DEGENERATIVA POLITICA PENAL JUDEOMASONICA DE ENGAÑOSA PROTECCION DE MENORES DE EDAD PUBERES, EN MATERIA SEXUAL. IDONEIDAD DE LA ETICA, POLITICA, SOCIOLOGIA Y VIDA SOCIAL DE NIÑOS Y ADOLESCENTES, EN LA MISMA MATERIA. MI TESIS COMPLETA ETICOSOCIOLOGICOJURIDICOPENAL SOBRE PROTECCION JURIDICA DE LA INTEGRIDAD Y LIBERTAD SEXUALES DE LOS MENORES DE EDAD. Borrador en curso, estado en el día 5-III-17.


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Iglesia Católica rechaza despenalización de sexo con menores, dice el Arzobispo del Cusco

 

<< El Arzobispo del Cusco (Perú), Mons. Juan Antonio Ugarte Pérez, señaló que la Iglesia Católica rechaza enérgicamente la despenalización de las relaciones sexuales con menores de edad, una medida decidida por el Tribunal Constitucional (TC), ya que de esta forma se desprotege a los jóvenes.
Según señala una nota de prensa del Arzobispado del Cusco, el Prelado señaló que “ante la desafortunada sentencia del Tribunal Constitucional con la que se despenaliza las relaciones sexuales entre y con adolescentes, la Iglesia Católica en el Perú muestra su enérgico rechazo, toda vez que la misma desprotege por completo a los jóvenes”.
Mons. Ugarte consideró que despenalizar el sexo consentido entre y con adolescentes de 14 a 18 años, más que un tema político, es un tema familiar. Asimismo lamentó mucho que haya sido precisamente la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso de la República el ente que propuso esta medida.
El Arzobispo resaltó que el trabajo de esta comisión “debiera estar, más bien, centrado en proponer leyes que protejan a la familia, núcleo principal de la sociedad”.
Mons. Ugarte pidió además a los legisladores, que deben darle forma de ley ahora a la sentencia del TC, que sean “más asertivos con sus propuestas, siempre con miras a llevar adelante a nuestro país, en procura de una nación con valores, donde los jóvenes tengan dominio de sí mismos, que respeten a los demás, que aprendan a amar de verdad, valorando su cuerpo y su sexualidad”.
Finalmente el Arzobispo de Cusco solicitó a los fieles católicos que recen mucho para que el Gobierno asuma su rol con responsabilidad, para que no siga abordando estos temas sin barreras ni frontera moral y que por el contrario, incida en materias de educación, resaltando los valores en los niños y los jóvenes. >>
http://www.ewtnnoticias.com/noticias-catolicas/noticia.php?id=27512

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PREFACIO : 

I.-  Mons. Ugarte dice que la Iglesia Católica …  cuando más bien es su opinión y la de muchos católicos, la cuál él puede sostener y exponer como de la Iglesia en cuanto a su jurisdicción. Por lo demás es materia opinable, incluso bajo mejor juicio que haga la Santa Sede en Magisterio preceptivo. Coincide sinembargo con la segunda de las opciones de la posición relativamente indiferente, que como Ministro Público de la Iglesia Católica, adopto, no obstante remitiendo al mejor juicio que sobre el tema y en cualesquiera supuestos jurídicos concretos de legislación civil ( =  estatal : civil, administrativa, o penal) tenga, o tuviere SS el Papa, cual Pastor Supremo de la Iglesia en el Mundo. Como autor privado de Filosofía Política y sociológica sinembargo defiendo exclusivamente el tipo de sociedad más perfectamente natural y adecuada a los naturales deseos de felicidad terrenal del hombre, abogando por el espíritu y “denominador común” bajo legislaciones con algunas diferencias entre una y otra ley, según los diferentes pueblos y épocas de períodos históricos de vida políticosocial Tradicional o no Revolucionaria. Profeso el ideario fundamental que ha perdurado muchos milenios como una constante indispensable, un “pilar” central que ha existido en las sociedades civilizadas basadas materialmente en la conservación de sus hombres buenos y prole soportes biológicos humanos de la “Civitas” y la res publica, o el reino, merced al amor, conocimiento “de sentido común”, apología patria y ora serena, ora aguerrida defensa de la propia estirpe y de su pueblo. Inspirado por la Roma arcáica y la clásica, sin desperdiciar algunos preciosos destellos del Imperio ya en su decadencia que no impidió surgiesen grandes hombres, jurisconsultos como Papiano y Papiniano, Emperadores grandiosos en parte, como Nerón [ Responsable de la edificación más bella del mundo (la “Domus Aurea”)], Diocleciano (constructor de las termas que llevan su nombre), Juliano (conocedor de interesantes “mysterios” del paganismo romano), etc.  –  y ya puede verse mi universalismo y antisectarismo cuando elogio a notables perseguidores del Cristianismo que profeso – , expondré aquí mi pensamiento en la materia, no distinto, en los principios tradicionales, al que implícitamente siguieron Don Ramón de Nocedal y Romea, Vázquez de Mella, Víctor Pradera, los segundo y tercero Marqueses de Estella, y tantos otros odiados por la Revolución del Mal que se enseñorea de gran parte del mundo, como si su prepotencia, intransigencia y persecución inconfesa e hipócrita contra nosotros convirtiese en verdad la descomunal mentira que sostiene su macabra hegemonía.

Explot-sex-menores

No faltan los ingénuos que ven, en la propaganda demagógica vaticana y sus nuevas leyes rigoristas contra el clero católico reo de acto pederasta, una “cruzada contra la pederastia en la Iglesia Católica” por parte del Papa Francisco I, y que pasan por alto la notabilísima tolerancia, cuando no complacencia disimulada, que mantiene el clero moderno respecto de la más extendida y practicada pederastia: la existente exclusivamente entre actores Menores de Edad, o sea, la habida entre Menor y Menor.  A uno de esos necios he respondido como sigue:

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  • Por cierto, la pederastia es con niño, no con adolescente, ni con adulto, por muy menor de edad que el legislador lo determine, siempre artificiosa y algo arbitrariamente, a veces contra natura.
    La pederastia no es cosa sólo de adultos, lo es también de adolescentes (moralmente responsables) y de niños, en sus distintas fases evolutivas de su sexualidad.
    Que a un adulto le guste un niño o impúber, para actividades carnales propias de púberes, es una deficiencia aberrante. El niño es sexualmente impotente. Preferir a un impotente, en vez de a alguien potente, es preferir prescindir de lo más esencial y rico de la carnalidad, es menospreciar su plenitud y reducir el objeto del erotismo, confiriendo al reducido una categoria y apetecibilidad preferente que corresponde a la forma superior de la potencia y su ejercicio.
    Por las formas impotentes no tengo siquiera curiosidad. Los cuerpos armoniosos son bellos, tengan la edad que tengan. Su respectiva sexualidad es natural. Su natural expresión sensual no es inmoral, si bien los actos impúdicos infantiles, a partir de que los niños tienen uso de razón y sentido del pudor propio, son reprochables, y no es corporal ni psicológicamente adecuado al adulto, ni al infante una relación carnal entrambos en que el adulto incida sobre el niño con un acto carnal propiamente adulto, siendo así ella “contraria a la indemnidad mental, o somática del niño”.
    Y si tu insinuación de que fuera yo pederasta, más aún en grado de abuso o agresión y violencia, estuviese justificada, también lo estaría que te metiera un buen palo por donde se empala, consiguiendo que saliese por tu boca el pico que te la sellare para siempre.

 

  • He aquí el comentario que evidencia no existir cruzada contra la pederastia 😉 sea esta entendida como hábito de predilección erótica con impuberes, sea entendida como la práctica carnal con alguno de éstos, sea exclusivamente como la agresión o violencia carnal contra ellos, lo calificado de “abusos”.
    En primer lugar la Ley específica (Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela) no trata particularmente de niños o impu’beres. Se hallan implícitos en el grupo personal jurídico artificial arbitrario meramente eclesiástico llamado “Menores”, que incluye (en la versión latina, no en las oficiales en español, francés, etc.) a los sujetos entre los 18 años de edad cumplidos y los 21, mayores de edad (grupo jurídico artificial y arbitrario) tipificados en las jurisdicciones de los Estados europeos y afines de tradición anterior cristiana.
    No se alude explícita e individuadamente a la pederastia. Ni siquiera aparece esa denominación en los textos legales. No se persiguen so’lo los “abusos” de cle’rigo sobre un menor, sino tambie’n los actos libidinosos paci’ficos realizados con Menor por un cle’rigo. No todos los delincuentes, no todos los actos ero’ticos, sino sólo los hechos por clérigo. Se Instituye delito canónico de los más graves cualquier acto erótico entre clérigo (adulto en la Ley canónica actual) y civilmente menores, así como el efectuado entre clérigo y civilmente mayores de edad entre 18 y 21 años, según lo dicho, o sea, incluso los actos recíprocamente consentidos entre ambos civilmente mayores de edad, lo cua’l constituye un rigor absolutamente nuevo, inexistente en los 2 milenios de tradición disciplinar de la Iglesia católica, al mismo tiempo que se erige en franca discordancia tanto con el espíritu y la norma del Concilio Vaticano II, cuanto con todas las legislaciones penales de los Estados europeos y afines, incluido el propio Estado Vaticano, y se coloca a la vanguardia extremista de cualquier hipotética legislación calvinista puritana, aunque con una salvedad notable y notoria: la de que la ley, aun siendo tremendamente gravosa contra el clero incurso en el tipo penal, es pasmosamente indulgente respecto de los laicos cato’licos, a los que depara absoluta impunidad eclesiástica. De tal modo que, por ejemplo, no se pudo aplicar esa nueva ley a un profesor cato’lico, denunciado por pederastia (segu’n la denuncia), empleado en un colegio español del Opus Dei.
    A ello se añade que en las cartas, alocuciones, etc. en que los jerarcas canónicos critican los abusos a menores se refieran exclusivamente a los abusos y no abusos (actos carnales recíprocamente consentidos) de clérigos adultos sobre menores (incluidos pu’beres adolescentes bastante mayorcitos, Lolitas navokovianas no aparte), es decir, se pase por alto los abusos y relaciones consentidas realizados por menores sobre otros menores. Esos mismos predicadores y doctores callan estratégicamente ante el laxismo de quienes recomiendan la carnalidad entre menores no co’nyuges entre si’, y no sancionan el comportamiento carnal pederasta llevado a cabo por menores. La pederastia como tal, en su ma’s amplio espectro, les importa un bledo, sólo les interesa criminalizar la de adulto clérigo sobre niños y adolescentes y, oh extensión maraviĺlante, también sobre adultos de entre 20 y 21 años.

    ¿Donde están las altisonantes condenas contra los pederastas Menores de Edad? ¿ Do’nde las declaraciones, pláticas, documentos magisteriales, textos penales cano’nicos, etc., contra los pederastas laicos, tanto de los adultos, cuanto de los adolescentes y de os niños, y “a fortiori” sin referencia a su corrección, como no hay palabra alguna que exorte a la conversión y rehabilitación de la persona y vida del delincuente adulto pederasta clérigo?
    ¿Dónde están las palabras instructivas para que los menores adolescentes o púberes puedan tener relaciones sexuales moralmente lícitas, ya con adultos, o mayores de edad, ya con otro adolescente?
    A ello se añade que tacitamente se estigmatiza contranatura el ejercicio de la sexualidad genital, con adultos, de los adolescentes púberes entre los 12 y los 16 años, edad de plena potencia sexual, fertilidad y máxima sensibilidad y sensualidad, edad casadera según la Ley Natural, metafísicamente superior a cualquier ley positiva humana o artificial.
    Tampoco se aclara, más bien se da la notable apariencia de que se considera, desde la Autoridad Eclesiástica, que el adulto, cuando es clérigo, comete un acto naturalmente inmoral, o contrario a la ética natural, cuando hace algo sexual (aberraciones inmorales aparte) con un adolescente púber, y se persiste en no distinguir expresamente, en el magisterio y pláticas divulgativas, entre “abusos” sobre adolescente púber, y actos sexuales reciprocamente consentidos entre adulto y adolescente púber, y entre mayor de edad y un menor púber. Y se adopta esta actitud como si se tratara de nueva evangelización.
    En realidad es natural que un adulto, por razón de su humanidad, tenga actividad carnal con otro púber desde que éste último empieza a serlo, o sea, normalmente desde los 11 o 12 años de edad. ¡Y esto aunque el adulto sea clérigo, pues el clericato no merma la naturaleza fisiológica, anatómica y biológica del adulto!. Si hubiera, como antes, clérigos menores de edad, de éstos podría decirse otro tanto.
    La inmoralidad de que un clérigo tenga relación carnal con adolescente púber no es, en principio, falta de ética natural, sino de moral específicamente cristiana imperada accidentalmente por ley puramente canónica. >>

II (I).-   Arrojado como a un foso a una guerra que no he iniciado, he escrito contra la hipocresía de pseudopuritanos libertinos y contra la incoherencia de puritanos y apuritanados, todos ellos encaramados al azote del Estado y de los principales “Enemigos internos de la Iglesia” que o están “amalgamados” con los “externos” a la cabeza del monstruo leviatán que nos tiraniza hasta debajo de las sábanas de nuestro tálamo, o colaboran con ellos desde el abuso de poder que ejercen desde sus cargos eclesiásticos.

Contentísimos, algunos de mis inconfesadamente impúdicos enemigos habrán ido coleccionando con avidez mis artículos contra los horrendos abusos que cometen premeditada y alevosamente en la tanto real cuanto aparente persecución contra la pederastia, apariencia máscara bajo la cuál se encubre una persecución projudía, anticlásica, antinatural, anticatólica, colaboradora en la gran conspiración judeomasónica a que pertenece esa parte del plan apuritanado, antitradicional, en plena marcha, degenerativo y arruinador del pueblo y de la identidad civilizatoria genuinamente Europea. Dentro de el Gran Proyecto judeomasónico, se trata de un plan parcial suyo dentro de la gran estrategia completa de aniquilamiento del adversario, y/o de la capacidad que éste tenga de predicar como Ministro Público de la Iglesia, hacer el bien clara y ostensiblemente contrario a la conspiración, sus autores y sus cooperadores, con todo su aparato político (Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Administrativo, Judicial, Policial, Militar, eclesiástico connivente, y de la llamada “Sociedad Civil”), injustamente honrado por pseudocatólicos disfrazados con los distintivos católicos externos de la Autoridad Eclesiástica , cuyos gestores implicados en esto, abusando del poder material y de persuasión detentado por ellos, ejecutan ultrajantemente, sin el menor escrúpulo, cual reales anticristos diabólicos, el plan arruinador contra los que consideran grandes “reaccionarios”. En cooperación con particulares civiles, jueces y políticos de “El Sistema” al que todos ellos, clérigos, laicos, en gran número, pertenecen , realizan a escala mundial tan astutamente disfrazada persecución, sobre todo antifascista y antinacionalsocialista, anticatólicointegrista, antitradicionalista, “antiDerecha” ,(anti“Antiguo Régimen”), anticatólica siempre, y también SACRÍLEGA, pues sobre todo se empeña sañudamente  contra gran parte del Clero Católico (digo gran parte, si se cree a un fiscal vaticano que declaraba ¡A la prensa! del Sistema pseudodemocrático, que cada año eran “tratados”, por la congregación para la Doctrina de la fe, entre 500 y 700 clérigos, acusados de pederastia, o sea, entre 5000 y 7000 en dos lustros).

Habrá algunos de esos mis siniestros lectores pensado que abogo por la pederastia y su despenalización, puesto que censuro descabelladas leyes penales mediocre y sectariamente proteccionistas y defiendo a los pobrecitos colegas que han sido injusta, despiadadamente maltratados por la prensa y la jauría de “los purísimos” (creo que hay que cambiar alguna letra del vocablo, por ejemplo 🙂  la “p” por una “d”), en casos actualmente no probados, ni de verdaderos culpables (pues han de ser presumidos inocentes), y habiéndose cambiado subrepticiamente la mentalidad y los criterios con que  – aparente y falsamente sin apartarse de la tradición de la Moral y de la Disciplina Constante de la Iglesia, así como del espíritu de las leyes penales europeas tradicionales  –  atacan y castigan inhumanamente a sus enemigos espirituales y políticos, a los que se pretende hacer aparecer por monstruos de iniquidad e impudicia, cuando en verdad así deberían aparecer los perseguidores, cuya maldad ocultan a los ojos del pueblo. Los casos de Sacerdotes revolucionarios o activos en el sistema de inspiración judeomasónica han sido despachados con suma liviandad; y otros, sencillamente sumisos al Magisterio Eclesiástico, no escapan a la cruel avidez de esos escarnecedores malhechores. La inclusión de estos clérigos, los comprometidos con el “Nuevo Régimen”, y los “moderados”, oficialistas, sirven a la maquinaria de terror, para aterrorizar a la masa clerical, y hacerla escrupolosamente servil, esclava, horrorizada por las extremas penas que oye son impuestas más que sumarísimamente a sus compañeros y colegas del mismo Clero. Paralelamente a la severísima reforma del ex-nacionalsocialista Benedicto XVI, precedida por otras también severas pero no directamente antitradicionales, se va desarrolando en España y otros países occidentales todo un conjunto de reformas jurídicas estatales y de agravamientos de las respectivas legislaciones penales, con la incorporación de demenciales nuevas casuísticas, disponiendo así a potenciales extorsionadores y a la judicatura politizada del “Nuevo Régimen” a la persecución criminal compuesta de la eclesiástica de “la Nueva evangelización” y de la estatal, contra Clérigos católicos y laicos, respectivamente, con crueldad inusitada moderna, sobre todo contra los clérigos que constituyan un peligro, o un obstáculo, para la persistencia de la hegemonía del sistema judeomasónico. Bajo la nueva extremista legislación especial hecha firmar al Papa Ratzinger, campa a sus anchas el siniestro plan y maquinaria destructiva dirigida por clérigos traidores, siervos de la gran conspiración criminal catastrófica para las vidas (incluso las físicas) de sus víctimas, para la supervivencia de nuestros pueblos y para la permanencia de nuestra Civilización clásica y perfeccionada por el verdadero Cristianismo del verdadero Cristo, odiado por esos adversarios de un sano, justo y próspero Bien Común de la Iglesia y la Humanidad.

Menores, esos "angelitos", siempre y por siempre jamás.images [Menores, esos “angelitos, siempre y doquiera”.]

II (II) .- Precipitadas las cosas por el progreso de la confabulación que padezco desde hace años, juzgo oportuno, para rebatir juicios de valor que falsamente me son imputados, declarar lo que no quería manifestar sino al final de mis artículos.  Éstos en la materia llevan bastante tiempo divulgados, y sospecho que algún necio me ha tergiversado atribuyéndome pensamientos y expresiones que no son, ni han sido nunca, los míos. Como si yo hubiera dicho que no es  justo ni coherente que sea moralmente lícita la carnalidad entre Menores, o entre adolescentes, pero no lo sea la entre Menor y Mayor de Edad, o la entre adulto y adolescente. Jamás he defendido eso, antes bien niego que lo que no es moralcarnalmente lícito entre Menores deba ser lícito entre Mayor de Edad y Menor; y jamás he censurado que se considere justo, bueno, o permisible, alguna obscenidad de un Menor con una Menor de Edad, y deba ser aceptado que se juzgue igualmente justo, bueno y permisible  esa misma u otra obscenidad si acaeciese entre un Menor y un Mayor de Edad. Cuando he criticado que se vea bien una actividad carnal naturalmente ilícita entre sólo Menores, y que, en cambio, se vea mal la entre Mayor de Edad y Menores, critico una obvia incoherencia: el que no se repare en la inmoralidad del acto entre no casados, sea cual sea la edad de los actores, y, en cambio se repruebe, y penalice en foro externo, sólo, en cuanto a la carnalidad recíprocamente consentida, la entre Menores de edad, o imbéciles, y Mayores de Edad. No abogo porque se vean bien ambas conductas carnales en sí mismas conceptualmente idénticas, es decir, la recíproca, consciente y deliberadamente consentida entre Menores , y la misma entre Mayor…  y Menor… , como simultáneamente censuro que no se advierta que la sólo entre Menores es la más frecuente y más peligrosa para los propios Menores y la más grave o pesada para los progenitores y educadores de éstos.    Un abuso material es un abuso, sea que lo perpetre un Menor, sea que lo lleve a cabo un Mayor de Edad, y tánto si el abuso es cometido contra un Menor, cuanto si es contra un Mayor… . Los agravantes, y atenuantes, de la responsabilidad criminal no es muy natural que se basen en categorías jurídicas artificiales y modernas, sino que han de fundamentarse en las de la debilidad, o fortaleza de la víctima respectivamente, y en los factores concretos que se constaten en el criminalmente responsable, y que puedan naturalcausalmente aumentar, o disminuir, la responsabilidad penal de su sujeto.

Vestuario habitual de nuestras queridas Menores, para fines de semana, discotecas y caza de "piezas apetitosas", de Caza Mayor también (Mayores...). "Lolitas" impunes.

CUERPO DEL OPUSCULO:

I.- EL TEXTO TRATA EXCLUSIVAMENTE DE PUBERES:

En cuanto a los niños, los naturalmente carentes de “conciencia moral” propiamente dicha, y, por ende, de libre albedrío, son, en materia de libidine, incapaces, por cuanto la protección legal penal, de proscripción de todo acto carnal no violento sobre ellos u obtenido pacíficamente de ellos está evidentemente  justificada en cuanto se vulnere la indemnidad del sujeto pasivo, o, simplemente en cuanto dichos actos constituyen abusos. La cuestión controvertida de la eticidad, moralidad, legalidad, y penalización (en Derecho Positivo) del trato carnal con Menor se circunscribe a los actos en que intervenga un Menor biológicojurídicamente púber, es decir, ser humano con propio vello púbico como signo de plenitud de facultades sexuales, o ser humano que en principio ha de ser presumido psicológicamente capaz, dotado de conciencia moral y libre albedrío, y sexualmente potente, nunca un impúber.

II.- La legislación moderna de protección de jóvenes, pese a su apariencia de ortodoxia, ortopráctica, tradicionalismo y clasicismo, no es ni tradicional, ni clásica, ni adecuada a la Naturaleza, ni fruto de evolución, ni de progreso en el bien.

III.- (CONCEPTOS FUNDAMENTALES, de que se hará uso a lo largo de este opúsculo).

                               La “Minoría de Edad” es una idea, un puro concepto jurídico artificial, una categoría puramente mental, no es realidad “objetiva” extramental (ni substancial, ni accidental), no es realmente existente, es decir, no existe fuera de la mente de quien piensa dicha idea.  Los términos técnicos, históricos, “Menor de Edad” y “Mayor de Edad”  no son de Derecho Natural, son jurídicos de “Derecho Positivo” y puramente artificial, no exigido por el Derecho Natural. Además son indiscriminados, arbitrarios e inadecuados a la realidad psicológica y moral de muchos de los sujetos a que se refiere, los cuáles poseen facultades sexuales corporales y mentales, y las capacidades racionales de inteligencia (suficiente), conciencia moral y libre albedrío, legislativa y judicialmente presumidas “juris et de jure” inexistentes por los artífices de esa nomenclatura jurídica artificial. En cambio los vocablos “púber” e “Impúber” sí son naturales, se adecúan por definición esencialmente a unos seres reales, realmente púberes, o impúberes, realmente afectados por el fenómeno real, biológico, fisiológico y fisonómico de la pubertad lata (período en que se tiene vello púbico propio, no sólo la pubertad restringida [ de cuando comienza el fenómeno a los 12 años dedad, generalmente]) que no es invento de legisladores humanos, sino realidades de la Naturaleza, del Criador del Universo. Tanto esas realidades humanas extra-mentales, cuanto los vocablos que las significan, los de “púber” e “Impúber” son previos a todo “Derecho Positivo” o legislación artificial ideológica postiza a toda Naturaleza, a la Naturaleza de por sí anterior  a las ideologías particulares de juristas y a las ocurrencias e invenciones más o menos ingeniosas de los cultivadores del “Arte” (Nada de “Ciencia”) del Derecho Positivo o artificial. La Naturaleza y la Ley Natural están por encima y son anteriores respecto de todas las doctrinas innecesarias a la Naturaleza, a la existencia de ésta y a la protección natural de sus seres humanos. Igualmente naturales no puramente artificiales, o sea “naturales” en cuanto “per se” adecuados a la Naturaleza anterior a todo “Derecho Positivo” en contraposición al Derecho Natural, son los conceptos, conocimientos, de los estados naturales de “conciencia Moral (= de bien y mal morales)”, “uso de razón” y “no uso de razón”, “libre albedrío” y “ausencia de libre albedrío”.

Afresco romano.

Fresco de la Antigüedad Romana Clásica..

IV.- En la sociedad romana antigua la edad para contraer matrimonio, doce en la hembra y catorce en el varón, era, en la práctica habitual generalizada, la iniciadora de la vida adulta (cf. María Belén Rodrigo Lara,(en la Facultad de Derecho de la Complutense, Dep. de Der. Ecl. del Estado),  ” Libertad de Pensamiento y Creencias de los Menores de Edad”, Madrid, 2004, pág. 39) [PDF, descarga gratuita en este enlace: ucm-t27514 ] .

En la adolescencia hay, naturalmente, cuatro etapas, dividida, cada una de la otra, por el inicio de un fenómeno determinante, a saber: la fetal, la desde el nacimiento al instante en que se tiene “uso de razón”, la desde dicho instante hasta la pubertad estricta (a los 12 años de edad, por lo común), y, la cuarta: la primera parte de la comúnmente denominada edad púber (desde los 12 hasta los 20 años de edad, más o menos, según cada persona).

Aquellas pautas romanas, de 12 y 14 años señalaban, para la generalidad de la gente, el inicio de la pubertad estricta, constitutiva de una realidad no artificial, algo extraideológico, un fenómeno extramental o fisiológico real, incidente en el “anima” o parte anímica de la psiquis, y en el espíritu .

Es natural una sociedad en que, al menos el hombre sano y buen pretendiente, tiene  – desde que se empieza a ser púber  –   honroso derecho civil y acceso natural expedito y lícito al matrimonio, y, con éste, a aparearse. Tales circunstancias y posibilidades naturales, sociales, jurídicas y de ejercicio natural, gozoso, bello y lícito conjuran la tentación, en los pudorosos y los tímidos, de convertir en delito un ideal natural en que los púberes puedan libre (de “libre albedrío”) y legítimamente usar, con prudencia pero con máxima libertad civil y penal, de todas sus capacidades y cualidades  somáticas y afectivas. Cuando, desde que despierta el apetito impetuoso adolescente de Cupido y Venus, el ser humano puede solazarse con su consorte, y así satisfacer su apetencia venérea, y cuando una persona de 12 años o más, incluso un anciano potente, puede casarse y deleitarse con una doncella de 12, o 13, o 16, o 18, etc., y besar  

   “la dulce boca que a gustar convida                                                                                             un humor entre perlas destilado,                                                                                               y a no envidiar aquel licor sagrado                                                                                               que a Júpiter ministra el garzón de Ida”,

[Rvdº.P.D.Luis de Gómgora y Argote, soneto],

como ha sido siempre costumbre en nuestro Siglo de Oro, con Felipe II,                            

S.M. la bellísima Reina de España Dñª. Isabel de Valois, víctima horrible de la pederastia de S.M. el Rey Felipe II, segun la guarra, hereje, oprobiosa y sumamente abominable estimación antinatural de los apuritanados modernos y de los judeomasones antieuropeos y enemigos de la felicidad sana y exultante de la gente del Pueblo.

S.M. la bellísima Reina de España Dñª. Isabel de Valois, víctima horrible de la pederastia de S.M. el Rey Felipe II, segun la guarra, hereje, oprobiosa y sumamente abominable estimación antinatural de los apuritanados modernos y de los judeomasones antieuropeos y enemigos de la felicidad sana y exultante de la gente del Pueblo.

que desposó a una treceañera, de ejemplo, y también en el siglo XVIII, hasta el judeomasónico XIX, nefasto para España  –  ¿Qué diantres vale la monserga antitradicional, paternalista represiva, antinatural e hipócrita, de puritanos y apuritanados que prohiben, califican de delitos, y castigan severamente la carnalidad con adolescente púber de menos de 16 años de edad, incluso dentro de un matrimonio ético según la suprema Ley Natural consagrada, en esto, por la Sobrenatural cristiana del Sacramento correlativo?.

Para cambiar esa idiosincrasia natural fundamental que ha subsistido en los pueblos sanos, desde el albor de la Humanidad, ha sido necesaria una convulsión profundísima de la Sociedad: La Revolución y su apogeo en la denominada “Revolución Industrial” y “Revolución bancaria y finaciera”. Si bien es como un huracán de fuego contra la Cultura Patria, e incluso la nacional, de la virtud de la “castidad positiva”*

[ * la existente en el ejercicio de la carnalidad naturalmente legítima, por contraposición a la “castidad negativa” : que existe en la libre abstinencia respecto de los actos sexuales naturalmente ilícitos ]

y contra una sexualidad plena, socialmente ordinaria y respetada, es decir, una sexualidad  que es conjuntamente: de más temprano inicio, más rica, frecuente, duradera o larga, honrada y sana de las víctimas directas (los seres humanos étnicamente europeos), …      sinembargo, más que a procurar ese infortunio a los hombres blancos, especialmente los que los judaistas llaman “jafetitas”, en una de las facetas más importantes de la vida del ser humano, la Revolución bajo dirección conspirativa judeomasónica ataca primordialmente la fertilidad, fecundidad y multiplicación de la sociedad blanca, especialmente la europea, para su reducción, sometimiento y, finalmente, el aniquilamiento de toda la población blanca que se halle fuera de la macrosecta judía. La misma política desean para los negros y los del que llaman “tercer mundo”, crudelísimamente explotado por los modernos tiranos.

Púberes adolescentes ( vulgarmente llamados "niños") en su ceremonia de contraer ellos mísmos matrimonio natural, bendecido por su religión indoaria. ¡ACTUALMENTE!.

Púberes adolescentes ( vulgarmente llamados “niños”) en su ceremonia de contraer ellos mísmos matrimonio natural, bendecido por su religión indoaria. ¡ACTUALMENTE!.

V.- La Revolución francesa, con la Revolución Industrial dominada y, política y económicamente, dirigida por la banca y gurguesía judeomasónicas, organizó el desplazamiento de grandes masas de campesinado hacia núcleos urbanos, o industriales, hizo, de gran parte del pueblo llano: “Proletariado”, en el sentido más “paria” del término; predisponiendo a las masas, mayoritariamente urbanas sobrevenidas del mundo rural, a la reacción socialista, o segunda etapa de la Revolución Francesa judeomasónica, resultando finalmente que el marxismoleninismo llegó a ser el más intelectual y pérfidamente elaborado de cuantos socialismos surgieron contra la egoísta y cruel barbarie liberal.

Los adolescentes campesinos, durante el Antiguo Régimen    –  salvo, como siempre, en tiempos de angustiosas circunstancias debidas a catástrofes naturales (sequías, inundaciones, incendios, pestes, etc.), o a guerras  –   casábanse mayoritariamente felices en sus villas y aldeas. Muy jóvenes tenían hijos, muchos, de ahí que el pueblo llano, en su mayoría criados en el campo o venido de éste, fuese denominado “proletario” ( = prolífico, de mucha prole). Rarísimo era el aborto deliberadamente infligido a la víctima no nata, especialmente si saludable, delito severamente penado, de acuerdo con la mente sana, no desnaturalizada, y reforzada por el Cristianismo, visceralmente contraria al peor de los asesinatos posibles.  Los jóvenes del pueblo llano y de la pequeña burguesía disfrutaban de jóvenes, jóvenes maridos deleitábanse en sus esposas, los jóvenes padres gozaban de la juventud de sus hijos, a los que podían atender mejor, con más vigor intelectual y fuerzas, que si los progenitores fuesen de más edad, maduros, o viejos; los hijos niños, los adolescentes, los jóvenes tenían generalmente la oportunidad, perfectamente sana y óptima, de fruir de unos Padre y Madre jóvenes, y podían verlos vivos y tratarlos en familia, y clanes, hasta la edad madura de dichos hijos, y ello a pesar de que la longevidad no fuese frecuente antaño. Era una Sociedad, una humanidad, JOVEN, llena de niños, adolescentes, juventud abundante, relativamente homogénea, …    fértil, fecunda, demográficamente próspera, PERO … odiada por el malvado judío sectario mundihegemonista antiario y anticristiano, envidiada por los “sin raza” o “los con todas revueltas” en una secta que pretendíase cada vez más “Raza” en sentido mendeliano, y que profesábase étnica, humana y religiosamente superior a cualquier raza, o pueblo, no judíos, es decir, no pertenecientes a la macrosecta judía, o no cumplidores de los artificiosos requisitos “legales” talmúdicos que son necesarios para que la judería, y los enemigos estúpidos de ésta ingénuos creyentes de las falacias del judaismo farisaico talmúdico, o del Sionismo nacionalista, reconozcan la inventada “identidad judía” a alguien. Insidiosa, sediciosa, conspirativamente, contribuyeron al hundimiento de Roma, la familiar, clánica y  prolífica que odiaban (vense trazas en el Apocalípsis de San Juán, poniendo a Roma como “la gran Bestia”), y tramaron rebelarse contra la Iglesia Católica y su Clero Predicador que a la sazón bendecía aquel tipo de Sociedad.

La Reforma protestante, aparentemente antijudía en sus Heresiarcas, especialmente Lutero, primeramente prestó un gran servicio a la causa anticatólica farisáica, pues POR UNA PARTE : confutó furiosa e intelectualmente principios fundamentales del Cristianismo necesarios (especialmente a medio y largo plazo) para sustentar el ser y el bien de Europa, su unidad espiritual religiosa general, su Civilización de Nobleza clerical y Clerecía nobiliaria, su aristocraticismo y jerarquismo ( doctrina defensora del escalafonamiento), su Clero, en gran parte de él, cultivador de la Escolástica, la Filosofía Perenne, los clásicos griegos y latinos antiguos, las Ciencias y las Bellas Artes (reincorporado ya el clasicismo grecorromano antiguo, gracias a S.S. Alejandro VI, SS. Julio II, SS. León X, y todos los Papas hasta Pío XII y su Cardenal Bea). Una Civilización Clasicista y Católica que, además de ensalzar la Nobleza, el Arte Regio, el espíritu heróico y caballeresco, y la excelsitud de nuestros grandes Santos, era también profundamente popular, amantísima del pueblo llano y de su propia Sangre; POR OTRA PARTE la herejía protestante y sus ordas substrajeron, de la Iglesia, a nutridos pueblos de Europa, la mermó, en población adepta e intelectualmente muy capaz, enormemente. La mente nórdica quedó privada de la tradición Escolástica “in actu”, o activamente cultivanda. Se llevó la mayor parte de Sangre Nórdica Europea (en parte luego transplantada a América del Norte); POR ULTIMO,  POR UN LADO: con la doctrina luterana de “el libre exámen”  se sentaba una novedosa base fundamental, decisiva (dogmática, institucional y extendida por el pueblo) del relativismo doctrinal y moral, también llamado : subjetivismo, excepticismo relativo, gnosticismo, antidogmatismo, “Modernismo”  (versión posterior de lo mismo, todavía triunfante en la masa de pseudodemocratistas que invaden el nicho que corresponde justamente a la verdadera Iglesia Católica, relegada a los retretes del mundo), un opinionismo, criticismo que fundamentará el fenómeno de “La  Ilustración” y  del de ella derivado Liberalismo, autoproclamado  antidogmático  (enemigo de que haya dogmas, pero no adviertiendo que la misma afirmación de que el Liberalismo tiene razón es un dogma, uno perfectamente antirracional), antidogmatismo contradictorio en sí y de por sí, que implicaba la negación de toda Institución Eclesiástica como Sujeto sustentador del Criterio de Autoridad en materia de la Religión Cristiana y del Derecho Natural en ella asumido; POR OTRO LADO:  la negación de que haya un clero real y sacramental, un Estamento “Sacramentalmente” * …

 [ * N O T A :  El “Sacramentum” se asemeja a la alta “Magia alquímica” natural, la de Paracelso, por ejemplo, distinta, natural, y por tánto ontológicamente inferiror a la Liturgia Sacramentaria, de suyo SOBRENATURAL. No obstante la distinción, la vida sacramental aproxima al mundo misterioso antiguo clásico romano que venera lo Sagrado y practica un culto con rito s que estima han de tener efecto espiritual, o místico, de conexión saludable con el Mundo Divino. ]

… consagrado y “Sacramentarioespecialmente” “Sacro”, un Clero legítimo, distinto al laicado, refundamentaría y reforzaría el anticlericalismo, el odio al Clero Católico, odio arremetedor furibundo asesino contra muchos clérigos católicos como el Sacerdote capuchino San Fidel von Sigmaringen, Patrón de los abogados y estudiantes; odio fundamentado en su herejía específica propia, asesino, belicista, exterminador sanguinario. Cuando el Clero Católico parecía levantarse un poco tras las convulsiones de contínuas guerras y dolosas matanzas protestantes de que fue víctima, el mismo odio, con el mismo fundamento protestante de la herejía de la inexistencia de una realidad sagrada, sacramentaria, del Sacerdocio Ministerial, el mismo odio con su negación herética e impía es el que tan festiva y “grandiosamente” fue acogido por la chusma filosofista “ilustrada” masónica, y por su engendrada Revolución Francesa en parte ilustrada, en parte judeomasónica, y en parte gnostica, o atea; un Clero que fue masivamente a la guillotina, en la mayor masacre asesina (farsantemente:) “judicializada” que se haya conocido jamás, un Clero que encomiaba la fecundidad de sus compatriotas, las familias numerosas, los jóvenes matrimonios, la sexualidad y carnalidad activas en los matrimonios, cuya estabilidad defendía, protectora de la prole, la nueva juventud. Aquel Clero que se negó a jurar la pestilente diabólica Constitución jacobina de aquellos asesinos en masa, murieron en lo que, en lenguaje sionista protocolosiano, se llamaría “Holocáusto Católico”  a manos de judíos fariseos, masones, filosofistas, materialistas, diabolistas y “fauna” degenerada similar. Comunidades completas de Conventos enteros fueron exterminadas, anteriormente posesoras de benefactores, tierras y patrimonio a través de los cuáles contrataba a gente sencilla, a artesanos, artístas, etc., daba trabajo, enseñaba, ilustraba, santificaba a mucha gente, ejercía una labor asistencial inmensa al Pueblo LLano, encargándose de los hospitales, los comedores para pobres, y cualesquiera otras ayudas espirituales y materiales que hubiesen menester tantos campesinos y gente humilde : ¡Tantos “Proletarios”!,  que, ya, tras la debacle, quedaban desamparados por los aguillotinados (estaban muertos, claro), y por los hideputas asesinos anticlericales y anticatólicos que les prometían y vaticinaban una vida maravillosa merced a la Revolución, canceladora de todo obscurantismo medieval atribuido a la tiranía de la Iglesia y al Credo della. “Una inminente vida mejor”, ¡LIBRE, LIBRE, LIBRE, en un nuevo paraíso, terrestre y terreno, en que no serían súbditos, sino “ciudadanos”, en “Fraternidad” e “Igualdad” y “progreso” !. Así predicaban, así vociferaban, mientras asesinaban premeditada, planificada, sistemática, alevosa e inconfesadamente a millares y, en el transcurso de décadas, a muchos millones de inocentes.  DESAMPARADOS, FAMELICOS proletarios así deliberada y sistemáticamente  dispuestos, por la canalla “Liberal”, a ser muchedumbre indigente, y por ello lista para servirle de “bestias de tiro, o de carga” [Así llaman los rabinos fariseos judeohegemonistas maquiavélicos a los goim] , mano de obra en abyecto extremo depreciada, “carne de cañón” a merced de los nuevos diabólicos, egoistas, descorazonadores burgueses judeomasónicos de la incipiente y luego omnímoda “Revolución Industrial”, causantes de tanta miseria y una de dimensiones colosales vastísima cantidad de personas, europeos, blancos, mayoritariamente cristianos. Aquella peste, antepasado de la que padecemos de la misma especie, fueron un agente descomunal de general agudo debilitamiento de la salud y VIDA biológica, física, de millones de personas, de condición social humilde, pero de cuerpo potencialmente las mejores y más bellas del mundo, gente de NUESTRAS RAZAS, nuestra EUROPA DE SANGRE, nuestro cuérnago de Civilización, nuestras respectivas PATRIAS, y, en gran número, correligionarios cristianos. Muchos morían de endeblez, exceso de carga brutal de trabajo, y enfermedades que, como la tisis y otras, se cebaban en organismos debilitados, malnutridos, hacinados en tugurios, forzados a vivir en sucias viviendas (la higiene también cuesta dinero, el que no tenían), callejones insalubres, y en condiciones laborales explotadoras contrarias a la salud. Forzosamente la fertilidad veríase afectada, la mortandad infantil habría de ser muy alta, la siniestralidad laboral también, la fecundidad de los adultos, sometidos a tan canallescas condiciones, no podría ser igual que en mejores y más saludables circunstancias.

N O T A : La doctrina luterana y calvinista, protestante universal, de la no existencia de un Clero “Sacramentado”, un Clero consagrado a su Sagrado Ministerio, por consagración exigida por una cualidad Sacerdotal distinta a la del laico, …   es decir, la NEGACION de la existencia del Sacramento del Orden, mas la NEGACION de la existencia del SELLO IMBORRABLE Y ETERNO SAGRADO, llamado  “Character” (óntico cualitativo indeleble Sacerdotal que el Sacramento del Orden imprime en el espíritu del sujeto que lo recibe) ES EL GRAN PRECEDENTE DE LA IDEOLOGIA “NOVADORA” MEDIOCRE, DEMAGOGICA, QUE ADULA AL LAICADO, MENOSPRECIANDO, POSTERGANDO, REDUCIENDO A SERVILISMO JURIDICO AL PRESBITERADO, Y, paradógica y contradictóriamente, ELEVANDO AL EPISCOPADO GUBERNATIVO, ESPECIALMENTE EL DIOCESANO, A UN ABSOLUTISMO POLITICO INTERNO COMO NO LO HA HABIDO EN LA IGLESIA NI EN LA LLAMADA “EDAD MEDIA”. ES EL GRAN PRECEDENTE DE LA  PROTESTANTIZACION DEL CLERO que recientemente ha superfetado su calificativo de portadores de “La Nueva Evangelización” (como si la evangelización fuera nueva y distinta de la vieja). ES EL CLERO TRAIDOR, LARVADAMENTE ANTICATÓLICO, SECRETAMENTE APÓSTATA, ELABORADOR DE UNA DOCTRINA NUEVA (ME REFIERO A LA NOVEDOSA Y ANTITRADICIONALISTA, que ni es toda, ni tánta). ESA HEREJIA, ESA LAICIZACION MENTAL Y ACTITUDINARIA ES LA QUE INSPIRA E INCONFESADAMENTE FUNDAMENTA LA TRIBIALIZACION Y “USO MASIVO”, CORRIENTE, ORDINARIO,  PLENA, ABUSIVA Y POLITICAMENTE EXTENSIVO DE LA PENA DE “DIMISION DEL ESTADO CLERICAL”, pues se ve al Sacerdocio ( concentrándose la atención, la discriminación vejatoria y  la saña contra el Presbiterado no servil)  como un oficio, un empleo, el cargo de un empleado, y a la Iglesia como una empresa mercantil o industrial, de modo que el semejante a empresario, el Obispo, pueda despedir a su empleado, cuando al jefe le plazca, o bien le parezca, por motivos de cualquier falta que el mismo jefe, u otro superior, tipifique delito, o bien (y a esto se tiende en la pseudoiglesia protestantizada) por motivos de idoneidad laboral o admistrativos. Identificar, o asimilar, el Sacerdocio Presbiteral  con su exigido“Estado Clerical”, perfectamente a un “puesto de trabajo”,”cargo”, o “empleo”, es típicamente luterano, no es católico, es herético, contrario a la exigencia jurídica fundamental (de “Derecho Divino”, ” en sí Sobrenatural”) del carácter sacro y óntico del Sacerdocio metafísicamente impreso a través del Sacramento del Orden. En esa herejía y su mentalidad extendida en la pseudoiglesia en el Poder ha de atribuirse que se condene y pene, con la “Dimisión del Estado Clerical” exorbitadamente  y  –  cuando, del ejercicio de su Sagrado Ministerio, puede apartarse al Clérigo, mediante la Suspensión “a divinis”  –   contra toda la Tradición eclesiástica y Disciplina Constante de la Iglesia durante más de dos milenios de existencia. LA ACUSACION FALSA, TORTICERA DE PEDERASTIA CONTRA EL ANTAGONISTA SACERDOTAL, CONTRA EL SACERDOTE CLASICISTA, PRESENTADA COMO DIGNA DE CREDITO, Y ABOMINABLEMENTE PENADA POR ANTICRISTOS ENCUMBRADOS EN EL PODER FACTICO NECESARIO PARA PERPETRAR ESTE ATAQUE  ajustado a los métodos nefandos que usan como si  se usasen legítimos, ES EL TRUCO MAS INDIGNANTE, MAS IMPIO, MAS EFICIENTE, MAS HIPOCRITA Y MAS EXITOSAMENTE ENMASCARADO, EL MAS FORMIDABLE ARMA INFAMANTE DIABOLICA, QUE  –  según decretos cuya autenticidad afirmaba acreditarme el notario eclesiástico de la Archidiócesis de Sevilla –  CONTRA EL SACERDOCIO CATOLICO, CONTRA LA CONSAGRACION SACERDOTAL, CONTRA LA BIMILENARIA TRADICION CATOLICA Y CONTRA EL SACERDOTE INSUMISO A LA JUDEOMASONERIA Y SUS SISTEMAS, ESGRIME MISERABILISIMA Y DESPIADADAMENTE, en la persona de su cardenal prefecto Müller (“Molino” triturador de justicia y de Derechos Fundamentales) y en la de un tal Mons. Mar (“Mar” de vilipendio), LA “NUEVA INQUISICION” RADICALMENTE OPUESTA, de hecho, A LA ANTIGUA Y AL TYPUS DE IGLESIA SANTA QUE REPRESENTABA Y DEFENDIA.  Véase el nº. XII en el presente opúsculo.]  

VI.- Los adolescentes han seguido desposándose en el ambiente rural y en el urbano durante mucho más tiempo que el cabría racionalmente predecir ante la dantesca infernal labor organizada contra la salud espiritual y corporal de aquella sociedad bajo la tiranía demoliberal imperada por la judeomasonería. La Naturaleza blanca aún se resistía al grado profundo de corrupción moral a que esa maldita secta quería hundir a Europa y a su juventud, empujándo a los jóvenes a que no se casasen muy jóvenes, de modo que hubiesen de saciar sus instintos sexuales fuera del matrimonio, y así se entregasen a la masturbación, el homoerotismo parcial, substitutivo, circunstancial, más o menos regular, o esporádico; la fornicación con prostitutas baratas; las relaciones puntuales, o habituales, escondidas, de mancebos con muchachas; las convivencias íntimas prematrimoniales; los abarraganamientos, las “uniones” o “parejas de hecho”; y todo un complejo de desparramada, clandestina (a veces ostentosa [ La ramera bailando en el Altar Mayor de Nôtre Dame de París]) bacanal, un vasto conjunto cutre, obscuro, vergonzante, indeseable, tentador de casi todos los jóvenes, un sistema cuya fijación en fenómeno duradero, o permanente, constituiría la base para que sonaran bien  (a los oídos de la gente jóven así arrancada, alienada, del estado natural y jurídico idóneo para su vocación sexual) las novedades judeomasónicas de la igualdad en dignidad de los matrimonios y las parejas de hecho, la no necesidad moral del matrimonio para quienes desean vivir una vida conyugal, el divorcio, la “Libertad sexual” irresponsable del guarroliberalismo y de los socialismos anarcoides, la preferencia de una vida jóven hedonista sin el fastidio de la carga de los hijos, y, recientemente, el “Panerotismo” exaltado en que entran el movimiento Gay (más que homosexualistas), transexual, bisexual, y Dios sabe qué más, de bombo judeomasónico para goim,  en macroplurimovimiento venéreo reivindicativo de todo tipo de sociedades conyugales mixtas para quien las quiera, y de conductas permanentes venéreas a las que se priva de toda responsabilidad moral ulterior procreativa y sanamente educacional), etc.. A todo ello, que no es poco, hay que añadir, como complemento corrector de “el suicidio demográfico” de Europa y de la población blanca, la INMIGRACION MASIVA DE MILLONES DE OBSCUROS AL CONTINENTE EUROPEO Y A LA AMERICA BLANCA Y LA AUSTRALIA biológicamente EUROPEA. Mientras escribo estas líneas veo por televisión las escenas vomitivas y al mismo tiempo lacerantes de millares de emigrantes de piel tostada intentando invadir Macedonia que ha decretado el estado de emergencia, movilizando a su ejército contra una invasión de hambrientos marrones mahometanos que amenazan con ir llegando a ser más numerosos que los mismos europeos macedonios en su propia tierra, a quienes llegarían de seguro a desbordar catastróficamente. A este “nuevo perverso mundo”, degenerado y gobernado por los judíos fariseos y sionistas protocolosianos, con su corte judeomasónica, antieuropea, anticatólica, anticlásica, anticivilización, antinatural contra goim, pertenece una nueva mente o mentalidad de nueva orientación jurídica y legislación mal presuntamente: honesta, conservadora, tradicional, que, con hipocresía, afirma que es protectora de la indemnidad sexual de los niños y adolescentes, siendo así que a éstos últimos, y a incontables jóvenes algo mayores, los ha condenado previa y sectariamente a una vida paupérrima en sexualidad, injustamente avergonzada, con profunda insatisfacción fáctica,  con pésima guarroantropocéntrica visión filosófica moral de la potencia venérea, y con buscada carencia “laicista” de actitud religiosa digna, valiosa, blanca y fecunda ante la institución matrimonial (la natural y la sacramental). 

VII.- He criticado los excesos casi demenciales a que llega el Anteproyecto de Ley del nuevo Código Penal español (todavía no en vigor), en relación a púberes, o mayores de 12 años. Y criticaré el Proyecto de Ley ulterior, y el texto final resultante, aprobado por el sionista protocolosiano PP. Contra la nueva barbarie libertinopuritana pepista y pesoista sostengo que no se puede, por ejemplo, penar a quienes dibujan, o pintan, cuadros como los renacentistas, barrocos y neoclásicos, en que aparecen niños rechonchos desvestidos, algunos haciendo de cupido, pero que no erotizan a nadie que yo sepa, y que han estado y están todavía, desde hace siglos, expuestos en nuestros museos. En cuanto a mí, los veo como los pintores clásicos, y como su público henesto admirador de ellos y sus obras de Arte, desde “siempre”. Por lo demás ni se me ha visto, ni se me verá con algún niño. Me repugna su presencia física tras la proterva debacle caída sobre el Clero católico en esta materia. Antes me daban igual. ¡No quiero que los niños se acerquen a mí!  (¿Me lo “perdonará” el Salvador? Creo que sí). Otro tanto digo, desde hace tiempo, de los crecidos, los Menores púberes.

Venere e Marte, scultura romana del sec.II (inizio), marmo greco, (part.) – Firenze, Galleria degli Uffizi – foto di Rendel Simont

Detalle de conjunto escultórico griego, S.II a.C… Florencia, Galleria degli Uffizi – foto de Rendel Simont.

 VIII.- Como Ministro Público de la Iglesia, mi posición es, abstraidas cualesquiera circunstancias sociológicas concretas, mínimamente indiferente sobre si se ha de penar actos recíprocamente consentidos carnales entre púberes, no casados entrambos, o actos entre éstos cuando uno sea Menor y el otro Mayor de Edad. Si se opta por la   históricamente controvertida innovación de penalizar, entiendo que la mejor Ley Penal en el asunto es la suiza, abolida en referendum a principios de los 90, precísamente por una afluencia inusitada y mayoritaria de adolescentes y jóvenes en general, a aquellas urnas. A la sazón se penaba cualquier acto carnal entre púberes, si al menos uno de estos sujetos era Menor de Edad. Era una legislación perfectamente ecuánime y coherente. Así pues, si un Menor hacía algo sexual con otro Menor, cometía un delito con pena preceptiva. Y el Menor sabía que, si consentía con algún adulto o Mayor de Edad, él también cometía un crímen. En ese sistema las “Lolitas” de Navokov y los Lolitos oportunistas eran castigados, al igual que sus “partners”. Aquella ley, bien conocida por el pueblo de entonces, servía para  –  en una sociedad, para adultos laxista en dicha materia  –  disuadir a los Menores de acometer carnalidades con otra persona, cualquiera que fuese la edad de ésta.

Como no hay ánimo libidinoso, no pasa nada. ¿O sí en el señor policía? He ahí como, para algunos, en toda materia, el fin (supuesto, claro) justifica los medios. ¡Hipócritas!.

IX.- Cual teólogo católico y filósofo profesional, sin jactarme de ello lo más mínimo, me inclino vehementemente por la despenalización total de los actos carnales consentidos entre sujetos jurídicamente púberes, salvo el caso de adulterio flagrante, y afirmo que no es decente que el Estado se meta en nuestras bragas y braguetas abusivamente, sin ecuanimidad, sin que su intención sea preservar a los Menores de cualquier carnalidad con otra persona, mientras encomia y fomenta una permisividad inmoral generalizada en cuanto a las carnalidades sólo entre Menores, abogando pseudoeducacionalmente por una determinada desenfrenada carnalidad, y promiscuidad, aparejada del consejo, oficialmente predicado por instituciones estatales, del uso de anticoncentivos, fármacos abortivos y preservativos, y legalizando el asesinato abortivo quirúrgico, financiándolo además  – para colmo de perversión – con dinero público. En este sentido critiqué el último Anteproyecto de Ley de Reforma del Códico Penal, documento con texto distinto, en este punto, al del Proyecto de la misma Ley, el cuál ha sido recientemente aprobado, y, elaborado, servido al texto legal definitivo.

X.- He criticado acerbamente una legislación incoherente, laxista para determinados supuestos, y rigorista para otros, en materia de carnalidad entre púberes. Y defiendo mi opinión, como tal, pero beligerante, de que no sean penalizadas carnalidades consentidas entre púberes, en una sociedad en que bastasen otras medidas de disuasión, por ejemplo una religiosidad católica generalizada y también práctica en la materia, o bien una educación familiar, escolar, e idiosincrásica CLASICA, NATURALISIMA, suficiente. La mente tradicional muy universal de la Iglesia Católica ha sido siempre distinguir entre actos libremente consentidos por sujetos capaces ( desde los 7 años de edad), y actos no consentidos; también entre actos de púberes con impúberes, actos de púberes entre sí, y actos entre impúberes. En el primer caso siempre se ha considerado abuso (en sentido técnico penal) cualquier acto carnal que el adulto acometa sobre un infante, sería una inmoralidad pederasta, una de por sí grave, cometida contra alguien presuntamente incapaz de advertir la naturaleza y grado de la acción de que es objeto. En el segundo se ha distinguido siempre entre actos consentidos y los no consentidos, así como entre los llevados a cabo por un clérigo, y los efectuados por laico. En el tercer caso tradicionalmente se ha pensado que ha de bastar la tutela disciplinar de los progenitores o sus legítimos sucedáneos. En cuanto al segundo caso, los actos consentidos entre púberes laicos (que siempre se ha presumido son, por lo general, a los 12 años de edad)  han sido circunscritos al foro interno o de conciencia, y a su correspondiente tribunal sacramentario de la Confesión. Normalmente esos actos eran revelados al confesor, que los perdonaba e imponía, casi siempre, someras penitencias : varios Padrenuestros y Amemanrías, por lo común. La actitud de la Iglesia respecto de esos actos entre púberes (subiendo la edad de presunta pubertad, a los 16 años), actos entre cuyos actores estuviese un clérigo ordenado, especialmente Diácono, Presbítero, u Obispo, durante casi los dos mil años de su existencia ha sido bastante equilibrada, nada exagerada, como lo demuestra el cánon 2359 & 2 del Código de Derecho Canónico de 1917, que recoge tradición anterior. La pena apropiada, en tiempos de más severidad en materia de observancia de moralidad y buenas costumbres, en contraposición con la sociedad laxista e hipócrita en que vivimos, era LA SUSPENSION “A DIVINIS”, la declaración de infamia y la privación de cargo y beneficio, paga, o renta, nada más (y nada menos). ¿Le puede parecer poco a alguien? Al contrario, en las décadas de los 60 y 70, a los defensores de la nueva actitud, de tolerancia, suavidad, Caridad, misericordia y antirrigor, inaugurada por el Concilio Vaticano II les parecía exagerada, cruel, pena múltiple tan grave para cualquier acto carnal del clérigo, con menor de 16 años.  Los vaticanosecundistas pastoralistas más entusiástas del espíritu reformador e innovador del Concilio Vaticano II han sido siempre más bien adversos al Derecho Canónico como método para la práctica del Cristianismo y la pastoración; han insistido profundamente y a menudo en la necesidad de superar la estrechez y rigor artificiales del Derecho Positivo, y han procurado denodadamente mantenerse alejados de aplicar el Derecho Penal Eclesiástico; más aun, han tendido a procurar que ese tipo de Derecho deje de existir en la Iglesia. Sólo para los casos más graves el antiguo canon citado preveía la deposición, o “reducción al estado laical”. Unos dos mil años después de esa tradición de visión y práctica morales y jurídicas, esencialmente la misma a pesar de las variantes concretas de cada etapa del Derecho Eclesiástico, se eleva la edad que del Menor había de ser la mínima para que hubiera delito carnal clerical cometido con Menor de Edad, con lo que adviene una nueva mentalidad penal, por la cuál, en esta tipología, no se pretende penar al Sacerdote sólo en el caso de su carnalidad con un impúber, sino ya, también, si la practica con púber, o sea, un mayor de 16, edad de presunción jurídica puntual, de inicio de la pubertad; y siguen poniéndose en el mismo tipo penal los actos consentidos y los no consentidos, de modo ambas clases de actos sean el mismo tipo de delito. Incluso a una mente tradicional crítica repugnaba desde hacía mucho tiempo una misma tipificación jurídica penal para el abuso (violación, o ataque carnal con uso de la fuerza) y para el acto recíprocamente consentido. Más ha logrado esta última mentalidad, a la vez tradicional, natural y común a mucha gente moderna, más ha logrado, digo, en la legislación estatal penal, que en la eclesiástica, en donde, por voluntad expresa del Santo Padre, se halla en ostensible postergación. En nuestro Código Penal ( anterior al actual) todavía no estaban penalizados los actos carnales recíprocamente consentidos entre púberes, de los que no haya un menor de 13 años. En la legislación falangista, y la franquista, que pasan injustamente por dictatoriales y, por tanto, más severas e intransigentes que las llamadas “democráticas”, la edad mínima de consentimiento en esta materia era de 12 años. El nuevo Código Penal español, en vigor desde el 1 de Julio de 2015, eleva la edad a 16.  Cualquiera pensaría que mientras más hacia atrás, en el pasado, miremos, más severidad y crueldad hallaremos contra todo acto sexual, contra la sexualidad de los Menores, contra toda acción sexual entre Mayor y Menor. Pues no. Encontraremos todo lo contrario en nuestra Civilización Europea y en culturas antaño tan católicas como la hispánica. Si más atrás, cada vez más hacia una sociedad mucho más católica, más católica practicante, más pudorosa en general y de actualmente fabricada fama de apuritanada, nos encontramos con que los actos carnales recíprocamente consentidos entre púberes no son delito, salvo en el supuesto del adulterio, independientemente de la edad de los sujetos:

XI.- El Código Penal de 1820, texto muy equilibrado para su época, a pesar de haber sido confeccionado bajo régimen Liberal, en cuanto a actos carnales con Menores sólo pena la promoción, o inducción a la prostitución y la Corrupción de Menores de menos de 20 años de edad (Título VII, Cap. II). En Francia, durante el Antiguo Régimen, de la Monarquía Absoluta, el puritanismo sarcófobo estaba completamente ausente del tratamiento jurídico y penal de actos carnales máximos, como el de la violación: << como numerosas violencias antiguas, es condenada severamente por los textos de Derecho, pero poco perseguida por los jueces. Las condenan y las perdonan a la vez, oscilando entre indulgencia y represión. >> La violación es tratada cual una violencia, como las demás.

XII.- He aquí que, en el ámbito canónico, finalmente se innova el criterio de que cualquier acto carnal de Clérigo con Menor de Edad, sea o no recíprocamente consentido, es un mismo tipo de delito y ha de ser penado, siempre, con la “dimisión del estado clerical”, o pena máxima canónica para un Clérigo, de modo que todo acto carnal de Clérigo con Menor, por mínima que sea la carnalidad, es considerada y tratada, por el propio Papa francisco I, cual delito máximo que ha de ser máximamente castigado en foro externo, o sea, en los Tribunales Eclesiásticos distintos al del Sacramento de la Confesión. El Santo Padre, en la introducción a la creación del nuevo tribunal para juzgar a sólo obispos, o jerarcas, en materia de los delitos reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirma, como en otras ocasiones, que no hay sitio en el Sagrado Ministerio Sacerdotal, para los que hayan accedido carnalmente a algún Menor de Edad. Que “no haya sitio en el Sagrado Ministerio” no es idéntico a que “no haya sitio en el Clero”, si bien ésto último es lo que muy mucho parecen interpretar al menos los principales de la Congregación susodicha y la inmensa mayoría de los serviles acomodaticios clérigos “oficialistas”, entre ellos Cardenales, Arzobispos, etc., que renuncian contentos a toda sana crítica, como a cualquier análisis profundo sincero teológico, jurídico y a una suficiente digna actitud de Caridad cristiana y fraternidad clerical frente a los clérigos que hayan caído en una de esas faltas, y frente a aquellos Sacerdotes denunciados con falsedad, por motivos mezquinos, o por criminal oportunismo de carácter encubierto anticristiano y, a menudo, de sectaria persecución política “antifascista” (en sentido vulgar jacobino del término). Que se prohiba a un clérigo ejercer su Sagrado Ministerio Sacerdotal no es lo mismo que quitarlo del Clero, es decir, dimitirlo del estado jurídico de consagración especial a su vocación y misión de Sacerdotes ordenados “in sacris”. Al padre Maciel no se le apartó del clero católico, fue simplementesuspendido a divinis”, lo cuál resultábale moralmente más oneroso que dejar de ser clérigo y tener que seguir teniendo la responsabilidad de cumplir con sus obligaciones clericales, de hombre especialmente consagrado a Dios. Así actuó San Juán Pablo II, pero no lo secundan quienes desde hace un tiempo despachan a los clérigos tradicionalistas, en dicha materia jurídica condenados. Con apresuradísimo afán anticristiano les imponen a mansalva “dimisiones del estado clerical”, en contra de toda la tradición católica anterior, y adoptando una postura de abandono total hacia los condenados y hacia su ulterior comportamiento, despreocupándose, por omisión inaceptable, de la manutención de los reos, que dejan miserable y escandalosamente en la indigencia, expuestos a los mayores peligros e infortunios, en medio de un mundo amplísimamente hostil, en gran parte por causa de tan desalmados procederes, absolutamente impropios de la Iglesia que se proclama cristiana, caritativa y misericordiosa. ¿Por qué la dimisión… en vez de la suspensión…? Porque los tremebundos condenadores piensan que así se quitan responsabilidades, se libran de aquello a lo que los malos pastores tienen verdadero pavor : “responsabilidades pastorales”, las que, de seguir siendo clérigo el penado, deben los obispos continuar teniendo respecto de un clérigo, las cuáles han de ser mayores, incluso jurídica y económicamente (cf. can. 1350, con sus taxativos garvísimos preceptos que, para más inri, como hace el antitradicional que ocupa la sede episcopal conquense, Mons. Yanguas, conculca hasta extremos deletereos inimaginables). Para unos jerarcas volcados en la demagogia y el populismo, interesados no en ser y aparecer serios a los hombres instruidos, sino en aparentar, ante el ignorante e incauto vulgo, ser correctos, para ser amados por los necios que son la inmensa mayoría de los nominalmente católicos y de los no católicos, lo importante es crear un populista proyecto y sistema de hechos paralelo al católico auténtico carente de la vistosidad engañosa de dicho sistema, el cuál procura dar, a los susodichos desafortunados clérigos tradicionales, de  carnaza a la moderna plebe y a sus “intelectuales” (=cantamañanas lacayos del Sionismo perverso), de modo que esta gentuza, “El Pueblo”(!!!) según tales populistas, dentro del esquema impío y despiadado de los propagandistas del fenómeno periodístico fementido de la pederastia del clero católico, alabe la determinación, firmeza, eficacia y rigor de los obispos condenadores, exima a éstos de toda responsabilidad moral en los voceados delitos, y, “lo más importante”, vea a estos jerarcas como a puros, honestos, pudorosos, apartados de toda obscenidad, lejos de cualquier libídine y roce sobre todo respecto de la carne jóven y apetitosa de la que casi todos esos voceros hipócritamente escandalizados se pagan cuanto quieren. Y sale el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, con su aspecto de toro de Miura, diciendo, con gravedad y convencimiento, que hay que “estirparlo, refiriendose al grupo de Sacerdotes, o clérigos católicos, que hayan tenido alguna carnalidad con, por ejemplo adolescentes, púberes desde años antes, y, con toda probabilidad hartos de lubricidades en una sociedad por lo demás, e hipócritamente, laxista, saturada de imágenes lascivas al alcance de cualquiera, con impúdicas clases de “sexualización previa” e impúdico, ridículo, obsceno y laxista embate de lecciones para el aprendizaje masturbatorio, con apoteósico suplemento de abortismo asesino y genocida. ¿Estirparlo? ¿O tratarlo, prestarle ayuda, tenerlo bajo vigilancia, asistirlo en su desgracia, y poner a su disposición los medios necesarios para su defensa cuando sea inocente, no se haya demostrado crímen, o el denunciado niegue haber cometido delito y éste no haya sido flagrante?. ¿Quitarlo del Clero? ¿O tratarlo religiosa, pastoral, clerical, psicológica y caritativamente como miembro del Clero y sujeto al Clero?. Y después pide perdón por los crímenes cometidos [?] por aquellos Sacerdotes. ¿Pides perdón por algo que no has cometido?. Es estúpido demandar perdón por pecados, o crímenes, ajenos. Lo pides porque en la nueva política oficial del moderno clero se establece que los Obispos Diocesanos no han hecho bien su labor de tener un buen Seminario y no haber sido capaces de cribar a los pederastas, para que éstos no fuesen promovidos a las Sagradas Órdenes. Cacarean los corifeos de esta infame propaganda, que los actuales clérigos pederastas no han hecho bien el Seminario, y se imaginan historietas puramente ficticias que los insensatos que las inventan acaban creyéndose. ¡Oh necedad! ¡Como si adultos, viejos como el anterior Nuncio de Su Santidad en la Rep. Dominicana, se hubieran hecho pederastas antes o durante su etapa de imberbes, o impúberes, o jóvenes seminaristas, llenos de vida y frescura!. ¿Pides perdón en nombre de los Obispos Diocesanos, éstos se confiesan corresponsables, culpables, y no pides el castigo, el rigor, también para estos confesos? ¿Severísima PENA sin piedad para aquéllos, e impunidad absoluta para éstos? ¿Crueldad, desprecio, abandono para los pobres, para los que habeis hecho desvalidos en extremo, …   e indemnidad, impunidad total y honra para los obispos confesos de responsabilidad gravísima en los mismos crímenes que decís abominar y penar con justicia?. Peor aún es la posición, oficial en muchos casos, y en bocas episcopales, de que la Iglesia es la responsable de crímenes semejantes, es culpable de la pederastia, de la negligencia de algunos pastores en vigilar a sus clérigos, y en la connivencia, tolerancia y encubrimiento protagonizados por algunos Obispos. Casi siempre esta basura oficial no dice “algunos obispos”, sino “los obispos”, “la Iglesia”: ¡La Iglesia tiene culpa, pedimos perdón, los obispos, por estos abusos!. ¡¡¡ LA IGLESIA ES SANTA, INMACULADA, EN SU PRIMER TITULO Y NOTA ESENCIAL DEFINITORIA !!!  ¡ Los obispos católicos, todos ellos, no son los poquísimos que hayan tolerado abusos carnales contra jóvenes de menos de 21 o 18 años de edad! Los obispos que han sido buenos, los que sean y en el número que sean, no son culpables;  ni moral, ni jurídicamente responsables de pecados, ni delitos, cometidos por otros. Es de Fe que el hombre, el individuo, es moralmente responsable sólo de los propios actos ilícitos, nunca de los ajenos.

Antaño la dimisión del estado clerical, antes llamada “reducción al estado laical”  era una medida extrema que se aplicaba a los clérigos condenados en firme cual asesinos, o criminales de rango semejante, reos de muerte relapsos al brazo secular. Se hizo con Savonarola y con el Cura Merino (que apuñaló e hirió a la reina infante, en atentado). Extender indiscriminadamente ese rigor y pena a delitos comunes, inferiores, por muy pudorosísimamente que los quiera considerar muy graves la Autoridad Eclesiástica, y aplicar en estos casos general y normalmente dicha pena extrema, en vez de la “suspensión a divinis” es radicalmente innovador, antitradicional, se opone a la tradición milenaria de la disciplina eclesiástica. La novedad es absoluta, si bien, aunque disconforme con la mente penal que inspira la legislación estatal penal europea, mucho más acorde con la doctrina y ańimo del Vaticano II que la canónica actual, no es en sí misma ilegítima, a pesar (y “es mucho pesar”) de instaurar extremado rigor mayor que el de toda la tradición anterior canónica, incluida la de Juán Pablo II y la radicalísima de Benedicto XVI, un rigor, una extrema severidad que lejos de querersela esconder, se la afirma clara y manifiestamente, haciéndose gala de ella. Tampoco se pretende conciliarla con el espíritu y reforma del Concilio Vaticano II, ni con la marcadísima tendencia conciliar y postconciliar de resaltar la via Pastoral, la Caridad y la Misericordia, también con el pecador y el delincuente, y reducir al mínimo la vía judicial penal externa. Así como por un lado se pone de relieve la ejemplaridad de las penas y se incide contra los denunciados y los acusados Obispos y Sacerdotes, no se resaltan los casos de falsas denuncias, temerarias acusaciones, indefensiones gravísimas obvias, y absoluciones de Clérigos involucrados en la vorágine periodística sionista protocolosiana y la penal de “El Sistema” desatada contra ellos. A la Pastoral se contrapone la Disciplina Penal externa extremada, a la Pastoración subentra la Disciplina, a la Caridad una justicia descarnada, a la Misericordia el rigor. Es un hecho que no me corresponde a mí, como Ministro Público de la Iglesia, juzgar a título de privado, sino que es competencia del Romano Pontífice, el cuál está convencido de obrar bien así y actúa en consecuencia; no obstante le suplico tenga siempre presente el ejemplo de Jesucristo en la Cruz, perdonando a quienes le crucificaron, diciendo de ellos, malos, que el Padre Eterno los perdonase “porque no sabían lo que hacían”, y que Dios nuestro Señor le de Sabiduría y Piedad pastoral para saber ser también clemente e indulgente, caritativo y bondadoso pastor para todos, incluidos pecadores, y perseguidos, vejados, y despiadadamente tratados. Que Dios le ilumine y guíe para que, cuanto sea posible y beneficioso, prefiera el Pastor al Juez, el Padre al Verdugo, el Amigo al enemigo, el salvador al Condenador y Anatematizador. Y que vele muy mucho por cuantos clérigos son denunciados con falsedad y perfidia, por motivos políticos, sectarios, e incluso antitradicionalistas y anticatólicos.

Wladimir Nabokof
XIII.- En nuestro jurídicamente “esquizofrénico” sistema penal estatal, los Menores que proponen a los Mayores de Edad, o los seducen, o de algún modo sutil los presionan y “llevan al huerto” quedan impunes. ¡O LIBERTAD PARA TODOS, O PENA PARA TODOS! ¡”Ya está bien” de “angelizar” a los púberes Menores, mientras se los desprotege respecto de sí mismos, o frente a otros Menores, y mientras se los pervierte desde instituciones estatales, con una propaganda laxista, fomentadora de la carnalidad promíscua entre niños y adolescentes. En este sentido ha mejorado el texto en el Proyecto, respecto del del Anteproyecto, pero el texto definitivo es una chapuza vergonzosa y maléfica.
 
Fotograma de 'Lolita', película dirigida por Stanley Kubrick en 1962, protagonizada por Sue Lyon (en la imagen) y James Mason. Basada en la novela del mismo título de Vladimir Nabokov, que también escribió el guion. Obtuvo una nominación a un Oscar al mejor guion adaptado. Leer más: http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20120702/54317872492/vladimir-nabokov-autor-de-lolita-fallecio-hace-35-anos.html#ixzz3WYm4uQKc Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia. UNA PELICULA QUE PRONTO ESTARÁ PROHIBIDA POR LA TIRANIA PSEUDOPURITANA, ¡Muestra imágenes (¡FOTOS!¡Fotogramas" ¡Qué escaándalooooo!), de aparente Menor, en actitudes venéreas!.

XIV.- Ni que decir tiene que existe un fenómeno criminal que se soslaya o ignora, auspiciado por una legislación y una mentalidad dominante degeneradas por la propaganda política pseudodemocrática imperante y la periodística dominante hipócrita, pseudopuritana, puritana y “esquizofrénica”: la extorsión a quien tenga alguna fama de proclive a carnalidad con Menores. “O accedes, o te denuncio por… . O me das medio piso, o procuraré, con engaño, que pierdas aún más, … O me pagas, o me lo vás a pagar más caro si voy a la policía, o acudes a ella diciendo que te he coaccionado, …”. Es el método del mal, que podemos llamar de “Michel Jackson”, el cuál fue extorsionado por Menores que lo denunciaron pr abusos carnales, de los que el cantante negro (¡¿Qué digo?! … ¡Devenido blanco!) fue judicial y firmemente absuelto. Ya he escrito, en uno de mis artículos sobre otro método, en la misma materia, mas entre adultos, al cuál he denominado de “Strauss-Kahn”. Al pobre judío vehementemente sionista, que se declaraba víctima de una confabulación política dirigida por el oriundo judío Sarkozy, le tendieron varias trampas, cada vez mayores, para meterlo en prisión todo el resto de su vida. A pesar de que a la negra de la penúltima trampa fue pillada “in flagranti” por la policía (bajo mandato judicial)  pactando, dicha mujer, con canallas ocultos, el soborno que pedía para acusar a Strauss-Kahn, éste hubo de pagar una fuerte suma a la negra, para que retirase los cargos. He defendido la inocencia de ese hombre y lamento que haya padecido en sus carnes la fementida justicia del Sistema protocolosiano.

XV.- Por último ¿Por qué no se pena el amancebamiento, ni siquiera entre Menores de a partir de 16 años y Mayores de Edad? ¿Por qué no queda impune éste y se pena la creación de imágenes eróticas de persona de hasta 18 años de edad? Se trata de monstruosas incoherencias, de unos legisladores desprovistos de una Filosofía jurídica, o de una Moral congruente y un conocimiento elemental de la realidad social en que vivimos, y de la conveniencia psicológica y sociológica de una legislación justa, que no criminalice comportamientos relativamente leves, o menos densos, de un tipo, mientras aprueba o tolera otros mucho más graves, del mismo tipo. ¿No se pena el amancebamiento porque está muy extendido y es muy practicado en la sociedad actual? Entonces, por lógica, si por ser muy común y practicado un acto libre muy malo para la salud de la población, debe no ser castigado, entonces : como los asesinatos, o las agresiones injustas, son muy comunes y practicadas, han de no ser consideradas, por el Estado, criminales, ni ser castigadas por éste.

Ricardo de Perea y González, hispalense, Clérigo conq., Sacerdote de nuestro Dios y Señor Jesucristo.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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