JUDIOS CONTRA SANTOS Y BEATOS MARTIRES DE LA SANTA IGLESIA CATOLICA. ODIO JUDIO A LOS SANTOS NIÑOS MÁRTIRES, VICTIMAS DE TORTURA Y ASESINATO POR PARTE DE ALGUNOS PERVERTIDOS JUDIOS. ESCANDALOSAS NULAS “DESBEATIFICACIONES” CONSUMADAS POR OCUPANTES DE RESPECTIVOS CARGOS DE “OBISPO DIOCESANO”. UN JUDIO HONESTO (al menos mientras no retiró su libro): El Señor Elio Toaff, Rabino de Roma, valiente amante y defensor de la verdad histórica en cualquier materia y bando, pero débil ante las pérfidas amenazas de que fué presa.


Rabbí ELIO TOAFF: “EXISTIERON CRÍMENES RITUALES JUDÍOS DE NIÑOS CRISTIANOS”

El ilustre Gran Rabino de Roma, Elio Toaff, sin empacho alguno por estar al lado del "santazo" de "el diálogo interreligioso". El Judaismo no le veda acompañarse de cristianos, menos aún de aquéllos que lo consideran un "Hermano Mayor de los católicos". Mi reconocimiento a la valentía y sinceridad de ese hombre (ya se sabe a quién me refiero ¿Verdad?).

El ilustre Gran Rabino de Roma, Elio Toaff, sin empacho alguno por estar al lado del “santazo” de “el diálogo interreligioso”. El Judaismo no le veda acompañarse de cristianos, menos aún de aquéllos que lo consideran un “Hermano Mayor de los católicos”. Mi reconocimiento a la valentía y sinceridad de ese hombre (ya se sabe a quién me refiero ¿Verdad?).

Con motivo de la antigua festividad-31 de Agosto- de Santo Dominguito del Val se han desatado polémicas en internet, en las que algunos niegan el hecho histórico de tales crímenes rituales. Y lo que es peor los achacan al antisemitismo de la Iglesia preconciliar que habría mentido en una fabulosa conspiración de obispos, notarios o Secretarios judiciales, pueblo fiel, textos litúrgicos, beatificaciones y canonizaciones-, en documentos judiciales de “testimonium rogatum” o “testificales juradas”, y en las bulas papales de bestificaciones y canonizaciones, de los respectivos niños Mártires, por lo cuál, en cuanto a las Definiciones de Fe y “ex Cathedra” publicadas por Romanos Pontífices declaratorias, y definitorias de la Santidad y Beatitud respectivas de tales infantes, el Dogma de la infalibilidad pontificia no podría ser verdad. En los casos menos temerarios: dicha infalibilidad es puesta en duda respecto de la verdad, certeza católica, validez y vigencia legales o canónicas de las Canonizaciones y Beatificaciones de los Bienaventurados niños Mártires. También, según estos judíos y filojudíos, la Iglesia habría errado, o mentido, por prevención contra la judería, en la Liturgia,  ya que la Iglesia integró en sus oraciones litúrgicas, incluido el Canon de la Santa Misa, los nombres, de los susodichos Mártires, cual patronos de monaguillos y acólitos. Tales impugnadores de las verdades históricas antijudias, o sea, esos falsarios de la Historia, y reales conspiradores contra la verdad, la verdadera Historia y la Iglesia (incluido, y sobre todo, el propio Jesucristo), esos los peores judíos, calumniadores y detractores de los católicos tradicionales, de los fascistas y de los patriotas gentiles libres o no judíos, esos embusteros diabólicos abominan de las pruebas judiciales, testificales, documentales, y de las representaciones artísticas, que ha habido de los asesinatos sádicos rituales anticatólicos judíos, habiendo sido obtenidos, esos públicos testimonios, en distintos siglos y en lugares diferentes muy distantes entre sí, resultando que las magistraturas, Sagradas Congregaciones de la Santa Sede, Papas solemnemente actuantes cual Pastores Supremos de la Iglesia, y hombres prudentes de todos los estamentos fundan la tradición histórica, la cultura, y la pública devoción católica, para rememorar los crímenes judáicos maximamente ultrajantes de la inocencia infantil de las benditas víctimas cristianas, cometidos por odio a nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia.

La tradición sólida, fundada, irrefutable católica demuestra históricamente hasta nuestros tiempos el crimen ritual de Santo Dominguito

y los demás del mismo tipo.

Puede que este escrito, por defender la Sagrada Liturgia, Lugar Teológico, y la perennidad de la verdad y consiguiente validez irrevocable de todas las Canonizaciones y Beatificaciones, me haga aún más hondamente objeto de las iras de los clérigosportavoces de la secta de los autodenominados “antifascistas”, predicadores de un “nuevo evangelio” contrapuesto al auténtico que es el antiguo; me refiero a los secuaces de la llamada “nueva evangelización” contraria a la clásica, la antigua, la de siempre. Con un buche de hiel les escupo en la lengua y me huelgo de despreciar sus invectivas y diabólicas vanas condenas.

El judío Ariel Toaff, hijo del valiente cuanto pudo y mientras pudo. Creo que han sido valientes siempre, en cuanto nunca se retractaron.

El judío Ariel Toaff, hijo del valiente cuanto pudo y mientras pudo. Creo que han sido valientes siempre, en cuanto nunca se retractaron.

En el año 2007 saltó a la prensa el libro de ElioToaff reconociendo la verdad histórica de dichos crímenes. Pronto tuvo que retirar de la venta su libro por las presiones. Y lo que es peor es un hecho silenciado desde entonces y que muchos – a juzgar por no pocos comentarios en internet- desconocen en absoluto.

En este artículo usamos extractos de diferentes “posts” de internet y, en segundo lugar, refutaremos la argumentación subyacente de quienes conservando el nombre y título externos de “católicos”, osan arrojar tal baldón sobre la Iglesia, su vida espiritual, su Historia, su Ley Divina y su Disciplina Eclesiástica más solemne.

He aquí algunos extractos aludidos: posts

EL HIJO DEL GRAN RABINO DE ROMA ELIO TOAFF, RECONOCE EN UN LIBRO LA MATANZA RITUAL DE CRISTIANOS POR PARTE DE LOS JUDÍOS, PARA CONFECCIONAR PAN ÁZIMO[*]

SE TRATA DE LA PRIMERA VEZ QUE JUDÍOS RECONOCEN LA EXISTENCIA DE ESTOS RITUALES. EN ELLOS MURIERON MUCHOS NIÑOS CATÓLICOS. LA IGLESIA LO CONDENÓ SIEMPRE. INMEDIATAMENTE LA UNIVERSIDAD ISRAELÍ DE BAR ILAN RECHAZÓ LAS APRECIACIONES DE ARIEL TOAFF.

“Yo no renunciaré a mi devoción por la verdad ni a la libertad académica aunque el mundo me crucifique”, dijo el investigador en declaraciones recogidas por el diario israelí Haaret….

En principio un libro con tal tesis hubiera sido despreciado por todo el mundo como un panfleto antisemita escrito por algún autor probablemente filo nazi, quizás publicado con petrodólares islamistas, y con seguridad hubiera acabado en los tribunales acusado de racismo e incitación al odio racial…                                                                                                    

[ << No me extraña, – dice, el 17 de Sept. de 2015, el novísimo Caesar Borja  –  hacen lo mismo conmigo, y hasta un “hermano” mío en cabeza, a pesar de mi profunda convicción espiritual absoluta de la nocividad del odio, sobre todo para quien lo genere, o lo practique, independientemente de que sepa o nó que el odio es intrínsecamente malo, siempre ilícito, siempre perjudicial. Les da igual lo que yo diga, escriba, argumente, profese, o demuestre; se creen los “Superhombres” del Dogma Absoluto de la “Nueva y Suprema Religión”, la para los estúpidos y cobardes “goim”, y entre ellos tienen a los Supermagistrados de la superinquisición política pestilencial absolutista, tirana, malvada, “antifascista”, anticatólica habitualmente inconfesada, disfrazada de apariencias de progreso; se sienten “poderosamente potentes” para cualquier atrocidad, con tal que hipócritamente aparezca como acto bondadoso. >> ]

El hijo del Rabino de Roma, Elio Toaff,  es especialmente respetado dentro del judaísmo. Pero además Toaff es Catedrático en la Universidad de Bar Ilán, y es probablemente el especialista en Historia medieval del pueblo judío con más prestigio del mundo…
La secta projudía, anticlásica, infiltrada en el aparato externo de la Iglesia, en la década de los sesenta del siglo XX, suprimió inválidamente, de la canonicidad oficial la recepción y aprobación Pontificias y Magisteriales de las sentencias judiciales condenatorias de aquellos diabólicos asesinos, y rechazó las probanzas de los martirios, por considerarlos falsos y sin fundamento histórico
. Se opuso a las Bulas Pontificias Tradionales y a la dogmaticidad de las Canonizaciones y Beatificaciones de dichos niños católicos Mártires. Una prueba más de que cualquier limitación a la libre investigación histórica puede acabar en herejía, sectarismo, tiranía contra los creyentes en la Verdad Católica, y farsa de falso progreso científico e “Ilulminante” “progreso moderno”. Ahora resulta que un judío o judaista ortodoxo (fariseo)  es el que viene a corregir los excesos, en este campo, del pensamiento políticamente correcto de los “peleles” mitrados y endiosados, no obstante siervos de las coacciones de los protocolosianos .

CEDIENDO A LAS PRESIONES, ARIEL TOAFF RETIRÓ DE LA VENTA SU LIBRO

Pero la cosa fue más adelante como reseñó Radio Cristiandad en 2008:

<< Eliminan referencia al crimen de niño cristiano en libro judío.
Martes 26 febrero 2008,
por María Angeles.

DESPUÉS DE HABER DICHO QUE NO RENUNCIARÍA A LA VERDAD NI A LA LIBERTAD ACADÉMICA AUNQUE EL MUNDO ENTERO LO CRUCIFICARA….Y AHORA ESTA DE MUY AMIGO CON LA LIGA ANTIDIFAMACIÓN JUDÍA…OJALA VUELVA A CAMBIAR DE OPINIÓN Y TRIUNFE EL AMOR POR LA VERDAD… >>

También en otro sitio  en el año 2007:

<< Hasta ahora este tipo de libelos formaban parte de la literatura antisemita, y ningún investigador judío los había respaldado como ciertos. El profesor Ariel Toaff es uno de los investigadores más importantes de Israel y del mundo en el tema de judaísmo medieval y judaísmo italiano;….. >> .
La propia Iglesia Católica externa, en la década de los sesenta del siglo XX, rechazó los relatos históricos, por considerarlos falsos y sin fundamento científico. Esta es una demostración más de cómo actuaron protestantizados y judaizantes, abusando del Concilio Vaticano II.
Pero Toaff escribe en su libro, aparecido en Italia …, que un grupúsculo de judíos fanáticos sí llevaron a cabo ese ritual, a pesar de los insistentes desmentidos de las autoridades religiosas judías o judaístas farisáicas.
¿Y AHORA? ¿Y AHOOOOORA?.  …

The Bloody Passovers of Dr Toaff

By Israel Shamir

Blood, betrayal, torture, and surrender are intervowen in the story of an Italian Jew, Dr Ariel Toaff, as if penned by his compatriot Umberto Eco. Dr Toaff stumbled onto a frightful discovery, was horrified but bravely went on, until he was subjected to the full pressure of his community; he repented, a broken man.

Dr Toaff is the son of the Rabbi of Rome and a professor in the Jewish University of Bar Ilan, not far from Tel Aviv. He made a name for himself by his deep study of medieval Jewry. His three-volumed Love, Work, and Death (subtitled Jewish Life in Medieval Umbria) is an encyclopaedia of this admittedly narrow area. While studying his subject he discovered that the medieval Ashkenazi Jewish communities of North Italy practiced a particularly horrible form of human sacrifice. Their wizards and adepts stole and crucified Christian babies, obtained their blood and used it for magical rituals evoking the Spirit of Vengeance against the hated Goyim.

In particular, he dwelt on the case of St Simon of Trent. This two-year old child from the Italian town of Trent was kidnapped by a few Ashkenazi Jews from his home on the eve of Passover 1475 AD.  At night, the kidnappers murdered the child; drew his blood, pierced his flesh with needles, crucified him head down calling “So may all Christians by land and sea perish”, and thus they celebrated their Passover, an archaic ritual of outpouring blood and killed babies, in the most literal form, without usual metaphoric “blood-wine” shift.

The killers were apprehended, confessed and were found guilty by the Bishop of Trent. Immediately, the Jews took their protest to the Pope and he had sent the bishop of Ventimiglia to investigate. He allegedly accepted a hefty bribe from the Jews and concluded that the child was murdered by a Hamas mine in order to besmirch Israel, as there was no Tsahal ordnance found on the beach of Trent. “Simon had been killed by Christians with the intention of ruining the Jews”,  said the pre-war  Jewish Encyclopedia, in a clear case of premonition: the same argument was used by Jews in 2006 while explaining away the mass murder of children in Kafr Qana.

However, in 15th century the Jews were influential, yes, but all-powerful, no. They could not deal with the world like they did in 2002 after their massacre of Jenin by ordering everybody to buzz off. They had no American veto in the Security Council. They could not bomb Rome, and the word “antisemitism” was invented 400 years later. They were given a fair deal which is much worse than preferred treatment: Pope Sixtus IV assembled a commission of six cardinals chaired by the best legal mind of that time, for retrial; and this Supreme Court found the murderers guilty. See more for a Catholic version and a Jewish version of the events.  The records of the trial have survived centuries and are still available in Vatican.

In 1965, the Roman Catholic Church entered a perestroika[i]. These were the halcyon days of the Vatican II when the modernizers uprooted the foundations of tradition hoping to update the faith and to fit it into the new Jewish-friendly narrative of modernity; in plain prose, the bishops wanted to be loved by the liberal press.

The ever-watchful Jews used the opportunity and pushed the bishops to decommission St Simon of Trent. They were happy to oblige: already in bizarre ritual, the Church leaders had found the Jews free from guilt for Crucifixion of Christ while admitting the Church’s guilt for persecution of Jews; the crucifixion of an Italian baby was a small matter compared with this reversal. In a hasty decision, the bishops ruled that the confessions of the killers were unacceptable because obtained under torture, and thus the accused were innocent, while the young martyr was anything but. His cult was discontinued and forbidden, and the remains of the martyred child were removed and dumped in a secret place to avoid resumption of pilgrimage.

And now we come back to Dr Ariel Toaff. While going through the papers of the trial, he made a staggering discovery: instead of being dictated by the zealous investigators under torture, the confessions of the killers contained material totally unknown to the Italian churchmen or police. The killers belonged to the small and withdrawn Ashkenazi community, they practiced their own rites, quite different from those used by the native Italian Jews; these rites were faithfully reproduced in their confessions, though they were not known to the Crime Squad of the day. “These liturgical formulas in Hebrew with a strong anti-Christian tone cannot be projections of the judges who could not know these prayers, which didn’t even belong to Italian rites but to the Ashkenazi tradition,” Toaff wrote. A confession is of value only if it contains some true and verifiable details of the crime the police did not know of. This iron rule of criminal investigation was observed in Trent trials.

This discovery has the potential to shake, shock and reshape the Church. The noble learned rabbi Dr Toaff brought back St Simon, the double victim of 15th century vengeance and of 20th century perestroika. This called for repentance of the Vatican doctors who forgot the murdered child while looking for friendship with important American Jews, but they still do not admit their grave error. Monsignor Iginio Rogger, a church historian who in the 1960s [mis]led the investigation into St Simon’s case, said that the confessions were completely unreliable for “the judges used horrible tortures”. This was an antizionist and hence antisemitic remark, for rejection of confessions obtained under torture would let all the Palestinian prisoners out of Jewish jails; this was an anti-American remark, for the US recognizes the value of torture and practices it in Guantanamo and elsewhere. This was a holocaust-denier remark for thus they invalidate the Nürnberg trials. The renown Jewish American lawyer and adept of torture Alan Dershowitz could have argued against Rogger; but somehow he did not.

 “I wouldn’t want to be in Toaff’s shoes, answering for this to historians who have seriously documented this case,” said Rogger to USA Today. Toaff’s shoes are vastly preferable to those of Rogger who will have to answer for slighting the saint in Heaven.

 Moreover, this Trento crime was not an exception: Toaff discovered many cases of such bloody sacrifices connected with the mutilation of children, outpouring of blood and its baking in Matzo (unleavened bread) spanning five hundred years of European history. Blood, this magic drink, was a popular medicine of the time, and of any time: Herod tried to keep young bathing in blood of babies, alchemists used blood to turn lead into gold. Jewish wizards meddled in magic and used it as much as anybody. There was a thriving market in such delicacies as blood, powder made of blood and bloody matzo. Jewish vendors sold it accompanied with rabbinic letters of authorization; the highest value was blood of a goy katan, a gentile child, much more usual was blood of circumcision. Such blood sacrifices were “instinctive, visceral, virulent actions and reactions, in which innocent and unknowing children became victims of the love of God and of vengeance,” Toaff wrote in the book’s preface. “Their blood bathed the altars of a God who, it was believed, needed to be guided, sometimes impatiently pushed to protect and to punish.”

This somewhat cryptic remark can be understood by reading Israeli professor Israel Yuval’s book Two Nations in Thy Womb. Yuval explained that blood libations were necessary (in the eyes of Jewish magicians) to bring forth Divine Vengeance upon the Goyim. He also quotes an irrefutable (i.e. not denied by Jews) instance of blood sacrifice by a Jew. ( Read about it in my article Bloodcurdling Libel.) Toaff improved upon Yuval by stressing the ordinary magic use of blood by Jews in the Middle Ages, and by allowing for the anti-Christian element: crucifixion of victims and the cursing of Christ and Virgin. Here his book is supported by (admittedly, more timid) Reckless Rites: Purim and the Legacy of Jewish Violence by Elliott Horowitz. Horowitz tells his reader of strange rituals: flagellation of the Virgin, destruction of crucifixes and the beating up and killing Christians.

Now it is behind us. We can look at the past and say: yes, some Jewish wizards and mystics practiced human sacrifices. They murdered children, mutilated their bodies and used their blood in order to outpour Divine Wrath on their non-Jewish neighbours. They mocked Christian rites by using Christian blood instead of blood of Christ. The Church and the people all over Europe were right. The Europeans (and the Arabs, and the Russians) weren’t crazy bigots, they understood what they saw. They punished the culprits but they left the innocent in peace. We, humans, can look at this dreadful page of history with pride, and shed a tear or two for the poor children destroyed by these wrath-seeking monsters. Jews may be more modest and cease carrying their historical wounds on the sleeve: their forefathers thrived despite these terrible doings by some of their coreligionists, while in the Jewish state, sins of some Palestinians are visited upon all of them. We can also dismiss with shudder the whining of Israel’s friends when they want us not to see the Jenin Massacre or Qana Massacre for – yes, exactly, this is like the “blood libel”, i.e. not a libel at all.

Let us hope that the great daring act of Professor Toaff will become a turning point in the life of the Church. The swing caused by perestroika of Vatican II went too far. Remember that the Russian perestroika ended with the collapse of the whole structure. While anti-papists feared an anti-Christ on the See of St Peter, there is the real danger of a Gorbachev.

In an Italian town of Orvieto on the Adriatic shore, the Jews demanded the removal of an exhibition of great artistic value and the cessation of the procession commemorating the miracle of Trani. There, a millennium ago, a consecrated host was stolen from the church by a Jewess, the thief decided to fry the body of Christ in oil, but miraculously the host turned into flesh and started bleeding profusely so that the holy blood poured all over the house. Indeed such cases of host desecration are well attended all over Europe; they were well described by Yuval, Horowitz and Toaff; they indeed occurred, and only infamous Jewish chutzpah pushed The Roman Association of Friends of Israel into writing a letter to the Pope demanding an end to a one-thousand-year-old observance. And they got it. The Church bent over, the panels were dismantled, the procession cancelled and profound apologies to Jews were issued, to the vast satisfaction of Israeli ambassadors Gideon Meir (to Rome) and Oded Ben Hur (to the Vatican) who dictated the capitulation.

“Strange world indeed ours. – wrote Domenico Savino in the excellent web-magazine Effedieffe. – The offense is brought to the Christian Faith and forgiveness is asked of those who had perpetrated it.” Savino muses whether it was impossible just to politely ignore the demand of Friends of Israel, and he quotes at length the words of Cardinal Walter Kasper, the Vatican representative at this capitulation. Kasper is doing full Monty: he denies that the Church is the True and Only Chosen Israel, asserts the equal position of the Jews as “elder brothers”, denies the necessity of Christ, asks forgiveness of the Jews while promising “a new spring for the Church and the world”.

“Spring for the Church?!  – exclaims Savino. – Ah, but we have heard it already! The Pope said after Vatican II “We waited for the spring and the storm has come ». That spring has been enough for us and after this reconciliation in Orvieto I do not want more to hear the word ‘spring’ and see the wide smirk of satisfaction of “elder brothers” Gideon Meir and Oded Ben Hur!”

The perestroika came not only in Italy, and not only within the Catholic Church. In Germany a new sacrilege is being prepared: a “politically correct Bible” with the story of Passion being changed so as not to cause discomfort to Jews. The title is misleading: they may not call their bastard product “new German translation of the Bible free of gender bias and anti-Semitism”, like one can’t call one’s waste water, “wine free of intoxicants”.  Changing one letter in the Bible is equivalent to ruining the world, says the Talmud, and adduces an example of a Torah scroll where one word is changed, from “meod” (very) to “mavet” (death). Such a death-celebrating Torah would surely cause our world to perish. “Antisemitism-free” scripture probably will center on Jewish suffering while the Church will play the role of the villain of the piece. It will extol Judas and reject Christ. Likewise, removing “gender bias” will also remove the Annunciation, this great divide between sterile monocausality of the Jews and the Christian meeting of Heaven and Earth. Indeed the Christian model was so much more successful that even Jews adopted it in their Cabbala, and apparently decided to dump the redundant old monocausality to the Germans.

In England, an old liberal weekly, the Observer, changed its feathers and became the neocon nest supporting the war and Bush-Blair alliance. In perfect logical sequitur the paper also renounced Christ and preferred Jews, as in this review of a new English book. Adam Mars-Jones prefers Oscar Schindler to General Adam von Trott who was executed for his part in Generals’ Plot in 1944: “That’s what made Schindler’s List such a startling film: it followed Jewish ethics by showing the hero’s outer journey, for once, rather than an inner one. The guy was tainted – so what? That’s his business, as long as he saved Jews. His mitzvahs earned him his place among the Righteous Gentiles, and in the absence of an afterlife (not really a feature of Jewish belief) that’s all that can be said. Let’s have more of that tone, and less of a cult of martyrdom. Veneration for sacrifice, for purely symbolic victory, can distort the most well-meaning enterprise, and risks insulting the dead, who had no options.”

The Observer reviewer made clear his choice for Judas or Caiaphas (“though tainted, he wanted to save Jews”) and against Jesus Christ who was the Sacrifice. His call for “less of a cult of martyrdom, less veneration for sacrifice, for purely symbolic victory” would make Golgotha the final last word, with no Resurrection in sight. Who needs Christian virtues? Man’s faults and vices are “his business, as long as he saved Jews”, and the best a goy may hope for is a “place among the Righteous Gentiles”. From this point of view, St Simon and other children did not die in vain; they helped the Jews call for God’s Vengeance, and that is the best they could possibly wish. Likewise, British soldiers could not hope for a better fate than to die for Israel on the streets of Basra, or Teheran, or elsewhere.

Thus, in Rome, Berlin or London, the Jews won a round or two in their competition with the Church. By stubbornly hanging on and never regretting, never apologizing, always working against Christianity, they succeeded in replacing in many simple minds the image of the Via Dolorosa, Golgotha and the Resurrection with their gross misrepresentation of human history as of a long line of innocent Jewish suffering, blood libels, holocausts and the Zionist redemption in the Holy Land. Though people reasonably rejected the idea of Jewish guilt in death of Christ, they installed instead an even more absurd idea of Church’s guilt in death of Jews.

The consequences are not purely theological. Britain, Italy and Germany acquiesce in Jewish strangulation of Christian Palestine, in the blockade of Gaza, in the robbery of Church lands in Bethlehem and Jerusalem. They support American Drang Nach Osten. Worse: they lose their connection to God, their empathy to fellow human beings dries up, as if the blind spirit of vengeance conjured up by innocent blood caught up with them.

The publication of Dr Toaff’s book could become a not-a-minute-too-early turning point in the Western history, from apology of Judas to adoration of Christ. Yes, his narrative of murdered children makes just a small crack in the huge edifice of Jewish exceptionalism built in Europeans’ mind. But great edifices can fall in a moment, as we learned on 9/11.

Apparently, the Jews felt it and they attacked Toaff like maddened swarm. A renown Jewish historian, rabbi and a son of a rabbi, wrote about 500-year old events – why should they bestir themselves? In the Middle ages, use of blood, necromancy, black magic were not an exclusively Jewish realm. Witches and wizards of gentile background did it too. So just join the human race, warts and all! But this is too demeaning to the arrogant Chosenites.

 “It is incredible that anyone, much less an Israeli historian, would give legitimacy to the baseless blood libel accusation that has been the source of much suffering and attacks against Jews historically,” said ADL National Director Abe Foxman. The Anti-Defamation League called the book “baseless and playing into the hands of anti-Semites everywhere.”

Not much of an historian, not much of a rabbi, Foxman has a priori knowledge, based on faith and conviction, that it is “baseless”. But then, he said the same about the Jenin Massacre.

In a press release, Bar-Ilan University “is expressing great anger and extreme displeasure at Toaff, for his lack of sensitivity in publishing his book about blood libels in Italy. His choice of a private publishing firm in Italy, the book’s provocative title and the interpretations given by the media to its contents have offended the sensitivities of Jews around the world and harmed the delicate fabric of relations between Jews and Christians. Bar-Ilan University strongly condemns and repudiates what is seemingly implied by Toaff’s book and by reports in the media concerning its contents, as if there is a basis for the blood libels that led to the murder of millions of innocent Jews.”

These are firing words. Toaff came under strong community pressure: he was about to find himself at 65, on the street, probably without pension, without old friends and students, ostracized and excommunicated. Probably his life was threatened as well: Jews employ professional secret killers to deal with such nuisances. In the old days, they were called rodef, now they are called kidon, still as efficient as of old, and they were intercepted less often than bloodthirsty maniacs. His reputation would be annihilated: a Sue Blackwell would “consult her Jewish friends” and call him a Nazi, an ADL-sponsored Searchlight would discover, invade or invent his private life, many small Jews in the Web would denigrate him in their blogs and in their flagship, the Wikipedia. Who would befriend him? Probably not a single Jew, and not many Christians.

In the beginning of the attack, he tried to brave it: “I will not give up my devotion to the truth and academic freedom even if the world crucifies me.” Toaff told Haaretz earlier this week that he stood by the contention of his book, that there is a factual basis for some of the medieval blood accusations against the Jews.

But Toaff was not made of stern stuff. Like Winston Smith, the main character of Orwell’s 1984, he broke down in a mental cellar of Jewish inquisition. He published a full apology, stopped distribution of his book, promised to submit it to Jewish censorship, and “also promised to donate all the funds forthcoming from the sale of his book to the Anti-Defamation League” of good Abe Foxman.

His last words were as touching as those of Galileo recanting his heresy: “I will never allow any Jew-hater to use me or my research as an instrument for fanning the flames, once again, of the hatred that led to the murder of millions of Jews. I extend my sincerest apologies to all those who were offended by the articles and twisted facts that were attributed to me and to my book.”

Thus Ariel Toaff surrendered to the community pressure. Not that it matters what he says now. We do not know what mental tortures were prepared for him in the Jewish Gestapo of ADL, how he was forced to recant. What he gave us is enough. But what has he given us? In a way, his contribution is similar to that of Benny Morris and other Israeli New Historians: they repeated the data we knew from Palestinian sources, from Abu Lughud and Edward Said. But Palestinian sources were not trusted – only Jewish sources are considered trustworthy in our Jewish-centered universe. Thus Morris et al helped millions to free themselves from the enforced Zionist narrative. This would not be necessary if we were able to believe a goy vs. Jew: an Arab about the Expulsion of 1948, an Italian about St Simon, maybe even a German about  war deportations. Now Ariel Toaff has freed many captive minds by repeating what we knew from a variety of Italian, English, German, Russian sources. If “blood libel” turned out to be not a libel but a regular criminal case, maybe other Jewish claims will go down, too? Maybe the Russians were not guilty of pogroms? Maybe Ahmadinejad is not a new Hitler bent on destruction? Maybe Muslims are not evil Jew-haters?

Ariel Toaff gave us also a window to view processes inside Jewry, in order to learn how this incredible discipline of Swarm is maintained, how dissidents are punished, how uniformity of mind is achieved.  Jewry is indeed exceptional from this point of view: a Christian (or Muslim) scientist who would find a blemish in the long history of the Church will not hide it, he is not likely to be terrorized into obedience; he will not be ostracized if he embraces the most vile view; even if excommunicated, the scientist or the writer will find enough support, as Salman Rushdee, Voltaire and Tolstoy discovered. Nor Church neither Ummah command this sort of blind discipline, and nor Pope neither Imam wields the power of Mr Abe Foxman over his coreligionists. And Foxman does not care for truth, but goes for what is (in his view) good for the Jews. No amount of witnesses, not even a live broadcast of Jewish blood sacrifice would force him to accept unpleasant truth: he will find a reason why. We saw it in the case of Qana bombardment, when Israeli planes destroyed a building and killed some fifty children, surely more than the wizards of Umbria did. Thus do not expect Toaff’s book will convince Jews – nothing can.

Do not envy this unity of Jewish hearts and minds; this unity’s obverse side is that No Jew Is Free. A man is forced to become a Jew by his parents; he has no freedom of mind on any stage; he has to follow the orders. My Jewish reader, if you’ll understand that you are a slave, not in vain you’ve read that far. Until you are able to answer the rhetoric question “Aren’t you a Jew?” with simple “No”, you’ll remain a prisoner on parole, a captive on the string. Sooner or later they will pull the string. Sooner or later you’ll have to lie, to search for weasel words, to deny what you know is right and true. Freedom is at your gate; stretch your arm and take it. Like the Kingdom of Heaven, freedom is yours for asking. Freedom is Christ, for a man chooses Christ with his heart, not with his foreskin. You are free when you accept Christ and are able to reply as the Gospel says (Matth 5:37) “Let your ‘Yes’ mean ‘Yes, I am a Christian’ and your ‘No’ mean ‘No, I am not a Jew.’ Luckily, it is possible. Toaff could have had it; what a pity his courage failed him!

His fate reminds me that of Uriel (almost the same name!) Acosta. A noble forerunner of Spinoza, Acosta (born c. 1585, Oporto, Portugal – died April 1640, Amsterdam) attacked Rabbinic Judaism and was excommunicated. “A sensitive soul, Acosta found it impossible to bear the isolation of excommunication, and he recanted, writes Encyclopedia Britannica. Excommunicated again after he was accused of dissuading Christians from converting to Judaism, he made a public recantation after enduring years of ostracism. This humiliation shattered his self-esteem, and he shot himself.” Acosta’s error was that he went far, but not far enough.

[i] Uncannily, this church process practically coincided with the first Perestroika (Debunking of Stalin) initiated by Khrushchev on the XXII Party Congress in 1961, when the Communist Party repented sins and crimes of its great old leaders. One generation, thirty years later the Party collapsed, its membership was decimated by the second Perestroika. Penitence is good for soul, but then, soul is immortal.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

LES CRIMES RITUELS CHEZ LES JUIFS VIDEO, etc. :

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
asesinato-ritual-judio-leese   (De Radio Islam, ni más ni menos ).
 &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
FONS : http://caballerodelainmaculada.blogspot.com.es/2014/07/beato-andreas-von-rinn-nino-martir.html
San Andreas von Rinn

Beato Andreas von Rinn

sábado, 12 de julio de 2014

BEATO ANDREAS VON RINN, NIÑO MÁRTIR TORTURADO Y ASESINADO POR PERFIDOS JUDIOS :

Beatus Andreas von Rinn.

Beatus Andreas von Rinn.

El inocente mártir Beato Andreas von Rinn (1459-1462), patrono de los niños y de los nonatos, protector del Tirol y de la casa de Habsburgo, es venerado desde hace siglos por la Iglesia Católica Romana.
El gran canonista y codificador de las canonizaciones, Próspero Lambertini, Papa Benedicto XIV (1740-1758), tras minucioso examen personal de las actas del martirio, confirmó su culto el 17-12-1752, concediéndole una Misa Propia y Oficio Propio para su diócesis (entonces: Brixen Bressanone; hoy: Innsbruck). Al mes siguiente, el 15-1-1753, concedió indulgencia plenaria a los fieles que visitasen el día del aniversario de su martirio -12 de julio- la iglesia en donde se conservaban sus reliquias. Finalmente, el 22-2-1755, por la bula “BEATUS ANDREAS” confirmó y fundamentó una vez más la beatificación y el culto del niño mártir.
Interior de la iglesia Judenstein (Tirol austriaco), donde se veneraba al Beato Andreas. A la derecha, la piedra donde fue asesinado.

El obispo diocesano oficialmente competente, dentro de una política general modernísma vaticana pero impía, antieclesial, anticatólica y  bajo presión de judíos, declaró (inválidamente)nula esa Beatificación y prohibido su culto oficial, calumniando de “antisemitas” a quienes veneran al Beato, es decir, vilipendiando a toda la Iglesia católica desde el martirio del Beatísimo niño, hasta el año de la calumnia, es decir,  desde 1462 hasta 1985: ¡El corto tiempo de 520 años! = Más de la cuarta parte de la vida de la Iglesia en la tierra. Esa gentuza heterodoxa e impía, sectaria projudía, no tiene vergüenza, como demuestra no tener verdadera Fe Cristiana.

Lápida erigida en honor del beato Andreas

Gottfried Melzer, Sacerdote austríaco, en su libro “Das selige Andreas von Rinn, Ein wahrer Märtyr der katholischen Kirche” (El Beato Andreas Von Rinn, verdadero Mártir de la Iglesia Católica”), deja expresamente de lado el tema de si el beato santo niño fue o no víctima de un crimen ritual. Bástenos afirmar, con el gran Benedicto XIV en su bula precitada, que “el bienaventurado Andreas: (…) antes de cumplir su tercer año de vida, en el año 1462, fue asesinado de la manera más cruel POR LOS JUDÍOS EN ODIO CONTRA LA FE CRISTIANA”. Y el mismo Papa, grandioso canonista (de nombre secular Próspero Lambertini) afirma que existe un extraordinario paralelismo con el martirio del beato SIMÓN DE TRENTO  –  martirizado por los judíos en la noche del Jueves Santo de 1475  –  con la única diferencia de que éste último fue introducido por el Papa Gregorio XIII en el Martirologio romano.

                                              Beato Simón de Trento, otro niño martirizado por los judíos en odio a la Fe

Luego de reproducir los párrafos principales de la Bula “Beatus Andreas” de Benedicto XIV, y los documentos “oficiales” de la meramente aparente, meramente oficial, y meramente nominal “iglesia católica” que niegan y prohiben el culto del Beato Andreas, el  Rvmº. Capellán Padre Gottfried Melzer presenta la historia de las principales fuentes y una extensa relación del martirio, según las “Actae Sanctorum” de los bolandistas: su circuncisión; su muerte por sofocación con los brazos extendidos, en claro escarnio a Nuestro Señor; su posterior degüello, desangración total, y la rotura de su vestidito, en alusión a la herida de la lanza y a la escisión en cuatro partes de las vestiduras de Cristo (Evangelio de S. Juan cap. XIX, versículo 23). Luego narra la historia, año por año, del desarrollo del culto al Bienaventurado niño germánico, hasta su definitiva “beatificatio aequipollens” (cfr. cánones 2.134-2135 del Código de Derecho Canónico de 1917) por Benedicto XIV (1752). El libro tiene además un extenso capítulo que relata los milagros obtenidos por su intercesión: los seis iniciales reseñados en las “Actae Sanctorum” y los numerosos de siglos posteriores hasta época muy reciente (1988).

Las reliquias del niño mártir del Tirol eran veneradas en el Altar Mayor de la iglesia de Judenstein (a 2 km de Rinn, a media hora de Innsbruck). En 1985, el obispo diocesano enjudeizado de Innsbruck, pese a la fuerte oposición de los tiroleses católicos lugareños prohibió su culto y quitó del Altar Mayor infamemente las sagradas reliquias del Beato infante, contraponiéndose así abiertamente a un decreto canónico de la Suprema Autoridad de la Iglesia: el Papa Benedicto XIV. Las venerables reliquias fueron encofradas en un muro y el desaprensivo obispo colocó una losa con la siguiente inscripción:

“Aquí descansa el inocente niño Anderl, el cual según la tradición fue asesinado en el año 1462 por desconocidos. Su muerte fue lamentablemente atribuida durante siglos a un crimen ritual de judíos en tránsito. Esta acusación entonces frecuente y totalmente infundada llevó a considerar a Anderl erróneamente como mártir de la Fe. El niño Anderl descansa aquí no por cierto como mártir de la Iglesia sino como recuerdo exhortatorio de los numerosos niños que hasta nuestros días han sido víctimas de la violencia y del desprecio de la vida. Con todos ellos Anderl von Rinn ha entrado en el gozo eterno de Dios”.

Reinhold Stecher, “obispo diocesano” de Innsbruck, contra la Fe y la tradición piadosa canónica católica “desbeatificó”  en plena nulidad jurídica al Beato Andreas von Rinn e inválidamente prohibió su veneración, oponiendose así a la Fe cristiana y Ley canónica y a la Piedad, Tradición encomiable y dignidad de los católicos tiroleses de muchas generaciones de fieles del lugar.

Lápida ordenada por Stecher para la tumba del beato Andreas, pseudodesbeatificándolo y exonerando ilegítimamente a los judíos de su muerte.

El Capellán Rvmª. Padre Melzer señala varios hechos que indicarían el origen masónico-judaico (B’nai B’rith) de la campaña desatada en toda Austria contra el culto multisecular al Beato Anderl.

Su libro  – con 16 páginas de ilustraciones y tapa en colores con la imagen del mártir –  trae el texto completo de la Misa del Beato, y numerosas Devociones Tradicionales para invocar su intercesión.

¡Que el Beato Anderl, patrono de los niños, ABRA LOS OJOS a los que siguen aferrados, por ignorancia y psusilanimidad, a una pseudo-“iglesia” apóstata encubierta e inconfesa , traidora a nuestro Dios y Señor Jesucristo (no judío, antijudaista y antifarisáico acérrimo), conculcadora sistemática, premeditada y alevosa de los Sagrados Cánones y Leyes Eclesiásticas piadosas y clasicistas, hostigadora y calumniadora de los Sacerdotes Católicos antirrevolucionarios y opuestos a la siniestra política del Judaismo fariseo, talmúdico, y de su extensión sionista maquiavélica a la manera de los Protocolos de los Sabios de Sión !

[ Santo DOMINGUITO DEL VAL (31 de agosto), SANTO NIÑO DE LA GUARDIA (24 se septiembre), Beato SIMÓN DE TRENTO (24 de marzo), beato ANDREAS VON RINN (12 de julio), ¡intercedite pro nobis!]

Por Thomas Mc Ian- Tomado de REVISTA ROMA, N° 113, Mayo de 1990. ARTICULO REFORMADO por el Padre Ricardo de Perea y González, hispalense, Presbítero Conquense, Clérigo de la Verdadera Iglesia de nuestro Dios y Señor Jesucristo antifarisáico, la Una única, Santa, Católica, Apostólica y Romana de esos niños santos Mártires, cuyo Culto Católico afirmamos legítimo e inquebrantable, advirtiendo de la maldición Divina que pesa sobre las cabezas de cuantos sinvergüenzas lo han proscrito, sin auténtica proscripción eficaz, o sea, con mera pseudointerdicción como acto estríctamente anticristiano e impío.

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

LA IGLESIA DE SAN SIMÓN DE TRENTO SE CONVERTIRÁ EN UNA SINAGOGA

Según informa el sitio web de la Associazione Culturale La Torre, noticia que es tomada por Agerecontra.it, luego de venderse la antigua capilla en honor de San “Simonino” –martirizado por judíos-, el lugar se transformará en una sinagoga.

Simon de Trento

La Capilla de Simonino fue la casa de Samuel de Núremberg, y la sinagoga de la comunidad judía en la ciudad de Trento antes de 1475, cuando fue el escenario del crimen ritual judío contra el niño San Simón, que culminó con su crucifixión.

El papa Sixto IV fue el primer Papa que públicamente reconoció el hecho, y S.S. Sixto V, en 1588, aprobó y reguló el culto canónico público o litúrgico de San Simón, como lo refiere S.S. Benedicto XIV en el Cap. XIV, Nº 4, del Libro I de su obra de Derecho Canónico sobre la Canonización de los Santos. El mismo sapientisimo Papa Benedicto XIV, en su Bulla “Beatus Andreas”, del 22 de febrero de I755, confirma a Simón como Santo; S.S. Gregorio XIII reconoció a San Simón como Mártir, y también visitó el lugar donde se hallaba la urna contenedora del cuerpo del Santo y reconoció que se trata de un caso de asesinato judío en odio a la Cristiandad, tal como lo ha enseñado también S.S.Clemente XIV.

El culto a San Simón (o Simonino) de Trento y la historia de su martirio fueron dejados de lado por la Curia Romana corrupta y sus camaradas Obispos Residenciales (Obispos diocesanos ) de la secta moderna infiltrada en el aparato externo de la Iglesia Católica post-conciliar, los cuáles perpetraron la felonía por instigación de los malvados de la macrosecta judía, y con la intención de agradar a los judíos y servirles encubriendo el asesinato materialmente sacrilego judio.

. Semejante traición es un símbolo de la judaización de gran parte la jerarquía y los laicos llamados católicos.

Puede verse la crónica completa (en italiano) aquí.

El 7 de abril de 2007, los fieles de Trento rezaron un Rosario pidiendo la restitución del cuerpo de San Simón de Trento, sacado de la Catedral y escondido por la jerarquía de la secta pseudocatólica. VER VIDEO EN : http://www.catolicosalerta.com.ar/problema-judio/simon-trento-video.html

24 de marzo
SAN SIMÓN DE TRENTO, INOCENTE Y MÁRTIR

San Simón de Trento

El 24 de marzo el Martirologio Romano, conmemora “la pasión de San Simón, niño, crudelísimamente sacrificado por los judíos en Trento y después glorificado por sus muchos milagros”. En 1475 un muchacho de tres años, llamado Simón, desapareció en el pueblo italiano de Trento; las circunstancias eran tales que fundaron la sospecha de que fue raptado por los Judíos. Uno de ellos “halló” el cuerpo del niño en una canal, a donde después los autores judíos confesaron haberlo tirado. El examen del cuerpo reveló a todas luces que el crío no se hubo ahogado; había heridas extrañas en el cadáver, de circuncisión y crucifixión. Según testimonios recogidos en San Simón de TrentoTrento poco después de la tragedia, un médico judío atrajo con halagos y secuestró al pequeño con miras a la celebración criminal de la pascua judía. Después de crucificar al niño y extraerle la sangre, los oficiales de la sinagoga ocultaron su cuerpo por algún tiempo y después lo arrojaron al canal. Se arrestó aproximadamente a siete judíos; bajo tortura confesaron que lo habían ritualmente asesinado con el propósito de obtener sangre cristiana para mezclarla con el pan ázimo ceremonial; se hicieron estas confesiones separadamente y los confesos, en sus respectivas confesiones de contenido no inducido, concordaron en la totalidad de los puntos y detalles esenciales. Se juzgó y condenó a los judíos criminales y finalmente fueron ejecutados. El funcionario a cargo de la Investigación Previa, del crimen, fue Jean de Salis de Brescia, un judío converso, originalmente llamado Jean de Feltro, quien describió cómo su padre le dijo que judíos de su pueblo, Lanzhat, habían matado a un niño en una pascua y de cómo mezclaron su sangre con vino y pasteles.

   ¡Nadie se ha atrevido alguna vez a reprobar y negar los hechos históricos de este caso; sólo los Judíos inventan “razones” de por qué no fue un asesinato San Simón de TrentoRitual!, sinembargo la verdad es irrebatible. En 1759, en respuesta a una apelación judía de Polonia, la Santa Inquisición Romana envió a Su Emciª. Rvmª. el Cardenal Ganganelli (que más tarde llegó a ser el Papa Clemente XIV) para investigar e informar de todo este asunto, con referencia particular a los muchos casos de que por entonces se informó en Polonia. (Ver Informe del Cardenal en el The Ritual Murder Libel and the Jew, de C. Roth (apellido “alemán” judío), 1935, pág. 83): “admito entonces como verdadero el hecho del Bendito Simón, muerto a los tres años de edad, asesinado por los judíos en Trento en el el año de 1475 en odio de la Fe de Jesucristo (aunque sea discutido por Basnage y Wagenseil); el famoso Flaminio Cornaro, un Senador Veneciano, en su obra “El Culto del Niño San Simón de Trento” (Venecia, 1753) reporta todas las dudas levantas por los mencionados críticos”. Los judíos tratan de desacreditar a los jueces que condenaron a los asesinos judíos. E Papa Sixto IV, pesadamente presionado por los enjudiados, se planteó la posibilidad de no aprobar el culto al inocente infante Simón, pues su culto público todavía no estaba autorizado por Roma, la devoción privada al niño martirizado debiase a un profundo y amplio movimiento popular sin sanción eclesiástica.  Este mismo Romano Pontífice, más tarde,  confirmó el veredicto condenatorio contra los judíos y asesinos, en una Bula de 12 de Julio de 1478.

   No sólo tenemos sólidos testimonios acerca de lo católico, canónicamente válido y solemne del procedimiento eclesiástico de S.S. el Papa Sixto IV, sino también disponemos de más pruebas, debidas a Papas ulteriores, a saber : S.S. Sixto V, que aprobó y reguló el Culto Público a San Simón, en 1588; S.S. Benedicto XIV, en el libro I, Cap. XIV, nº. 4, de su obraDoctrina de servorum Dei beatificatione et beatorum canonizatione”,  [ PDF gratis, del libro, en latín: Benedicti_papae_XIV_Doctrina_de_servorum ] ; así como en su Bula “Beatus Andreas” de 22 de febrero de 1755, confirma a Simón como un Santo, hecho canónico pleno y probado, alegremente omitido por el abogado de los judíos que de nuevo han atacado oficialmente al Santo; S.S. Gregorio XIII proclama el reconocimiento autorizado de la Santidad canónica del niño Mártir San Simón; el mismo Papa es testimonio vivo de ello, pues visitó personalmente la tumba y urna del Santo, ante la que públicamente rezó cual Pastor Supremo de la Iglesia. Reconoció que se trataba de un caso probado de asesinato judío en odio de Cristiandad, como había solemnemente declarado S.S. Clemente XIV.

   La urna de San Simón está en la Iglesia de San Pedro, en Trento; se muestran reliquias de él todavía, entre ellos el cuchillo sacrificatorio.

   Para resumir, el Asesinato Ritual de San Simón de Trento es apoyado por tan clara y rotunda evidencia histórica que quien dude de la condena, en consecuencia, lo hace sin la base, ni apoyo de la Autoridad Suprema de la Iglesia, pronunciada reiterada y solemnemente a favor de la existencia del dicho asesinato ritual como hecho histórico, según Papas cuya probidad, inteligencia y sentido crítico y de Justicia fueron proverbialmente famosos, de modo que, “a priori”, no hay la más ligera excusa para poner en duda la que hemos de aceptar como Doctrina Católica inalterable, Historia y tradición piadosa ccristiana y antifarisáica.

[ Artículo reformado por el R.P. Ricardo de Perea y Glez.  Los artículos que siguen están pendientes de corrección. Los defectos gramaticales y sintácticos son ostensibles. Espero poder corregir pronto los textos. R. de P. Pbrº.]

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

SAN RICARDO DE PARÍS, NIÑO Y MÁRTIR

25 de marzo San Ricardo de París , mártir niño. 1180.

 

<< SS. Alejandro Papa III . Rey de Francia: Philippe II , Augusto .

“Salvete, flores martyrum,
Quo lucis ipso in limine
Christi insecutor sustulit
Ceu turbo Nascentes rosas “ >>
Salve, flores de mártires cosechadas en el umbral de la vida por la espada del enemigo de Cristo, como la tormenta de ira sopla sobre las rosas jóvenesPrudencio.
image

Al final del reinado de Luis VII de Francia, y en el comienzo del de Felipe Augusto, su hijo que reinó un tiempo con él, tuvo lugar un caso, en París,  similar al de la ciudad de Norwich, de un niño mártir ya con uso de razón, lo que hizo su victoria más notable y gloriosa.

En París había un joven llamado Ricardo, de muy buena familia, que sólo tenía doce años de edad. Los judíos lo secuestraron en las fiestas de pascua y lo llevaron consigo hasta encerrarlo en una cueva subterránea. El jefe de la sinagoga, preguntóle sobre sus creencias y sobre lo que le habían enseñado sis padres, el niño respondió con firmeza digna de un verdadero cristiano: “Yo solamente creo en Dios Padre Todopoderoso, y en Jesucristo, su único Hijo, nacido de la Virgen María, que fue crucificado y murió bajo Poncio Pilato.

El Rabino, irritado por esta profesión de Fe tan llena de candor, habló a los judíos cómplices del crimen, y les ordenó azotaran cruelmente al infante. La ejecución de la orden fue inmediata, con lo que el joven, despojado de sus vestidos, fue golpeado con una furia que sólo podría ser propia de los sinagoguistas del Diablo. Mientras algunos de entre ellos ejecutaban la orden, otros, espectadores de aquella tragedia, escupían en la cara a la victima, manifestando así su extremo desprecio a la Fe cristiana que el niño profesaba; al mismo tiempo pronunciaban mil blasfemias contra la divinidad de JesuCristo. Ante esto, el joven Mártir, en medio de los tormentos, no dejaba de pronunciar el sagrado nombre de Jesús, sin decir ninguna otra palabra. Cuando estos malignos carniceros estuvieron lo bastante satisfechos de esta primera tortura, lo pusieron sobre  una cruz, y le hicieron sufrir todas las vesanias que sus sacrílegos antepasados habían hecho sufrir a nuestro divino Salvador en el Calvario. Pero,su barbarie no hizo mella en la valentía del mártir, sino que, por el amor a Jesús que en su corazón ardía, no dejaba de pronunciar con la boca su Nombre, hasta que su pequeño cuerpo, debilitado por el dolor, dejó escapar su alma con un suspiro invocando el dulce Nombre.
Una maldad tan abominable, cometida en un reino tan cristiano no quedó en la impunidad. El rey incluso quería exterminar a los judíos de Francia, puesto que casi en todas partes eran acusados de parecidos delitos, pero se contentó con expulsarlos de su reino.

Dios quiso que brillara con honor, la memoria del santo Mártir, que había muerto por amor de su Hijo. La tumba que se había erigido en un cementerio llamado Petits-Champs, se hizo famosa por los milagros que allí se operaban todos los días, lo que indujo a los cristianos a sacar su cuerpo santo de la tierra y llevarlo solemnemente a la Iglesia de los Santos Inocentes, donde permaneció hasta que los ingleses, convertidos entonces, de algún modo, en dueños de Francia, y sobre todo de París, bajo el débil rey Carlos VI, tomaron el precioso tesoro de sus restos para honrarlo en su país, entonces católico, y no dejaron más que su cabeza que todavía en el siglo XVIII se podía ver en la misma iglesia de los Santos Inocentes, en un rico relicario.

La historia del martirio de San Ricardo fue compuesta por Robert Gaguin, General de la Orden de la Santísima Trinidad. También está escrita en los Anales y Antigüedades de París; en el martirologio de los Santos de Francia y en los escritos de algunos historiadores sobre las acciones de los reyes franceses, especialmente en Scipio Duplex tratando del reinado de Felipe Augusto, en el año 1180. El cardenal Baronio, en el segundo volumen de sus Anales, dice que, ocho años antes, algunos judíos habían cometido un delito similar en la ciudad de Nordwich, Inglaterra, en la persona de un niño llamado Guillermo, cuya fiesta se celebra el 24 de Marzo.

24 de marzo
SAN GUILLERMO DE NORWICH, MÁRTIR
Patrono de los secuestrados y torturados.

SAN GUILLERMO DE NORWICH, MÁRTIR (Patrono de los secuestrados y torturados)

No cabe dudar que el odio de los judíos a los cristianos es implacable y se manifiesta en todas las ocasiones en que, por circunstancias especiales de tiempos o lugares, tiene la divina religión de Jesucristo que sufrir persecuciones más o menos violentas de sectas que no pueden transigir con la inmutabilidad de los dogmas católicos ni con la pureza de su doctrina.

En cuantas ocasiones la Iglesia ha sido perseguida, en cuantos derechos se le han usurpado y en cuantas veces se ha querido y quiere poner obstáculos a su acción benéfica y civilizadora, en todas, si se busca el origen fundamental y el germen de tales sucesos, se encuentra el odio del pueblo deicida, el oro de los judíos. Este odio, exagerado en algunos individuos o en algunas familias, los ha arrastrado muchas veces a cometer crímenes horribles. La imparcialidad y la caridad obligan a hacer esta declaración.

Entre los crímenes execrables cometidos con motivo de la celebración de la pascua figura el de Norwich, Inglaterra, realizado en 1137, en la persona de unniño de doce años llamado Guillermo.

Trabajaba este jovencito como aprendiz en casa de un curtidor de Norwich, cuando algunos judíos establecidos en la misma ciudad, pusieron en él sus ojos y lo designaron como víctima para escarnecer la muerte de Jesucristo y saciar en ella el odio que profesaban al verdadero Mesías y Salvador.

Atrajéronlo con engaños y apariencias de protección y amistad a su casa, y cuando lo tuvieron alejado de sus maestros y familia, le taparon la boca y cometieron con él ultrajes que la pluma se niega a transcribir.

Luego lo sacrificaron y le abrieron el costado, remedando la escena del Calvario. El día de pascua pusieron el cadáver en un saco y lo llevaron a las puertas de la ciudad con ánimo de esconderlo; pero habiendo sido descubiertos, lo dejaron colgado de un árbol en donde fue hallado.Theobald de Cambridge reconoció entonces que los Judíos tomaban sangre,cada año, de un niño cristiano, porque pensaban que sólo así podrían obtener la libertad y retornar a Palestina. Tenían por costumbre echar a suertes de qué niño se obtendría la sangre.

En este sitio se levantó después una capilla que se llamó de San Guillermo de los Bosques, en la cual se verificaron muchos y esclarecidos milagros. En 1144 fue trasladado el cuerpo de San Guillermo al cementerio de la catedral, dedicada a la Santísima Trinidad, y seis años más tarde se colocó en el coro de la misma iglesia, donde permanece hasta el día de hoy.

En J. C. Cox Norfolk Churches, Vol. II, pág. 47, como también en el Victoria Country History of Norfolk, 1906, Vol. II, hay una ilustración de un viejo pintor mostrando el Asesinato Ritual de San Guillermo, La misma escena se podía ver en la Iglesia de Loddon, Norfolk, salvo que la hayan quitado ya. Nadie niega este caso como un hecho histórico, pero los judíos, por supuesto, dicen que no es un Asesinato Ritual… En los “Registros de Artes y Monumentos de la Iglesia”, de John Foxe, se menciona este ritual, lo mismo que Bollandists y otros historiadores. El Prior, William Turbe, quien después llegó a ser Obispo de Norwick, era quien más insistía en que el crimen había sido un Asesinato Ritual judío; en el Diccionario de Biografía Nacional (¡revisado por un Judío!) se afirma que el currículum vitae de aquel clérigo, además de por su noble y piadoso empeño en denunciar y reafirmar este caso de Ritual Asesino, fue el de un hombre de gran fuerza de carácter y valor moral.

Negar que el caso de San Guillermo de Norwich fue un Asesinato Ritual es sin duda acusar a los Reyes ingleses, al Clero inglés, y a los oficiales de Inglaterra, conocidos por ser hombres de buena moral. En el caso de San Guillermo el pueblo tomó el asunto en sus propias manos porque el alguacil no iba a hacer nada. “Es difícil negar todo crédito a historias tan circunstanciadas y tan frecuentes”. Así lo dice el “Social England” cuando escribe acerca de los Asesinatos Rituales en Inglaterra, Vol. I, p. 407, I893, editado por H. D. Traill.

Un hecho significantivo es que el Haydn’s Dictionary of Dates, por lo menos hasta 1847, citaba los Asesinatos Rituales de Inglaterra como hechos indiscutibles.

Que San Guillermo de Norwich proteja y ayude a cuantos todavía hoy siguen siendo perseguidos, secuestrados y torturados por la injusticia y brutalidad de los pérfidos judíos.

SAN GUILLERMO DE NORWICH,
¡¡ROGAD POR NOSOTROS!!

Fuentes: “LA LUZ DE LA FE EN EL SIGLO XX. Libro de la Familia Cristiana.”, por el Excmo. Sr. Dr. D. Luis Calpena y Ávila, auditor del Supremo Tribunal de la Rota de la Nunciatura. [Tomo III]. (Adaptado, Subrayado e Ilustrado por G. Pérez) e Internet

SANTO DOMINGUITO DEL VAL, MÁRTIR DEL ODIO JUDÍO A NUESTRO SEÑOR

  En este 31 de Agosto, y en honor a este gran Santito, reproduzco este post. Añado comentarios, anónimos puesto que respeto el nick, que nos ilustran sobre los crímenes rituales judíos en distintos lugares del mundo y en distintos tiempos de la historia.

Apenas es posible leer esta historia, perfectamente documentada, sin que broten lágrimas de emoción. Recuerdo haber visitado el lugar de su tumba en Zaragoza y también creo recordar las palabras sabihondas de alguien que achacaba “estas historias” a siglos de intolerancia y antisemitismo en la Iglesia. Pero los documentos cantan, especialmente la lápida suntuosa y la Misa Propia que la Santa Sede decretó en honor de nuestro Santo. Las cosas fueron así aunque muchos quisieran que no hayan sido así. Santo Dominguito, identificado hasta los menores detalles con el Redentor muriente, ruega por nosotros.  Te rogamos particularmente por la infancia atraída por el culto solemne de los divinos misterios.

Tomado de La Question  Traducido para Amor de la Verdad

Santo Domingo de Val, niño mártir de los Judios

Imágenes que pueden  verse en la Catedral de Zaragoza.

La Iglesia, antes del Concilio Vaticano II y desde la aprobación pontificia de la Liturgia de Juan XXIII, cual Rito Romano “extraordinario”, celebra el 31 de Agosto a  Dominique (Dominguito ) del Val y rinde homenaje a la memoria deL monaguillo  muerto por asesinos sádicos diabólicos judios, de acuerdo con los principios del asesinato ritual . En Canon de la Misa el devoto Mártir niño es mencionado como el santo patrón de los monaguillosacólitos.  Aquí está  directamente involucrada  la infalibilidad de la Iglesia,  como  destaca Mg Umberto Benigni  (1862-1934),  cuando, al hablar acerca de la canonización de las víctimas de asesinatos rituales ( :S. Simón de Trento, S. Dominguito del Val, S. Richard de Pontoise, B. Sebastián Porto da Buffoli, etc.) [1], y de su retirada del santoral del Rito bugniniano o del”Novus Ordo” montiniano, defiende la Santidad y Beatitud canónicas respectivas de tan dulces cristianos, como la famosa Santidad de Santo Domingo de Val, y de otros niños Mártires, víctimas de  la mano criminal de réprobos judios, y.recrimina a la pseudoiglesia modernista, sometida a los dictados de la ideología dominante enjudeizada , dicho acto profundamente ofensivo contra la Piedad de los Católicos verdaderos.

Esta es razón suficiente para poner de aún más de relieve la vida edificante del Niño de Zaragoza, que no sólo fue victima inocente del odio furioso a los niños cristianos con que  se nutrían desde  la Vida Pública de Nuestro Dios y Señor Jesucristo los judíos enemigos de Cristo, sino también del ultraje que, en el siglo XX han perpetrado los infames pérfidos obispos projudíos modernos infiltrados en el aparato externo de la Iglesia, los cuáles silencian estos crímenes, asumiendo asquerosa e impíamente la dogmática judía sionista inmoral occidental ideada especialmente para “goyim” y el pseudodemocratismo rousseauniano dominante filo-judío.

I. ¿Quién fue Dominguito del Val?

Santo Dominguito del Val nació en Zaragoza, España, alrededor de 1243, del escribano Sancho y su esposa Isabel, personas piadosas que vivían la Fe Católica y la observancia religiosa, y que le transmitieron la Fe cristiana, honrándose en enseñarle las oraciones principales desde que comenzara a hablar.  Fue bautizado justo  el mismo día de su nacimiento, y llevado por su padre a la iglesia  en el domingo siguiente, por lo que podemos decir que nunca perdió en toda su vida una sola misa dominical. Su deleite era el de acompañar a sus padres para asistir a los solemnes Oficios  Litúrgicos de la Catedral de Zaragoza, de donde salía maravillado de  las grandiosas Ceremonias.

Miraba  particularmente con piadosa curiosidad, a los niños que prestaban sus servicios  en el Presbiterio, asistiendo a los Sacerdotes y al  Obispo, en el  Santo Sacrificio del Altar. Observaba  con aplicación los movimientos de los monaguillos, que pronto fue capaz de reproducir. Escuchaba con tanta atención las respuestas de los niños que no tardó en recitarlas de memoria. En casa, secretamente, sin cansarse, repetía los gestos y las  oraciones acolitales. Apenas tenía un momento libre, corría a  la Catedral, para aprender la práctica litúrgica de los distintas Oficios, hasta el punto de que las Misas, vísperas, bautizos, matrimonios, entierros no tenían secretos para él.

II. Una temprana vocación para el servicio del altar

Tan pronto se creyó capaz de servir en la Santa Misa con perfección, expresó a sus padres su deseo de formar parte del grupo de monaguillos:

“¡Cómo me gustaría ayudar a la Santa Misa como ellos, poder acercarme como ellos al Sagrario, donde mora el Señor, servir al Sacerdote y ofrecer con él el Santo Sacrificio! ”

Su padre,  como escribano, tenía suficiente influencia para obtener este honor del Ceremoniero de la Catedral. Desde entonces estaba  orgulloso de poder vestir el hábito coral que llevaba con respeto y guardaba cuidadosamente. Iba a la catedral, tan pronto como podía para asisir a los Oficios con piedad y devoción. Sabía hacer perfectamente su oficio pero nunca lo demostraba,  antes bien escuchaba atentamente los consejos de los ceremonieros, de quienes recibía instrucciones, aunque  nunca pedía realizar una función que no le tocaba. Por encima de todo, estaba ansioso de aprender el significado de los gestos y las cosas litúrgicas.

 El niño fue llevado a la sinagoga de la ciudad para ser martirizado

Imaginemos cómo  este niño llega corriendo a la puerta de la Catedral, haciendo una pausa para tomar aliento y cómo entra suavemente. Veámoslo  ponerse de puntillas para tomar agua bendita para santigüarse e ir a arrodillarse ante el Sagrario para prepararse para el servicio litúrgico. Sigámosle hasta la sacristía, donde se viste  sin precipitación, estudia los gestos que debe realizar, trata con respeto los objetos  del culto, habla en voz baja para preguntar algo o responder a lo que se le pregunta. Acompañémosle al presbiterio por el que anda con las manos juntas y los ojos bajos, se arrodilla en el suelo sin doblar el cuerpo, observa las acciones del celebrante, recita las oraciónes a su debido tiempo. Miremos  la precisión con que se mueve de un lado a otro del Presbiterio, portando los objetos dignamente y contestando con atención.

III. Odio de los Judios a Jesucristo y a su Iglesia

Pero en aquellos tiempos,  en España, y  especialmente en Zaragoza, los judios  albergaban un odio feroz contra Jesucristo y su Iglesia. Para satisfacer este odio, que no se detenía incluso ante los rituales de los crímenes más atroces, era una satisfación para ellos derramar la sangre de un cristiano.Cada año, en particular, en la Semana Santa, durante la cual la Iglesia celebra el aniversario de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, intentaban sacrificar a un cristiano, especialmente a un niño. La destrucción de la inocencia : esto es lo que más placía a los infelices judíos y a su amo Satanás.

El Jueves Santo del año 1250, Dominguito acababa de cumplir siete años y, como lo  venía haciendo desde hacía poco más de seis meses, se aplicó piadosamente a sus deberes de monaguillo en la Catedral, donde, desde el amanecer hasta el Oficio “de tinieblas” no había faltado a ninguno de los largos Oficios.

Después del oficio de tinieblas, acabado al empezar la noche, dejó su hábito coral, guardándolo cuidadosamente y salió de la catedral para  volver a casa. Andaba rápidamente en la noche cuando, de repente, al doblar la esquina de una calle, se le propinó un puñetazo brutal, mientras una mano le tapaba la boca para  impedir que gritara.  Era uno de los judios que  había seguido  a Dominguito  y del que conocía el camino de vuelta a casa. El niño fue llevado a la principal sinagoga de la ciudad.

Santo Domingo de Val crucificado por sus verdugos.

IV. El sacrificio ritual de Santo Dominiguito Val

El niño, asustado, se dió cuenta de que iba  a ser crucificado  como su Maestro, el  mismo día del aniversario de la muerte de Jesús. En vano forcejea y lucha. Aquéllas  bestias salvajes lo echaron contra un muro, le sujetaron las manos y los pies, y los taladraron con gruesos clavos  para  fijarlo a la cruz sobre la muralla. El pobre niño lloró y suplicó, llamó a sus padres, pero sus torturadores disfrutaban de sus sufrimientos y le insultaban como sus antepasados ​​lo hicieron en otro tiempo con Cristo crucificado.

Desfallecido por la sangre que manaba de sus heridas, el Santo niño se apagaba lentamente, y  cuando sus torturadores le creían ya muerto, abrió los ojos, e identificado con Jesús, expiró diciendo : “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. ” Para que la reconstrucción del crimen fuera perfecta, los malvados no olvidaron hundir una lanza en su costado.

Como los verdugos tenían necesidad de deshacerse del cuerpo para no ser condenados por el crimen, lo transportaron a las orillas del Ebro, excavaron un hoyo en la arena, lo arrojaron dentro y lo enterraron, seguros de que nadie lo encontraría en un lugar como aquél. Unas semanas más tarde, los guardas que custodiaban  las barcas de pesca, vieron intrigados, durante varias noches, una luz que brillaba junto al río. Por fin acudieron, y cuando la luz desapareció de su vista, removieron la arena, donde descubrieron el cadáver del niño que la ciudad buscaba, alertada por los padres y el Cabildo catedralicio. Las heridas de las manos, pies y costado, mostraron claramente que había sido  víctima de un asesinato ritual.

Santo Domingito de Val, niño mártir a causa del odio a Cristo

V. Milagro de Santo Dominguito en la catedral de Zaragoza

El Vlero de la ciudad, escoltado por todo el pueblo cristiano, llegó al lugar donde estaba el cuerpo, para trasladarlo a la iglesia de San Gil, donde, apenas habían entrado en ella, Dominguito se les  apareció  como un joven arrodillado.   Asombrado por el milagro, el arzobispo de Zaragoza no quiso que el cuerpo del Mártir, que tan bien había servido en su catedral, descansara fuera de sus muros. Él mismo presidió la procesión de todo su Clero, e hizo la traslación del cuerpo santo, que entró en la Catedral aclamado por los vítores de la multitud. Para recibir el cuerpo, el arzobispo construyó una hermosa urna en la que se había inscrito:

“Aquí yace Santo Domingo de Val, muerto por los Judios en el año 1250 en Zaragoza … por odio a nuestro Señor Jesucristo. ”

dominguito del val gif

 La tumba de Santo Domingo de Val

Los milagros no tardaron en producirse ante la tumba del joven Mártir, y uno de los más llamativos fue probablemente la conversión de la persona que  lo había llevado a la muerte y que expió su crimen con una vida de penitencia y de mortificación.

La fiesta de Santo Domingo de Val se celebra el 31 de agosto. Es uno de los Patronos principales de los monaguillos, los acólitos y los ceremonieros.

Fuente

Tenga en cuenta.

1. Puede  consultar sobre el tema de los asesinatos rituales cometidos por los Judios, los artículos de la “Civiltà Cattolica”, la serie XV, Vol. V, fasc.1022 de 01.10.1893 y fasc. 1025 del 23-1-1893. Así como el trabajo de Mons. Benigni: el asesinato ritual de los Judios , Belgrado, 1926-1929.

 

SANTO NIÑO DE LA GUARDIA

25 de septiembre,  EL SANTO NIÑO DE LA GUARDIA, MÁRTIR

ALTAR DE CONMEMORACIÓN Y CULTO AL NIÑO ASESINADO EN LA GUARDIA, TOLEDO.LORENZANA SOLICITÓ A FRANCISCO DE BAYEU QUE, ADEMÁS, CONFECCIONARA LOS FRESCOS QUE HAY EN LA CATEDRAL DE TOLEDO CONMEMORANDO EL ASESINATO Y MARTIRIO DEL PEQUEÑO SAN CRISTÓBAL.
ALTAR DE CONMEMORACIÓN Y CULTO AL NIÑO ASESINADO EN
LA GUARDIA, TOLEDO. LORENZANA SOLICITÓ A FRANCISCO
DE BAYEU QUE, ADEMÁS, CONFECCIONARA LOS FRESCOS QUE
HAY EN LA CATEDRAL DE TOLEDO CONMEMORANDO EL
ASESINATO Y MARTIRIO DEL PEQUEÑO SAN CRISTÓBAL.

Rapto del Santo Niño de la Guardia. Claustro de la catedral de Toledo. Frescos de Francisco Bayéu. 1782.
Rapto del Santo Niño de la Guardia. Claustro de la catedral de Toledo. Frescos de Francisco Bayéu. 1782.

Crucifixión del Santo Niño. Claustro de la catedral de Toledo. Fresco de Francisco Bayéu. 1782.
Crucifixión del Santo Niño.
Claustro de la catedral de Toledo.
Fresco de Francisco Bayéu. 1782.

   El Santo Niño de la Guardia, era un inocente chiquillo de tres a cuatro años, de nombre Cristóbal, hijo de Alonso de Pasamontes o Alonso Martín de Quintanar y de Juana la Guindera, quien, según algunos era ciega.

   Entre febrero y marzo de 1489, atrayéndolo con engaños, varios judíos lo raptaron y escondieron en la Hoz de La Guardia, dehesa próxima a la ribera del Algodor. Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoraban la crucifixión de Jesús, pensaron que era buena ocasión para repetir en aquélla indefensa criatura la pasión de Cristo. Se trasladaron, en efecto, los verdugos a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en carreocaña o carrocaña (e. d. carrera o camino de Ocaña), amparados en el secreto de la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de perfidias.

La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera.

   Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva  aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario.

   Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos. Si la historia de Yuce fuese falsa, esta sincronía “telepática” no hubiera podido conseguirse ni con la más larga y dolorosa jornada de tortura y dolor.

   Los relatos coincidía también con los registros que se tenían del estado del cuerpo del niño y la disposición de sus espantosas heridas.

   Este crimen dio pie al inicio de un espectacular juicio del Santo Oficio, cuyo jurado sería integrado por altísimos representantes de la cultura y la intelectualidad española, hombres nobles y de carácter intachable, todos ellos miembros de la Universidad de Salamanca. Ávila se convirtió en el epicentro de las crónicas de entonces. Las muchedumbres siguieron atentamente el desarrollo del caso y al saberse sus escalofriantes detalles, hubo varios intentos de revueltas antijudías  que, afortunadamente para ellos, lograron ser detenidas por dictados reales.

   El crimen, como bien lo señaló el sabio judío I. Loeb, no es uno de tantos crímenes rituales que durante la Edad Media se atribuyó a los judíos, a quienes se acusaba de muerte de niños cristianos. El caso del Santo Niño es muy distinto.

   Su culto comenzó muy temprano, pues ya en las visitas eclesiásticas a partir de 1501 hallamos referencias a los santuarios constituidos en los lugares donde el tierno niño padeció o fue enterrado y La Guardia le tomó por Patrón, celebrando fiesta solemne así en el día de los Santos Inocentes como el 25 de marzo o en la semana de quasimodo (primera de Pascua); sólo desde 1580 se votó para que su fiesta se celebrase en adelante el 25 de septiembre de cada año. También las autoridades religiosas dieron reiteradas pruebas de devoción hacia el mártir; así el cardenal Siliceo, que en 1547 alegaba en abono de suEstatuto de limpieza la crucifixión de aquél, y el cabildo de la Iglesia primada, que en 1613 pedía a varios cardenales y a la Congregación de Ritos licencia para rezar al inocente mártir a lo menos en todo el arzobispado toledano. Al arzobispo Alonso de Fonseca se debe el encargo del antiguo retablo que se puso en la cueva de la crucifixión, así como a Lorenzana el haber mandado pintar, de la diestra mano de Bayéu, el martirio del niño en los claustros de la iglesia capitular. Consta asimismo de la admiración que le profesaron monarcas como Fernando V, Carlos I y Felipe II.

   El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofer, autorizando su culto en la Iglesia de Toledo. Existe un altar en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días. Su tragedia y su alma se recuerdan como la del “Santo Niño de La Guardia”.

   Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia.

   Hoy se conservan en la Ermita unos versos compuestos por Don Diego Gracian, secretario de Carlos V, en un viaje del emperador a la ermita; estos versos escritos en latín, traducidos dicen así:

“Pasado con el cuchillo el tierno pecho,
saliéndole la sangre apresurada,
dijo el Niño: si en tanto amor estrecho
buscas mi corazón, furia malvada,
búscale al otro lado, no al derecho”.

   Estos versos datan, de febrero de 1539, en que el “Emperador visitaba la Ermita”.

   Son muchos los milagros del Santo Niño de la Guardia, y existen testimonios de los mismos, que han consolidado la fe de sus devotos.

El mundo de la literatura ha dejado constancia de este terrible suceso del siglo XV en los alrededores de Toledo. Lope escribió El Niño Inocente y Quevedo se ocupó de él, proponiendo en carta escrita al rey se dignase disponer las cosas para que el santo Niño compartiera el patronato de España con Santiago; afirmaba que «puede interceder a Dios, como no puede otro alguno, por la pasión que Cristo pasó por él y por la que él pasó por Cristo».

Ya en el año 1501 hay referencias a los lugares de culto en los que se le venera que son los mismos en los que sufrió y fue enterrado. La Guardia lo tomó por Patrón y señala el día de su fiesta. El cardenal Siliceo apoya en 1547 su estatuto de limpieza en la devoción que se presta al Santo Niño. Consta la veneración que los reyes Fernando V, Carlos I y Felipe II le tuvieron. Y se sabe que el papa Pío VII confirmó su culto en 1805.

El siglo XV está plagado de problemas enconados y agudos suscitados por los conversos del judaísmo; motivaron la predicación de Vicente Ferrer y de otros muchos; salieron a la luz disposiciones eclesiásticas y leyes civiles porque hubo persecuciones con matanzas. Se produce un repetido intento sincero para facilitar conversiones al cristianismo; partía la iniciativa de un verdadero afán apostólico, pero al tener siempre pobres o nulos resultados, ni el poder político ni el militar pudieron mantenerse al margen ni sustraer la atención a los hechos. Hubo falsos conversos que seguían practicando un judaísmo casero con repercusiones en el orden social. Los Reyes Católicos, fracasados los esfuerzos persuasorios del 1478, solicitaron del papa Sixto IV la bula para establecer la Inquisición; en el 1480 ya quedaba nombrado el tribunal, pero no por ello estaba asegurado el orden; estaban implicadas personas judías poderosas en dinero y número, como se hizo patente en el complot de Sevilla, el asesinato en Zaragoza del inquisidor Pedro de Arbués en 1485, la resistencia a la entrada de los inquisidores en Teruel, en Barcelona y Valencia. Los alborotos de Jaén y Córdoba del 1467 se repitieron con mayor virulencia en la ciudad de Toledo entre 1486 y 1488.

 

Anuncios

Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
Esta entrada fue publicada en JUDAISMO, SIONISMO Y SIONISMO DEGENERADO O PROTOCOLOSIANO, TRADICIONALISMO. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a JUDIOS CONTRA SANTOS Y BEATOS MARTIRES DE LA SANTA IGLESIA CATOLICA. ODIO JUDIO A LOS SANTOS NIÑOS MÁRTIRES, VICTIMAS DE TORTURA Y ASESINATO POR PARTE DE ALGUNOS PERVERTIDOS JUDIOS. ESCANDALOSAS NULAS “DESBEATIFICACIONES” CONSUMADAS POR OCUPANTES DE RESPECTIVOS CARGOS DE “OBISPO DIOCESANO”. UN JUDIO HONESTO (al menos mientras no retiró su libro): El Señor Elio Toaff, Rabino de Roma, valiente amante y defensor de la verdad histórica en cualquier materia y bando, pero débil ante las pérfidas amenazas de que fué presa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s