO-EUROPÉENS», de Jean

Haudr, es para mi, el más hermoso texto sobre el mundo indoeuropeo,

es un placer sin igual su lectura. Basta ojear los títulos de algunos

capítulos para darse cuenta del interés extraordinario que encierran:

«El nombre indoeuropeo del cielo diurno; Los tres cielos; Las horas; Hera y

los Héroes; Atravesar el agua de la tiniebla invernal; Religión cósmica,

visión del mundo y hábitat original…», más adelante, al ocuparme del

paganismo, recojo algunas citas, de sin par belleza, que despertarán el

interés por conocer este espléndido libro, cuya traducción y edición es

indispensable para el conocimiento de nuestro mundo indoeuropeo.

4º: Jean Vertemont, «DICTIONAIRE DES MYTHOLOGIES INDOEUROPÉENS

». Libro importantísimo, cerca de doscientas páginas de

entradas mitológicas, apéndice con tabla de correspondencias de

divinidades indoeuropeas, con expresión de simbolismos ternario,

cuaternario, quinario, senario y septenario; analogías fonéticas y

sinopsis de lenguas neoindoeuropeas.

Contiene un admirable prefacio del cuál vamos a entresacar bastantes

ideas, y las reportamos en prevención de que el lector no halle

ese libro.

Como muchas de estas ideas reflejan la antítesis judeocristianismo-

paganismo, ello nos ahorra tener que extendernos en tal contraposición.

«¿Dónde encontrar –dice Vertemont– la mitología? Europa debe

mucho a la mitología, de la cuál ha heredado la espiritualidad del paganismo

e inclusive su mismo nombre. Herencia inmensa y misteriosa,

encantadora y atractiva, que sobrevive en la poesía de nuestros idiomas.

El tiempo y la historia, el espacio y la geografía, resuenan todavía en ese

pasado fabuloso que se encuentra en la toponimia celeste y terrestre, conservando

nombres prestigiosos y leyendas exquisitas bajo el halo de los

mitos que cuentan la trama de las verdades primeras.

30

La Naturaleza, o lo que queda de ella, constituye un libro de símbolos

que nos une al más lejano pasado. Como dijo Joseph Cambell, nuestra

vida, nuestro cuerpo, y el medio en el cuál vivimos, son la esencia

misma de toda mitología.

En el cielo los planetas llevan el nombre de los dioses, las constelaciones

están pobladas por héroes que reinan sobre el cenit de nuestro hemisferio.

Mitos adornan los símbolos del zodiaco, transformando el caos de

cielo en orden. La astronomía y la astrología deben una gran parte de

sus referencias al Olimpo. En las aguas los dioses han dejado su recuerdo

en el curso de las ondas. En la Tierra las ninfas, las hadas y otras divinidades

han dado nombre a montañas, islas y continentes.

Los héroes epónimos, constructores de ciudades, civilizadores de pueblos,

tuvieron la gloria de tener su memoria honrada por el nombre que

dejaban a las ciudades, a su reino, a su pueblo y a su descendencia. La

mitología nos ha legado el aval del Hermetismo y del esoterismo, y, casi

sin retoque, el lenguaje de las piedras preciosas y de las flores, el valor de

los símbolos, las imágenes poéticas, la medida homológica del tiempo

(días, meses, estaciones, años, siglos siderales), la aritmética, los sistemas

decimales y duodecimales.» …a lo que hay que añadir, dentro del mismo

«aval», el cero y la escritura, ya que se ha llegado a saber esto, gracias a

que se ha descubierto que el Lineal B es el griego más antiguo y no una

derivación del fenicio que, a su vez, emanase del hebreo. «La Medicina,

prosigue Vertemon– la medida del espacio (legua, codo, pulgada, etc.).

Nuestras fiestas, apenas cristianizadas, son una reminiscencia, un

prolongamiento, de viejas tradiciones paganas, entre las que se cuentan

las celebraciones de primavera y del otoño, las mascaradas de cuaresma,

los fuegos artificiales en los solsticios.»

Las ceremonias fúnebres, oficiadas a la memoria de los héroes, y la

meditación del día de los muertos, forman parte del legado mítico,

La civilización de un pueblo se manifiesta siempre por la elevación

de su espiritualidad, por la profundidad y el rigor de la ética que propone,

por la fuerza de sus tradiciones y por la perfección de sus Bellas Artes.

31

La mitología acompaña a las peripecias de la historia, en tiempos

muy largos, cuya unidad fundamental es el milenio. Hoy percibimos que

nuestras mitologías nos han llegado a ser extrañas y lejanas. Parece que,

de repente, la historia se ha acelerado, que la industrialización, la aplicación

de los descubrimientos científicos y tecnológicos al desarrollo económico,

la primacía de la economía monetaria con su ley de mercado,

ha roto los lazos que permitían a las mitologías irrigar nuestra cultura

como pasaba todavía hasta el siglo XVIII, al menos en el mundo rural.

La modernidad actúa como un disolvente del pensamiento simbólico.

Esta disolución, en razón de la percepción separada que ella permite,

hace aparecer intelectualmente la originalidad y la coherencia del antiguo

simbolismo europeo en oposición a las religiones reveladas, que se

han establecido firmemente en nuestro suelo, religiones abrahámicas y

sus herejías laicizadas.

Mitología y psicoanális:

En este nuevo mundo hecho y mediatizado por los profetas, fundamentados

por un antepasado tutelar llamado Abrahám se pedía y se continua

pidiendo a sus creyentes aceptar la revelación venida de fuera, en

bloque, y sin ninguna reserva. Se debe tener fe y reservar sus devociones a

un Dios único que ordena y prohíbe, recompensa y castiga, bajo pena de

ser considerado como hereje, infiel, renegado.

Bajo un modo laicizado (el mundo actual) pero procedente del

mismo espíritu, el que no se adhiere a la Vulgata común es conceptuado

como un desviacionista, un reaccionario, un loco, o un asocial, un enemigo

de la Humanidad. Es necesario rendirse a la evidencia: el paganismo

ofrecía una libertad de pensamiento difícil de concebir de hecho en

nuestros días, no procedía de la revelación de misterios abstractos, comunicados

por un Dios radicalmente distinto al Mundo, sino de la interpretación

de manifestaciones divinas en el mundo que nos rodea.

32

El cosmos de los griegos, el «asha» de los iranios, el «rita» de los indoeuropeos

védicos, sin olvidar el «ritus» de los latinos, el rito cuya concepción

está derivada de la común, todas estas manifestaciones eran transmitidas

por alegorías, metáforas, homologías, símbolos y leyendas que

glorificaban lo divino y lo sagrado en sus innumerables manifestaciones,

pues para el paganismo la multiplicidad era necesaria para la realización

de la unidad concebida como una reabsorción o reintegración.

Según los principios de correspondencias múltiples entre los diferentes

niveles de existencia, había un dios para cada cosa.

La divinidad fue crucificada bajo los rasgos de Jesús, inmensa desintegración

substitutiva que se amplía después del Renacimiento y que

llega a un despojo de lo divino».

Vertemont, quiere decir, que: «la divinidad, realidad contrapuesta

a humanidad, no queda asumida en Cristo, ni simplemente crucificada

en la persona de Cristo, sino que también es substituida por la persona

humana de Jesús, siendo, esta substitución, incompatible con la naturaleza

de la divinidad, es decir, siendo, tal substitución, desintegradora de

la divinidad. La desintegra, porque la humaniza, la desdiviniza. Este

proceso de «humanización substitutiva», contraria a la divinidad,

aumenta en el Humanismo Renacentista, el cuál exalta a la humanidad

casi contemplándola como divina. Después del renacimiento, en efecto,

la substitución es doctrinaria, explícita y máxima, tanto según la Revolución,

cuanto en su prolongación o agudización socialista. En estas últimas

concepciones no hay divinidad, sino sólo humanidad, humanidad

que Vertemont considera «despojada de lo divino». (R. Perea)

La mitología es un conjunto complejo de símbolos y homologías, pero

también, por derivación de divinidades alegóricas que subsisten bajo

una forma de arquetipos que viven detrás de las formulaciones o las

variantes de los mitos, son verdaderas arquitecturas del Ser. Estas estructuras

originarias, muy a menudo, de procesos de simbolización –sea por

proyección, sea por introyección– permiten una interpretación satisfacto-

33

ria de los fenómenos del mundo exterior y sobre todo de la construcción

del psiquismo, que, por el hecho de estar nutrido por la verdad existencial

de mitos transmitidos por la acción ejemplar de generación en generación,

deviene colectivo. Este proceso del paso de la trascendencia a la

inmanencia, por medio de ritos, de la expresión artística y de la práctica

de una doctrina exotérica, está en gran parte destruido en nuestros días.

Los antiguos mitos que han llegado hasta nosotros tienen un valor

experimental: relatan la cosmogénesis de la Tierra y la sociogénesis del

Hombre y su psicogénesis: forman un verdadero espejo diacrónico, pues

constituyen la mirada interior de nuestros antepasados de hace cinco a

diez mil años, cuando la subducción del inconsciente no estaba tan

cerrada como lo está ahora. La unión con el psicoanálisis es evidente, se

puede considerar que la mitología, por la estratificación diacrónica que

la caracteriza, constituye también una de las modelizaciones intrapsíquicas

más adecuada al sistema que nos engendra y nos gobierna.

La metáfora expresa el «ser», mientras que la metonimia expresa más

bien el «tener» en razón del constante desplazamiento que ésta implica.

Recordemos que el verbo «tener» se ha derivado gramaticalmente de la

conjugación del verbo «ser», en pasado, interesante retroacción de la lengua

sobre el espíritu: el «tener» implica la muerte del «ser».

Mitología y lenguaje:

Hace unos ochocientos mil años ha surgido en el hombre la

facultad fisiológica de emitir sonidos articulados, seguramente en

varios lugares del planeta. La arqueología nos enseña que hace unos

cien mil años el hombre comenzó a hacer funerales a sus muertos,

cosa que significa, que en esta época vivía dentro de un universo

simbólico, es decir, que estaba condicionado por las estructuras de su

lengua. En otros términos, la retroacción de la lengua estaba ya

enunciada, el hombre estaba ya reflejado en sus actos por la red

semántica. Este proceso no hace más que reforzarse, pues las lenguas

34

se perfeccionan progresivamente. La formación de los nombres, las

fórmulas consagradas, las imágenes literarias, las estructuras gramaticales,

provienen del lenguaje fundamental que es el simbolismo. Su

estudio lleva a circunscribir zonas donde los medios de significación

y de interpretación están comprendidos, no hay por tanto simbolismo

universal.

Bajo el ángulo psicoanalítico las estructuraciones de la lengua, especialmente

de la materna, son el origen del consciente-inconsciente. Las

bases de esta estructuración son comunes para cada familia lingüística.

El objeto y la esencia de la mitología concierne al ser, es decir, al psiquismo

humano más íntimo, a su interrelación con el cosmos, con su

genealogía y su articulación con el cuerpo. El hombre moderno no tiene

conciencia de ello, contrariamente al hombre de la antigüedad y al hombre

tradicional, en general.

La mitología puede llegar a, ser una formidable oportunidad de profundizar

de nuestra conciencia, hacernos percibir las influencias espirituales

venidas del fondo de las edades y cambiar nuestros hábitos mentales

de exclusión, en actitudes de inclusión y de comprensión. El

simbolismo, al cuál la mitología nos abre un acceso, ha quedado, en la

mayor parte de nuestros contemporáneos, en un estadio infantil, en

razón del dualismo que lleva fatalmente al nihilismo: el mundo es

absurdo para el que no piensa más que blanco/negro, bien/mal, cuerpo/

alma.

Es curioso constatar que las religiones indoeuropeas habían desarrollado

sus mitos haciendo un fuerte uso de la metáfora. Sus mitos estaban

fundados sobre el ciclo solar anual, sobre el orden inmanente de la

Naturaleza. Su tiempo era de concepción cíclica y sus dioses procedían

de un simbolismo cósmico. Las religiones abrahámicas tomaron una vía

muy diferente, constituyendo un mundo cerrado por medio de arquitecturas

de lenguas con un número limitado de combinaciones morfológicas

predefinidas, dando la preferencia al modelo de la metonimia, esco-

35

giendo el ciclo lunar, el tiempo lineal, su simbolismo era base de relaciones

interpersonales entre sus dioses tutelares y el pueblo, tanto en el

orden psíquico como en el físico, lo que le condujo a considerar sus divinidades

tutelares superiores a las divinidades simbólicas, en realidad

más universales. Al pasar al monoteísmo, prodigioso ejemplo de lo imaginario

por fusión de la forma y del fondo, las contradicciones que

resultan de ello, y los antagonismos latentes entre estas divisiones arquetípicas,

han llegado a un punto tal, para Europa, que nos preguntamos

si el desciframiento de nuestro pasado no es también el de nuestro porvenir.

Encontrar el sentido y el significado de estos arquetipos es una

necesidad vital como lo es para el salmón que remonta el río en el cuál

ha nacido.

Los dioses de las mitologías indoeuropeas aparecen a la vez como los

que habían puesto en obra, y representaban los modelos de una Naturaleza

unificada y ordenada por una estructura jerárquica con englobamientos

sucesivos, incluyendo las fuerzas psíquicas colectivas y los dones

particulares de los individuos. Estos dioses no cesan de transformarse con

el tiempo, exactamente como las lenguas. Las mitologías que han retratado

estos cambios, estas apariciones y desapariciones, participan de un

lenguaje compuesto de símbolos, concretando valores morales, esto es,

sociales, espirituales, o verdades primeras del hombre y de lo que le

rodea, que hoy día no entran en contradicción con las ciencias modernas,

aunque el orden tradicional no tenga nada que ver con el orden

lógico-matemático que puede discernir la Ciencia. La razón es muy simple,

mitología y ciencia se interesan por el mismo universo, el método es

diferente. Todo objeto de la mitología es, en efecto, visible, palpable, concebible,

en términos filosóficos es fenomenológico, su discurso no es arbitrario

como lo es el de las doctrinas modernas, marcadas por el dualismo,

el mesianismo y el espíritu de sistema: los dioses del Olimpo, de Moro o

de Asgarth, eran, por este hecho, verdaderos y reales, expresando toda la

vida, la energía y el conocimiento que forman y sustentan la generación

36

de esplendores del Universo, comprendidos aquellos que están en el hombre

y que éste no sabe, generalmente, ver.

En la India la religión alcanza el más alto grado de perfección en

su búsqueda de la divinidad y en el encuentro de lo Divino y lo

Real, no como elementos opuestos sino integrados, encuentro grandioso

ya que en la filosofía y en la religión los buscadores dejan a un

lado lo real (lo que no tiene «doble») y construyen, con la ayuda de

las capacidades psicológicas operativas de imaginación y alucinación,

un fabuloso y a veces grandioso «otro mundo», sin base o principio

objetivantes.

«La bien conocida trinidad hindú, Brahma, Vishnú y Shiva, tan

magistralmente evocada por el arte hindú, es cualquier cosa menos la

combinación de tres «dioses» inseparables en uno; más aún, es cualquier

cosa menos el triple aspecto de un dios trascendente y personal, es algo

mucho más fundamental, a saber: la Existencia en su integridad (manifestada

y no manifestada) concebible y más aún, visible y tangible, más

allá de cualquier concepción. Pues la Existencia –el Ser– es la única cosa

divina, y no hay divinidad fuera de ella, y nada hay fuera de la Divinidad.

Brahma es la existencia en sí y por sí misma, el Ser no manifestado y

por tanto fuera del tiempo y sobre el tiempo, el ser más allá de la concepción

de la mente ligada al tiempo, y, por consiguiente, imposible de

conocer. Es significativo que Brahma no tenga ningún templo en la

India o en cualquier otra parte. No se puede rendir culto a Aquello que

ninguna conciencia ligada al tiempo pueda concebir. /Algunos creen que

uno puede, a lo sumo, a través de la actitud adecuada y también a través

de las prácticas ascéticas necesarias, fundirse en ello, trascender la conciencia

individual, vivir «sobre el tiempo», en el presente absoluto que

no admite un «antes» ni un «después» ya que es la eternidad. Brahma

su propio ser más profundo y el del mundo experimentado a nivel de la

eternidad– es aquello que todo «hombre sobre el tiempo» busca realizar:

37

el estado positivo de Paz, paz perfecta, de paz no a través de la no existencia,

sino a través de la liberación de la esclavitud del antes y del después

así como de todas las parejas de opuestos.

Vishnú, el sustentador del mundo, es la tendencia de todo ser a seguir

siendo igual y crear (y procrear) a su propia semejanza; la fuerza de la

vida universal como opuesta al cambio y, por consiguiente, a la disgregación

y la muerte; el poder que liga a este universo unido al tiempo, a su

esencia eterna que une a todo ser manifestado a la idea de ese ser. Todos

los «hombres contra el tiempo», todos los centros de acción contra el tiempo

en el sentido cósmico de la palabra son encarnaciones de Vishnú. Todos

ellos son, en mayor o menor medida, «Salvadores del Mundo», fuerzas de

Vida dirigidas contra la corriente descendente del cambio irresistible que

es la corriente misma del Tiempo; fuerzas de Vida tendentes a llevar al

mundo de regreso a la eterna perfección original. A esa proyección gloriosa

de lo no manifestado que comienza todo ciclo del Tiempo.

Shiva, el destructor, es la tendencia de todo ser a cambiar, a morir en

todos sus aspectos presentes y pasados, es Mahakala, el Tiempo mismo, el

tiempo que arrastra al universo a su inevitable ruina y (más allá de ello)

a una no menos irresistible degeneración, a la primavera de una edad

dorada, y de nuevo despacio, pero firmemente, a la degeneración y a la

muerte en una sucesió, sin fin, de ciclos de tiempo, siendo cada uno de

ellos un ciclo individual paralelo a todos los demás,…

Shiva no es sólo el destructor, es también el creador, el bueno, el positivo,

en la medida en que toda creación posterior está condicionada por

el cambio y finalmente por la destrucción. La alegría cósmica y salvaje

de Su Danza en mitad de las llamas al final de cada sucesivo ciclo del

tiempo, es tanto la alegría de la destrucción como de la creación nueva y

perfecta, tanto es así que uno no la puede distinguir de la alegría de los

héroes «contra el tiempo», encarnaciones de Vishnú, todos estos héroes

son también hombres «sobre el tiempo». (Savitri Devi «El Rayo y el

Sol»)

38

Esta doctrina ejercerá su influencia psicológica en los primeros

filósofos del mundo preclásico y clásico grecolatino, y, a través de

ellos. en el pensamiento de Nietzsche, de modo que estas filosofías se

insertan así en la corriente indoaria, con mayor o menor amplitud.

La concepción cíclica del universo, de los pueblos, de las civilizaciones,

de la vida y de la «historia» se hallará, además de en la India aria

primitiva, también en la Tradición germánica originaria, édica, y en

el pensamiento de Eudemo y Pitágoras, repristinado por Nietzsche.

Se suscita en esto la cuestión de si cada uno de los ciclos designados

por el Induismo clásico contiene la misma e idéntica sustancia y los

mismos e idénticos individuos, o bien se trata de un esquema cíclico

que se repite pero con seres individualmente distintos a los de cualquiera

de los demás ciclos.

La armonía por la mitología:

Representados en el curso del primer milenio antes de nuestra Era,

bajo la forma de personas, después de diferentes procesos: evemerización,

alegorización, y, más generalmente, de correspondencias cada vez más y

mejor resumidas, entre microcosmos y macrocosmos, los dioses indoeuropeos

eran a la vez símbolos plurívocos de valores y de relaciones transcendentes

al hombre y agentes del orden de este mundo, y es en esto solamente

en lo que estaban dotados de voluntad y conocimiento, podían

emparentarse con los seres humanos.

En el conjunto de las culturas indoeuropeas los dioses formaban un

todo compuesto de todos los elementos de este orden a la vez cósmico,

social, fisiológico y psíquico. Todo esto formaba la religión, respondiendo

a las necesidades del sentido, del alma y del espíritu, activando las energías,

hablando íntimamente a los corazones, dirigiéndose implícitamente

a la razón y a la inteligencia. Pensamiento mítico y pensamiento científico

son las dos maneras de tener razón, correspondiendo a las dos

funciones racionales: pensamiento y sentimiento.

39

Jung insistía en el hecho de que el sentimiento es una función

racional: es lo que permite distinguir entre lo que tiene valor y lo

que no. Para el científico el valor nace de la potencia explicativa de

los conceptos organizados en teorías; para el hombre tradicional el

valor nace de los símbolos organizados en principios. El uno y el

otro buscan una red semántica abierta sobre la que se fundan. La

filosofía occidental ha privilegiado demasiado la lógica y el método

deductivo, buscando unir todo en un anillo dialéctico. Cuando

inventaron un nuevo uso del discurso, utilizando la inferencia lógica,

los griegos sucumbieron a la tentación de utilizarla en todos los

dominios y no solamente en la aritmética y en las técnicas, fue así

como el «logos» horadó poco a poco el mito, transmutándolo en

burla. Algunos filósofos, con el espíritu del sistema particularmente

desarrollado, como Sócrates, pagaron con su vida estos excesos.

Sin embargo esto no impidió la ambición del constructivismo

logomático de inflarse, de forma que la filosofía englobó la totalidad

en el «logos», cortando de esta manera los grandes descubrimientos

fundamentales que los antiguos europeos llamaban Ser, y

los védicos «Brahma», el genio oculto en nosotros, el descubrimiento

del si, la realización del hombre perfecto o la accesión al

superhombre.

La filosofía arrojó una cubierta cada vez más opaca sobre la parte

más grande de la experiencia humana, adquirida paciente y rigurosamente

en el curso de milenios que había producido una conciencia

aguda y total, no sólo mental, sino también orgánica y energética, de

una sabiduría no humana, sobrehumana, que ha podido calificarse

de heroica. Interesarse todavía, en el alba del siglo XXI por la filosofía

donde el rigor, la lógica y la razón del «logos» están enteramente

institucionalizados por las mitologías indoeuropeas– es sumergirse

en la fuente vivificante de las significaciones primordiales, es reapropiarse

de la formidable visión poética que las habita, es dotarse de los

40

medios de volverse a dar una verticalidad por los conocimientos

fundamentales y últimos que puede darse el hombre.

En lo que concierne a la mitología, que escapa, por definición, al

espíritu del sistema, hay numerosos intentos de unificación bajo la forma

de guías y diccionarios de mitología del mundo, que adoptan el punto de

vista cristiano, según el cuál todo lo que no es cristiano es superstición,

ilusión o mentira, y hacen de este pensamiento llamado preracional, una

papilla indigesta.

Un grosero error, pues un símbolo no sólo es portador de sentido a

nivel de la aprehensión del Universo, sino también sobre todo del alma,

del psiquismo humano en el que hay un sentido tanto para el macrocosmos

como para el microcosmos, el interior y el exterior, lo visible y lo

invisible. El símbolo, cuyo nombre indica «lanzar juntos», sintetiza,

integra, globaliza la experiencia humana, y adquiere, su trascendencia,

del hecho mismo de que significa a la vez el pensamiento lineal y analítico,

propio del hemisferio cerebral izquierdo, y el pensamiento globalizante,

propio del derecho.

Un símbolo significa simultáneamente varios registros de significación

diferentes, de aquí su intenso poder armonizador, el sentido del

símbolo es verdadero para el cuerpo y para el espíritu, para la afectividad

y para la racionalidad. Pensar por símbolos es, por tanto, el modo

más acabado y el más elevado de pensamiento, de que es capaz el hombre,

es el único medio que le permite construirse, evolucionar y hacer

progresar cualitativamente la civilización. Un discurso analítico y lógico

no puede comprender un discurso de símbolos, un verdadero poema sí.

Esto plantea un problema de método cognoscitivo intelectual que pocos

contemporáneos perciben: que la mitología no puede ser explicada por

ninguna ciencia, a lo más puede ser utilizada por ciertas técnicas terapéuticas.

La mitología que por una parte es, como el psicoanálisis, una

conciencia de la consciencia, no puede explicarse más que por la mitología,

pues ésta es, por otra parte, la expresión de una supraconsciencia y

41

de un metaconocimiento que ha llegado a la puesta a punto de principios

como el de armonía, el de complementariedad, el de reciprocidad, y

el de coincidencia de los contrarios, impidiendo a la razón cometer errores

graves en la interpretación del Mundo y de los fenómenos.

Ciertos símbolos próximos de la sensorialidad, la emotividad o la psicología,

tales como los elementos (tierra, aire, agua, fuego), o los arquetipos

de «anima» y «animus», es decir, el principio masculino y el femenino,

extienden este poder armonizador al sistema nervioso, al hormonal

y al metabólico. Las estructuras simbólicas de las mitologías constituyen

monumentales terapias del hombre total, pues son estructuras de lazos,

no estructuras de objetos, capaces de conducir, al que comprende los símbolos,

a estados superiores de consciencia.

Los errores del cristianismo:

El gran drama del mundo antiguo fue abandonar progresivamente

sus divinidades, que habían hecho, durante milenios, la grandeza de sus

civilizaciones, por una teología y culto revelados y exclusivos que se hunden

en las tendencias dualistas aparecidas, en la filosofía griega, con

Sócrates.

El cristianismo es una temible combinación de varios dualismos: primeramente

ontológico, con la distinción fundamental de dos seres: –un

ser creado, imperfecto, y un ser increado y perfecto llamado Yahvé–, este

dualismo fundamental valida una serie de dualismos que afectan a

todos los dominios (intelectual, cosmológico, ético y existencial) movidos

por una teología sistemática; a partir de este momento el cuerpo se separa

del espíritu, el objeto del sujeto, el efecto de la causa, el bien del mal,

lo verdadero de lo bello, la Naturaleza de la cultura, lo humano de la

biosfera (el hombre queda así hecho a imagen y semejanza de Yahvé).

Este cambio no había sido concebido para la mentalidad europea, ni

para su espiritualidad, fundada originariamente sobre la noción de

armonía.

42

Jung diagnostica, con precisión, el efecto de la cristianización del

Occidente, en su libro «Psicología y Alquimia»:

«La religión cristiana se ha revelado terriblemente vacía: no es más

que un barniz exterior; el hombre interior ha quedado fuera y, por consiguiente,

no ha cambiado, el estado de su alma no corresponde a la creencia

que profesa, el desarrollo del cristianismo en su alma no se ha conjuntado

con su evolución externa. Exteriormente todo está bien, las

imágenes y palabras, la Iglesia y la Biblia, pero todo esto no está dentro.

En el interior son los dioses arcaicos los que reinan más que nunca, es

decir, que, de hecho, por falta de cultura del alma, lo que corresponde

interiormente a la imagen exterior de Dios ha quedado en barbecho. El

paganismo residual es desgraciadamente una deformación resultante del

abandono de su cultura, en provecho del injerto cristiano. El paso del

politeísmo al monoteísmo, es decir, el culto de la unicidad, produce el

abandono de todas las gnosis.

La era de los mitos y de la interiorización metafórica deja sitio a los

tiempos de dispersión y de proyección metonímica, por la práctica de la

adoración de una divinidad eterna, conocida directamente por su palabra,

afirmada radicalmente diferente y superior a toda otra. El hombre

no admira ya, en los fenómenos de la Naturaleza, las realizaciones divinas,

sino que se repliega sobre sí mismo, con la preocupación del pecado y

el miedo del infierno, ya no se ocupa del vigor de su cuerpo, ni del desarrollo

de su creatividad e inteligencia, sino de la salud «post mortem»

de una pequeña alma. En lo sucesivo no había nada que comprender,

bastaba la fe ciega y no buscar. Abandonándose así los hombres renunciaban

a controlar sus taras y sus problemas, remitiéndose a los grandes

fenómenos colectivos: guerras, revoluciones, violencia, es decir, a sus

impulsos más profundamente guardados, que ocultaban bajo el nombre

de Dios. Para fijar su destino los europeos cristianizados constataron los

desgastes resultantes de tal concepción, no sólo sobre ellos mismos, su cultura

y su civilización, sino también sobre la naturaleza que les rodeaba.

43

El cristianismo, siendo una religión datada, situada en el tiempo, da

una importancia monumental a la Historia, una Historia escrita de

antemano como un camino lineal hacia el único Dios fuera del Mundo,

en el cristianismo no hay un sitio para el mito, sólo para una teleología y

una escatología que iban a laicizarse pronto en la idea del Progreso

guiado por la Razón.

La revelación de sus profetas pretendiendo tener la verdad gracias a

entrevistas directas con ese Dios fuera del Mundo ha conducido a la

obsesión de reformar el Mundo, ha favorecido el advenimiento de la ley,

de las reglamentaciones, del formalismo de la Moral, de la Razón Pura,

del Cálculo… lo que ha formado los espíritus… las almas y los cuerpos del

hombre occidental y del hombre de la Modernidad, en general.

Una ilustración sintomática: el cenit del cielo del hemisferio austral,

no incorporado al conocimiento europeo, hasta el siglo XVI, nos ha traído

objetos heteróclitos, el telescopio, la máquina pneumática, el sextante,

la retícula, el reloj… he aquí la proyección del espíritu moderno, bajo

los detritus desesperadamente vacíos de sentido. El hemisferio boreal está,

en cambio, estructurado por un cierto número de leyendas que nos reenvían

al misterio del comienzo de la Civilización, a Apolo Hiperbóreo,

con sus emblemas como el delfín, la lira, la flecha, la corona boreal con

su relevante centro, la Estrella Polar guardada por personajes como el

dragón, el guardián del jardín de las manzanas de oro, pero sobre todo

Hércules y Perseo, que, matadores de monstruos, guardan el mundo

organizado. En otro tiempo los hombres hablaban, vivían y comían con

los dioses, vivían sobre un modo simbólico que constituía la trama de su

conciencia.

Hoy día lo simbólico ha llegado a ser inconsciente, emerge en el

sueño, en las enfermedades mentales. El dogmatismo y la justificación

creciente de la lengua y de los medios de comunicación han fabricado

este inconsciente, cada vez más monstruoso y peligroso, porque está disociado,

rechazado, no manifestándose más que en los momentos de crisis,

44

tanto a nivel individual y familiar (enfermedades degenerativas, psicosomáticas,

neurosis, psicosis, etc.) como a nivel colectivo (guerras ideológicas,

totales y de exterminio, armamentismo; guerras económicas como

las de la época colonial, con sus millones de muertos, el hambre, pillaje

de los recursos, genocidios de continentes enteros: América, Australia,

África).

Como ha hecho notar Nietzsche, los occidentales conocen, después

de su cristianización, una desaparición constante de su impulso

vital, salpicado por sobresaltos suicidas, pues están desgajados de

las energías fundamentales que forman y soportan el Universo: los

dioses. Así adviene «el último hombre», según Nietzsche en su «Also

sprach Zarathustra».

Las consecuencias para las sociedades cristianomorfas han sido

considerables, por la inanición de la vida psíquica, por la destrucción

de los lazos jerárquicos y simbólicos, por la masificación, por su

reemplazamiento por los horizontes mercantilizados; por el debilitamiento

de las instituciones y de los cuerpos sociales intermedios; por

la multiplicación de las reglamentaciones; por la generalización de la

idea de exclusión. Por todo ello estas sociedades han llegado a ser

totalitarias a justo título.

El Dios único, reinando sobre el mundo –como un banquero

sobre sus deudores– ha llegado a ser el motor de un pandemonium

igualitario del cambio y del intercambio, proceso que todavía no ha

llegado a su término. Que el resultado sea un totalitarismo duro, o

sea uno suave, es igual: se trata de una consecuencia de la normalización

monoteista y sus correlatos: expulsión del alma, por el desencantamiento

del Mundo; universalización por la razón; etnocentrismo

y homogeneización por domesticación de las almas, de los

espíritus y pronto de los cuerpos. Además la acción del dualismo,

vehiculado por el monoteísmo, ha sido igualmente catastrófica para

la Naturaleza que nos rodea.

45

El dogma judeocristiano de la separación entre hombre y Naturaleza,

separación debida a la creencia en la superioridad del hombre,

es la fuente de un antropocentrismo devastador. Los mandamientos

bíblicos de la dominación de la Tierra han llevado al saqueo de la

fauna, de la flora, del suelo, de la atmósfera, de los recursos del subsuelo,

así como a la destrucción de la unidad de los equilibrios ecológicos

del planeta, afectando al hombre en numerosas funciones

vitales.

Todavía quedan algunas civilizaciones no europeas, mas herederas

de las indoeuropeas, que han permitido el nacimiento de religiones,

sabidurías o tradiciones iniciáticas que se consagran al dominio

del deseo (budismo, taoísmo, hinduísmo) fieles a la recta interpretación

del Mundo, frente a las religiones reveladas, que aportan la

exclusión, el odio hacia el Mundo, hacia los propios adeptos y hacia

sí mismos. Gracias a la opacificación estas religiones manipulan el

deseo y la violencia, particularmente bajo la forma de deseo mimético

/ cuya acción sociológica ha sido puesta de manifiesto por René

Girard y sus discípulos/. Las tres religiones salidas de la Biblia: religión

del amor /judaísmo/, religión del ardor /mahometismo/, y religión

de la salud ulterior a la muerte /cristianismo/ están caracterizadas

por una percepción de lo sagrado salido de la violencia, y por

una mediación interpersonal importante de personajes tutelares que

ocultan las realidades de las motivaciones psíquicas. Todas reposan

sobre una alienación de sus fieles, cuidadosamente manipulados

hasta en los remedios a sus males, por ejemplo, el amor universal

como solución existencial al dualismo o la gracia, como principio

del progreso humano; incluso las virtudes teologales Fe, Esperanza y

Caridad son como prácticas de servidumbre al servicio de una creencia

institucionalizada.

Se ha dicho que la aureola de los antiguos dioses se había empequeñecido

y fue causa del triunfo del cristianismo. No es cierto,

46

como afirma Macmullen («Le Paganisme dans lÉmpire Romain»,

Puf ).

«A partir del triunfo del cristianismo es natural, pero sin duda no

exacto, hacer un razonamiento regresivo: el cristianismo…, tal como se

supone que era, ha vencido porque era intrínsecamente mejor, fue libremente

adoptado por gente que percibía claramente la superioridad del

mismo.

Ningún culto pagano prometía vida después de la muerte. Proclamar

la resurrección de la carne fue un impulso decisivo para la Iglesia, pero

ante tales afirmaciones habría que tener en cuenta no atribuir al siglo

III necesidades sociales y espirituales que fueron más bien creadas que

satisfechas por el cristianismo. Era real la eficacia de los dioses clásicos,

dioses que no prometían resurrección ni inmortalidad… las poblaciones

del Imperio estaban satisfechas, a parte de un puñado de intelectuales.

Las religiones del Imperio gozaban de salud; privadas de sus medios

financieros, fueron asesinadas (Macmullen).

Cuando el Imperio Romano pasó a ser imperio cristiano, el 28 de

febrero del año 380, con el Edicto «Cunctos populos» de Teodosio,

el cristianismo no era más que una secta urbana y cosmopolita, que

no contaba con más de un cinco o seis por ciento de la población,

pero superiormente organizados. Eran modelo de oportunismo y

parasitismo. En lo sucesivo todo iba rápido: en el 392 todos los cultos

paganos fueron prohibidos en el Imperio, así como la libertad de

pensamiento; el emperador Teodosio ordenaba el cierre y la destrucción

de todos los templos paganos; un año más tarde se prohibían

los juegos olímpicos; en el 416 los paganos fueron excluidos del ejército,

de las administraciones públicas civil y judicial; en el 435 se

aplicaba la pena de muerte a los paganos practicantes.

Una metafísica nueva, universalista y dualista, emprendió una vasta

conversión de los espíritus, al término de la cuál los cielos y la Tierra han

sido desertificados, y numerosas formas de materialismo han sido nutri-

47

das. Para el occidental normalizado el alma y el inconsciente no tienen

ningún interés: los lazos por los cuáles su cuerpo estaba unido a su alma,

y lo que este alma podía tener en común con otros le son desconocidos e

inconocibles. en esto precisamente reside el objeto de la mitología. El

gran dios fundamental del paganismo (Ahura Mazda, Varuna,

Odin/Wotan) presidía en otro tiempo esos lazos vitales que son la palabra,

el linaje y la fraternidad iniciática, consideradas entonces como reales

y objetivas. Una transformación de estas estructuras mentales ha conducido

al hombre occidental a aplicar su energía a una apropiación

devastadora de todos los reinos, comprendido él mismo, en virtud de la

relación personal privilegiada con «el único», puesto «a priori» por las

religiones reveladas, llegando así a un formidable sistema de dominación

y domesticación de todo el planeta, uno de los indicadores más pertinentes

de esta evolución es la aparición y después la generalización del verbo

«tener», en casi todas las lenguas de Europa, con una multitud de sentidos

derivados.» (Vertemont)

El ejemplo griego:

En la Grecia clásica el mundo indoeuropeo alcanza su máximo

esplendor. Pericles, por palabras de Tucídides («Historia de la guerra

del Peloponeso») en el discurso fúnebre, nos da cuenta de la grandeza

de Atenas en el siglo V a. C.:

«Empezaré primero por los antepasados, que justo es otorgarles el

honor del recuerdo. En sucesión ininterrumpida de generaciones hasta

hoy habitaron este país y por su valor nos lo entregaron libre…

Hemos dotado de todo a la ciudad y la hemos hecho autosuficiente en

la guerra y en la paz… señalaré la actuación que nos ha llevado a esta

situación, y el régimen político y las costumbres que la han hecho poderosa…

no está fuera de lugar deciros, en este momento, ya que es útil que

toda esta muchedumbre de ciudadanos y extranjeros lo diga… que tenemos

un régimen político que no envidia las leyes de los vecinos, y somos

48

más bien modelos para algunos, que imitadores de los demás… recibe el

nombre de democracia porque gobierna por la mayoría y no por unos

pocos (esa democracia era el gobierno de uno solo: Pericles). Conforme

a la Ley todos tienen iguales derechos, en los litigios privados y respecto

a los honores, cuando alguien goza de buena reputación en cualquier

aspecto, se le honra ante la comunidad, por sus méritos y no por su

clase social; y tampoco la pobreza, con la oscuridad de consideración que

conlleva, es un obstáculo para nadie, si aporta algún beneficio a la Ciudad.

Practicamos la liberalidad, tanto en los asuntos públicos, cuanto en

los mutuos recelos procedentes del trato diario, y no nos irritamos contra

el vecino si hace algo a su gusto, no afligimos a nadie con castigos que no

causen daño físico pero resulten penosos a la vista, y, así como no nos

molestamos en la convivencia privada, tampoco transgredimos las leyes

en los asuntos públicos, sobre todo por reverencia a los cargos públicos

ocasionales y a las leyes, entre éstas particularmente a las que están puestas

en beneficio de las víctimas de la injusticia, y a las que, aun no escritas

conllevan por sanción una vergüenza comúnmente admitida.

Además hemos ganado para el espíritu numerosos remedios de la fatiga,

ya que tenemos juegos y fiestas a lo largo del año, y hermosas casas

particulares, cuyo gozo diario aleja las preocupaciones, la importancia

de nuestra Ciudad hace que a ella lleguen los productos de toda la Tierra,

y se da la circunstancia de que es menos frecuente que disfrutemos de

los frutos de nuestra tierra, que de los del resto del Mundo…

Amamos la belleza con sencillez, y al saber sin relajación, y usamos

nuestra riqueza como medio de acción, no como motivo de jactancia… y

no es una vergüenza para nadie aceptar que es pobre, pues lo realmente

vergonzoso es no tratar, con la acción, de salir de la pobreza. Una misma

persona puede ocuparse de los asuntos privados y al mismo tiempo de los

públicos, y los que están preferentemente dedicados a los negocios no por

ello entienden deficientemente de política, pues somos los únicos que

tomamos por inútil, no por inactivo, a quien no participa en estas acti-

49

vidades políticas… nosotros mismos juzgamos los asuntos o nos hacemos

una idea clara de ellos… no creemos que las palabras perjudiquen la

acción, sino que el perjuicio resulta más bien de no enterarse previamente,

mediante la palabra, antes de ponerse a hacer lo que es preciso…. Y

poseemos esta otra cualidad, en muy alto grado: somos a la vez muy osados

y capaces de prever el resultado de lo que emprendemos, mientras que

en los demás la ignorancia conlleva audacia y el razonamiento demora,

y sería justo considerar los más fuertes de espíritu a quienes reconocen

con toda exactitud lo horrible y lo agradable, sin volver la espalda, por

ello, a los riesgos.

También nos oponemos a los demás en lo que toca a la bondad, pues

ganamos amigos haciendo favores y no recibiéndolos…

Prefirieron defenderse y morir, a salvar la vida entregándose, con lo

que evitaron la ignominia, y sostuvieron con su vida la acción, y en un

brevísimo instante de intervención de la fortuna murieron en la cima de

la gloria, que no del miedo… dieron su vida a la sociedad y por ello ha

alcanzado cada uno eterna alabanza y el más honroso sepulcro, que no

es tanto el lugar en que yacen como aquel donde su gloria permanece

constantemente en el recuerdo cada vez que se presenta la ocasión de la

palabra o de la obra. Porque la Tierra entera es tumba de los hombres

ilustres, y su señal no es sólo una inscripción en una estela funeraria en

su país, sino que incluso en tierra extraña su recuerdo no escrito sirve

más en el corazón de todos que en algo tangible.»

¡Maravillosa expresión de valores! ¡…de nuestros valores indoeuropeos!

Para terminar: el juicio de un hombre de nuestro tiempo, Ernesto

Renán (s. XIX), sobre lo que fue el genio griego, («SOUVENIRS D’ÉNFANCE

ET DE JEUNESSE»)

«Fue en Atenas en 1865: experimenté, por primera vez, un vivo sentimiento

de vuelta atrás, una brisa fresca, penetrante, viniendo de muy

lejos.

50

La impresión que me causó Atenas es, con mucho, la más fuerte que

jamás he sentido. Hay un lugar donde la perfección existe, no hay dos, es

éste, jamás había imaginado nada parecido. Era el ideal, cristalizado en

mármol pentélico, que se me mostraba. Hasta entonces yo había creído

que la perfección no es de este Mundo. Una sola revelación me parecía

reunirse con lo absoluto. Desde hacía mucho tiempo yo no creía en el

milagro, y he aquí el milagro griego, algo que no ha existido más que una

vez, que no se había nunca visto, que no se volverá a ver más, pero cuyo

efecto durará eternamente, es decir, un tipo de belleza eterna sin ninguna

tacha local o nacional. Yo sabía bien, antes de mi viaje, que Grecia

había creado la Ciencia, el Arte, la Filosofía, la Civilización, mas la

escala me faltaba, cuando vi la Acrópolis tuve la revelación de lo divino.

El Mundo entero me pareció bárbaro, el Oriente me chocó por su púrpura,

su ostentación, sus imposturas; los romanos no fueron más que groseros

soldados; la majestad del más alto romano, de un Augusto, de un Trajano,

no me pareció más que pose al lado de la soltura y de la nobleza

simple de estos ciudadanos fieros y tranquilos; celtas, germanos, eslavos me

parecieron como especies de escitas penosamente civilizados; encontraba a

nuestra Edad Media desprovista de elegancia y de talante, a los medievales

afectados de fiereza impertinente y de pedantería; Carlomagno me

pareció un corpulento palafrenero alemán; nuestros caballeros me parecieron

toscos, de los cuáles Temístocles y Alcibíades se hubieran sonreído.

Ha habido un pueblo de aristócratas, un pueblo enteramente compuesto

de conocedores, una democracia que ha asido matices de arte talmente

finas que nuestros refinados apenas pueden percibirlas. Ha habido

un público para comprender lo que era la belleza de los propileos y la

superioridad de las esculturas del Partenón. Esta revelación de la grandeza

verdadera y simple me llevaba hasta el fondo del ser. Todo lo que

había conocido hasta entonces me parecía el esfuerzo torcido de un arte

jesuítico, un rococó compuesto de pompa boba, de charlatanería y de

caricatura.

51

Principalmente en la Acrópolis me asediaban estos sentimientos. Un

excelente arquitecto, con el que había viajado, me decía que, para él, la

verdad de los dioses estaba en proporción de la sólida belleza de los templos

que se les había erigido. Juzgado por este principio, Atenas estaría

por encima de toda rivalidad. lo que hay de sorprendente, en efecto, es

que lo bello no es aquí más que la honestidad absoluta, la razón, el respeto

hacia la divinidad. Las partes ocultas del edificio son tan cuidadas

como las ostensibles, ningún engaño como en nuestras iglesias para inducir

a las divinidades a errar sobre el valor de las cosas ofrecidas. Esta

seriedad, este ir por derecho, me hace enrojecer por haber sacrificado

alguna vez a un ideal menos puro. Las horas que pasé sobre la colina

sagrada eran horas de oración, toda mi vida pasaba como una confesión

general, ante mis ojos, pero lo que era más singular es que, confesando

mis pecados, acababa amándolos. Mis resoluciones de llegar a ser clásico

acabaron por precipitarme más que nunca en el polo opuesto.

Un viejo papel, que encuentro entre mis notas de viaje, contiene esto:

Oración que hice sobre la acrópolis cuando hube llegado a comprender

la perfecta belleza:

¡Oh nobleza! ¡Oh belleza simple y verdadera! Diosa cuyo culto significa

razón y sabiduría, tu cuyo templo es una lección eterna de conciencia

y sinceridad, llego tarde al umbral de tus misterios, traigo a tu altar

muchos remordimientos, para encontrarte me han hecho falta búsquedas

infinitas, la iniciación que conferías al ateniense nació por una sonrisa,

yo la he conquistado a fuerza de reflexiones, al precio de largos esfuerzos.

He nacido –diosa de los ojos azules– de padres bárbaros, los cimerios,

buenos y virtuosos, que habitaban al borde de un mar sombrío, erizado

de rocas siempre batidas por el viento. Apenas se conocía el sol, las flores

son las espumas marinas, las algas y las caracolas coloreadas que se

encuentran en el fondo de las bahías solitarias. Allí las nubes sin color y

la alegría misma, es un poco triste; pero fuentes de agua fría salían de las

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rocas, y los ojos de las doncellas son como verdes fuentes donde sobre los

fondos de yerbas onduladas se mira el cielo.

Mis padres desde los lejanos tiempos a que podemos remontarnos estaban

dedicados a las navegaciones lejanas en los mares que los Argonautas

no conocieron. Escuché cuando era joven canciones de viajes polares.

Fui mecido con el recuerdo de hielos flotantes, de mares brumosos parecidos

a la leche, de islas pobladas de pájaros que cantaban a sus horas y

que levantaban su vuelo todos juntos obscureciendo el cielo.

Sacerdotes de un culto extranjero, venidos de los sirios, de Palestina,

se cuidaron de educarme. Estos sacerdotes eran sabios y santos. Me enseñaron

las largas historias de Kronos, que ha creado el Mundo, y de su

hijo, que hizo un viaje sobre la Tierra. Sus templos son tres veces altos,

como el tuyo de Euritmia y parecidos a bosques, pero no son sólidos: se

arruinan al cabo de quinientos o seiscientos años. Son fantasías de bárbaros

que se imaginan que se puede hacer algo bien fuera de las reglas

que has trazado a los inspirados en tu razón; no obstante estos templos

me agradaban: no había estudiado tu arte divino; allí encontraba a

Dios y se cantaban cánticos de los cuáles me acuerdo todavía: «¡Salve,

Estrella del Mar… Reina de los que gimen en este valle de lágrimas!», o

bien: «¡Rosa Mística, Torre de Marfil, Estrella de la Mañana!». ¡Diosa,

cuando recuerdo estos cánticos mi corazón se funde, llego a ser casi apóstata!

Perdóname este ridículo, no puedes figurarte el encanto que los

magos bárbaros han puesto en estos versos y cuánto me cuesta seguir a la

razón enteramente desnuda; además, si supieras qué difícil ha llegado a

ser servirte.

Toda nobleza ha desaparecido, los escitas han conquistado el Mundo.

Ya no hay repúblicas de hombres libres, no hay más que reyes nacidos de

sangre espesa, majestades ridículas que despertarían tu sonrisa. Pesados

hiperbóreos llaman venales a los que te sirven. Una universal torpeza,

una liga de tontos, extiende sobre el mundo una cultura de plomo bajo

la cuál todo se ahoga. Incluso aquellos que te honran deben obtener tu

53

disculpa –¿Recuerdas a aquel caledonio que hace cincuenta años rompió

tu templo a martillazos para llevárselo a Thule?– así hacen todos. He

escrito, según algunas de las reglas que amas, la vida del joven dios que

seguí en mi infancia; me tacharon de hereje quienes no estiman más que

aquello que fomenta sus juegos de trapecio. ¡¿Y para qué se escribe la

vida de los dioses, oh cielos, sino es para hacer amar lo divino que hubo

en ellos y para mostrar que ese elemento divino vive aún y vivirá eternamente

en el corazón de la Humanidad?!

¿Recuerdas el día que, bajo el arcontado de Dionisodoro, un judío

pequeño y feo, hablando un griego de sirios, vino, recorriendo aquí tus

paseos, leyendo tus inscripciones sin comprenderlas, creyendo encontrar

en tu recinto un altar dedicado a un dios que sería el dios desconocido?

Pues bien, ese pequeño judío lo ha llevado durante mil años, se le ha tratado

de ídolo o verdad; durante mil años el mundo ha sido un desierto

donde no germinaba flor alguna, durante este tiempo –lo sabes tú, clarín

del pensamiento, diosa del orden, imagen de la estabilidad celeste– se

ha sido culpable por amarte, y, hoy día que, a fuerza de duro trabajo,

hemos podido llegar a ti, se nos acusa de haber cometido un crimen contra

el espíritu humano cuando hemos roto las cadenas que nos ataban.

¡Tú sola eres joven, oh Cora; únicamente tú eres pura, oh Virgen; sólo tú

eres sana, oh Hiigia; sólo tú eres fuerte, oh Victoria. Guardas las ciudades,

oh «Promakos»; haces lo que es preciso de «Mars», oh Aréa; la paz es

tu fin, oh Pacífica. Legisladora, fuente de constituciones justas; Democracia,

tú cuyo dogma fundamental es que todo bien viene del pueblo, y

que, en todo sitio donde no hay pueblo, para alimentar e inspirar el

genio, no hay nada que nos enseñe a extraer, de las multitudes impuras,

el diamante; Providencia de Júpiter, obrera divina, madre de toda

industria, protectora del trabajo, oh «Ergané»; tú que ennobleces al trabajador

civilizado y le pones tan por encima del escita perezoso; Sabiduría,

tú a quien Zeus hizo niña, después de haberse replegado sobre sí

mismo, después de haber respirado profundamente; tú que habitas en tu

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padre, enteramente sincopado a su esencia, energía de Zeus, chispa que

alumbra y que entretiene el fuego en las casas de los héroes y de los hombres

de genio y haces, de nosotros, espìritualistas verdaderos!

El día que los atenienses y los rodios lucharon por el sacrificio, escogiste

habitar con los atenienses, por ser los más sabios; tu padre, sin

embargo, hizo descender a Pluto en una nube de oro sobre la ciudad de

los Rodios, porque éstos habían rendido homenaje a su hijo. Los Rodios

fueron ricos, pero los atenienses tuvieron espíritu, es decir, la verdadera

alegría, la alegría eterna, la divina infancia del corazón.

El Mundo no será salvado más que volviendo a ti y repudiando las

ataduras bárbaras, ¡Corramos, vengamos en tropel! ¡Qué hermoso día

aquél en que todas las ciudades tomaron trozos de tu templo: Venecia,

París, Londres, Copenhague. reparan su hurto diciendo: perdónanos,

diosa, era para salvarlos de los malvados genios de la noche. Y restauran

tus muros al son de la flauta, para expiar el crimen del infame Lisandro!

Firme en ti, resistiré a mis fatales consejeros, a mi escepticismo, que

me ha hecho dudar del pueblo, a mi inquietud de espíritu que, cuando

he encontrado la verdad, me la hace buscar todavía, a mi fantasía que,

después que la razón se ha pronunciado, me impide estar en reposo, oh

Arquejeta ideal que el hombre de genio encarna en sus obras maestras.

Prefiero ser el último en tu casa, que el primero fuera. Sí, me uniré al

estilobato de tu templo, olvidaré toda disciplina fuera de la tuya, me

haré estilita sobre tus columnas, mi celda será tu arquitrabe, cosa más

difícil. Por ti me haré, si puedo, intolerante, parcial, no amaré más que

a ti. Quiero aprender tu idioma, desaprender el resto. Seré injusto para

lo que no te concierna. Me haré el servidor del último de tus hijos. Exaltaré

a los habitantes actuales de la tierra que donaste a «Erequitea», los

lisonjearé, trataré de amar hasta sus defectos. Me persuadiré, oh Hippia,

que ellos descienden de caballeros, que celebran allí en alto sobre el mármol

de tu friso su fiesta eterna.

55

Arrancaré de mi corazón toda fibra que no sea razón y arte puros,

cesaré de amar mis enfermedades y de complacerme en mi fiebre. ¡Sostén

mi firme propósito, oh «Salutaria», oh tú que salvas!

¡Qué de dificultades preveo, cuántos hábitos de espíritu habré de

cambiar, cuántos recuerdos encantadores deberé arrancar de mi corazón!

Trataré de hacerlo, pero no estoy seguro de mi, te he conocido tarde,

belleza perfecta; tendré retrocesos, debilidades.

Una filosofía, perversa sin duda, me ha llevado a creer que el Bien y

el Mal, el placer y el dolor, lo bello y lo feo, la razón y la locura, se transforman

los unos en los otros por matices tan indiscernibles como los del

cuello de la paloma. No amar a nada, no odiar a cosa alguna, llega a ser

entonces una sabiduría. Si una sociedad, si una filosofía, si una religión

hubiera poseído la verdad absoluta, esta sociedad, esta filosofía, esta religión

hubiera vencido a las otras y viviría sola en el presente. Los que han

creído, hasta ahora, tener razón se han equivocado, lo vemos claramente.

Nosotros, sin jactancia insensata, podemos creer que el porvenir no nos

juzgará como juzgamos el pasado. He aquí las blasfemias que me sugiere

mi espíritu echado a perder.

Una literatura que como la tuya es sana de todo punto no excitaría

ahora más que el aburrimiento. Sonríes de mis tonterías. Si, el aburrimiento…

Estamos corrompidos ¿Qué hacer? Iré mas lejos, diosa ortodoxa,

te confesaré la depravación íntima de mi corazón, razones de buen

sentido no son suficientes. Hay poesía en el Strymon helado y en la

embriaguez Tracia. Vendrán siglos en que tus discípulos pasarán por ser

los discípulos del aburrimiento, el mundo es más grande de lo que crees,

si hubieras visto las nieves del Polo y los misterios del cielo austral, tu

frente, oh Diosa siempre tranquila, no permanecería tan serena, tu

mente ya más dilatada, alcanzaría a distintos géneros de belleza.

Eres verdadera, pura, perfecta, tu mármol no tiene mácula, mas el

templo de «Hagia Sophia» de Bizancio produce también un efecto divino,

con sus ladrillos y sus cascotes. Es la imagen de la bóveda del cielo. Se

56

hundirá, pero, si tu templo fuera lo bastante grande como para contener

una multitud, éste se hundiría también.

Un inmenso río de olvido nos lleva a un abismo sin nombre. ¡Oh

abismo, eres el dios único! Las lágrimas de todos los pueblos son verdaderas

lágrimas, los sueños de todos los sabios encierran un parte de verdad.

Todo, no es, aquí abajo, más que símbolo y sueño. Los dioses pasan como

los hombres y no sería bueno que ellos fueran eternos. La Fe, que se ha

tenido, no debe jamás ser una cadena, se aleja uno de ella cuando uno se

ha cuidadosamente envuelto en la mortaja de púrpura en que duermen

los dioses muertos».

Ciertamente en Grecia se alcanza el cenit de la cultura indoeuropea,

y a Grecia se hace la primera declaración de guerra total por parte

de Israel, se hace antes de que haya relación alguna política o cultural

entre Israel y Grecia. Podríamos decir que es la primera guerra preventiva

declarada. La declaración la hace Zacarías, mas éste es un simple

mandado, Yahvé es el mandatario, creador del Mundo, omnipotente y

valedor de Israel, Yahvé es quien dicta:

«Excitaré a tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Yaván» «La

mesonge de Socrate ou la questión juive» (Gerald Hervé)

Esta declaración, que podía tenerse por inocua dada la falta de

medios de unas insignificantes tribus del Oriente Próximo para

luchar contra Grecia, la vencedora, en Salamina, del imperio persa,

acabó provocando la derrota total no sólo de Grecia, sino también

de todo el mundo indoeuropeo. En la disyuntiva planteada: Atenas

o Jerusalén, Jerusalén no necesitó ejército, le bastó efectuar una

inversión de valores, y, con la ayuda inestimable de su heterodoxia,

el cristianismo, consiguió una transmutación de valores tan efectiva

que en el siglo IV el Imperio Romano era ya el imperio cristiano.

El siglo IV a. C., comienzo del periodo helenístico, debería ser

considerado como el inicio de la presente edad obscura a cuyo fin

nos estamos acercando. Sin duda la decadencia acelerada ya se había

57

establecido en el mundo griego y en todas partes, antes de la fundación

de Alejandría. Se había establecido y se expandía un siniestro

signo de los tiempos; pero la confusión que comenzó el año 323

a. C. tras la repentina muerte de Alejandro le dio un nuevo impulso

muy en contra del espíritu e intenciones del conquistador.

Alejandro había entendido la necesidad de trascender el estricto

patriotismo helénico; Sin embargo lejos de establecer el ejemplo de

internacionalismo que muchos ideólogos modernos le atribuyen,

trazó una línea muy definida entre una clase de «no griegos» y otra.

Animó a sus macedonios puros de sangre a casarse con mujeres persas,

arias como ellos mismos aunque de idioma y costumbres distintos,

si bien no con mujeres de otras razas. Sus dos viudas extranjeras

eran de sangre aria.

Por intuición genial o bien por una convicción elaborada y plenamente

consciente, Alejandro es un gran precursor del verdadero

racismo nacionalsocialista como opuesto al estrecho patriotismo de

Estado, es defensor práctico de la idea de que la homogeneidad o

univocidad racial debería romper las barreras artificiales entre los

pueblos, siendo además la única realidad que justifica la supresión de

dichas barreras.

Por lo expuesto no es justo hacer a Alejandro Magno responsable

de las impresionantes mezclas raciales que tras su desaparición tuvieron

lugar en todo el cercano Oriente.

Éstas fueron algo fatídico consecuencia de una determinada actitud

ante la vida, caracterizada por estar centrada en el hombre,

según el concepto esencial puro sin jerarquización racial. Los judíos

greco parlantes fueron los promotores y directores del proceso acelerado

de disolución interracial, elemento nuclear de la decadencia de

aquel mundo helénico.

No hay que extrañarse de la rapidez del cambio de cosmovisión.

En la Grecia de Alejandro Magno, en Alejandría la comunidad judía

58

alcanzaba una cifra elevadísima; en Roma, según Petronio (68-102),

los judíos eran desde hacía mucho tiempo numerosos, prosperando

en el Transtévere, en la ciudad leonina, en la vía portuense, en el

Campo de Marte, en la Sugure y en la Puerta Catena, practicaban la

adivinación y se destacaban por su lujo, su ostentación y sus excesivos

privilegios. El terreno estaba abonado para la incursión doctrinal

judeocristiana que acabaría casi totalmente con el Mundo Antiguo,

con el indoeuropeo: con el nuestro.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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