ABELARDO LINARES MUÑOZ : “Democracia y Modernidad”, “Europa, Luchas por el Poder”, “Estados Unidos y la Guerra Mundial” “COMUNISMO”, “LA CUESTION SOCIAL”, “FALANGE ESPAÑOLA DE LAS JONS”.Extractos del libro del Sr. A.L.M., Jefe Privincial hispalense de Fe de las JONS, q.e.p.d.


Prólogo del posesor del blog:

Las ideas del autor son suyas. Son interesantes, si bien no estoy de acuerdo en que lo que da por Cristianismo sea el genuino, sino más bien degeneración del mísmo. Tampoco condivido su ontología, ni su particular visión e interpretación de la Iglesia Católica. Se trata de un texto sumamente interesante de filosofía de la Política y de valoración ética de determinados actos humanos de relevancia histórica. Se publica para información independiente y parciales instrucción y crítica.

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INTRODUCCIÓN

NO hay hoy sin ayer. El pasado ha construido el presente.
Nuestro Pueblo, el Indoeuropeo, se debilitó por las divisiones
y las luchas intestinas. se borró hasta la memoria
de su origen, el olvido de su hermandad hizo que sus grupos lucharan
entre sí, mas permaneció la misma cosmovisión en todos ellos.
Las ideas exógenas reseñadas en el ayer llevan el mismo veneno que
el que causan las horas del tiempo a la vida: ¡Todas hieren, la última
mata! La última hora, la que mata, es la que vivimos: la hora democrática.
los asesinos de nuestro mundo, con un sarcasmo siniestro y
singular, utilizan como arma letal contra nosotros la misma palabra,
ahora emponzoñada, que sirvió a los Arios, a los griegos, para designar
el sistema político que les hizo vivir el más floreciente periodo de
la Historia de la Humanidad: ¡La democracia griega!
El hoy nuestro comenzó ayer, cuando apareció la «democracia»
con la Revolución Francesa. Las ideas modernas nacidas del empirismo
inglés y del cartesianismo francés, encontraron el sistema: la
«democracia» que les permitió envenenar el mundo entero.
El hoy debería situarse en nuestros días, en este tercer milenio,
mas el hoy cósmico comienza con el advenimiento de la hora de «la
democracia» de «los Derechos Humanos».

… MODERNIDAD

SEGUIMOS en este apartado las ideas de Louis Rougier expuestas en
sus libros «LA MYSTIQUE DÉMOCRATIQUE-SES ORIGINES, SES ILLUSONS
» y» Du paradis a l´utopia». Hemos tomado inclusive los calificativos
de la tutela de los Dioses y de la Utopía a los periodos del
Ayer y del Hoy, por ser acertadamente constitutivos de ambos.
Al tiempo cíclico indoeuropeo sucede, en la escatología judeocristiana
un tiempo lineal, creado por los «mirabilia Dei», creación, caída, redención,
Fin del Mundo. Con el renacimiento científico de los siglos diecisiete
y dieciocho cambia este sentir. Bacon, Descartes, Pascal, Fontenelle descubren
el carácter cumulativo del conocimiento y de las técnicas, gracias a
lo cuál la idea del progreso indefinido se abre paso. Turgot lo proclama en
1750, en su discurso «El Progreso del espíritu humano». Buffon, en 1779
lo confirma en «Las épocas de la Naturaleza». Lavoisier lo amplia: el
hombre es un nuevo prometeo, un segundo creador. Mas es Condorcet el
que traza las vías del futuro, dedica los nueve últimos meses de su vida,
amenazados por la guillotina, a formular en su «ESQUISSE DES TABLEAUX
DU PROGRÉS DE L’ ESPRIT HUMAIN» que el espíritu de nuestra especie y el
razonamiento y los hechos muestran que no hay un término para el perfeccionamiento
de las facultades humanas; que la perfectibilidad del hombre
es realmente indefinida, y el progreso de esta perfectibilidad en lo sucesivo
es independiente de toda potencia que quisiera pararlo, no tendrá
otro término más que la duración del globo donde la Naturaleza nos ha
puesto. El curso de la Humanidad, para Condorcet, está dividida en diez
etapas: lª, agrupamiento de las familias de las tribus; 2ª, vida pastoral y
agrícola; 3ª, invención de la escritura; 4ª, desarrollo de la cultura griega
hasta Alejandro; 5ª, desarrollo de los conocimientos entre el nacimiento y
la decadencia de Roma; 6ª, tiempo de oscuridad, del año 476 hasta las
Cruzadas; 7ª, desarrollo de las Ciencias empíricas, hasta la invención de
la imprenta; 8ª, de Gutenberg a Bacon, Galileo y Descartes…

El Siglo de las Luces ha hecho realidad la consigna de Kant «sapere
aude» (ten la audacia de saber).
El hombre «ha salido del estado de infancia en que vivía bajo la
tutela de los dioses y de los reyes». Al cristianismo, que había permitido
a las masas dolientes de la Edad Media y del Antiguo Régimen, soportar
su condición, por causa de la esperanza de una vida mejor en el Más
Allá, había sucedido una nueva fe, la del Progreso Revolucionario, es
decir la del progreso lineal infinito de la Humanidad en su conjunto
(contando como miliar en la historia del desarrollo de los efectos del
mismo, cualquier avance de cualquier persona, de modo que todo invento
o descubrimiento se retenga como hecho y patrimonio de la Humanidad,
y confirmación de la justeza de la misma teoría de dicho Progreso).
Voltaire constataba en 1771: «Los espíritus bien hechos son hoy día
en gran numero, están a la cabeza de la nación, influyen en las costumbres
públicas, y de año en año el papanatismo que cubre la Tierra ve
desaparecer sus detestables usurpaciones». Grimme resume esta situación:
«Con placer constato que una inmensa República de espíritus cultivados
se forma en Europa, las Luces se expanden por doquiera».
En la segunda mitad del siglo XVII y sobre todo en el XVIII se
afirma la idea de la «Igualdad Natural». Aparece como la consecuencia
de dos filosofías rivales que se reparten los espíritus:
El empirismo inglés y el cartesianismo francés:
El empirismo afirma que el espíritu, al nacer, es una «tabla rasa»,
ofreciendo las mismas posibilidades de desarrollo en todos los recién
nacidos. Los cartesianos enseñan la igualdad de la Razón en todos
los hombres.
Para Aristóteles, los caracteres específicos que definen la pertenencia
de individuos diversos a una misma especie, no son esencialmente alterables
por las diferencias de cualidades o caracteres accidentales que son los
que caracterizan a cada individuo, como distintivos accidentales, por los
que los individuos pueden ser distinguidos el uno del otro. Definiendo al
hombre como «Animal Racional», se sigue de ello que la Razón, diferencia
específica del hombre entre todos los seres vivos es una e idéntica en
todos y cada uno de los seres humanos. Esta concepción aristotélica, compartida
por escolásticos relevantes, sobre todo por «El Comentarista» del
gran peripatético, Averroes y el averroismo latino en la antigua Universidad
de París, es retomada por Descartes, que fue alumno de los jesuitas
en el colegio de «La Flèche:,En la primera página de su célebre «El Discurso
del Método»: «El buen sentido o razón es naturalmente igual en
todos los hombres… pues por la razón o el sentido, que es lo único que
nos hace hombres, distinguiéndonos de las bestias, quiero creer que está
entera en cada uno de ellos, y sigo en esto la opinión común de los filósofos,
que dicen que no hay de más o de menos sino entre los accidentes, y
no entre las formas o naturalezas de los individuos de una misma especie.
» Poseyendo la misma Razón, todos los espíritus son igualmente aptos
para aprender a bien pensar, la diferencia es que adopten métodos más o
menos buenos: simple asunto de pedagogía.
El empirismo desarrollado por Locke y Hume es, en el fondo,
similar al cartesianismo. Locke ignora la herencia psicológica que
hoy sabemos codificada en los ácidos nucleicos de los cromosomas,
sin embargo sostiene lo de la «Tabla rasa» («la hoja de papel en blanco
», «Sheet of wheit paper») sobre la cuál no hay nada escrito. Locke
convierte en pura receptividad la cuestión, la diferencia de instrucción
hace la diferencia de los espíritus.
Helvetius escribía: «El espíritu, el genio y la virtud son el producto
de la instrucción.» Mabli, uno de los grandes maestros del pensamiento
de la Revolución francesa profesa las mismas ideas: una educación
igual desarrollaría aproximadamente los mismos talentos en
todos.
Que adopten el empirismo inglés o el racionalismo cartesiano,
todos profesan el dogma de la igualdad natural. Si todos los hombres
son iguales ¿De dónde procede la desigualdad entre los hombres?
Rousseau, en «L’origine et les fondaments de l’ inegalitè parmi les
hommes» (1754) desarrolla la idea siguiente: «La naturaleza ha hecho
al hombre bueno, libre y feliz; la Sociedad malvado, esclavo y miserable.
El origen del mal social es la Propiedad, la cuál ha creado la desigualdad
de bienes. Mabli comenta: «Es la desigualdad la que ha enseñado a los
hombres a preferir las cosas inútiles y perniciosas, a la virtud.» Babeuf
dice: «La Revolución Francesa no es más que el antecedente de otra revolución
más grande, más solemne, que será la última. La Revolución
Francesa ha realizado la igualdad civil (1789), la igualdad política
(1793), le queda por realizar la igualdad social, éste será el fin de la
Conjura de los Iguales (1796), fundada sobre la abolición de la Propiedad
Privada y el reparto igualitario de todas las riquezas. Ha llegado el
momento de fundar la República de los Iguales.» Denunciado Babeuf
por uno de los afiliados, la «Conjura de los Iguales» se terminó por
el procesamiento y condena a muerte de este revolucionario.
Es notable el carácter místico de los principios de la ideología
democratista de la Revolución Francesa. Louis Rougier, en su libro
«LA MYSTIQUE DEMOCRATIQUE», que seguimos, en esta ocasión, conjuntamente
con otra obra suya «DU PARADIES À L’UTOPIA», nos describe
lo que es una mística: «Una mística es un conjunto de creencias
que no se pueden justificar ni por la razón, ni por la experiencia, mas se
imponen por la voz de la autoridad, del ejemplo, del hábito, del prejuicio,
del interés, y, más particularmente, porque ellas expresan y sancionan
tan bien las aspiraciones sentimentales y las tendencias pasionales de
un individuo o una colectividad, tan bien que sólo las puede explicar el
sentimiento.
La «Razón» aquí aludida es tomada en el sentido de coherencia
lógica, conforme a la Teoría del Conocimiento. Una proposición es
reputada racionalmente verdadera, es decir, demostrable, si se la
puede deducir en virtud de la Lógica Formal, de un sistema de pro-
posiciones primeras, admitidas hipotéticamente como verdaderas o
reconocidas empíricamente como tales. El calificativo «racional» sólo
es aplicable a las secuencias lógicas.
En esta época tienen ya todos los caracteres de los dogmas religiosos:
se imponen al espíritu en virtud de su evidencia tan bien que
el «onus probandi» («la carga de probar») incumbe al contradictor,
que poniéndolos en duda, se estima que se coloca deliberadamente
en el absurdo.
La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
como lo declara Clenière el 27 de Julio de 1789, en la Asamblea
Constituyente: «Están gravados en el corazón de los ciudadanos si son
libres, y en sus grilletes si son esclavos». Entre los dogmas de la mística
democrática, el más fundamental es el de la igualdad natural de
todos los hombres. ¿Sobre qué se funda? Si es sobre la experiencia
tendría dificultad, si es sobre la Razón tendría contestación. Vale
más proclamarla evidente por sí misma. Leriguet dice: «La Naturaleza
grita en todos los corazones, muestra a todos los ojos que los hombres
nacen libres y perfectamente iguales». D’Alembert declara: Todo lo que
se aprende en un buen libro de metódica, no es más que una reminiscencia
de lo que nuestra alma ha sabido.»»
Recomendamos encarecidamente la lectura de «LA MYSTIQUE
DEMOCRATIQUE,– SES ORIGINES, SES ILLUSIONS» del citado Louis
Rougier. En esa obra nos describe magníficamente el dogma de la
igualdad natural y el mesianismo político, los orígenes bíblicos de la
mística democrática y la pobreza en Israel, la condenación de la civilización
por los profetas, el apocalipsis judío, el judaísmo y la revolución
social, el protestantismo y el capitalismo moderno, la reforma y
la filosofía de la historia, la ética calvinista y la mentalidad capitalista,
el protestantismo y la universalización del espíritu judío, el
mundo nuevo salido de la Reforma. La obra «DU PARADIS À L’UTOPIA
», igualmente recomendable, trata de la Humanidad bajo la tute-
la de los dioses, la génesis de las religiones y de la moral, cómo la
moralización progresiva de los dioses implica la culpabilidad de la
criatura, cómo la culpabilidad de la criatura implica las sanciones de
ultratumba, la reacción en contra, el declinar del Cristianismo en
Occidente, conflicto de Fe y Ciencia, conflicto de Fe y Razón, la
intolerancia religiosa, la emancipación: la Humanidad asume su propio
destino, el Siglo de las Luces, la utopía como substituto de la
religión, la inquietud del mundo, la Humanidad entre la necesidad
de creer y la sed de conocer, la Humanidad frente a su destino.»
Las ideas modernas aquí aludidas se hallan ora atacadas, ora
defendidas en multitud de libros. La obra de Nietzsche constituye
un vértice grandioso en la crítica contra la falacia de la modernidad,
que no es más que la desacralización de las religiones más perniciosas.
Tratamos a continuación brevemente del democratismo, llamado
frecuentemente «Democracia», sistema que vehicula todas las falsas
ideas modernas y se erige en dogma único de la Humanidad, porque
la actual tiranía «democratista» permite que se pueda discutir de
todo menos de ella misma.

DEMOCRACIA

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LA Democracia fue establecida en Grecia por Klistene en el año 500
antes de Jesucristo, duró aproximadamente siglo y medio, tuvo con
Pericles su periodo de esplendor desde el año 461 a. C. y duró más
de treinta años. Como narra Tucídides «la Democracia fue el gobierno
de uno sólo: Pericles».
Para la existencia de la democracia son precisas tres condiciones:
la isonimia (igualdad ante la Ley), la isotimia (derecho a todas las
funciones) y la isegoria (libertad de expresión).
Es así que en cualquier país del mundo no se dan estas condiciones;
«ergo» (luego…) no hay democracia, la democracia no existe.
Todos los ciudadanos forman parte de la Asamblea y esta asamblea
del pueblo es la que toma las decisiones, decide sobre la guerra y
la paz, nombra embajadores, examina la conducta oficial de los
magistrados, emite decretos, crea la Ley, da el derecho de ciudadanía
y juzga en los procesos que atañen a la seguridad común.
Como se ve, el pueblo gobierna en Grecia, en las democracias
modernas el pueblo sólo vota.
La democracia griega es una comunidad de ciudadanos, actúa
como comunidad del pueblo de Atenas reunido en Asamblea. La
palabra «Demos» designa al pueblo que vive en un territorio dado,
este territorio constituye un lugar de origen, etnia y pueblo coinciden.
La democracia no es propiamente del individuo, sino de la ciudad,
de la «polis». La ciudadanía, la libertad, la igualdad de derechos
políticos y la soberanía popular están íntimamente asociadas. El elemento
esencial de la ciudadanía es la filiación y el origen, el
«demos», y a partir del 451 para ser ciudadano era necesario haber
nacido de padre y madre ateniense, requisitos ante los que los Estados
modernos autodenominados «democráticos» se escandalizan, los
combaten, y atentando gravísimamente contra el principio del
«demos», su homogeneidad, su identidad cultural, su indispensable
unidad e independencia o soberanía, importan de los desgraciados
países bajo el yugo de dichos Estados millones y millones de inmigrantes
radicalmente en todo distintos (y hasta opuestos) a las etnias
y culturas identificativas de dichos pueblos.
El «polites» («ciudadano») se opone al «Idiotes» («no ciudadano
»). La ciudadanía es enteramente un hecho de nacimiento. El ciudadano
pertenece a una patria, es decir, a una tierra y a un pasado, se
nace ateniense, no se llega a ser, las excepciones son muy raras, la
tradición desaconseja el matrimonio mixto, la igualdad política esta-
blecida por la ley parte de la proveniencia común, sólo el nacimiento
confiere la «politeia» («ciudadanía») del individuo. La democracia
es una concepción autóctona de la ciudadanía, que asocia su ejercicio
al origen de quienes la practican. Los atenienses del siglo V a. C.
se definían a sí mismos como «El Pueblo Autóctono de la célebre
Atenas», en este mito fundador se coloca el origen de la Democracia.
La libertad, tanto en Grecia, como en Roma, procede del origen,
el hombre libre es el que pertenece a cierta cuna, la libertad no legitima
la secesión, justamente al contrario: es el lazo que une a la persona
a la ciudad, no es libertad de autonomía, sino libertad de participación,
la libertad no se extiende más allá de la comunidad, sino
que se ejerce en la «polis», la libertad está unida a la noción de
Democracia, mas esta libertad es ante todo la libertad del pueblo en
la que se inserta la libertad de los ciudadanos, no hay libertad política
individual sin libertad colectiva.
Cuando Aristóteles define al hombre como «animal político»,
como «ser social», cuando dice que la ciudad es anterior al individuo
y que es en la ciudad donde éste realiza todas sus potencialidades (Cf.
«Política», XII, 53–XIX, 20) entiende que el hombre no puede estar
disociado del ciudadano, del que vive en el marco de una comunidad
social y políticamente organizada (de una «polis»). Esta concepción
se opone a la del Liberalismo Moderno, que hace, al individuo,
preexistente a la Sociedad, y que proclama que «el hombre» en sí es
directamente algo más que «el ciudadano», contradiciendo así también
a su matriz, la Revolución Francesa, en la cual el «ciudadano» es
el sujeto de derechos políticos.
En una comunidad de hombres libres los intereses particulares no
pueden prevalecer sobre el interés común. «Todas las constituciones
que miran al interés general –escribe Aristóteles– son de hecho correctas,
según la justicia absoluta, las que miran al interés personal de los gobernantes
son defectuosas.» (Política, XII, 79–XVII, 50).
Moses Finley asevera: «En este sentido la Comunidad, fortificada
por la religión del Estado, los mitos y las tradiciones, fue el motor esencial
en el éxito de la Democracia ateniense.» Cicerón, en su «Oratio
pro Luentio» añade: «Somos servidores de la Ley, a fin de poder ser
libres.»
La «democracia» moderna se descalifica porque no es democracia,
inútil es querer hacerla respetable con teorías, basta abrir los ojos
para ver su deleznable actuar. Siempre ha sido así, desde la Revolución
Francesa hasta hoy. Es bien conocida la doctrina de Friedrich
Nietzsche sobre la Revolución Francesa: «Se ha representado, a la
plena luz de los tiempos modernos la Revolución Francesa, esa horrible
farsa, superflua si se la mira de cerca, en la que sin embargo espectadores
nobles y entusiastas, esparcidos por toda Europa, han creido ver de
lejos la realización de un largo ensueño apasionado, sueño de rebeldía y
entusiasmo». «… consideramos el movimiento democrático no sólo como
una forma de decadencia de la organización política, sino también
como una forma de decadencia, es decir, de empequeñecimiento del
hombre y su disminución de valor… La universal degeneración del hombre,
que desciende hasta ese grado de rebajamiento que los cretinos socialistas
consideran como «el hombre del porvenir» ¡Su ideal! Esta degeneración
y este empequeñecimiento del hombre hasta el perfecto animal de
rebaño (o, como dicen, a «el hombre de la Sociedad libre»), este embrutecimiento del hombre que le hace un pigmeo de derechos iguales y de
pretensiones igualitarias, sin duda alguna es posible. El que ha reflexionado
sobre esta posibilidad hasta sus últimas consecuencias conoce un
asco que no han conocido los demás hombres, y quizá conoce también
una nueva tarea.» («Más Allá del Bien y del Mal»).
«¿Quien nos garantiza que la democracia moderna no sea, en su
esencia, más que un monstruoso caso de atavismo, y que la raza de los
conquistadores y de los señores, la de los Arios, no esté sucumbiendo
incluso fisiológicamente?» (Nietzsche «La voluntad de dominio»).

EUROPA. LUCHAS POR EL PODER

Las dinastías reales y las naciones, con su ansia de Poder, son la
causa de las continuas contiendas civiles, ya que son entre hermanos,
que han asolado Europa. En cuanto hay un fortalecimiento
político, económico y militar de un pueblo, los demás luchan por
lograr el equilibrio y, si puede ser, la supremacía. El Imperio Español
fue acosado hasta que fue abatido, el Imperio francés, que
alcanza su plenitud con Napoleón Bonaparte, es combatido, en
sucesivas coaliciones, por Inglaterra hasta que ésta logra derribarlo.
El Imperio Inglés, gracias a su poderío marítimo, se impone a Europa.
Cuando el «Made in Germany» empieza a asustarla, acaba con
los Imperios Centrales, en la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Estados Unidos aprovecha la ocasión en 1917 para dar un paso más
en el camino de la supremacía sobre Europa, y entra en guerra, desmembrando
en ella al Imperio Austrohúngaro, con lo cuál cree
haber acabado con toda capacidad auto regenerativa de Europa, y
desmembrando el Imperio Turco, postrada centroeuropa, el prepotente
Estado judeonorteamericano ya no tiene rival potencial (salvo
el Imperio Británico, que liquidará tras la 2ª Guerra Mundial).
«Estados Unidos de América», «el Estado sin nombre propio»
(como dicen los mejicanos) se creyó entonces cerca de conquistar el
mundo.

ESTADOS UNIDOS A LA CONQUISTA DEL MUNDO

A continuación seguimos fundamentalmente el libro de Michel
Bugnon-Mordant «L’AMÉRIQUE TOTALITAIRE».
La actitud de los «Estados Unidos» respecto de la libertad y la democracia
sorprende a todos aquellos que no conocen su historia.
«Hablando alto, blandiendo leyes y reglamentos concebidos por ellos,
pretendiendo que se apliquen en todo el planeta, Washington impone,
ordena, decide, se apropia, sin consideración, de personas y países, amenazando
con represalias, con aplastamiento por la instauración del
embargo, o una guerra económica sin cuartel.»
La historia de EEUU, su desarrollo ideológico desde 1607, año de la
fundación de la colonia de Virginia, no ha variado un ápice, los ingredientes
actuales existen, en germen, en el credo de los pioneros venidos de
Inglaterra y de Escocia, en las primeras decenas del siglo XVIII. «El
credo calvinista, estableciendo que si Dios ha permitido que se asentaran
en tierra americana, un pueblo de hombres y mujeres predestinados, era
porque le estaba conferida la misión de gobernar un día el mundo. Así
se explica, una vez establecida la nación en 1776, la unanimidad de los
discursos: América, democracia modelo, elegida por la Providencia para
trazar el camino a seguir y tomar la cabeza del convoy de las naciones
del globo. Los padres fundadores y después lo esencial de las élites políticas,
económicas, científicas y culturales de todas las épocas jamás consideraron
que pudiera ser de otra manera.
A finales del siglo XVI, en «Principal Navigations Voyages and
Discoveries of the English Nation» Richard Hakluyt, mostrando la
situación difícil en que se encontraba la economía inglesa, animaba
a sus compatriotas a explotar allende los mares nuevos mercados
para la producción textil, y aprovechar una fuente de materias primas
que le permitirían dejar de comprar las que le vendía a precio de
oro España. ¡Inglaterra se tomaría la revancha contra su rival, llevándole
a la ruina y quebrando su potencia, la instalación de nuevas
colonias sería una solución para los problemas sociales!
La congregación de Scrooby, era partidaria de un puritanismo
duro, cuyos miembros habían partido en 1608-1609 a refugiarse en
Holanda, calvinistas con un cuerpo doctrinal rígido y una visión
pesimista fundada sobre la convicción de la omnipresencia del peca-
do y la certeza de que nadie era verdaderamente digno de entrar en
su comunidad si no hubiese sido predestinado para ello, haciendo
que nadie pudiera entrar sin haber dado pruebas de su ortodoxia.
Ninguna plaza para los disidentes, los escépticos o los librepensadores.
El 16 de Septiembre de 1620 embarcan en el «May Flowers» y el
11 de Diciembre desembarcan en América. La emigración, para ellos
es la égida hacia América, una expedición inspirada por Dios, para
construir, sobre tierras lejanas, la nueva Sión. Están llenos de una
certeza, la de encarnar un destino providencial. En todos los pueblos
de Nueva Inglaterra nadie duda de ser el agente de Dios. La absoluta
referencia de los mismos es la Biblia, prisma a través del cuál se lee
la realidad para cada uno de sus miembros. El nuevo pueblo es el
pueblo de Dios, todo adversario o cualquiera que difiera del modelo
es proclamado enemigo de Dios y tratado como tal. escritores, hombres
de iglesia, intelectuales, memorialistas, rivalizan en celo en el
elogio. Para William Stoughton (1631-1701): «América es la nación
cuyos ciudadanos han sido cuidadosamente elegidos, Dios ha obrado
pasando por el cedazo las gramíneas, separando el buen grano.» Para
Samuel Sewall (1652-1730), presidente del tribunal que juzgó a las
brujas de Salem: «Nueva Inglaterra es el lugar donde se alzará la nueva
Jerusalén.» Nadie igualará en calidad y entusiasmo a Cotton Mather
(1639-1723), miembro de una familia de intelectuales, brillante,
dotado, ardiente trabajador, enseñante en Havard y años después su
Director, detentador del cargo de Pastor de la segunda iglesia de
Boston. Su obra sobre el «destino fuera de lo común» dado a su América
es abundante y aterrador. En «The Wonders of the invisible
World», 1693, exalta la misión del pueblo de Nueva Inglaterra:
«Extender el reino de Dios hasta los confines de la Tierra».
Francis Higginson, en «New England’s Plantation» escribe:
«Nuestra mayor seguridad y nuestra mejor protección es la de ver enseñar
aquí en nuestro seno la verdadera religión y los santos Mandamien-
tos de Dios Todopoderoso.» Y añade: «Así no dudamos que Dios está con
nosotros. Y si Dios está con nosotros ¿Quién puede estar contra nosotros?»
Este sentimiento de encarnar una verdad política y social incontrovertible,
llamada a imponerse en todos sitios, aparece en todos los
actos de la nación americana, hasta hoy. Ella no puede equivocarse,
pues Dios la escoge, la funda y la aprueba.
El imperialismo americano empieza pronto, despoja, a los llamados
«indios», del territorio vital de los mismos, y merma su
población. De los 600.000 que vivían en 1776 sólo quedan 210. 000
en 1910 y subsisten en campos de concentración llamados «Reservas
» situadas en tierras muy pobres. Tienen prohibido lo fundamental
de su espiritualidad y expresamente su religión, hasta ni más
ni menos que ¡1976!, año en que el Congreso estadounidense autoriza,
a los indios que oprime, a practicar su propia religión ancestral.
En 1803 se engrandece el territorio de EEUU, con la Luisiana
comprada a Napoleón Bonaparte. El mecanismo de la futura actitud
imperialista se muestra: en 1810, cuando la Florida occidental llega a
ser propiedad americana, como escribe Jean Berancer, «por la colonización
y la revuelta suscitada», y en 1819 «por la incursión y la intimidación
» en el caso de la parte casi isla de La Florida.
A continuación se expolia Méjico. Tejas, parte integrante del
territorio mejicano cuando el país accede a la independencia, siendo,
tal integración, reconocida por el Tratado de «Adams Onis» (1819),
comienza a ser invadida en 1821 por los colonos americanos conducidos
por Steffen Austin, exigiendo éstos una autonomía significativa
al Gobernador mejicano. Al serles denegada, su rebelión llegó a la
masacre de Marzo de 1836, naciendo la República de Tejas, inmediatamente
reconocida por el presidente estadounidense Jackson, y
el l de Marzo de 1845, bajo el presidente James K. Polk, se produjo
la anexión a EEUU.
En 1848, después de la invasión y toma de la capital de Méjico,
los mejicanos deben abandonar California, Nuevo Méjico, Arizona,
Nevada y Utah, casi la mitad de su territorio. Escritores célebres
como Irving y Melville condenan estos hechos. Melville designa a la
«Libre América» como «ese país intrépido, sin principios, sin pudor,
predador de ambición ilimitada, civilizado en fachada mas salvaje en el
fondo del corazón.
La implantación americana en Méjico comienza gracias a los liberales
mejicanos. En la guerra civil Benito Juárez, apoyado por los
liberales, entra en Méjico capital en 1861. La expedición francesa
dirigida por Maximiliano, que se proclama emperador en 1863, sufre
tres años más tarde un ultimátum del Gobierno de los EEUU instándole
a que abandone su trono y retire las tropas. Los postulados
de la doctrina Monroe no quedan en letra muerta. En 1867, por instigación
de Washington, Maximiliano es fusilado. El resultado a
final del siglo XIX es elocuente: la industrialización del país está
avanzada y el sesenta y cinco por ciento de los capitales es de EEUU,
el sector agrícola no puede cubrir las necesidades de la población, las
sociedades de mayoría norteamericana y los especuladores precipitan
en la miseria a una buena parte del país.
Porfirio Díaz, presidente de 1876 a 1880 y de 1884 a 1911,
resume la terrible situación: «¡Pobre Méjico, tan lejos de Dios y tan
cerca de EEUU¡.»
El 29 de Agosto de 1842 EEUU obliga a los chinos a firmar el
tratado de «Nan Kin». En 1844 participa en el vasallaje del imperio
chino, obteniendo notables beneficios del comercio del opio.
En 1854, bajo la amenaza de los cañones del comodoro Perry, los
japoneses conceden los primeros tratados comerciales, nunca firmados
por extranjeros, a los EEUU.
La «conquista» de la América del Sur, por los EEUU, se realiza
fácilmente. España es obligada, el 18 de Noviembre de 1798, a abrir
los puertos de América del Sur. En pocos años las relaciones comerciales
y culturales adquieren un gran desarrollo. Los EEUU instalan
Representaciones, Agencias y consulados. Textos tan subversivos
como el «Commun Sense» de Thomas Payne proliferan al mismo
tiempo que se imita la Constitución escrita por Jefferson, cuyas ideas
esenciales se encuentran en las Constituciones sudamericanas algunos
años más tarde.
Entre 1808 y 1823 el edificio colonial español se rompe. Los
EEUU aportan, en 1823, un sostén económico no desinteresado:
entregan las armas y medios financieros que les había pedido Simón
Bolivar. En todos los países el esquema de la puesta bajo tutela es el
mismo: los capitales americanos engrasan las ruedas económicas de
Brasil, Chile, Venezuela, Colombia y el resto de las naciones sudamericanas.
Al correr de los años Gran Bretaña, que ocupaba una posición
determinante, es progresivamente disminuida, y perderá definitivamente
su puesto tras la guerra de 1914-18.
Hawai: desde 1820 los navíos norteamericanos atracan en los
puertos hawaianos. El presidente Monroe nombra en Honolulú un
Agente Permanente; los misioneros protestantes, con gran celo, convierten
a los indígenas y difunden propaganda proamericana. Los
lazos necesarios para la futura anexión quedan trenzados. Un tratado
comercial se firma entre el rey Kalkana y el presidente Grant en
1875. En 1893 los colonos hacen una revuelta, deponen a la reina
Lilivocalani y reclaman la unión con EEUU. El presidente Cleveland
rehúsa, lo que no impide a los colonos proclamar la República
Hawaiana, que es reconocida por los EEUU, y, el 7 de Julio de 1898
se hace la anexión, programada desde mucho antes.
Cuba: Desde el principio del siglo XIX las ambiciones sobre el
continente, como Jefferson afirma, incluyen Cuba. Jhon Quincy
Adams, primero Secretario de Estado, después presidente de los
Estados Unidos, practica lo que denomina «la espera paciente».
Explica en 1823 que «hay leyes de gravitación política que son como las
físicas y que hacen que una manzana arrancada del árbol por el viento
se encuentre en la imposibilidad de no caer a tierra. Cuba, rotos los lazos
que la unen a España, deberá necesariamente gravitar hacia la Unión
norteamericana.»
El plan, a menudo aplicado, es simple: suscitar el descontento
social, después la revuelta, al fin la revolución, y, una vez habiendo
estallado ésta, intervenir bajo un pretexto cualquiera y apoderarse de
la tierra que se ambiciona: «la espera paciente».
En el decenio precedente a la invasión de la isla caribeña EEUU
desató un fuerte ataque contra la economía cubana. Las inversiones
americanas en la industria azucarera buscaban obtener masivamente
azúcar no refinada. Cumplido esto, era suficiente a los EEUU esperar
las consecuencias de su política de elevar los aranceles aduaneros,
así las compañías norteamericanas se aseguraban a muy bajo precio
la adquisición de las plantaciones y monopolizaban la cadena productiva.
El tabaco y, más tarde, el café seguirían idéntico tratamiento.
Después de una primera revuelta de 1868 a 1878, España inicia,
el 24 de Febrero de 1895, la guerra contra los insurrectos, los combates
causan miles de muertos, y, en 1898, los EEUU ven la ocasión
que esperaban: el 25 de Enero de 1898, arguyendo que tenían que
proteger los derechos de sus industriales en Cuba, envían el 15 de
Febrero de aquel año, al puerto de la Habana, al acorazado Mayne.
El navío explota y el pretexto está creado. Para más INRI hoy está
históricamente demostrado que no hubo intervención de España en
la voladura, fueron los propios EEUU los que hundieron el barco y
echaron la culpa a España. Bajo el impulso de un «lobby» imperialista
cada vez más potente, de quien fue luego presidente, Theodor
Roosvelt, y la propaganda asegurada por la prensa… el presidente
Mckinley lanza al asalto de la isla una armada de «liberación», que de
paso se apodera de Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guan, expolio
criminal que, a pesar de su flagrante lesión del Derecho Internacional
y de Gentes, fue admitido sin mayor protesta, por parte de las
naciones europeas. El drama se cierra por el impuesto tratado de
París, de 25 de Octubre de 1898. El 20 de Abril de ese mismo año
una resolución norteamericana había ya decretado que, si bien los
cubanos tenían el derecho de autodeterminación, el Gobierno norteamericano
mantiene su presencia en la isla hasta que la pacificación
no haya concluido. La similitud del lenguaje de EEUU y la
antigua Rusia son suficientemente explicativas. La fórmula sigue
siendo actual: también en Irak, después de derrotarlo, destruirlo y
exasperarlo, sumiéndolo en una atroz posguerra de miseria y carencia
de todo servicio y organización social eficaz, EEUU dice que «no
se retirará de allí hasta que la pacificación haya concluido», pretextando
contribuir a ella y a las «labores humanitarias». He ahí la más
falaz e hipócrita de las excusas para justificar la ocupación.
El presidente Mckinley, para justificar la anexión de Filipinas,
invoca la inspiración divina, que durante sus oraciones, le habían
incitado a la acción.
Cuando en 1901 la República de Cuba se proclama, todas las precauciones
han sido tomadas. El 2 de Marzo el Congreso adopta una
enmienda, presentada por el senador Hitchlook, que otorga al
Gobierno norteamericano el derecho de intervención en todo tiempo
y cuando los intereses y la vida de los dependientes de la jurisdicción
norteamericana y la independencia de Cuba estén en peligro.
América Central: Con sociedades financieras como la «United
Fruit Company» (actualmente «United Brands»), que llegan a ser
Estados dentro de los Estados, los Estados Unidos se aseguran la
dominación de Honduras y Guatemala.
Panamá: El 22 de Enero de 1903 a Colombia se la quiere obligar
a aceptar el tratado de «Hay-Herran» por el que quedaría compro-
metida a ceder a los norteamericanos todos los derechos sobre las
obras del canal de Panamá durante un siglo. El Congreso de Colombia
rehúsa firmar. El 3 de Noviembre una Junta proclama la secesión
del territorio. El 6 de Noviembre la Casa Blanca reconoce el Estado
de Panamá.
Como regla general los EEUU prefieren la «ocupación» económica
a la ocupación militar. La política de conferencias panamericanas,
forma de imperialismo guerrero, le asegura la colonización comercial
que hace de la América Latina la prolongación de la economía de
EEUU y hace de los gobernantes sudamericanos dóciles vasallos.
En la víspera del primer conflicto mundial los intereses europeos
tienen todavía una gran consistencia en la América del sur. Las
maquinaciones políticas europeas, con la guerra del 14 van a abrir el
camino a la decadencia de la economía europea en Sudamérica y
facilitan la ruta de la conquista mundial por parte de los EEUU.

ESTADOS UNIDOS Y SU ENTRADA EN
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

EE.UU., simples asociados de los países de la «Entente» hasta 1917,
prefieren tener las manos libres y usan su neutralidad para vender a
los beligerantes víveres, armas y toda clase de productos, y se enriquecen
con ello enormemente, así como aumenta considerablemente
su comercio con los no beligerantes.
El discurso por el cuál la clase dirigente pretende convencer al
pueblo de la necesidad de entrar en guerra, ya que el pueblo norteamericano
era bastante reticente, es el mismo que el que le ha servido
para su intervención en la América Latina: los daños ocasionados a
los Estados Unidos, esta vez los barcos hundidos por los submarinos
alemanes, preservar el equilibrio planetario, defender la libertad de
comercio (en particular el marítimo), y salvaguardar la democracia.
La idea de que cumple una «misión» se realiza en toda la política de
Wilson, construir el «mundo americano» de mañana, promover los
intereses de los negocios americanos y asegurarse las estructuras económicas,
principalmente en Europa. Para barrer las últimas dudas y
reticencias del pueblo y del Congreso la Administración Wilson
exalta, como siempre, el espíritu de cruzada y simplifica las cosas: de
un lado «los buenos» pedisecuos de EEUU, y del otro lado «los bárbaros». Como las circunstancias son óptimas, Wilson apoya la autodestrucción
de Europa, quebrantando su influencia en las colonias
europeas, desmantelando el imperio otomano y el austrohúngaro
(que representa la posibilidad última de reconstitución de Europa
después del conflicto).
Las ventajas para los EEUU, de su entrada en guerra, son considerables:
trabajo para todos (inclusive de los negros, que recorren el
camino de las fábricas del noroeste) y paz social. Los salarios reales de
los trabajadores aumentan un veinticinco por ciento y para los agricultores
es la edad de oro. El trigo, el acero, la gasolina, los barcos, el
azúcar, máquinas, material ferroviario, hierro, cobre… parten para
Francia y Gran Bretaña, salvando a la Entente y enriqueciendo a los
EEUU. Las reservas financieras americanas se hacen inagotables.
Frente a una Europa calcinada, exangüe y arruinada, los EEUU son
los verdaderos vencedores de la guerra. Gracias a la eterna facultad de
presentar de ellos mismos una imagen positiva, Europa va a creer que
han atravesado el océano por ella, mas, como sostiene el historiador
Jean Baptiste Doroselle, la historia de la entrada de los norteamericanos
en la guerra muestra cómo los EEUU, gigantesca prolongación
de Europa gracias a la emigración, no han entrado en la guerra «por
Europa», antes bien contra Europa. Wilson ha actuado para imponer
a los europeos, vencedores y vencidos, su plan para la «new democracy
», una «democracia» mundial dirigida por los norteamericanos.

ESTADOS UNIDOS Y SU ENTRADA EN LA
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

EL funesto tratado de Versalles, dictado por los EEUU, fue el germen
de la 2ª Guerra Mundial, el cuál abrirá al Estado norteamericano
la vía final hacia el poder absoluto sobre el mundo.
Las causas para la entrada de EEUU en la 2ª Guerra Mundial
son: su voluntad de Poder y su ambición económica. Como precisa
Kaspi: «El tablero de los indicadores económicos muestra que los objetivos
del desarrollo económico del «New Deal» no se han cumplido.» (Lo
que hacía halagüeña la guerra). La crisis del sistema monetario internacional
en 1930 y la depresión de 1933 hacen nacer una guerra
monetaria de especulación sobre los cambios. El paro es endémico,
sería necesaria la producción en masa que reclama el esfuerzo de
guerra para acabar con la categoría de los parados.
El 4 de Noviembre de 1939 el Congreso reemplaza el embargo
total de armas por la cláusula «Kash and Carry»: los norteamericanos
podrán vender armas a los beligerantes a condición de que éstos
paguen al contado y se encarguen del transporte. Desde 1937 Roosvelt
sabe que la guerra es inevitable en Europa. Se esfuerza en convencer
a sus conciudadanos de que ser el arsenal de la democracia no
es suficiente, que se impone una «cruzada contra el imperio del mal»:
el pacto tripartito (eje Berlín/Roma/Tokio). «Hace falta –dice Claude
Foulen– convencer a la opinión pública de que los países totalitarios
amenazan la democracia americana.» «Al mismo tiempo deja a Stalin
obrar a su antojo en Europa, pues ha comprendido –escribe André
Kaspi– que así trata de ganar la paz tal y como espera ganar la guerra.»
EEUU obra como siempre: crea los problemas que le llevarán a
sus objetivos. En Septiembre de 1940 emprende las medidas económicas
que privarán al Japón de productos estratégicos como el petróleo.
Contra los alemanes están preparados para actuar, en primer
lugar situando en el Atlántico oriental una zona de neutralidad en
que se impide a los alemanes actuar en ella. Los «incidentes» sobrevinieron
inevitablemente, sobre todo después de que fuera ordenada,
en Septiembre de 1941, la participación de navíos de guerra norteamericanos
en la escolta de los convoyes de víveres y provisiones destinados
a los aliados.
Los éxitos de Hitler algunos meses después del ataque a la URRSS
hacen comprender a los norteamericanos que «la hora del Versalles
total de Europa», hora comenzada por Wilson y su tratado de Versalles,
ha llegado. La destrucción de Europa la harán en dos tiempos: en
primer lugar establecerán unas estructuras que mantengan las economías,
de los países «democráticos», bajo su dependencia; estas estructuras
resultarán en los encuentros de «Bretton Woods» en 1944, después
pacientemente esperarán que los países socialistas se deshagan
por las causas que los corroen desde el interior. Aquella expectativa
coincide con la profecía de Nietzsche: «Corrupción socialista: incluso
en su forma más elevada: la concepción socialista es la forma más baja en
la jerarquía de las sociedades. Si fuera edificada en algún punto del
globo, una sociedad respondiendo íntegramente a estos principios, se vería
entonces que una tal sociedad no es viable. El socialismo, en tanto que
teoría es una utopía, en tanto que practica, una destrucción. Si el socialismo
triunfa en un país, éste caería por su propio peso, debido a su falta
del más elemental realismo indispensable para la vitalidad interna.»
Estando vaciada de sustancia la Europa posterior a 1945, los
EEUU estiman que ha llegado la hora de establecer su dominio político,
militar y cultural. En el aspecto militar la posesión del arma
atómica era determinante: las dos bombas atómicas lanzadas contra
el Japón llevaban un doble mensaje: –imponer a todo adversario
potencial el espectro de su destrucción total–, y hacer nacer en los
europeos la idea de que sólo el pueblo norteamericano podía protegerles
de tal amenaza.
Para terminar añadimos el índice del magnífico libro de Bugnon-
Mordans «L’ Amerique totalitaire», 1997:
—El desarrollo arácnido: sistema monetario internacional, Fondo
Monetario Internacional, Banca Mundial, OTAN, ONU.
—El servilismo de los espíritus: «Panem et circenses», falsificación
como Arte Mayor, el arma de la publicidad, el arma televisual, la artillería
de Holiwood, el arma absoluta: el monopolio de la comunicación,
las culturas desnaturalizadas, el uniforme planetario, el gusto único, el
nuevo esperanto, el triunfo de la vulgaridad.
¿Cómo puede acabarse con el imperialismo norteamericano? A
pesar de ser colosal su éxito económico, político y militar, lo más decisivo
es su éxito ideológico y propagandístico. Han hecho triunfar y
difundido una «única visión del mundo», una «única concepción político-
económica: el capitalismo liberal librecambista, que los norteamericanos
tomaron de los economistas y liberales británicos y del cuál
hicieron un instrumento de servilismo a su potencia y a sus intereses,
como confirma la necesidad del Fondo Monetario Internacional («La
interdependencia económica creciente del conjunto de los países del mundo,
provocada por el aumento del volumen y de la variedad de transacciones
internacionales de bienes y servicios, así como de flujo de capitales, al
mismo tiempo que la difusión acelerada y generalizada de la tecnología.»).
«Esta mundialización, triunfo de la americanización del planeta
marca –dice Martín Wolf– del «Finantial Thimes», el éxito de la difusión
mundial de una liberalización económica iniciada en Europa occidental
hace medio siglo con el «Plan Marshall» que consagra la integración
de sociedades, individuos y sistemas, volviendo al mismo tiempo
caduca toda esperanza de perpetuación de modos de vida, de pensamiento,
de creación diferente al modelo único integrado. La substitución
de las otras ideologías por una sola (la ideología liberal), la caída –en
provecho de la pseudo cultura y sistema norteamericanos– de las culturas
y de los sistemas políticos es el mayor desafío impuesto a nuestro planeta.

LA CUESTIÓN SOCIAL

EL siglo de las Luces fue un siglo optimista y generoso que abrió
una inmensa esperanza. Reemplazando la Fe por la Razón y proclamando
el derecho a la felicidad terrestre, ha suscitado un problema
que nadie presintió tan bien como Chateubriand en su meditación
sobre el porvenir del mundo que cierra las «Memorias de Ultratumba
»: «La muy grande desproporción de condiciones y de fortuna ha podido
soportarse mientras han estado ocultas; pero tan pronto esta desproporción
ha sido generalmente percibida el golpe mortal ha sido dado.
Tratar de persuadir al pobre de que se debe someter a todas las privaciones
mientras que su vecino posee mil veces lo superfluo es mantenible
mientras no tenga mayor instrucción, pero una vez que la adquiera
habría que matarlo.» El mismo Chateaubriand añade: «Una sociedad
donde algunos individuos tienen dos millones, mientras que otros están
constreñidos a llenar sus bocas con trozos de porquería… ¿Una sociedad
así puede permanecer estable sobre tales fundamentos, en medio del progreso
de las ideas?» Chateubriand es el primero que descubre «la
Cuestión Social» que va a abrir la vía a la utopía.
En virtud de la vieja idea semítica de la materialidad de la pena y
de la recompensa, la pobreza es el signo manifiesto de la reprobación
divina, la prosperidad material es el signo del favor. Los Proverbios y
toda la literatura talmúdica defienden esta idea: la riqueza es una
bendición de Dios, la pobreza es una maldición. El puritanismo
inglés, que más bien debía ser llamado el judaísmo inglés, participa
de esta idea, el que tiene éxito en los negocios está bendecido por
Dios, es el signo cierto de que pertenece al número de los predestinados.
El protestantismo, judaización del Cristianismo, hizo suyas estas
ideas sobre la riqueza, los calvinistas la llevaron a Norteamérica, y
Estados Unidos, con su minoría judía, la propagó al mundo entero.
El deterioro de la situación social del antiguo Israel hizo a los
judíos pobres de entonces ver la injusticia de que el inocente y
honesto pudiera sufrir la pobreza y la persecución. Los Profetas destilan
odio contra la riqueza, las imprecaciones de Oseas y del resto
de los Profetas y de la apocalíptica judía contra los ricos será igualada
mas no sobrepasada por los revolucionarios europeos.
El cristianismo de los primeros tiempos parece inspirarse en el
ebionismo de los Profetas y de los visionarios de Israel. El Reino de
Dios está reservado a los pobres, la parábola o símil del camello, el
rico y el ojo de la aguja está presente en todos los espíritus. A juzgar
lo que dicen los Hechos de los Apóstoles los fieles realizaron el primer
ensayo de «comunismo integral»: «La multitud de aquellos que
habían creído no tenía más que un corazón y un alma. Nadie entre
ellos llamaba suyo a lo que poseía, todas las cosas eran comunes
entre ellos.» sin embargo existe una diferencia en la concepción y
valoración literal de la llamada «pobreza», según se tome la versión
de Lucas, o bien la de Mateo. En efecto, respecto del «Sermón de la
Montaña», Lucas dice: «Bienaventurados vosotros los pobres, pues vuestro
es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los hambrientos, pues seréis
satisfechos.» En cambio Mateo dice: «Bienaventurados los pobres de
espíritu, pues el Reino de los Cielos es para vosotros. Bienaventurados los
que tienen hambre y sed de justicia, pues serán satisfechos.» Las Bienaventuranzas
«materiales» en Lucas, son transportadas, en Mateo, a
Bienabenturanzas espirituales.
Las sociedades que sucedieron a la caída del imperio romano fueron
cristianas y feudales en las cuales se exaltaba la aristocracia y la
jerarquización rígida de los hombres. Se componían de tres estamentos
principales: La aristocracia, el Clero y el pueblo formado por
campesinos, comerciantes, artistas, artesanos… Los dos primeros
estamentos se sustentaban del trabajo del tercero que representaba
las nueve décimas partes de la población. Era una idea corriente en
las monarquías del Antiguo Régimen que el pueblo debía vivir en un
estado de pobreza. Richelieu, en su testamento político, escribía:
«Todos los políticos están de acuerdo en que si los pueblos vivieran a su
antojo sería imposible mantenerlos en reglas y deberes.» «Para que una
sociedad sea feliz –escribía en 1733 Hellbronner– es necesario que las
masas vivan en la pobreza.» Un refrán decía: «Queso, pera y pan es la
camisa del villano». En 1775 Necker, en su obra «De la legislación y
del comercio de granos» contaba: ««Los ciudadanos obligados a declarar
para pagar sus impuestos dicen: «¿Qué nos importan vuestras leyes de
propiedad, si no tenemos nada; vuestras leyes de justicia, si no tenemos
nada que defender; vuestras leyes de libertad? Si no trabajamos, mañana
moriremos.»» En Inglaterra, bajo el Ministerio de Lord Grey, fue
nombrada una comisión para buscar los medios de suprimir la
pobreza. Su presidente Nassan Senier declaraba que el mejor medio
para suprimir la pobreza era no socorrer a los pobres: «Si los pobres
supieran que les hace falta trabajar, o de lo contrario debían morir de
hambre, ellos trabajarían; si los hombres jóvenes supiesen que no tendrían
socorro en su vejez, economizarían.»
Que los socorros a los pobres sea un error es lo que parece confirmar
una nueva ciencia: la demografía. En 1798 el Pastor Maltus
publica su ensayo sobre el principio de la población: «la población
crece por progresión geométrica y las subsistencias por orden aritmético.
El sólo medio de evitar el hambre es convencer a las masas populares de
reducir la procreación. El pueblo debe considerar que él mismo es la
causa principal de su sufrimiento, al traer al mundo niños a los que no
son capaces de alimentar.» Maltus quería la abolición de las «Poorlaws
», que no hace más que incitar a los pobres a procrear. Ricardo
sigue la misma línea de Maltus, en nombre de la Economía Política
cree poder establecer que el salario real de los obreros debe limitarse
a lo que es necesario para asegurar su propia subsistencia, y es preciso
que el número de obreros no sobrepase las necesidades de la
industria, ya que si no el salario descendería, en virtud de la oferta y
la demanda, por debajo del mínimo vital. Antes de la Revolución
Industrial, la pobreza extrema o miseria no concernía más que a los
incurables y a los indigentes irrecuperables. Con la Revolución
Industrial, provocada por la invención de la máquina de vapor, la
pobreza (acusada) va a llegar a convertirse en la Cuestión Social, factor
cada vez más importante en la masa creciente de los obreros asalariados,
designados por primera vez por Saint Simon con el nombre
de «proletarios».
Las fábricas establecidas en los suburbios de las ciudades, atraen
una multitud de obreros manuales, venidos del campo, a los cuáles
la introducción de las máquinas impone tareas cada vez más simplificadas,
lo que va a permitir el empleo masivo de mujeres y niños,
algunas veces hasta de cuatro años de edad, doce o catorce horas al
día. Defoe, visitando Halifax, se sorprendía al ver niños de cuatro
años ganándose la vida como los adultos. Disraeli, en su libro
«Sybil», describe las condiciones de los niños en las minas, en las que
trabajaban sin subir a la luz del día.
En las fábricas, haciendo siempre lo mismo, el trabajo se deshumaniza.
Como reconoce Adam Smith: «El individuo tiende a llegar a
ser tan estúpido como es posible serlo a una criatura humana». Michelet
escribe: «El vacío de espíritu, la ausencia de todo interés intelectual, es
una de las causas del rebajamiento del obrero de las manufacturas. Un
trabajo que no exige empleo de la fuerza, que no necesita jamás de una
particular inteligencia, no permite que haya ningún incentivo moral»
Hasta entonces las clases trabajadoras estaban resignadas a la dura
ley del trabajo por la Fe católica y la moral enseñada por la Iglesia, el
trabajo era la consecuencia del pecado original, en virtud de la terrible
sentencia de Yahvé, al echar al hombre del Paraíso Terrenal:
«Ganarás el pan, con el sudor de tu frente». Agustín escribe: «La esclavitud
es el castigo impuesto con justicia al pecador.» En compensación,
Jesús había prometido a los desheredados que serían los primeros en
el Reino de los Cielos. San Pablo establecía, en referencia a los esclavos,
que «mientras tanto cada uno debía quedar en las condiciones en
que Dios le había puesto.»
Como escribirá Marx: «Los principios generales del cristianismo han
justificado la esclavitud, glorificado la servidumbre medieval… el cristianismo
transporta al Cielo la compensación de todas las infamias.»
Con el debilitamiento del sentimiento religioso todo va a cambiar,
como proclamaba Jaures al final del siglo XIX: «La desaparición
de la religión como dicha ilusoria del pueblo es una exigencia para su
dicha real… Habéis interrumpido la vieja canción que mecía a la miseria
humana, y la miseria humana se ha levantado ante vosotros y reclama
su lugar… La miseria humana a la que el opio de la religión adormece
las conciencias, cesa de ser presa del adormecimiento y plantea la
Cuestión Social, que hasta entonces ha sido objeto de olvido.»
Las fábricas, efecto de la Revolución Industrial, han creado situaciones
calamitosas. El doctor Percival en Inglaterra, Villermé en
Francia, Sismondi, Engels, Marx, Disraeli, Dickens (en «Oliver
Twist» y «David Copperfield») han descrito hasta la saciedad las
espantosas condiciones de trabajo, en particular la de los niños y
mujeres.
La concentración industrial, acercando a los obreros de unas
fábricas a otras, les sensibilizó haciéndolos unirse para reivindicar sus
necesidades.
Adoctrinados en los clubs por oradores como Cavet y Blanqui en
Francia, tomaron conciencia de su fuerza y empezaron a hacer
revueltas. «El pueblo es desgraciado –decía Fernando Lasalle–, pero no
sabe todavía cuánto lo es. Nosotros se lo enseñaremos.»
Nadie se comprometió más que Marx y Engels, lanzando el
Manifiesto Comunista de 1848. En él incitaba a los obreros a poner
en común su suerte allende las fronteras, pasando del ámbito nacio-
nal al internacional. El mundo obrero tomó conciencia de lo que se
denunciaba como explotación de los proletarios por los capitalistas.
Para resolver la Cuestión Social había dos vías: la reformista y la
revolucionaria. La primera, con la libertad sindical: Inglaterra 1825;
libertad de asociación, Francia 1864; libertad sindical, Francia 1881;
salario mínimo, garantía de empleo, prestación de la Seguridad
Social, etc… no llegó a la completa Paz Social. La segunda vía para
resolver la Cuestión Social, es la revolucionaria. Esta vía consiste en
hacer «Tabla rasa del pasado», como dice La Internacional, himno del
comunismo marxista, y en la eliminación física de las clases dominantes,
empeñándose en realizar una Sociedad sin clases, cuyos
miembros tengan una igualdad de hecho. Invoca, para ello, la igualdad
Natural de todos los hombres y de todos los pueblos proclamada
por los filósofos del Siglo XVIII, ilusión generosa, desmentida
por todas las disciplinas científicas. Con esta ilusión se entra en el
reino de las utopías, que vienen a tomar el relevo de las religiones.

COMUNISMO

LA Cuestión Social, suscitada por el descrédito de las creencias religiosas
y la Revolución Industrial, hizo pensar en distintos modelos de
Sociedad, que podían resolver el problema de la desigualdad social.
Entre los que trataron de resolverlo se encuentran: Saint Simon,
Owen, Fourier, Cavet, Luis Blanc, Proudhon y Karl Marx, este último,
gran utopista, tachó de utopistas a todos los que antes de él
intentaron formular ideas para resolver el problema social.
Con Marx surge lo que Karl Poper denomina «filosofía oracular».
Marx no es sino el profeta del determinismo sociológico. Su historicismo
le lleva a anunciar la caída del Capitalismo y el advenimiento
irreversible del Socialismo.
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Esta profecía del advenimiento del Socialismo se basa en tres teorías
que definen la ideología marxista: la teoría económica del valor,
la filosofía de la Historia (materialismo histórico), y la concepción
del mundo (materialismo dialéctico).
Marx funda, la teoría del valor, en una medida común: la cantidad
de trabajo necesario para producir un bien. El valor de cambio
de todos los objetos que han necesitado determinadas horas de trabajo
será el mismo, porque el valor no es sino el «trabajo humano
cristalizado».
El valor del trabajo realizado, el número de horas necesarias para
hacerlo, es también una mercancía. El problema de la producción
capitalista es que el valor creado por el trabajo del obrero es superior
al valor del trabajo necesario para la creación del bien. El error de
Marx es grande, pues dos equipos produciendo el mismo bien
emplean distinto tiempo en su producción; luego la cantidad de trabajo
incorporado a un producto no puede ser la medida de la producción
igualitaria. Marx «elimina» esta dificultad tomando el
punto medio de habilidad e intensidad, lo que le permite eliminar la
diferencia. Rougier nos explica el error: «La cantidad de trabajo, para
una viña, en Champagne y otra en el Rosillon sí es la misma, el valor de
cambio no es igual por las distintas calidades del producto. Si se toma el
valor medio de todos los vinos de Francia, equivaldría a fabricar, por su
mezcla, una calidad de vino uniforme, que enmascararía el fenómeno
de la renta que es lo que se debe pagar por el valor vitícola de la tierra.»
La teoría de la plusvalía es la prueba, para Marx, de la explotación
de la clase obrera por los capitalistas. Marx considera a todos los trabajadores,
ingenieros e inventores, como asalariados.
Solsenitsyn escribe: «Es primitiva y superficial la teoría económica
según la cuál sólo el trabajador «produce», no viendo el aporte de los que
organizan la producción, ni de los ingenieros, transportes y distribución…»

Las concepciones económicas de Marx están unidas a su filosofía
de la Historia, el «materialismo histórico» pretende que las estructuras
políticas, jurídicas y económicas son el efecto de una infraestructura
económica, el régimen de la propiedad. Lo que fuerza a las
Sociedades a evolucionar es la lucha de clases resultado de los antagonismos
de cada época.
Considererar la lucha de clases como el motor universal es de una
simplicidad desconcertante, es ignorar factores físicos, biológicos,
institucionales, hambres, demografías, guerras… Todas las predicciones
de Marx, pretendidamente científicas, han sido desmentidas por
los hechos. La filosofía marxista de la Historia es una filosofía politizada.
La «lucha de clases» no es más que un caso particular de lo que
Pareto llamaba «Circulación de las élites en las Sociedades Abiertas».
Por «Sociedades Abiertas» se entienden aquellas que no tienen clases
sociales constituidas en estamentos «cerrados», es decir, en grupos
diferenciados y divididos entre sí como las «castas» antiguas hindúes,
en las que el individuo de una normalmente ni aspiraba ni le era
licito aspirar a salir ella para ser miembro de otra.
Las teorías económicas de Marx y su materialismo histórico no es
lo que ha seducido a los intelectuales de izquierda y a las masas obreras,
es su concepción del mundo (su «Weltanschaung») llamada
«materialismo dialéctico», abreviadamente «Diamat». Es el catecismo
que se enseñaba obligatoriamente a toda la juventud soviética y
en las células de todos los partidos comunistas del extranjero. El
materialismo dialéctico enseña que el mundo está sometido a una
ley de evolución ascendente: las sociedades humanas deben llegar a
ser sin clases, igualitarias, justas y pacíficas. Este evento se producirá
por la victoria del proletariado sobre la burguesía.
El materialismo es uno de los dogmas de la religión marxista, mas
es un materialismo muy especial. Para un materialismo normal lo
pretendido por Marx no tiene sentido, el materialismo excluye la
consideración de causas finales: el mundo es un devenir ciego que
ofrece alternativamente fases de evolución y de regresión. Pero los
comunistas marxistas no son simples materialistas como La Mettrie,
Holbach o Karl Vugt, sino materialistas dialécticos. Marx y Engels
han adoptado, desde su juventud, la filosofía hegeliana bajo la forma
radical que se habían dado, alrededor de 1800, los «Jóvenes Hegelianos
». Los marxistas han sido fieles al método dialéctico de Hegel,
que ellos no han hecho más que transportar, bajo la influencia de
Feuerbach, del mundo de las ideas al mundo de la materia. En su
concepción del mundo la función de la Providencia del judeocristianismo
es asumida por la Ley de la Evolución Dialéctica del inferior
al superior, que Karl Marx ha tomado de Hegel.
Friedrich Hegel pretende que lo real reside no en la categoría del
ser, sino en el devenir, y lo que deviene es el pensamiento puro, o
razón, que es la única realidad. El mundo no es sino una razón en
movimiento. El espíritu, la razón, no puede formular una idea sin
afirmar la idea contraria, y no puede salir de esta contradicción mas
que recurriendo a una tercera idea que concilie las dos primeras. Esta
idea sintética, a su vez, al afirmarse de manera absoluta, suscita la
afirmación contraria, esta dualidad de la tesis y la antítesis, suscita
una unidad superior, la síntesis, que a su vez llegará a ser tesis de una
antítesis o viceversa, de lo que se deducirá una nueva síntesis y superior
a la anterior, y así sucesivamente hasta llegar, a través de esa
cadena de síntesis cada vez más ricas, al «Espíritu Absoluto». La Ley
de la evolución dialéctica del inferior al superior, por afirmación de
la negación, y negación de la negación, conduce al mundo a su finalidad.
Esta ley, que Marx recoge de Hegel, la aplica a la concepción
materialista que había desarrollado Feuerbach.
El materialismo entiende que el pensamiento, lejos de ser el principio
de las cosas, no es más que su reflejo, un epifenómeno. Pero,
como el movimiento de la materia es exactamente reflejado en las
operaciones mentales de nuestro espíritu, obedeciendo a la misma
ley dialéctica de nuestro pensamiento, se reproduce el error de
Hegel, que consiste en tomar como realidad objetiva lo que no es
más que el reflejo subjetivo de nuestro cerebro. Como, para Marx, el
pensamiento es la imagen fiel de la realidad exterior, la ley dialéctica
de Hegel es aplicable al substrato material y al encadenamiento de
los hechos históricos. A Marx le gustaba repetir que su originalidad
consistía en poner la filosofía hegeliana de pié, sobre sus pies, substituyendo
al «espíritu» por la materia. El secreto de la evolución del
mundo y de la especie humana reposa sobre la ley universal de la
negación de la negación. «¿Qué es –escribe Engels– la negación de la
negación? Una Ley de desarrollo de la Naturaleza de la Historia y del
Pensamiento, extremadamente general, y precisamente por esto revestida
de una significación extrema. Ley que es válida para el reino animal y
vegetal, para la geología, las matemáticas, la Historia y la Filosofía.»
(«Dialéctica de la Naturaleza»).
Todos los ejemplos dados por Marx y sobre todo por Engels en
sus «Antidüring» son aberrantes. ¿A quién se puede hacer creer que
«toda la geología es una serie de negaciones negadas?
En la prensa científica soviética hay artículos como los siguientes:
«La dialéctica de los motores de combustión interna», «Sobre la dialéctica
de los aceros especiales», «Por la pureza de la teoría marxista leninista
en la cirugía», «Por el espíritu del partido en las matemáticas.»
El camarada Goubkine escribe, en el periódico «Nismach», del
«Instituto de Investigaciones científicas para construcción de máquinas
y trabajo de los metales: «Ni un sólo proceso tecnológico puede ser
realizado sin una base marxista suficiente.»
El aspecto teórico del Comunismo está suficientemente esbozado.
Hay una abrumadora cantidad de textos sobre el tema, mas los
dos que hemos seleccionado y citado, iluminan con acierto el entendimiento
del fenómeno marxista: «Du Paradies a l’Utopia» de Louis
Rougier, y «La Sociedad Abierta y sus enemigos» de Karl Poper. Este
último libro analiza brillantemente a Platón, Hegel y Marx.
De las teorías de Marx al comunismo real.
En este apartado seguimos «EL LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO»
Asombra ver la facilidad con que el hombre pasa de la idea del
paraíso a la utopía, y cómo esta utopía anega un mundo en el que la
«Diosa Razón» substituye al viejo Dios, sin dar al mundo una mayor
racionalidad. Las profecías de Marx se enseñorean de los hombres.
Obreros e intelectuales de todos los países del mundo abrazan el
nuevo mesianismo que, en muy pocos años, crea lo que Annie Kriegel
llama «el sistema comunista mundial», sistema que, en todos los
países que llega a dominar, crea un clima de terror y angustia jamás
igualado. Ochenta, cien millones de víctimas, quizá más, como contabiliza
«El Libro Negro del Comunismo» (Stephan Courtois y
AAVV).
Entre 1917 y el 25 de Agosto de 1991 estuvo izada la bandera
soviética de la hoz y el martillo en el Kremlin. ¿Cómo una doctrina
tan elementalmente falsa, tan demencial, tan negativa, tan estéril,
tan irrealista, tan inhumana pudo durar, en la capital de un imperio
de acero, tantísimo tiempo? Por el mayor terror organizado que haya
conocido jamás la Humanidad.
Por otra parte, ¿Cómo fue posible la enorme cantidad de víctimas
que produjo el Comunismo en Rusia desde la Revolución socialista,
en Octubre de 1917, hasta la muerte de Stalin en 1953? El capítulo
«Un Estado contra el Pueblo», de Nicolas Werth (en «El Libro
Negro del Comunismo»), lo analiza en profundidad.
El zarismo, entre 1825 y 1917, había cometido 6321 ejecuciones
políticas, la mayor parte durante la revolución de 1905 a 1907. En
sólo dos meses de terror oficial en el otoño de 1918 el bolchevismo
llegó a la cifra de 15. 000 aproximadamente. Durante la hambruna
causada a la colectivización comunista de 1932-33 hubo seis millones
de muertos, setecientas veinte mil ejecuciones durante la «gran
purga», siete millones de personas internadas en el Gulag entre 1934-
41 de las que murieron un gran número, dos millones setecientos
cincuenta mil internados en el Gulag antes de la muerte de Stalin.
No hubo fase inicial positiva del Comunismo: desde el principio
Lenin quería una guerra civil que exterminara a «todos los enemigos
de clase». La polaridad de «el buen Lenin» en contraposición a «el
malvado Stalin» es pura fábula. Sheila Fitzpatrick y Robert Gellately
en «Acusatory Practices» nos da estas cifras: «En 1939 la Gestapo
empleaba 7500 personas, la NKVD 360. 000. El partido comunista
hacía de la delación una obligación.»
«Lenin nos ha enseñado –escribe Goussev, un compañero de Ilitch
Lenin– que cada miembro del partido debía ser también un agente de
la checa, es decir, debía observar y denunciar. Si sufrimos de algo no es
de denuncias, sino de no denuncias. Podemos ser los mejores amigos del
mundo, pero, si nuestros amigos comienzan a tener ideas políticas divergentes,
debemos no sólo poner fin a nuestra amistad, sino ir más lejos:
denunciar.»
Kolsov, alabando la vigilancia del hombre soviético, decía: «No
sesenta, ni setenta, ni cien mil personas trabajan para la GPU, un
millón doscientos mil miembros del partido, dos millones de miembros
de las juventudes comunistas, diez millones de adheridos a los sindicatos,
más de trece millones por lo menos, y, ante la percatación de grandes
casos urgentes este activo podría ser doblado.»
El 1 de Enero de 1940 los cincuenta y tres conjuntos de «Campos
Correccionales de Trabajo» y las cuatrocientas veinticinco colonias
de «Trabajo correctivo» tenían un millón seiscientos setenta mil
detenidos; un año más tarde contaban con un millón novecientos
treinta mil; las prisiones tenían en su interior alrededor de doscientos
mil que esperaban juicio. Finalmente mil ochocientas Coman-
dancias del NKDU gestionaban a un millón doscientos mil detenidos
especiales.
La purga en el ejército, en dos años (1937-38) eliminó: de cinco
mariscales a tres, de quince generales a trece de ellos, de nueve almirantes
a ocho, de cincuenta y siete Generales de Cuerpo de Ejército a
cincuenta; de ciento ochenta y seis Generales de División a ciento
cincuenta; de dieciséis Comisarios de Ejército a todos ellos; de veintiocho
Comisarios de Cuerpo de Ejército a veinte; alrededor de
treinta mil mandos fueron eliminados de un total de ciento setenta
y ocho mil. En 1937 la Comisión de Asuntos Judiciales del Politburó,
de que formaba parte Yezhov, sometió a la firma de Stalin y de
los miembros del Politburó trescientas ochenta y tres listas que
incluían a más de 44. 000 nombres de dirigentes y cuadros del Partido,
Ejército y administración económica: más de 39.000 de ellos fueron
condenados a la pena de muerte. La firma de Stalin figuraba al
pié de 362 listas, la de Molotov al pié de 373, la de Voroshilov al de
195, la de Kagonovich al de 191 listas, y la de Micoyán al de 165. A
la luz de los documentos actuales Stalin fue personalmente el autor
e iniciador de la mayor parte de las decisiones represivas. El 27 de
Agosto de 1937, a las 17 horas el Secretariado del Comité Central
recibió la comunicación de Kurokhenko sobre el proceso de agrónomos
culpables de sabotaje: Stalin mismo telegrafió a las 17,10 horas:
«Os aconsejo condenéis a los saboteadores del distrito de Andreiev a la
pena de muerte, y que publiquéis, en la prensa, la noticia de su ejecución.
» Entre los cuadros del partido más duramente afectados figuraban
los dirigentes de los Partidos Comunistas extranjeros, y los cuadros
de la Internacional Comunista instalados en Moscú en el hotel
Lux. ¡¡Quinientos setenta comunistas alemanes fueron entregados
por la Unión Soviética a la Gestapo!! (Modelo de comportamiento
sin parangón en la Historia. ¡Correligionarios entregados al enemigo,
para su matanza!). Bela Kun, el instigador de la Revolución hún-
gara de 1919 fue detenido y ejecutado junto con otros doce Comisarios
del Pueblo, por sus camaradas soviéticos. Cerca de doscientos
comunistas italianos, entre ellos Paolo Robotti, cuñado de Togliatti,
un centenar de comunistas yugoeslavos, entre ellos Gorkik (Secretario
General del Partido), todos ellos fueron víctimas mortales del
verdugo comunista soviético.
Los polacos pagaron el precio más elevado: entre 1937 y 1938 el
Partido Comunista Polaco fue completamente liquidado, los doce
miembros del Comité Central presentes en la Unión Soviética fueron
ejecutados, así como todos los representantes polacos en la Internacional
Comunista. El 16 de Agosto de 1938 el Comité Ejecutivo
de la Internacional votó la disolución del Partido Comunista Polaco.
Manuilsky explicó que los agentes del fascismo polaco se las habían
arreglado para ocupar todos los puestos clave del Partido Comunista
Polaco. Por haber sido «engañados», por haber carecido de vigilancia,
los responsables soviéticos de la Internacional Comunista fueron
las siguientes víctimas lógicas de la depuración. Polonia tuvo mala
suerte con la Unión Soviética: el 17 de Septiembre de 1939 el Ejército
Rojo entró en Polonia con el pretexto de «acudir en socorro de los
hermanos de sangre ucranianos y bielorrusos amenazados por la disgregación
del Estado polaco.» Capturaron 230.000 prisioneros, de
los cuáles 15.000 eran oficiales. Según las estadísticas del Departamento
de Colonos Especiales del Gulag: entre Febrero de 1940 y
Junio de 1941 381.000 civiles polacos fueron deportados hacia Siberia,
Arcángel y el Kazajstan. Las cifras de los historiadores polacos
arrojan la cifra de un millón de compatriotas deportados. De los
230.000 prisioneros de guerra polacos sólo 82.000 sobrevivieron
hasta el verano de 1941. Varios centenares de millares desaparecieron,
entre éstos los 25.700 oficiales y civiles que Beria, en una carta
dirigida a Stalin el 5 de Marzo de 1940 había propuesto fusilar. Una
parte de los osarios que contenían los cuerpos de los asesinados fue
descubierto en Abril de 1943 por los alemanes en el bosque de
Katin. Los soviéticos imputaron los hechos a los alemanes, incluso
en el proceso de Nüremberg, y sólo en 1992, durante una visita de
Boris Yelzin a Varsovia, Rusia reconoció la responsabilidad directa de
Stalin en la masacre.
Episodio trágico fue la gran hambre o genocidio del pueblo ucraniano,
como certifican historiadores ucranianos. Beliakov, que era
amigo de Lenin, nos cuenta que Lenin tenía el valor de declarar
abiertamente que el hambre tenía numerosas consecuencias positivas, a
saber: la aparición de un proletariado industrial exterminador del orden
burgués… al destruir la atrasada economía campesina el hambre nos
acerca objetivamente a nuestra meta final: el socialismo, etapa inmediatamente
posterior al capitalismo, el hambre destruye la fe no sólo en Zar,
sino también en Dios. Al menos cinco millones de personas murieron
de hambre, de 1921 a 1922, de entre los 29 Millones de personas que
gravemente la sufrieron. Se confirmaba la idea de Lenin, de que el
hambre podía y debía servir para golpear mortalmente la cabeza al
enemigo. La historia de esta gigantesca operación premeditada de
exterminio por hambre es demasiado espeluznante como para que
hayamos de soportar aquí los relatos de horrores casi inimaginables:
miríadas de niños que habían de perecer, otros que se veían abocados
a devorar los cuerpos de sus compañeros, etc… Para mayor información
acúdase a «El Libro Negro…».
Dzerzhinski decía: no tenemos nada que ver con la justicia. Es la
vida misma la que dicta su camino a la checa. Trostsky añade: «No será
sólo la prisión, sino la guillotina, notable invento de la Revolución francesa,
que tiene la ventaja de cortar cabezas, la que emplearemos.» «¿Para
qué sirve un Comisariado del Pueblo para la justicia? –preguntó Steinberg
a Lenin– que lo llamen Comisariado del Pueblo para el exterminio
social, y se entenderá mucho mejor.» «Excelente idea, respondió Lenin, es
exactamente como yo lo veo. Desgraciadamente no se le puede llamar así.»
Izvestia, 23-VIII-1918: «En la guerra civil no hay tribunales para el
enemigo.»
Zinoviev: «Para deshacernos de nuestros enemigos debemos tener
nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado a noventa
millones de la Unión Soviética. En cuanto a los otros diez millones,
no tenemos nada que decirles, deben ser aniquilados.
Latzis da instrucciones a la checa: «No hacemos la guerra contra
las personas en particular. Exterminamos a la Burguesía como clase. No
busquéis durante la investigación documentos o pruebas de lo que el
acusado ha cometido mediante acciones o palabras contra la autoridad
soviética. La primera pregunta que debéis formularle es la de a qué
clase pertenece, cuál es su origen, su educación, su instrucción y su profesión.»
Ante esto que no es más que un destello de la inconmensurable
tragedia humana consumada con malignidad sin igual en la Historia,
parece superfluo seguir describiendo el comunismo.

…  FALANGE ESPAÑOLA
DE LAS J.O.N.S.

EL fascismo tuvo una gran fuerza expansiva, impregnó a toda Europa,
surgieron lideres importantes: José Antonio Primo de Rivera,
Corneliu Zelea Codreanu, Jacques Doriot, Oswald Mosley, León
Degrelle…
Solo en Alemania, y en Italia logró imponerse, en los demás países,
le faltó el tiempo necesario para su implantación, en Rumania
y en España un destino trágico acabó con la vida de sus líderes. En
los años treinta del siglo veinte, en España surge un hombre excepcional:
Ramiro Ledesma Ramos creador de las Jons. Importantísimo
para el conocimiento de este periodo es el libro de Erik Norling
«Las Jons revolucionarias». Después José Antonio Primo de Rivera
funda FALANGE ESPAÑOLA, Ramiro se une a falange y surge
FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J. O. N. S. Detenidos ambos por la
Republica, sus trágicas muertes sellan la posibilidad de una España
fascista. Dos soberbios libros de José Luis Jerez Riesco «José Antonio
Fascista» y «La Falange del silencio» son de una importancia
capital para el conocimiento de la Historia española contemporánea.
Estos dos libros de José Luis Jerez Riesco, y el de Norling, son
importantísimos, ya que constituyen los tres primeros actos de una
tragedia en cuatro, no escrita, pero sí representada en la trágica Historia
de España.
Emplacé a Erik Norling a que escribiera este cuarto acto, mas
mientras lo hace, yo, aun con menos oficio, voy a tratar de dar
forma a ese cuarto acto, y a través de la experiencia vivida relatar los
dos primeros.
En 1936, el 18 de julio fecha en que empezó la guerra civil, yo
tenía 10 años, de las Centurias de la Falange de Valladolid que tomaron
el pueblo donde pasaba las vacaciones con mi familia, aprendí el
Cara al Sol, días después me afilie a los flechas. Cierto es que antes
de conocer el Yugo y las Flechas, sabia de la Esvástica que tracé sobre
la tierra en agosto de 1936, durante el periodo rojo, para argüir a un
admirador de Rusia que Alemania era superior.
¿De donde había adquirido el conocimiento de la Esvástica?
¿Acaso hay transmisión genética de conceptos, dando un mentís
rotundo a la afirmación del alma como «tabula rasa», tan cara al
empirismo inglés y al cartesianismo francés?
Tras la incorporación de la T de tradicionalista por la unificación
de Falangistas y Requetés impuesta por el Decreto número 255 emanado
del gobierno del Estado, el lunes 19 de abril de 1937, Francisco
Franco se convertía en el jefe de la nueva organización F. E. T. y de
las J. O. N. S.
A mis 11 años todo me pareció normal, muerto José Antonio
asumía Franco la jefatura, la única rebeldía, en nosotros los jóvenes,
era limpiar las botas con la boina roja.
Franco, el jefe guerrero, caudillo invicto, fue mi héroe, la formación
que se nos daba lo ponía de relieve con reiteración, más aun sin
ella se hubiera mantenido mi veneración hacia el. Jamás pasó por mi
imaginación la menor duda sobre la grandeza de nuestro jefe. Era
una confianza ciega en él. El trato en Ávila con los camaradas, alemanes
e italianos que vinieron a luchar con nosotros confirmaba el
carácter fascista de la lucha y hacia increíble que el Decreto de Unificación
tuviera otra intención que el de designar al nuevo Jefe, tras
el asesinato de José Antonio. Además, yo, desconocía que hubiera un
Decreto de unificación y que Hedilla existía. Tales hechos no los
conocí hasta años más tarde, en 1945.
No había en mí espíritu critico, cosa natural dada mi concepción
de la jefatura. Mis ideas parecían ser compartidas, ya que nunca de
ningún camarada oí critica alguna. En los años cuarenta mi interés
estaba centrado en Alemania, leía con avidez el periódico «Informaciones
» que era el diario más adecuado para mi germanofilia, germanofilia
fundada en las primeras clases de historia con Carlos primero
de España y quinto de Alemania
Tras la guerra, en Madrid, en el Frente de Juventudes en la Centuria
Cuartel de Simancas mis vivencias de hermandad fascista eran
reales, cantábamos el «Horst Wesell» y «Yo tenía un camarada», rendíamos
homenaje en el cementerio de Majadahonda a los caídos
rumanos Ion Motza y Vasile Marin. El oír por la radio en casa de
nuestro jefe de centuria la liberación de Mussolini suscito en todos
los asistentes una profunda emoción.
Las declaraciones de Franco a la United Press confirmando el
talante democrático de España fue un cataclismo: Franco se derrumbaba,
al caerse el ídolo no dejaba el dolor de que se hubiera aniquilado
algo grande, puesto que su grandeza estaba cimentada en el
engaño en que nos había mantenido.
Comprendo que en el pueblo llano y en los patriotas, exclusivamente
españoles, la interpretación del hecho sea distinta a la mía,
que crean que con ello estaba haciéndole un bien a España al apartarla
de una guerra y de una doctrina perdidas. Para mi este argumento
deja sin honor a los argumentadores, ya que abandonar a los
muertos por nuestra causa para evitar la muerte propia es una vileza.
El contra-argumento que postula que los pueblos deben actuar por
el bien común ennegrece aún más el asunto, ya que para mí, los pueblos
que piensan así no tienen concepto del honor.
Los pueblos y las personas deben hacer HONOR A LA PALABRA
DADA, POR TANTO EL MILLÓN DE HOMBRES EN EL CAMINO
DE BERLÍN, dicho por Franco le obligaba a el y al pueblo del que
era jefe, ya que un jefe en nuestra concepción indoeuropea, transmite
con su sentir, el sentir de un pueblo, ya que ambos están indeleblemente
unidos.
Me quité la camisa azul que no volví a ponerme hasta la refundación
de Falange Española por Raimundo Fernández Cuesta. Automáticamente
se desarrolló mi sentido critico. Viendo con toda claridad
lo que José Luis Jerez escribe en «La Falange del Silencio»: El
acta de defunción de Falange Española de las J. O. N. S. como organización
política autónoma e independiente, le vino impuesta por el
Decreto número 255, emanado del gobierno del Estado, el lunes 19 de
abril de 1937, conocido como el Decreto de Unificación, por el que desaparecía
de la faz política Falange Española, para entrar a formar
parte, sin previa deliberación, acuerdo ni toma de decisiones al respecto
por sus mandos naturales, de un conglomerado con la Comunión Tradicionalista
y otras formaciones ya decadentes, todos integrados bajo la
dependencia directa de Francisco Franco.
Se ha querido justificar este decreto por la necesidad de integrar a
todas las fuerzas para una mejor conducción de la guerra. Argumento
no valido, ya que un jefe puede imponer la disciplina a todos los
elementos que están bajo su mando, máxime durante una guerra en
la cual la indisciplina se castiga con el máximo rigor. Requetés y
Falangistas habrían luchado unidos por la salvación de España con
decreto y sin decreto.
Franco y su cuñado Serrano Suñer no eran falangistas es la única
explicación coherente. Manolo Valdés me contó lo siguiente: «Al
acabar la conferencia del Circulo de la Unión Mercantil, acompañé a
José Antonio a un bar llamado “Quickly”, con nosotras venia acompañándonos
una persona que no conocía, al despedirse esta, pregunté a José
Antonio quien era, a lo que el me contestó: “Es un compañero mío de
Universidad que se llama Ramón Serrano Suñer. Es diputado de la
CEDA por Zaragoza. Persona de gran finura intelectual, capaz de comprendernos,
pero que temperamentalmente no nos puede soportar”. Este
juicio de José Antonio me quedó grabado en la memoria y siempre vi a
Serrano a través de aquel prisma de las palabras de José Antonio».
Raimundo Fernández-Cuesta en su autobiografía, Testimonio,
Recuerdos y Reflexiones, en el capítulo «Mis relaciones con Serrano»
no quiso incluir la opinión, que a mi me dio: «Serrano es un malvado
y un ególatra». Raimundo, Gran Caballero, en su libro no da noticia
de los agravios que en su dilatada vida recibió. Al leer el libro le dije:
Raimundo, eres un caballero de la Tabla Redonda, ¡lo que podrías
decir y callas! Ambos fueron designados por José Antonio albaceas
testamentarios, según me contó Raimundo, jamás se reunieron por
esta cuestión.
Franco, no fue falangista, con su conducta lo demostró cumplidamente,
con el decreto se quitó un posible competidor futuro. Para
Franco, por su edad y circunstancia la Falange era algo fuera de
lugar, únicamente la monarquía y los valores patrióticos tradicoonales,
de derechas era algo estable y demostrado por la historia.
Franco era pragmático, utilizó la camisa azul y el saludo fascista
cuando le convino, estuvo al lado de Alemania mientras esta vencía,
después la abandonó y para hacerse perdonar su anterior actitud no
dudó en emprender una campaña denigratoria contra Alemania y
Japón llegando incluso tras la muerte de Hitler a no declarar luto
alguno por la muerte de este, Portugal e Irlanda lo hicieron durante
tres días. Para conocer la campaña denigratoria contra Alemania
léase el libro de Agustín del Rió Cisneros «Viraje político en la
segunda guerra mundial», provoca vergüenza leer las consignas vejatorias
para Alemania que se daban a los periódicos, para su publicación.
Esto lo hacia un hombre y un régimen cuyo alzamiento del 18
de julio no hubiera llegado al 18 de octubre sin la ayuda de Alemania
e Italia. únicos países con Portugal e Irlanda donde encontró
apoyo.
El destino ha sido prodigo conmigo y me ha hecho conocer a
algunos hombres notables, entre ellos Santiago Montero Díaz, catedrático
de historia antigua y media universal y Jonsista notable,
razón por la que Erik Norling le saca a la palestra en su obra «Las
Jons Revolucionarias».
Llegué a Montero Díaz a través de su ayudante de cátedra y compañero
de armas, Esteban Sanz, a quien conocí en radio Madrid ya
que tenía allí un programa, yo iba con frecuencia a la emisora, pues
la orquesta Tejada y Jorge Sepúlveda interpretaban música mía.
Sepúlveda nos presentó y nos hicimos grandes amigos, Me unía a el
la inquietud intelectual, el temor a perder la visión integradora del
universo, yo estudiaba entonces derecho filosofía y música. La com-
pañía de Esteban Sanz me era muy grata, pues tenía una cultura
enciclopédica, era además un gran pintor Hizo los retratos y los estudios
previos de mi entonces novia y el mío propio Los estudios y
retratos están firmados y dedicados, en uno de ellos puede leerse
«Estudio para retrato de Abelardo Linares por su amigo Esteban
Sanz en Madrid calle 12 de octubre y en octubre de 1949, datos que
fechan la historia.
Esteban Sanz, además de haber sido auxiliar de cátedra y compañero
de armas de Montero Díaz era su amigo fiel, por tanto nos reuníamos
con él con mucha frecuencia. A Montero Díaz y a Esteban
Sanz debo el descubrimiento de Nietzsche, del que leí sus obras
completas.
Gracias a Esteban Sanz conocí al gran poeta polaco Yusef Lobodovski,
Esteban Sanz le estaba haciendo un retrato, Lobodovski que
tradujo al polaco a San Juan de la Cruz, combatió en Italia con los
aliados-con el general Anders, más en 1949 se había dado completa
cuenta de la triste suerte que los aliados habían dado a Polonia, y
como estos le habían hecho ver la nauseabunda escena de la gasolinera
de Turín.
Para mí, que me había quitado la camisa azul en 1945, el trato
con Santiago Montero Díaz fue algo inenarrable.
¡Que decir del momento en que me enseñó su fotografía con el
Mussolini de la Republica Social Italiana! El hecho por el que otorgo
mi máxima gratitud a mi Destino Personal, fue el de la tarde que
en una tasca de una calle paralela a la Gran Vía, cerca de la plaza de
España, tomando un aguardiente gallego, ante mi tristeza al comentar
la derrota mundial de 1945, Santiago Montero Díaz hizo la profecía
histórica de que el fascismo tras su derrota y a causa de ella llegaría
a un futuro triunfo.
Gracias a Erik Norling tenemos el magnífico texto de Montero
Díaz «Idea del Imperio». En «Las Jons Revolucionarias» nos da parte
del texto de la conferencia que Montero Díaz pronunció en la Universidad
de Madrid el día 12 de febrero de 1945 «En presencia de la
muerte». Los hechos causa de la conferencia, son los que hicieron
quitarme la camisa azul en 1945. Considero por tanto este texto
como mío propio, en total identidad con mi sentir, ¡para mí! ¡Es un
texto sagrado!
En la epopeya de LOS NIBELUNGOS, el traidor Hagen acaba con
Siegfried, Wagner lo describió musicalmente de forma genial en EL
OCASO DE LOS DIOSES, prefigurando, lo que años más tarde se desarrollaría
en Europa, la traición: a Mussolini en Italia, de la monarquia,
la plutocracia y el Vaticano, y en menor proporción en Alemania,
ya que era el pueblo europeo menos cristianizado y por tanto el
más en forma.
A esta traición, que impropiamente podemos calificar de armada,
se unió la traición que ciertamente denominamos racial, puesto que
los enemigos del fascismo eran también arios. A esta traición descarada
se unió la traición solapada de los «buenos», los que no lucharon
en contra, que incluso ayudaron «algo», más olvidando el
momento histórico que se vivía, y lo que se jugaba en él, no quisieron
arriesgarse a luchar, confiando en que así se salvarían, sin esfuerzo
ni sacrificio, como fue el caso de Francia y el de España para vergüenza
mía. Estos ejemplos nos deben hacer meditar sobre la
«ayuda» de ciertas fuerzas.
Para aclarar la traición solapada de los «buenos» en lo que afecta
a España es necesario hacer un elemental recorrido por nuestra historia.
No voy a dar un innecesario resumen de la historia de España,
simplemente enunciar las líneas maestras de su devenir histórico.
La península ibérica, se transformó en Hispania, y sufrió los avatares
de Roma, su auge y su declive y transformación en Imperio
Cristiano. En el año 711 los musulmanes invaden España y hasta el
1492 no se logra finalizar la reconquista. Los Reyes Católicos con-
quistan Granada, expulsan a los judíos y consiguen la unidad de
España y con el descubrimiento de América inician la gran época de
formación del Imperio Español. Tras los reinados de Carlos V y Felipe
II, el Imperio queda constituido en todo su esplendor: es el Imperio
«donde no se pone el Sol».
Tras el cambio de dinastías, con los Borbones empieza a deshacerse
el Imperio, Italia, Flandes y América se nos van paulatinamente
de las manos, los EEUU nos arrebatan los últimos jirones, y en
1898 España se tiene que enfrentar a la realidad de que no es una
potencia mundial. Quizá España, como apostilló Nietzsche «Quiso
demasiado», la clave de lo sucedido nos la da el «CANTAR DEL MÍO
CID»: «que buen vasallo si tuviera buen señor», razón que acogió José
Antonio Primo de Rivera para explicar la decadencia de España.
La decadencia se produce siempre desde dentro, por desaparición
de las elites. España ante la catástrofe se refugia en sí misma, y al perder
su unidad de destino se disgrega, nacen los separatismos, no hay
ningún proyecto valido de superación. No hay fórmulas de salvación,
ni cambiando la dinastía con la introducción de la casa de
Saboya, ni variando la forma de estado con la Republica, los dos
periodos republicanos fracasaron estrepitosamente. Tan solo hubo
un breve intento de superación, la dictadura de Primo de Rivera.
España había padecido un largo periodo de postración, a consecuencia
del cual, el analfabetismo, la precariedad y la pérdida de valores
se habían establecido, la situación requería cambios drásticos, era
necesaria una revolución, en el sentido etimológico del termino.
Este fenómeno de la decadencia, del nihilismo, introducido en
toda Europa, no podía ser corregido por las monarquías o republicas
parlamentarias ya que el sistema estaba agotado. Ni la Revolución
Francesa, el socialismo, o el comunismo, pudieron dar con las vías
que resolvieran los grandes problemas políticos y sociales, el malestar
que agobiaba a Europa no era otro que el de la pérdida de nues-
tra cosmovisión. El Fascismo, la mirada hacia atrás, la recuperación
de nuestra memoria, eran las vías hacia el futuro.
En España, en los años treinta Ramiro Ledesma Ramos abrió el
camino hacia el fascismo con «LA CONQUISTA DEL ESTADO», después
José Antonio Primo de Rivera con la fundación de Falange
Española dio un gran impulso hacia el fascismo, pues José Antonio
fue fascista, como muchos falangistas sabemos, y deberían saberlo
todos, ya que no tienen mas que leer el libro de mi buen amigo José
Luis Jerez Riesco para confirmarlo.
En la España a la deriva, de 1936, no hubo otro remedio que la
cirugía política, la guerra, para resolver el problema. Falange no obstante
su corta vida en el plano político –había sido fundada el 29 de
octubre de 1933– aportó al 18 de julio, hombres, ideas renovadoras
en lo social, y una fe y una mística en el destino de España. El alejamiento
del esquema, izquierdas/derechas, de actualidad en nuestro
tiempo, fue propugnado por Falange.
Sin Falange, el 18 de julio hubiera sido un pronunciamiento militar,
una insurrección de monárquicos contra republicanos, o una
lucha de burgueses contra el pueblo; Falange legitima el alzamiento,
y lo legitima por su esencia fascista. Sin su incorporación, Italia y
Alemania, de actuar en ayuda de un pronunciamiento militar, lo
hubieran hecho sin la característica esencial de ayuda al camarada,
en el combate contra el comunismo y la democracia liberal parlamentaria,
y sin esta ayuda, el 18 de julio no hubiera arribado al 18 de
octubre, pues el mundo entero estaba en su contra.
El alzamiento nacional no debe a Italia y Alemania tan solo, la
ayuda militar en tanques, fusiles y aviones, le debe la sangre que sus
caídos dejaron en las tierras hispánicas, y esta ofrenda a España de sangre
fascista, de todo Europa, no puede ser evaluada económicamente.
¡De toda Europa! Al escribir rememoro la memoria de los rumanos,
Ion Motza y Vasile Marin y su amor sin medida por España.
Falange aportó a España la sangre derramada por sus heroicos
militantes, esta contribución, desde su jefe y fundador, José Antonio,
al ultimo escuadrista, fue totalmente gratuita, jamás fue recompensada.
Los falangistas morían para que España resucitase, para hacer
una España nueva, donde pudiera volver «a reír la primavera». ¿Que
recompensa alcanzaron? Ninguna, ha no ser que se entienda por
recompensa el obrar de Francisco Franco con Falange en el mes de
abril de 1937.
Copio a continuación la veraz descripción de la «recompensa»,
dada por mi camarada y amigo José Luis Jerez Riesco, en su interesante
e imprescindible libro «LA FALANGE DEL SILENCIO»: «El acta de
defunción de Falange Española de las J. O. N. S., como organización
política autónoma e independiente, le vino impuesta por el Decreto
número 255, emanado del gobierno del Estado, el lunes 19 de abril de
1937, conocido como el «Decreto de Unificación», por el que desaparecía
de la faz política Falange Española, para entrar a formar parte, sin previa
deliberación, acuerdo ni toma de decisiones al respecto por sus mandos
naturales, de un conglomerado con la Comunión Tradicionalista y
otras formaciones ya decadentes, todos integrados bajo la dependencia
directa de Francisco Franco, que desde ese momento adoptaría el dilatado
nombre de Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva
Nacional Sindicalista, en anagrama F. E. T. y de las J. O. N. S.
El 17 de junio de 1937 el periódico inglés «THE TIMES» publicaba
la siguiente noticia que le comunicaba la agencia Reuter: «Don
Manuel Hedilla «leader» de la Falange Española ha sido condenado a
muerte por el Consejo Nacionalista de Guerra por «conspirar» contra la
seguridad del Estado, de las ochenta personas juzgadas, catorce han sido
condenadas a muerte, y veinte a cadena perpetua… el juicio se interpreta
como una victoria para otros elementos insurgentes, que han mantenido
una vigorosa lucha contra la Falange, cuyos ideales políticos y sociales
consideraban demasiado revolucionarios.
La asunción por Franco de la Jefatura de la Falange, distorsionando,
nombre y doctrina, ocupando el puesto del fundador fusilado en
Alicante el 20 de noviembre de 1936, pareció adecuada a la opinión
publica (desconocedora de los hechos acaecidos, –léase el libro de
Jerez Riesco–), ya que un heroico jefe era sustituido por otro no
menos valioso: el Caudillo que con sus palabras, actitudes, camisa
azul y saludo fascista evidenciaba ser un fascista más. Algo más tarde,
en Rusia, con la División Azul, se cumplía el vaticinio de Manuel
Hedilla que en el aniversario de la llegada al poder del Nacionalsocialismo
enviaba a Adolfo Hitler el siguiente telegrama: «Con motivo
de esta fecha, Falange Española envía a Alemania, al partido Nacional-
Socialista y a Su Führer, los mejores augurios para el futuro, que acaso
nos depare común tarea frente al enemigo de Occidente, ¡Heil Hitler!
¡Arriba España!
El Jefe de la Junta de Mando. MANUEL HEDILLA»
¿Quién podía no creer en la cualidad Fascista de Francisco Franco?
Mientras triunfaba Alemania, había División Azul, camisa y saludo
Fascista, después… Damos algunas de las informaciones que nos
proporciona el libro de Agustín del Río Cisneros (el compilador de
las obras completas de José Antonio) «VIRAJE POLÍTICO ESPAÑOL
DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL, 1942-1945» (Ediciones del Movimiento,
Madrid, 1965).
En el libro se dan 44 enunciados de Órdenes, Orientaciones,
Normas y Guiones de obligado cumplimiento dados a la prensa
española entre el 15-XI-1942 y el 26-IX-1945 y 31 artículos editoriales.
Como el libro tiene 601 paginas espigaremos entre las perlas más
significativas:
«Carta del presidente Roosevelt al General Franco en el momento del
desembarco de las tropas aliadas en el Norte de Africa (9 del XI de
1942)
Es el primer elemento de la cadena que ató a España al bando
aliado. En ella le trata de querido general [… ], naciones amigas [… ],
deseo de la continuación de la amistad [… ], espero confíe en que la
acción no va contra el gobierno o el pueblo de España [… ] Resulta
curioso que al recibir esta carta, Franco no tuviera memoria histórica,
y no recordara que Roosevelt era el presidente de una nación que
con su dinero y propaganda había atizado la insurrección de toda la
América española, había dado el golpe final a nuestro Imperio, con
Cuba y Filipinas, y ahora se disponía a dar la batalla final para lograr
ser el amo del mundo.
«Orden y orientación sobre la conducta objetiva de España ante los
acontecimientos mundiales»:
1º… España no ha entrado en guerra.
[… ]
en ninguna ocasión se ha dicho que la finalidad guerrera de los aliados
sea implantar el comunismo en Europa… si se debatiera en esta guerra
nuestra libertad a darnos el gobierno y régimen que necesitamos y queremos…
España habría asumido otra actitud respecto a la guerra.» (24
de julio de 1943)
Cierto es que no entramos en guerra, mas no es menos cierto que
en toda la Europa del Este se implantó el comunismo, y que la libertad
de darnos el régimen que necesitamos y queremos se fue al garete
tras la victoria aliada y hoy estamos inmersos en una sociedad
liberal capitalista.
Orden y Orientaciones sobre el estricto interés nacional Español…
La guerra actual no debe calificarse como guerra estrictamente ideológica,
sino de manera realista, como lo que es: guerra de intereses…
Como esta consigna insiste sobre las instrucciones anteriores, el incumplimiento
de la misma, por negligencia, descuido, o manifiesta intención,
será sancionado justamente con toda severidad por esta Delegación
Nacional de Prensa. (4 de septiembre de 1943).
Ciertamente, dado que esta guerra es de intereses, no afecta en
absoluto a nuestra lealtad política, con la División Azul, nuestros
voluntarios pagaron la ayuda fascista, y como la Falange no es fascista
no tiene que estar afectada por ningún sentimiento ante la heroica
lucha de los fascistas europeos.
«Se prohíbe el uso de textos, ideario y ejemplos extranjeros que produzcan
confusión doctrinal» (Norma sobre las características del Movimiento
y del Estado Español. 27 de noviembre de 1943)
Nada de confusiones, no se vaya a encontrar concomitancias a
Falange con los fascismos.
«El fundamento de nuestro Estado ha de encontrarse siempre en los
textos originarios de los fundadores y en la doctrina establecida por el
Caudillo». (27 de noviembre de 1943)
Ya tenemos en nuestra patria un hombre que puede establecer
una doctrina, al igual que en su tiempo lo hicieron Moisés, Mahoma
o Buda. ¡Congratulémonos!
Guión normativo para la defensa de la neutralidad y los intereses de
España. Con motivo de la suspensión del suministro de petróleo y de la
campaña de Prensa y radio anglo norteamericana. (27 de enero de 1944)
¿Y la carta de Rooselvet? ¿Es que no recibió la contestación?
«La Falange es simple y exclusivamente hispanofilia, servicio y voluntad
de España». (Norma sobre la actitud de neutralidad y la política
interna después del acuerdo establecido entre España y los aliados. 10 de
mayo de 1944)
Se remacha claramente que Falange no tiene nada que ver con los
fascismos y por tanto puede concertar acuerdos con los enemigos de
los fascistas.
«Franco ha sabido concertar el honor y el interés de España y ganar
el respeto de los beligerantes». (Norma sobre la función internacional de
España después del discurso pronunciado por el «premier» ingles, Mr.
Churchill, en la Cámara de los Comunes el dia 24 demayo de 1944)
280
Es evidente que los beligerantes fascistas, no tendrán la misma
opinión. Los aliados estarán de acuerdo pues Churchill dijo «España
prestó un servicio no sólo al Reino Unido y al Imperio y Commonwealth,
sino también a la causa de las Naciones Unidas». En cuanto al
honor de España hay que reconocer que queda por los suelos, respecto
al interés no creo que se haya logrado gran cosa, Gibraltar permanece
incólume sesenta años después.
Orden y orientaciones sobre la situación de guerra y la conducta
Española… contra la política japonesa de signo anticristiano y antioccidental
(18 de agosto de 1944)
Como dijo Santiago Montero Díaz: «Ahora descubren que el Japón
no es cristiano».
«… deberán reducir al mínimo los titulares… y muy especialmente sobre
la acción de la «V-1» que deberá señalarse únicamente cuando se tengan
referencias concretas… y en este caso sin alardes de tipografía». (Orden sobre
la correcta información relacionada con las «V-1». 26 de agosto de 1944)
Consecuencia lógica del antifascismo: al fascista ni agua, ni alardes
tipográficos.
«Las previsiones del Caudillo han sido afortunadas –normas de conducta
internacional– eliminación rigurosa de todo matiz de propaganda
alemana». (Orden y orientaciones sobre la política española mantenida-
frente a presiones e influencias alemanas-durante el conflicto
mundial. 5 de septiembre de 1944)
Gracias al Caudillo, que supo ver la derrota de las armas alemanas,
España fue neutral. Cierto es que este don de videncia tardó en
manifestarse tres años, pero mas vale tarde que nunca. Integrados en
un campo, aunque neutrales, es lógico que eliminemos hasta el ultimo
matiz fascista.
«Hay dos comunismos: el comunismo ruso y el comunismo de exportación
». (Orden y orientaciones sobre el criterio de neutralidad aplicado
a Rusia, como potencia aliada de Inglaterra y de Estados Unidos. Dis-
tinción fundamental entre «Rusia», entidad nacional y el «comunismo
de exportación». 13 de septiembre de 1944)
Gracias al genio de nuestro Caudillo se descubrió esta diferencia
fundamental, y pudimos tener tras de su muerte un comunismo respetable.
«La exposición se regirá por la tónica que se desprenda de los partes
aliados… sin escatimar el alcance de los hechos militares que van registrándose
con su signo favorable actual a Inglaterra y Estados Unidos».
(Orden sobre la información de guerra en el este y en el oeste. 28 de
marzo de 1945)
Escogido el deshonor y la traición, hay que actuar consecuentemente.
Mientras mueren heroicamente los fascistas y algunos
españoles que prefirieron la lealtad y el sacrificio al deshonor, en
esta España que ha traicionado su esencia, es lógico por tanto que
se escatime la defensa fascista que impide la pronta llegada de la
paz.
«Actitud decidida y contraria al Japón». (Orden y orientaciones sobre
la campaña del Pacífico, dadas al terminar la guerra en Europa. 14 de
mayo de 1945)
¡Ni una palabra de conmiseración por los vencidos!
«Evocación de la independencia… sin atacar a los ingleses. Vitalidad
y fe de Estados Unidos como reserva moral en la actual crisis del
mundo». (Orden relativo a la conmemoración de la independencia de
Norteamérica. 3 de julio de 1945)
Inaudito servilismo ante Norteamérica, mas tarde, le entregaremos
Rota, Morón, etc… el don de videncia de nuestro Caudillo falla
al adjudicar la reserva moral y al haberse aliado con el bando que
resulta que está en crisis.
«Ante la insólita alusión a España que se contiene en el comunicado
de la conferencia de los «tres» en Postdam…» (Nota del gobierno español
sobre la declaración de Postdam. 3 de agosto de 1945)
282
¡Desagradecidas potencias aliadas que no valoran la ayuda a su
causa! ¡Dónde queda la carta de Roosevelt y el discurso de Churchill
y la reserva moral de EEUU!
Omitimos la referencia a los 31 Editoriales publicados en «EL
ESPAÑOL», son reiterativos: España no ha entrado en guerra, España
no firmó el pacto tripartito, la Falange no es fascista, España tampoco,
somos neutrales, el Caudillo ha maniobrado certeramente, los
fascistas europeos o japoneses no son cristianos…
Acabamos estas Orientaciones y Normas con la «Perla de la
Corona»: las Declaraciones del Caudillo de España en la entrevista
concedida a la «United Press» en noviembre de 1944.
«España nunca hubiera podido ser aliada de Alemania ni de cualquier
otro país que no tuviese por guía los principios de catolicidad».
«No existe obstáculo alguno, en el régimen interior de España, para
su colaboración con las potencias aliadas, incluso Rusia».
«La presencia de los voluntarios de la División Azul en el frente ruso
nunca implicó idea alguna de agresión contra Rusia, siendo solo un gesto
para expresar la inalterable oposición de España al comunismo».
«España no es una imitación delos regímenes fascista o nazi… es ya
una democracia. Y el Régimen del Generalísimo Franco estudia actualmente
una forma definitiva de gobierno para España».
En el mes de Noviembre de 1944 yo tenía dieciocho años y una
ilusión sin limites, llevaba ocho años militando en Falange, uno
antes de la unificación como «flecha» y el resto en Madrid, en las
Falanges Juveniles de Franco, en la Centuria Cuartel de Simancas,
había desfilado ante Franco en las conmemoraciones del día de la
Victoria y asistido en El Escorial todos los veinte de noviembre a las
ceremonias en recuerdo de José Antonio. En esos ocho años de militancia
siempre creí que nuestro jefe, Franco, con su camisa azul y su
saludo brazo en alto, era el digno sucesor de José Antonio. ¡Y de
repente esas declaraciones en todos los periódicos!
Se me deshizo el alma, guardé mi camisa azul –que no me volví a
poner hasta la refundación de Falange con Raimundo Fernández
Cuesta– y me refugié en el heroico combate que sostenía Alemania
contra un mundo del que había que desconfiar dado que, lo que
parecía real, era mera apariencia.
Debo reconocer que me faltó espíritu critico, ya que no me pregunté
por qué Franco, de repente, había traicionado los ideales fascistas.
No solo me faltaba espíritu critico, también me faltaba el
conocimiento de la historia anterior, antecedente obligado de la
patética actitud de Franco. Aun sin conocimientos previos, mi
deducción era veraz: Franco no fue jamás fascista ni falangista y la
Falange Española Tradicionalista y de las JONS, no era la sucesora
de la Falange originaria, aunque el régimen rindiera pleitesía a José
Antonio y pareciera fascista mientras le convino.
El desconocimiento de la historia en lo que afectaba al fascismo y a
la Falange era obligado como hemos visto en el «VIRAJE POLÍTICO…»,
Agustín del Río Cisneros, falangista, autor del libro y de las orientaciones,
consignas y artículos de fondo de «EL ESPAÑOL», cuenta los
hechos, sin resquemor alguno, la traición al pensamiento político
manifestado durante ocho años, a la promesa de la ayuda del millón
de hombres y a la sangre derramada por los falangistas y «por los miles
de «camisas negras», voluntarios fascistas italianos caídos en tierras de
España durante nuestra «Cruzada de Liberación», que sellaron con valor
y sangre joven, abundante y generosa, el pacto de fidelidad y honor con sus
camaradas de la Falange, inmolados en las mismas trincheras. los héroes
de la Legión Cóndor alemana, los camaradas «viriatos y camisas azules»
del nacional-sindicalismo de Portugal que se batieron con hidalguía, los
camisas azules irlandeses del General O´Duffy, los mártires Ion Motza y
Vasile Marín de la Guardia de Hierro Rumana, cuyo sacrificio mortal es
ejemplo, y su memoria se conserva bajo el cielo de Castilla, donde existe,
en Majadahonda, una cruz de granito y un arco de triunfo perenne que
simboliza su gesta por Dios, por España y su Revolución Nacional-Sindicalista
» (texto tomado de la dedicatoria del libro «JOSÉ ANTONIO FASCISTA
» de mi buen amigo y camarada José Luis Jerez Riesco).
¡Es más! Esta traición se cuenta sin resquemor alguno, se cuenta:
¡con orgullo!
Ni el pueblo español, ni los falangistas de base fuimos informados
sobre lo acaecido a Hedilla, ni pudimos conocer las consignas que se
daban a la prensa, conocimientos que hubieran modificado nuestra
opinión sobre el Caudillo. Durante el curso de la guerra, por interés, y
después por imperativos de continuidad, mientras parecía segura la victoria
de Alemania fuimos fascistas y germanófilos, después abjuramos
de nuestras creencias y aseguramos que ni la falange había sido fascista,
ni el gobierno de España tuvo veleidades fascistas. Se mintió sobre el
pasado, mas no se pudo engañar a nadie, ni a los fascistas, ni a los antifascistas,
los aliados hacían ver que se lo creían mientras era conveniente
para ellos. Gracias a la guerra fría el régimen pudo mantenerse.
Basaron su estrategia, en la afirmación de José Antonio de que la
falange no era fascista, pero bien sabían ellos que esa afirmación fue
de conveniencia, al igual que la alegación de que José Antonio no
había acudido al Congreso Internacional Fascista de Montreux.
Como bien dijo José Luis Jerez Riesco en la presentación en Sevilla
de su libro «JOSÉ ANTONIO FASCISTA» a un interlocutor que le planteo
este problema: «también San Pedro negó tres veces a Cristo»; no
puede oponerse una respuesta de circunstancias a la realidad vivida
por José Antonio, tan reiterada, que Jerez Riesco en su libro a la
palabra Bibliografía la sustituye por «Autores que consideran que José
Antonio fue un lider fascista», y menciona 119 autores, fascistas y
antifascistas que en efecto le consideran fascista.
A las declaraciones de Franco, hubo un Español que respondió
con gallardía: Santiago Montero Díaz. Mi buen amigo Erik Norling
en el libro que presentó aquí en Sevilla «LAS JONS REVOLUCIONA-
RIAS» cuenta el hecho con su proverbial buen hacer. Reproduzco
alguna frase, dado que Montero Díaz fue amigo mío, y a ambos nos
hizo mella las declaraciones de Franco.
«Y si la nave totalitaria tuviera que naufragar en la futura Europa
(y vive Dios que no naufragará) nos limitamos a recordar que cuando
las naves se hunden, se quedan a bordo los mandos que tienen alma de
capitanes».
«Alemania lucha por su existencia nacional, que implica la existencia
de Europa»
«Alemania en armas contra el ateismo, lucha hoy por hoy, por la salvación
de todas las confesiones religiosas de Europa»
«Nadie está obligado a actuar en política, sino el que lleva a la política
su sacrificio y honradez. Morir por la idea política es tan honroso
como sospechoso vivir de ella»
«El liberal o el demócrata –orgánico o no– puede mentir. En su credo
entra –y Dios le bendiga– la transacción, la crítica, el criterio cuantitativo
del sufragio. Pero hay un tipo especial de Europeo a quien la mentira,
la vacilación y el camuflaje cortés de la verdad le está vedada. Y es al
nacionalsocialista, al fascista y al estilo del nacionalsindicalista al que en
esta conferencia me dirijo»
«A nosotros –nazis, fascistas y nacionalsindicalistas– nos obliga la
verdad hasta el ultimo momento. La verdad y el servicio en todas las
contingencias, por amargas que sean. Incluso en la contingencia trágica
de que el piquete de ejecución que dispare sobre nosotros vistiese, para
mayor escarnio, el color de nuestra camisa»
«y me siento dichoso si interpreto vuestro pensamiento al proclamar
desde aquí. Desde la Universidad de Madrid, en febrero de 1945, cuando
el comunismo asalta Königsberg y sus aliados detentan Aquisgrán,
nuestra admiración ilimitada ante la epopeya alemana y ante la mas
abnegada juventud de Alemania, que en estos momentos lucha por la
salvación de Europa y de su patria, en presencia de la muerte».
A la invocación de Franco de que nuestro régimen y por tanto la
falange, no eran una copia del fascismo o nacionalsocialismo, Montero
Díaz argüía rotundo: «Si el partido abandonase ahora su solidaria
adhesión de camarada hacia Alemania e Italia. ¿Cómo entenderíamos
que pueda responsabilizarse de veinte siglos de Historia Patria, un Partido
que no se responsabiliza ni siquiera de diez años de su propia historia?
» («IDEA DE IMPERIO», Escuela de formación y capacitación de la
Vieja Guardia, Madrid, 1943).
¡Paladina contestación a los que hoy pretenden que la Falange no
es fascista!
¡Consuela ver que frente a la traición, se alza al menos una voz en
defensa del honor!
Pues traición comete, como bien dice Savitri Devi –cito de
memoria– «toda persona de sangre aria que en la segunda guerra
mundial impidiese la materialización del glorioso programa alemán,
traicionando a su propia y a nuestra común raza».
Franco escogió su destino, queriendo huir del destino trágico, no
uniéndose a la guerra, traicionando al mundo al que pertenecía, asumió
un destino patético. Patético ha sido el destino de España, la
huida del destino trágico, hizo inútil el alzamiento nacional, sus héroes
y sus mártires. En aras de la conciliación nacional volvió al comunismo
no «de exportación», de la «Pasionaria» y Carrillo, al rechazo,
no de la ayuda pero si de la obligación consiguiente con Alemania o
con cualquier otro país que no tuviese por guía los «principios de
catolicidad», sucedió que finalizara el ciclo cristiano. Desaparecieron
los valores, reinó el nihilismo, las Iglesias se vaciaron, el Estado abdicó
de su función rectora, la Justicia y el Derecho bajo la democracia quedaron
postergados, se suprimió la libertad de pensamiento, y hasta la
familia –el núcleo primario de la sociedad– entró en vías de extinción.
A través del valioso pensamiento de Jean Haudry referente al
Destino hemos podido calibrar el que fuera escogido por Franco.
Espero que las amistades franquistas que conservo sepan valorar mis
razones para no serlo.
Yo fui franquista, tanto o más que ellos, mas la atroz realidad me
fue mostrada sin paliativos. A los que consideran legitimas y oportunas
las razones de catolicidad, puedo decirles, que tuve el privilegio
de ser amigo de Manolo Valdés, quien en unión de Pilar Primo de
Rivera y otras personalidades, fue a Alemania a dar las gracias a
Hitler por la ayuda prestada a España, ayuda que Franco pidió y
acepto sin importarle la catolicidad.
A quienes estiman que la actitud de Franco, fue originada por
evitarle al pueblo español el sufrimiento que una nueva guerra traería
a nuestro pueblo, rotundamente les digo que si consideran el
problema desde este ángulo, es imposible que nos entendamos, ya
que si piensan así no pertenecen a nuestra cosmovisión. El Honor, la
Fidelidad y la Verdad son los atributos del alma europea.
Mientras hice política, no me pronuncié sobre Franco. Mi misión
era unir y no separar, mas en este libro en que me cuento mi historia
a mi mismo, no puedo mentirme. Este libro, al igual que el «ASÍ
HABLÓ ZARATUSTRA» de Nietzsche, es un libro para todos y para
ninguno. No hago confidencias más que a aquellos que considero
afines, si me he equivocado, no lo leas, devuélvemelo, espero al
menos tener los lectores que tuvo Nietzsche al publicar a sus expensas
la cuarta y última parte del Zaratustra.
En un futuro, no sé si próximo o lejano, mas en verdad cierto, se
instaurará nuestro mundo indoeuropeo. Volverán a surgir Jefes y
Conductores de pueblos, poetas, rapsodas, músicos…Un nuevo
Homero cantará nuestra nueva Iliada, y nuestra Odisea. En versos y
música inmortales quedará cincelada la hazaña portentosa del resurgimiento
de nuestro sueño-mundo ario, al que un genial futuro Wagner
dará vida. La trágica Historia del Fascismo Español se desarrollará
al igual que «EL ANILLO DE LOS NIBELUNGOS» en cuatro episodios.
Primer Episodio: El Despertar. Se narrará la historia de esta España,
que desde sus inicios celtibericos, cuando los Dioses Indoeuropeos
habitaban en sus territorios, como testimonia la ciudad de
Lugo, pasó a ser parte del Imperio Romano, y tras la cristianización,
la invasión islámica, y los siete siglos de luchas consiguientes para su
total expulsión, consiguió formar un Imperio donde no se ponía el
sol. Imperio que fue desmantelado por la falta de un «buen señor»,
la larga decadencia destruyó su espíritu Indoeuropeo y aniquiló la
voluntad de potencia que le había proporcionado héroes como
Viriato y ejemplos de alto valor como Sagunto y Numancia. Esta
apatía, desánimo y desinterés, este nihilismo, que se adueñó de
España la sumió en un profundo sueño cataléptico sin horizontes de
gloria ni grandeza. El Fascismo fue el ardoroso clarín que despertó a
España –y a Europa– del ominoso sueño. Ramiro Ledesma Ramos
vivió este esperanzador despertar que Erik Norling nos cuenta en
«LAS JONS REVOLUCIONARIAS» trenzando asi el camino de esta primera
jornada.
Segundo Episodio: José Antonio. Mi camarada y amigo José Luis
Jerez Riesco en su libro «JOSÉ ANTONIO FASCISTA», refleja en forma
extraordinaria, el pensamiento y la acción del glorioso lider que en
su breve vida política, nos legó Falange Española de las Jons, organización
netamente fascista, como queda rotundamente demostrado
en su libro, donde la palabra bibliografía es sustituida por «Autores
que consideran que José Antonio fue un lider Fascista». Los «autores
» reseñados son nada menos que 119. José Antonio es de entre
todos los líderes fascistas, el que más certeramente compendió en
una frase la filosofía de la vida que Nietzsche nos legó en su obra. En
Carpio del Tajo, el 25 de febrero de 1934 dijo: «La vida no vale la
pena, si no es para quemarla al servicio de una gran causa». De su
obra, donde se pueden espigar multitud de hermosas sentencias,
como empedernido nitzscheano, coloco esta en el frontispicio del
espléndido monumento que nos dejó. Mussolini tambien dijo una
certera frase que tomó de Nietzsche: «Vive Peligrosamente». Hitler,
manifesto sobradamente su amor por Nietzsche al regalarle sus obras
completas a Mussolini, cuando este estaba prisionero del felón Victor
Manuel, dejando aparte, que en su actuar como conductor de
Alemania, cinceló el pensamiento de Nietzsche sobre el Gran Hombre,
incluso si su figura se considera, como lo hacen sus enemigos,
culpable, a pesar de sus logros, de la catastrofe de la Alemania vencida,
ya que podemos decir con Nietzsche: «El valor de un hombre no
consiste en su utilidad, porque su valor persistiría aun cuando este valor
no pudiera ser útil a nadie. ¿Y por qué no podría precisamente el hombre
del cual salieron los efectos mas ruinosos, ser el vértice de toda la
especie humana, tan alto, tan superior, que todo se arruinase por envidia
hacia el?». No puede negarse que Nietzsche dejó en su obra un
auténtico arsenal al Fascismo. José Antonio dijo algo de lo que toda
la actual Europa democratica aun no se ha enterado: «Ser de derechas
o ser de izquierdas, es siempre excluir del alma la mitad de lo que ella
debe sentir. Es incluso excluir el todo, para sustituirle por una caricatura
de la verdad». Al morir tambien dejó una frase lapidaria «¡Ojalá sea la
mía la última sangre que se vierta en España en discordias civiles». Creo
que en este segundo episodio hay la grandeza suficiente para vestir el
libro y la música de la futura epopeya.
Tercer Episodio: Guerra y manipulación. Este tercer episodio está
plasmado soberbiamente por José Luis Jerez Riesco en «LA FALANGE
DEL SILENCIO». En el aparece el traidor Hagen como antihéroe principal,
su manipulación de la Falange, cambiando su nombre y
haciéndose jefe de ella, propiciará su traición futura. El Hagen español,
grandioso e inteligente artífice de la manipulación, ocultará y
transmutará la traición tan genialmente, que la casi totalidad de su
pueblo, se sentirá sorprendido de que se impute traición a la dádiva
generosa de mantener a España alejada de un conflicto pavoroso.
Cuarto Episodio. La Traición. En este cuarto episodio falta el
libreto de la genial música dramática que se desarrolla en su acontecer.
Cierto es que no faltan libros, revistas y prensa donde se pueda
encontrar la verdad de los hechos que después se silenciarán. El
gobierno de Franco estaba unido por un acuerdo de amistad con Italia
desde 1936 y por un acuerdo idéntico con Alemania desde 1937.
El 27 de marzo de 1939 España se adhirió al Pacto Antikomintern,
después, el 14 de junio de 1941 el primer contingente de voluntarios,
18.000, abandonó España: la «División Azul». En dos años de
combate tuvo perdidas considerables: 3.500 muertos y 8.000 heridos,
retirados el 25 de septiembre de 1943, varios centenares de voluntarios
rehusarán obedecer la orden de repatriación, agrupados en el
seno de una «Legión Azul», combatirán hasta el fin en el seno de la
Wehrmacht. Como español, aun atribulado por no haber entrado en
guerra, –ya que de haberlo hecho, al cortar el mediterráneo, como
explica nuestro camarada David Jato en su libro «Gibraltar decidió
la Guerra», el Eje hubiera obtenido la Victoria preservando así a
Europa, del estado calamitoso que le fue inferido por su derrota–.
Derrota parigual a la ocasionada por Constantino, hecho que hace a
éste y a Franco merecedores de su inclusión en el «Inferno» dantesco,
su frontispicio «Lasciate ogni Speranza» muestra la eternidad de la
pena impuesta a ambos por el Tribunal de la Historia—me queda el
consuelo trágico, de los muertos y heridos de la División Azul y de
la Legión Azul, que testimonian junto a Santiago Montero Díaz.,
que en España quedaban hombres defendiendo el Honor Patrio. No
quiero dejar pasar esta ocasión sin dar testimonio de mi admiración
a ese camarada del Frente de Juventudes, del que desgraciadamente
no tengo noticias de su nombre, que gritó en solemne ocasión a
Franco «¡TRAIDOR!», siendo condenado a 12 años de prisión.
Camarada ignorado y desconocido, mi más sincera admiración a tu
noble manifestación ante el olvido del Honor y la Fidelidad. Yo, sólo
reaccioné ante la traición quitándome la camisa azul. Mientras el
triunfo de Alemania era seguro, todo parecía ir bien, después ya
hemos conocido la bajeza de la traición en el libro de Agustín del
Río Cisneros que comenté páginas mas arriba. Cierto que el eslogan
«España es diferente» refleja la característica mórbida de complacerse
en la traición en vez de denunciarla. Esta traición llega a su cenit con
las declaraciones del caudillo Franco, a la United Press: «Desde hace
ocho años nuestro Régimen viene proclamando los principios básicos de
su ideología-Dios, Patria y Justicia-; la idea católica preside a todas las
demás. Por ello no podía España ligarse ideológicamente con quienes no
tuvieran la catolicidad por principio» ¡Consideración que me hace ver
la justeza e inteligencia de mi rechazo a la catolicidad como elemento
primordial y necesario para alcanzar algún día la consolidación de
nuestra autentica Europa, la Indoeuropea!
El Decreto de Unificación no solo desarboló la Falange, privándola
de su Jefe y uniéndola a un conglomerado de partidos, que en
lo sucesivo serían mandados autocráticamente por Franco, la arrebató
su esencia: el Fascismo.
El mundo indoeuropeo era fundamentalmente, un mundo equilibrado,
sereno; un mundo donde la verdad resplandecía, ya que verdadero
era el retorno real y evidente, del cielo diurno, del nocturno,
las auroras, los días, las estaciones, el sol, la luna… de sus tres colores,
deriva su fundamentación social, las tres funciones de la sociedad
indoeuropea, sacerdotes, guerreros y pastores, en justo equilibrio
proporcionan a la sociedad un estado mesurado y sereno. El Derecho,
la Ley, mantiene la cohesión, al ser expresión de la esencia, del
ser, de lo constitutivo del pueblo, del que ha emanado, tras una
experiencia secular, como afirma Nietzsche. Como dice Haudry en
«LES INDO-EUROPÉENS», «Sería un anacronismo, ver en el derecho la
contrapartida «laica» de la religión; Mitra- contrato no es menos» religioso
» que Varuna-Juramento. Segun una formula Brahmanica frecuen-
te. Mitra es el dia, Varuna es la noche: el derecho es la fase «diurna», hoy
diríamos racional, y la religión la fase «nocturna», misteriosa… diremos
con justicia que Derecho y Religión están indisociablemente unidas, sin
tratar de subordinar una a la otra».
Este mundo indoeuropeo se degrada, y tras la transmutación de
valores provocada por el cristianismo, desaparece, incluso, como
ideal colectivo. Los Fascismos, mil setecientos años después, emergen
como necesidad de vida, mas los condicionamientos en los que
se desarrollan, no son idóneos para su propagación, tras la perdida
de valores sufrida por la sociedad europea: en la que faltan las élites,
como afirmaba Nietzsche, ya que estas se han degradado y por tanto
solo se puede confiar en el pueblo. El Fascismo, fiel a esta premisa
necesita salir del pueblo, y del pueblo salen sus lideres, Mussolini y
Hitler. El Fascismo venía a resolver un importante problema social,
el de la Justicia, esta Justicia Social evidente en el mundo ario, en el
periodo originario, antes de la expansión, como vemos en «LA RELIGIÓN
COSMIQUE DES INDO-EUROPÉENS» de Haudry en el Mitracontrato
y en Varuna-Juramento, es privativa del mundo indoeuropeo,
en el mundo semítico no encuentra asiento. En la Biblia, ya lo
he narrado, muy tardíamente, los profetas con sus feroces inventivas
contra la injusticia, no igualadas ni por los revolucionarios franceses
y bolcheviques, infieren la necesidad de otra vida donde queden
compensadas las injusticias de esta. El cristianismo no resuelve el
problema, tras un breve periodo de comunismo comunitario descrito
en los Hechos de los Apóstoles, Pablo predica la conformidad a lo
dispuesto por Dios, incluso la esclavitud, ya que todos los sufrimientos
quedaran compensados en la otra vida. En páginas anteriores he
descrito esto y los intentos de resolución realizados por el marxismo.
El Fascismo vino a resolver el problema de la cuestión social. que
ni el cristianismo, difiriéndola al otro mundo, ni el marxismo con la
utopía del advenimiento de la sociedad sin clases habían podido
resolver. En España, Ramiro Ledesma Ramos, y otros camaradas
encontraron la solución verdaderamente revolucionaria, con la creación
de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista. (véase «LAS
JONS REVOLUCIONARIAS», de Erik Norling). José Antonio Primo de
Rivera, al fundar Falange, en el acto del teatro de la Comedia, realiza
un ideario Fascista, con un magnífico discurso que pretende la regeneración
patria, mas al que falta la incorporación del ideal social,
hecho que queda reparado con la unión con las JONS. Falange Española
de las JONS es desde el 4 de marzo de 1934, día en el que se
consagra en Valladolid, en el mitin del Teatro Calderón la aparición
de un partido plenamente Fascista. La catolicidad no es en absoluto
razón de exclusión de nadie en Falange Española de las JONS, José
Antonio es cristiano, mas es tolerante, Nietzsche decía de Jesús que
murió muy tempranamente, de no ser así hubiera probablemente
cambiado. El cristianismo es un barniz reciente, lo indoeuropeo se
remonta al paleolítico, démosle tiempo y el barniz se esfuma. Falange
en los puntos programáticos incluye la separación de la Iglesia y del
Estado, hecho bastante importante en aquel acontecer histórico.
El 18 de julio fue resultado de la adherencias de grupos sociales
de distinta especie: el Ejército como defensor de la integridad patria
y como necesidad de supervivencia: ley Azaña, la Iglesia como
defensora de su fe a través de distintos grupos políticos, el Carlismo
como pretensión del retorno de la monarquía, y Falange Española
pretendiendo crear una nueva España. En este cómputo de adherentes
he olvidado algo importante, la situación socioeconómica de
España; tomo la referencia de propietarios del suelo español del libro
de Imatz «JOSÉ ANTONIO, LA PHALANGE ESPAGNOLE ET LE NATIONAL-
SYNDICALISME»: Propiedades de Grandes de España el 14 de
abril de 1931, Duque de Medinaceli, 74.146 hectáreas; Duque de
Peñaranda, 31.015; Duque de Vistahermosa, 47.203; Duque de
Alba, 34.455; Marques de la Romana, 29.965; Marqués de Comillas,
23.719; duque de Fernannúñez, 17.732; Duque de Arión, 17.616;
Duque del Infantado, 17.171; Conde de Romanones, 15.171; 89
otros propietarios, 248.987. Total: 576.361 Hectáreas. Las cifras
record de paro en el primer semestre de 1936, sobre 796.000 personas,
522.000 son imputables a la agricultura. Esta sociedad capitalista
y terrateniente también estaba apuntada al movimiento del 18 de
julio.
El 18 de julio nos ofrece la posibilidad de un examen de la realidad
española incontrovertible, basta estudiar el componente y las
realizaciones de ambos bandos; en el bando rojo –denominarlo
republicano es una falsía, ante la evidencia de que fusilaron a
muchos republicanos– había un ansia de justicia social desbordado e
inconsecuente respecto a las vías de su logro, dado el error de Marx,
mas era protesta consecuente hacia los estados que no habían propiciado
la Justicia Social, y era también una protesta, trágica. En la
«Causa General», se encuentra la descripción de los horrores causados
por las hordas revolucionarias tras el 18 de julio. La represión
religiosa contra sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas fue
durísima ya que fueron asesinados unos 8.000, y 13 Prelados. Era
una rotunda manifestación contra una Iglesia que difería la solución
del problema social, al advenimiento del Reino de Dios. A la Falange
le faltó tiempo para evitar esta confrontación mediante el convencimiento
y la incorporación de la masa obrera a la Falange, como
sucedió en la Alemania nacionalsocialista. En Italia, Mussolini tuvo
que pactar con el Vaticano, la monarquía y la burguesía, solo pudo
realizarse el Fascismo en la República Social Italiana (léase «EL ÚLTIMO
MUSSOLINI», de Bruno Spampanato).
Falange, sin tiempo ante el derrumbe patrio, tuvo que incorporarse
al 18 de julio, mas, como hemos visto, en minoría dentro de
esta coalición. El Decreto de Unificación fue el triunfo de los elementos
concurrentes, para quienes la ideología política Falangista,
revolucionaria y Fascista, no tenía cabida en la piel de toro hispánica.
Nacionalización de la banca, reforma agraria, separación de la
Iglesia y del Estado. ¡Quien quería esto aparte de unos soñadores,
con, este si, su autentico Caudillo muerto!
Esta fue la realidad que fraguó el Decreto de Unificación: Los sucesos
de Salamanca y el estado de necesidad de la patria, no son más que
los argumentos a posteriori, para enaltecer y encubrir los fines reales.
El verdadero «animus», intención del Decreto de Unificación está
claro, librarse de un partido cuya doctrina les es ajena, y les parece
peligrosa. El 30 de septiembre de 1936, el general Cabanellas firma el
Decreto designando a Franco como jefe supremo, entre la firma del
Decreto y su publicación en el Boletín Oficial, Nicolás Franco introduce
dos modificaciones esenciales, el término «Jefe de Gobierno» es
transformado en «Jefe del Estado», y la mención del nombramiento
«para la duración de la guerra» es suprimida. El general Franco es,
desde este momento, el «Caudillo de España», es más, felicitado Franco
por el conde Eckhart du Moulin, embajador de Alemania en Lisboa,
Franco declara en la conversación «…la monarquía no podrá ser
inmediatamente restaurada, con la necesaria habilidad, yo haré de manera
que todos los que luchan contra la República acepten una doctrina
común: todos, tanto el ejército, como la Falange, los requetés, las derechas y
los monárquicos» (Documentos ministerio Asuntos Exteriores Alemán,
serie D, vol. 111, p.107). A confesión de parte, qué puede añadirse.
Los falangistas en el festín de la Victoria solo tuvieron las sobras, algunos
ministerios, pero nunca las partes mas importantes del poder,
como la economía, las finanzas, el comercio, la diplomacia, la industria,
a Manolo Valdés y a Raimundo Fernández-Cuesta se les alejaba
con embajadas, a Valdés se le nombró al acabar la Guerra, Jefe Provincial
de Madrid después soportó en embajadas «diecinueve años de alejamiento
», como narra en el párrafo final de su libro «DE LA FALANGE
AL MOVIMIENTO» escrito en Madrid, 28 de marzo de 1992.
Como escribe Imatz, para calmar a los falangistas se utilizaba
siempre la consigna: «Hay que esperar camarada. Ahora nos hace falta
vencer pero la paz será nuestra. Llegada la paz: Hace falta esperar,
camarada la situación es catastrófica y hacer ahora la revolución sería
distribuir la miseria. Al fin un día se le dirá: Cuando un país ha llegado
a tal nivel de desarrollo económico y a una tal madurez política, la
revolución no es necesaria; hablar hoy de revoluciones es un recurso
demasiado fácil para un termino pasado de moda».
Como sabemos, tras el Decreto de Unificación, y mientras el
triunfo de Alemania era evidente, continuó la coreografía falangista
y continuamos siendo Fascistas; después, desapareció en el Jefe del
Estado la camisa azul y el saludo Romano, se retiró la División Azul,
olvidando la promesa del 1.000.000 de hombres, y se rompió la
alianza con los Fascismos «por no ser católicos», principio ignorado
cuando se recibió la ayuda indispensable para ganar la guerra, aun
más, se les execró con una propaganda innoble, con artículos de
fondo en «El Español», que debieron hacer enrojecer de vergüenza,
al español, ¡a todos los españoles a quienes iba dirigido! Los franquistas
debían ser castigados en un rincón, a leer el libro de Agustín
del Rio Cisneros «VIRAJE POLÍTICO ESPAÑOL DURANTE LA IIª GUERRA
MUNDIAL. 1942-1945», hasta que vomitaran o se lo aprendieran.
Para que no hubiera equívoco y los españoles dejaran de considerar
que los improperios de la prensa eran el testimonio de su libertad, el
propio Franco intervino y en sus declaraciones a la United Press confirmó
la indignidad. Indignidad que no obstante la carta de Roosevelt
y los agradecimientos de Churchill, consiguió poco provecho ya
que ni se nos devolvió Gibraltar, ni se nos dejó en paz, ya que la
ingerencia internacional hubiera provocando la intervención en
España de las Naciones Unidas, hecho que no se produjo por los
intereses de Estados Unidos con la guerra fría. Balance: no recuperamos
Gibraltar y tuvimos que dar Rota, Morón, Torrejón, Zaragoza
para no ser invadidos por las potencias democráticas, invasión, que
se produjo sin necesidad guerrera, durante los cuarenta años del
franquismo que significaron el cambio de una España, pobre, mas
digna, por una España democrática donde a pesar de dejar todo
atado se volvió a la posición inicial, haciendo infecunda la Cruzada
y la sangre derramada por los españoles y los camaradas Fascistas, y
para mas escarnio teniendo que ver en la tramoya democrática a la
Pasionaria y a Carrillo. ¡Deplorable balance de la actuación política
del Caudillo de España por la Gracia de Dios: Francisco Franco!
Un problema que me desasosiega con respecto al Fascismo de la
Falange es el que se plantea a este propósito con el libro de Raimundo
Fernández-Cuesta «TESTIMONIO, RECUERDOS Y REFLEXIONES» y
el de Manuel Valdés Larrañaga «DE LA FALANGE AL MOVIMIENTO
(1936-1952)».En ambos, no hay una sola alusión a Santiago Montero
Díaz, ni al libro de Agustín del Río Cisneros. Es mas Manolo Valdés
que en unión de Pilar Primo de Rivera y otras autoridades fueron
a Berlín a dar las gracias a Hitler, por orden de Franco, por la
ayuda proporcionada, no cuenta el hecho –sin embargo a mí, que
era su amigo y camarada y de quien sabía su adscripción a Nietzsche
y su entusiasmo por Alemania, si me contó con pormenores la visita
y lo que le agradó ver el carácter serio de los alemanes, tan alejados
del cotilleo español–. Me dijo que nadie le hizo ningún comentario
sobre Eva Braun. Raimundo que conocía mi condición pagana
cuando me hizo la confidencia de que no era creyente, añadió: «no sé
si en la hora de mi muerte, mis hijas me traigan un sacerdote», por
tanto, la religión no le impedía tener simpatías por una Alemania no
católica, conoció y trató a Mussolini puesto que fue embajador en el
Quirinal y después de la guerra tuvo amistad, como él mismo relata
con el liberador de Mussolini, Otto Skorzeny. Manolo Valdés si era
cristiano, mas era tolerante, conocía muy bien mi entusiasmo por
Nietzcche y por Alemania. Ninguno de los dos en sus memorias
menciona ni de pasada a Montero Diaz. Yo, que fui amigo de los
tres, ¿cómo no se me ocurrió preguntar sobre esta cuestión? Cierto
es que Santiago Montero Díaz rechazó unirse a Falange en el 34, mas
desde el 42 pudo ver el alejamiento del Régimen con el Fascismo,
que fue evidente, y todos ellos vivieron también los años de admiración
y unión al Fascismo y ayuda a Alemania. Ambos estuvieron en
el movimiento y por tanto como decía Raimundo «por coherencia no
podían hablar mal del movimiento», mas al igual que yo, ¿no se sintieron
heridos por la traición o felonía de Franco en sus declaraciones
a la United Press? ¿Cuál es la explicación de su silencio? Quizá
pensaron que el asunto era tan grave que había que considerarlo
como no ocurrido, ya que como dice el refrán popular, «la mierda
mientras mas se remueve peor huele». ¿Cómo en tantos años de amistad
y camaradería no hablamos de esto? Verdad es que yo tampoco
dije a ninguno de los dos mi reacción ante las declaraciones de Franco.
Al refundar Falange, dado el carácter ultra nacionalista de los
españoles, nunca dijeron que fuéramos fascistas, mas jamás afirmaron
que no lo fuéramos. Las afirmaciones de que no éramos fascistas
tuvieron lugar en el franquismo y en otros ámbitos, como El Alcázar
donde se sostenía que éramos una civilización mestiza y otras lindezas.
En Falange, ni con Raimundo, ni en los cuatro años en que
estuve con Diego Marquez, oí afirmaciones semejantes. Algunos
fallos tuvo Diego, pero jamás el antifascismo del cual hoy se hace
gala. Extraño es que los historiadores de la Falange tampoco hablen
de Santiago Montero Díaz y su actitud gallarda frente a la traición,
ni en el libro de Jean-Claude Valla sobre Ledesma Ramos, donde
hay ocho citaciones de Montero Díaz se hable del asunto; veo que
desconoce el libro de Agustín del Río, que no cita en su índice de
nombres. Solo Erik Norling en «LAS JONS REVOLUCIONARIAS» da
algunos textos de Santiago Montero Díaz (espero con impaciencia
su estudio biográfico sobre el mismo). Entre mis defectos no está el
de no defender a mis amigos, me duele el olvido de Santiago Montero
Díaz. Su conferencia en la Universidad de Madrid el 12-II-1945
es la más hermosa y conmovedora defensa de la Alemania Nacionalsocialista
jamás pronunciada, agradezco a mi Providencia Personal
que me haya hecho conocer a un hombre de tal grandeza moral.
Vuelvo a insistir ¿cómo se puede ser franquista y cristiano? Querida
Curra, ¡qué grave problema me plantea el darte el libro! ¡Cómo
no dártelo! ¡Temo perder tu amistad! Sopesarás mi criterio de aunar
esfuerzos, por este criterio, nunca hablé mal en público de Franco, ni
lo haré en lo sucesivo. En este libro, que es una confesión a mí
mismo, no podía mentirme, en el mundo político considero que el
afecto a Franco es, en el capítulo de los sentimientos, como el amor
de la madre al hijo, algo por encima de las realidades terrenales, más
allá de las obras, faltas, delitos o crímenes.
Con los cristianos, el problema de dar el libro es más fácil; ambos
creemos, estamos asentados en la «religio», sentimos la sacralidad de
Dios unos y la sacralidad del «Kosmos» otros. Debemos unirnos para
combatir la desacralización actual del mundo en que vivimos.
Los atributos del Dios monoteísta, omnisciencia y omnipotencia,
creador del universo, del tiempo y del espacio, implican su absoluta
soledad. No pudo coexistir antes de la creación del mundo, con el
tiempo ni con el espacio, de haber algo existente, ajeno a el, no podría
ser el Dios creador de la totalidad del Cosmos, sería creador no de la
totalidad sino de una parte, dejando por tanto de ser omnipotente.
Esta característica de no coexistir con algo antes de la Creación, según
Nietzsche le identifica a la nada, hecho que plantea el problema principal
de la filosofía ya que como afirmaba Pascal: ¿Como puede existir
algo y no la nada?. Su característica de falta de génesis, de origen,
hacen al Dios monoteísta inaccesible a la razón. En nuestro mundo
pagano, nos enfrentamos con el mismo problema, la falta de génesis,
de origen, ya que el Cosmos, al no haber sido creado, ni poder ser un
devenir de la nada, es igualmente inaccesible a la razón. Nietzsche
resuelve el problema al afirmar que no vivimos en un mundo de
razón, ya que la razón es solo un instrumento. La antitesis imposible:
Dios, razón, es inexistente en nuestro Cosmos ajeno a la razón: el Pluriverso
existe, la imposibilidad de un origen sin razón, no le afecta,
como evidencia nuestra realidad y la del Cosmos.¿Que es entonces
nuestro mundo? Demos la palabra a Nietzsche que desentraña grandiosamente
este crucial problema: «¿Y sabéis qué es para mí “el
mundo”?, ¿tendré que mostrároslo en mi espejo?» Este mundo: una
inmensidad de fuerza, sin comienzo, sin fin, una magnitud fija y broncínea
de fuerza que no se hace mas grande ni mas pequeña, que no se
consume, sino que solo se transforma, de magnitud invariable en su
totalidad, una economía sin gastos ni pérdidas, pero también sin
aumento, sin ganancias, circundado por la «nada» como su limite; no
es una cosa que se desvanezca ni que se gaste, no es infinitamente
extenso, sino que como fuerza determinada ocupa un determinado
espacio, y no un espacio que esté «vacío» en algún lugar, sino que más
bien, como fuerza, está en todas partes, como juego de fuerzas y ondas
de fuerza; que es a la vez uno y múltiple; que se acumula aquí y a la vez
se encoge allá; un mar de fuerzas que fluyen y se agitan a sí mismas,
un mundo que se transforma eternamente, con infinitos años de retorno;
un mundo con un flujo y reflujo de sus formas, que se desarrollan
desde la más simple a la más compleja; un mundo que de lo más tranquilo,
frío y rígido pasa a lo más ardiente, salvaje y contradictorio, y que
luego de la abundancia retorna a la sencillez, que del juego de las contradicciones
retorna al placer de la armonía, que se afirma a sí mismo
aun en esta uniformidad de sus cauces y de sus años y se bendice a sí
mismo como algo que debe retornar eternamente, como un devenir
que no conoce ni la saciedad ni el disgusto ni el cansancio: este mundo
mío dionisíaco, que se crea a sí mismo eternamente y eternamente a sí
mismo se destruye, este mundo misterioso de las voluptuosidades
dobles; este mí más allá del bien y del mal, sin finalidad, a no ser que la
haya en la felicidad del círculo, sin voluntad a no ser que un anillo
tenga buena voluntad para si mismo. ¿Queréis un nombre para este
mundo? ¿Una solución para todos sus enigmas? ¿Una luz también
para vosotros, los más ocultos, los más fuertes, los más impávidos, los
más de media noche? Este mundo es la voluntad de poder, y nada más.
Y también vosotros mismos sois esta voluntad de poder, y nada más».
Formulación grandiosa, poética y veraz, que no puede ser refutada
ni siquiera por el «Big ban», simple teoría que difiere al futuro su
comprobación.(¡Unos quince mil años!) y aun en el caso de ser cierta
no puede excluir un eterno retorno del ciclo.
Tras esta formulación de Nietzsche, no veo un grave problema
entre cristianismo y politeísmo.
¿Qué creéis en un Dios-nada que al ser perfecto no tenia necesidad
de crear, ni el mundo, ni los ángeles, ni los hombres, ni podía
equivocarse y contemplar la rebelión de los ángeles y la desobediencia
de los hombres, haciendo necesaria la creación de un infierno a
quien se proclamaba Dios del amor y creador del mundo por amor
a los hombres, unido a otras minucias como la Trinidad y la asistencia
a una Iglesia, cuyas equivocaciones han sido innumerables? En
verdad a estos hombres, a estos cristianos que requieren unas dosis
de fe tan extraordinarias, no hay mas remedio que rendirles el homenaje
que Nietzsche les rindió:
«Yo quiero restituir al hombre, como propiedad suya, como producción
suya, toda la belleza y sublimidad que ha proyectado sobre las cosas
reales e imaginadas para hacer de este modo su mas bella apología. El
hombre, como poeta, como pensador, como Dios, como Amor, como
Poder: ¡oh, su magnanimidad real con la que ha enriquecido las cosas
para empobrecerse él, para sentirse miserable! Esta ha sido hasta ahora su
mayor abnegación: la de admirar y adorar y saber ocultarse que era él
mismo el que creaba aquello que admiraba».

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
Esta entrada fue publicada en EEUU, EL SISTEMA, Etica o Filosofía Moral, FILOSOFIA POLITICA, JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA Y SAENZ DE HEREDIA, POLITICA, POLITICA & IGLESIA CATOLICA, POLITICA HISTORICA, POLITICA MUNDIAL, USA. Guarda el enlace permanente.

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